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domingo, 29 de noviembre de 2020

LOS PILARES DEL AMOR II



LOS "PILARES" DEL AMOR... II



Hablamos mucho del amor, pero, ¿cuál es el fundamento de un amor auténtico?, ¿cuáles son los "pilares" en los que se sustenta para que pueda perdurar y crecer en el tiempo?...

Siguiendo el pensamiento de Gustave Thibon, vamos a seguir con "los 4 pilares" del amor. Así poder cuidarlos en el día a día, para enraizarlo en algo hondo y fiable que aporte estabilidad, y sentido a la vidaCustodiar ese amor como la joya preciosa que es.

Thibon señala: "La unión de los esposos para que sea sana y fecunda debe reposar sobre cuatro cosas: pasión, amistad, sacrificio y oración". Todos íntimamente relacionados.

Hemos visto la pasión y la amistad, (dejo enlace abajo), y vamos con el sacrificio gustoso por el otro...





1- PASIÓN
2- AMISTAD


3- SACRIFICIO

Lo más propio del amor es la entrega y donación de la persona al ser querido. A veces sale sola, cuando los sentimientos empujan con fuerza, y otras cuesta más. Pero, ser conscientes de la gratuidad y la generosidad, de la empatía, y saber acogerle, son fundamentales. 

Es necesario desplazar el centro de interés desde el yo hacia el tú del otro, como tantas veces comentamos. Además, cada persona necesita sentirse acogida para poder darse. Si no, es muy difícil. Conquistar una reciprocidad en el dar y recibir, que da vida al amor. 

Muchas veces la alegría tiene sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quien se ama. No es algo contradictorio. Nos sentimos dichosos cuando hacemos algo por la otra persona, cuando la amamos de veras. Tener gestos y detalles de cariño, delicadeza y servicio es propio de los que aman. Y no "cuesta" mucho, precisamente porque el cariño vence dificultades y perezas... Se hace con gusto.


Sin embargo, el “divorcio express” tan de moda, ha hecho que esos valores imprescindibles de la entrega y la generosidad, del sacrificio, hayan caído en picado. A cambio surge la comodidad del propio yo, mirando sólo lo que agrada a uno; el cálculo egoísta del “me apetece”

Así avanza el individualismo, que despersonaliza y nos aleja de los demás. En el amor, hay que "olvidarse" de uno mismo para querer de veras a la otra persona. Es decir, ponerle en el centro del propio corazón. Esto exige sacrificio en ocasiones, pero se vuelve "agradable", y siempre compensa: alimenta ese amor y nos hace más dichosos. El corazón es feliz cuando ama.




Nos recuerda Gustave Thibon, y tantos otros, que la primera condición de la felicidad es no buscarla... Estar dispuesto a renunciar a algo por la otra personaEl amor precisa cambiar la perspectiva hacia el tú del otro, buscando su bien, como ya apuntara Aristóteles. Ayudarle a lograr su plenitud, su mejor personalidad, que estará relacionada con su capacidad de amar.

Para ello primero es necesario aceptarle tal cual es, dejarle ser a fondo quien es, con su modo de ser, y albergarle en el centro del corazón. "Abrazarle" con la fuerza del cariño que todo lo puede.





En muchas ocasiones, es preciso olvidar los propios gustos para atender a la persona querida. Ofrecerle algo que le gusta, le hace ilusión, o necesita. Saber sus anhelos más íntimos, lo que le entusiasma, y su forma de sentirse querido, querida... Su lenguaje del amor favorito. Esto te lo cuento en el post "comunicar el amor". De ese modo los gestos y expresiones del amor le llegarán mejor: en su "idioma".


Cuando se pone cariño parece que no cuesta tanto, porque el hacerle feliz nos llena el alma. Ese sacrificio se torna gustoso. Los enamorados piensan en el ser querido, y no tanto en ellos mismos.





Es necesario liberarse de las “ataduras” sutiles del propio yo,
para que ese amor pueda crecer. 



Señala este autor: "No se puede prestar peor servicio a los hombres que invitarles a ser felices, y no enseñarles al mismo tiempo que no hay auténtica felicidad sin algo de victoria sobre sí mismo y sin sacrificio". 

De ahí la importancia de una voluntad entrenada en el día a día, para tener mayor autodominio y libertad para poder querer efectivamente. 

Tener voluntad es saber controlar los impulsos, los estados afectivos, aplazar gratificaciones instantáneas, y plantearse objetivos valiosos a medio-largo plazo, e intentar conquistarlos.






                                                           


Por otro lado, el amor se nutre de lo cotidiano, de gestos y atenciones y servicios, pero también de los pequeños deberes y dificultades de la vida. Todo alimenta al amor.

Cuando los dolores y sinsabores de la vida se llevan en equipo, unen más y el amor sale fortalecido. De ese modo, no alteran la fuerza del amor. La vida no es de color rosa, y lo aparentemente duro y doloroso también puede alimentar el amor. Lo aquilata. Lo depura de falsos oropeles. Apunta a su esencia. Y une más a esas dos personas.






Vamos con otro de los pilares: lo espiritual y trascendente.



4- ESPIRITUALIDAD


Compartir una vida espiritual sana es un fuerte anclaje. Y un fantástico remedio sanador en cualquier circunstancia, especialmente en momentos más difíciles o críticos. Es algo que realmente une y va estrechando la relación. Además, aporta una motivación más honda, más importante y sólida, y fuerza adicional ante las dificultades y sufrimientos de la vida. 

Porque, la relación se alimenta de lo más material y tangible, pero, también se alimenta de lo espiritual, que está a un nivel superior. Es lo que siempre perdura a pesar del tiempo y de los contratiempos… Incluso se puede crecer en ello, uniendo más y más a esas personas. Con esta luz, fuente de vitalidad, y el paso del tiempo, esa unión de los dos en una "nueva unidad" se hace más real. El amor madura, se pule y se renueva, y cobra "poso", como el buen vino en barrica de roble.

Se trata de descubrir algo que va más allá de lo que "vemos" y "tocamos", o de lo que sentimos. Contar con lo trascendente, que se percibe por la razón y la afectividad, por la estética que decían los clásicos. Descubrir asombrados la belleza de esas realidades tan sorprendentes, que aportan motivos altos y profundos, y nos dan fuerza e ilusión en nuestro actuar cotidiano.

Nos dice Thibon de una forma un tanto poética, "el ruido nos llama sin cesar a la superficie de nosotros mismos y, a causa de la repetición indefinida de ese movimiento centrífugo, nos priva de la sintonía con esos ritmos profundos que hacen de nuestra existencia lago parecido a un cántico."


Necesitamos
 silencio e introspección, estar a solas con nosotros mismos en nuestra propia morada. “Salvar el silencio interior, y todas las voces secretas que no se pueden oír más que en el silencio: la voz de la conciencia, la voz de la sabiduría, y, en el centro mas íntimo la voz de Dios."






La persona es un tanto limitada en la superficie, pero infinita en su profundidad. 
Está llamada a pervivir más allá del tiempo. Tiene anhelos de belleza, de eternidad… Y el amor está implicado en todo ello. Más bien es lo único que vale la pena. Poner una chispa de amor en las situaciones cotidianas de la vida.


Este componente espiritual ayuda a comprender y dar un sentido y propósito más profundo a la vida, como dijera el doctor Viktor Frankl. Y es hallar la trascendencia de nuestras pequeñas acciones, ver la realidad con más relieve y hondura…, como en tres dimensiones. Incluso en circunstancias desoladoras, o de gran sufrimiento, como le sucedió a esta gran persona. Todo lo que hacemos tiene "ecos de eternidad"... 


Siguiendo con Thibon, él hace notar que, el verdadero centro del hombre es su sed de libertad hacia el infinito. Este plano no se encuentra con una visión chata, materialista y miope de la vida...




Sin embargo, a veces es difícil conjugar temas concretos con otros más elevados, como la espiritualidad. Por eso, ante un conflicto entre lo más material y sensible, y lo espiritual, siempre apostar por el amor, que es lo que unifica ambas realidades, y el “todo” del hombre. 

Lo que une la vida más prosaica y cotidiana con la esencia del amor: ese ideal que luchamos por hacerlo real día a día. Lo que estamos llamados a ser. Y donde se ancla ese “germen” de eternidad al que todos aspiramos, que además nos vivifica. 





Para acabar, con paciencia y voluntad entrenada, con empeño en querer, aunque a veces cueste, o cueste infinito, incluso duela, "al final siempre vence el amor, y sale purificado y aquilatado de falsos oropeles. Madura y se hace más hondo y desprendido, de mayor calidad. Un
a fidelidad viva...




Porque, como sugiere Thibon, y muchos otros autores, "el secreto de la perfección esta en hacer las cosas más pequeñas con el amor mas grande". Estamos en este planeta para aprender a amar, y llevarlo a la acción. Y de ello depende nuestra felicidad, y la de toda la familia. Lo cual redundará en círculos concéntricos llevando el "buen olor y buen ambiente" por donde pasemos. 






Si cada uno, cada pareja, cada familia, hace ambiente en la sociedad, será un motor de cambio potente. Porque, recordando a Juan Pablo II, "toda la gran red de las relaciones humanas nace y se regenera continuamente, a partir de la relación con la cual un hombre y una mujer se reconocen hechos el uno para el otro, y deciden unir sus existencias en un único proyecto." Algo de veras entusiasmante y trascendente. Tenemos grandes cosas por hacer... y dependen de nosotros, de nuestro empeño por querer a los que debemos querer.




Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con tu familia y amigos.
¡¡Muchas gracias!!




Dejo algunos enlaces relacionados:






Los-cuatro-pilares-del-amor I (primera parte)

  

Educar el corazón 




Pareja: diferencias no son defectos                                                                                                         

                                                         



                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt
                                                      


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/11/los-pilares-del-amor-ii.html

sábado, 7 de noviembre de 2020

NIÑOS, ADOLESCENTES Y PANTALLAS I



                               NIÑOS, ADOLESCENTES Y PANTALLAS I

                        
Siguiendo con algunas entradas sobre adolescentes, podemos repensar un poco el uso que hacemos de pantallas en familia, cuidando el cerebro de nuestros hijos, tanto en primeras edades como en esta etapa adolescente tan crucial. Vamos a ver los porqués...


Las "pantallas" están diseñadas para atrapar la atención sin apenas darnos cuenta. Hay una industria detrás de ello y se ha invertido mucho estudiando el cómo.


El cerebro de los hijos es, por así decirlo, muy sensible a todos los estímulos, pues apenas está desarrollado. También en adolescentes, cuyo cerebro está en pleno cambio y reestructuración de sinapsis y circuitos neuronales. En ellos se están formando y asentado las estructuras básicas que utilizará toda su vida. Cuidar esos dos momentos en especial es vital y de gran trascendencia.





Muchas veces las pantallas pueden dificultar o retrasar el buen desarrollo neurológico y personal. Nunca exponer a los pequeños. Además, ese tiempo no lo dedican a vivencias y aprendizaje en el mundo real, en el que se da precisamente el primer aprendizaje y más básico, por ser experiencial, vivencial, y de relación con los demás, fuente de configuración de la personalidad y de la afectividad: un componente eminentemente humano. 



* Estudios... 

Se ha visto en un estudio con un número importante de niños, avalado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que el cerebro en edades tempranas es diferente cuando pasan tiempo frente a pantallas. Aumentan las zonas que procesan estímulos visuales, pero disminuye la capacidad lógica y del lenguaje, de veras importante para todo, porque el uso de la tecnología impide que se desarrolle adecuadamente.

Se pierde el contacto humano, enriquecedor de por sí, donde se aprende a interactuar, a captar sentimientos y sentirse a gusto, incluso necesario para la formación de propia personalidad, puesto que cada persona necesita la resonancia con otras personas para construirse a sí misma. Recordemos al filósofo judío Martin Buber: él dedica tiempo a estudiar el encuentro, y lo resume en "yo me hago gracias al tú."



Un científico y psiquiatra, Manfred Spitzer, con mucho sentido común, que ya he mencionado anteriormente muchas veces, hace reflexionar sobre el uso de los medios tecnológicos. Hace años que habla del concepto de "demencia digital"... Y de la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres y el profesor para estructurar el conocimiento, de la capacidad de la inteligencia y el pensamiento, y del retraso de la maduración y el aprendizaje que pueden producir las pantallas, especialmente en niños, hasta incluso adolescentes. Te lo cuento en otras entradas.

La educación de una persona siempre será de tipo analógico. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, mirar a los ojos, sentirse querido, saber sorprender, imaginar, ayudar, tener ilusión por descubrir, aprender a querer...


Otro neurocientífico, Michel Desmurget, señala que se ha observado que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos... etc. retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro, por diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención. Por eso apunta este autor que los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual por debajo de sus padres. Algo realmente preocupante.


Las capacidades humanas, tan propias de una persona, como la sonrisa, la comprensión, la empatía, unas palabras de aliento, la creatividad y la imaginación, la memoria tan relacionada, y el propio pensamiento, que depende de todo ello, las relaciones personales y la amistad, ¡los sueños...!, con el uso prolongado de pantallas se van perdiendo. 




* Adolescentes

Aterrizando en los adolescentes, debemos ser un referente para ellos, también respecto a las pantallas, aunque parezca que ellos "saben" más. Cuando se acostumbran a su uso, ya no se sienten tan seguros en las relaciones personales, ni quieren fomentarlas. Les cuesta conversar, mostrar empatía, relacionarse..., hasta leer con atención un tiempo, o estudiar. Van a lo fácil, a lo que conocen mejor y no requiere habilidades personales. Algo también muy preocupante y los padres debemos prevenir. 

Lo ha estudiado otra experta, Sherry Turkle, profesora del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts. Dice que es como "la comida rápida": fácil, pero poco saludable. Ella habla de la relevancia de la conversación cara a cara y las capacidades y habilidades que desarrolla, además de conectar con la otra persona. Lo desarrollo en otro artículo: "genuinamente humanos: conversar".







Pongo 3 puntos para comentar y profundizar, que iremos viendo. 


1) Ideas a tener en cuenta

2) Dependencia y efectos negativos
3) ¿Qué hacer en positivo?



1) Ideas para tener en cuenta


1- Conocer el desarrollo del cerebro y sistema nervioso. Este estrato anatómico madura como en una onda, desde zonas más básicas, internas, y posteriores, a otras más complejas, más externas, y anteriores, con las funciones superiores de la persona, relacionadas con la corteza frontal. Y no finaliza hasta los 25-30 años, o incluso más. 

De ahí que sea vital respetar los ritmos naturales de crecimiento de la persona. Los niños, y también los adolescentes, necesitan relación con un tú, experiencias vividas, movimiento, ejercicio físico, autonomía, pensamiento, y sobre todo cariño. Te lo contaba en "familia, cerebro y tecnología". 

También una vida sana, respecto a alimentación, sueño..., fundamental en ese conformarse del sistema nervioso y el cerebro, además del ejercicio físico o el deporte, que ayuda a la modelación de redes neuronales y conexiones cerebrales que van formando el "conectoma". Puedes leer en "marco infantil antropológico".



Centrándonos en la adolescencia, a la par que va madurando su cerebro, van descubriendo y afianzando su personalidad y su identidad, y va madurando y estabilizándose la afectividad, tan esencial en la vida del ser humano, creado para amar y ser amado.

En esta etapa es frecuente la inestabilidad afectiva y los altibajos emocionales. Y es debido a que el estrato anatómico emocional, el sistema límbico, y sobre todo la amígdala, está hiperfuncionante. 

Esto es debido al ascenso de hormonas sexuales en sangre, bien sean los estrógenos, o la testosterona. De esa forma se estimula la maduración de todo ello. Y la parte más racional, la corteza prefrontal, está todavía más inmadura. Ellos viven las emociones exaltadas e intensas, las ven con mucho colorido, y en ocasiones se sienten desbordados por ellas. Además valoran mucho su recompensa, a la vez que tienen poco pensamiento y autocontrol, porque su corteza prefrontal madurará más tarde. Y carecen de experiencia... Una combinación "explosiva".






Posteriormente, el sistema límbico hace conexiones a otras áreas, especialmente al cortex cerebral, y en concreto a la corteza prefrontal. Así se interrelacionan ambos y se puede poner pensamiento antes de dejarse llevar por una emoción o impulso. Pararse a pensar un momento y ver cómo responder. Pero esto madura mucho más tarde. 

La corteza prefrontal se encarga de lo más complejo de la persona: el pensamiento analítico y crítico, control de impulsos, la toma de decisiones y planificación, la voluntad para posponer recompensas, la empatía... Lo desarrollo en "8 ideas en adolescentes", y en "plasticidad cerebral en adolescentes".


Aunque es un proceso natural de maduración, que lleva su tiempo, a los adolescentes hay que enseñarles a tener recursos para usar el pensamiento, a pensar por cuenta propia y ponderar las cosas, a aprender a retrasar una gratificación, a imaginar soluciones con calma antes de que ocurran. En este sentido es bueno darles tiempo para pensar o anotar ideas, o hacer un planning en diferentes ámbitos. Y ayudarles a tener autocontrol y señorío de sí mismos: saber esperar y no sucumbir al primer reclamo. Tener voluntad entrenada en pequeñas cosas, saber posponer una recompensa por un bien mayor.


Por eso es vital entrenar la voluntad con pequeños objetivos, metas, retos. Primero a corto plazo, para luego ir ampliándolo. Y necesitan tiempo para reflexionar, conocerse, para dormir en profundidad el tiempo que necesiten, escuchar música y disfrutar, amigos y deporte..., porque todo eso les ayuda en su maduración. Lo escribo en cerebro adolescente y afectividad. Deben ir aprendiendo a conjugar los dos aspectos: emociones y pensamiento.
     


      

2- Tecnología: ser cautos, pues repito, están diseñadas para enganchar. Valorar los silencios que construyen, para conocerse, pensar metas..., planear, y relacionarse. 

Y es importante que piensen qué hacen con su tiempo, que planeen y organicen lo que tienen que hacer, incluso anotarlo, para no perderse en mil cosas, o atrapados en los múltiples estímulos circundantes. 







3- Acompañarles: mucho diálogo. Contarles nuestras cosas desde pequeños, abrirles el corazón según la edad, escuchar sus temas y preocupaciones cuando ellos quieran, ver más allá de lo que dicen con palabras. Atenderles. Conectar. Es primordial construir confianza, abrir canales, mostrar empatía, sin dejar de exigir lo necesario..., pero con comprensión. Sin esa base será más difícil en etapas adolescentes, aunque nunca es tarde.

Primero damos ejemplo los padres, formando "un solo equipo". Siempre les podemos ayudar. Acompañarles les da seguridad y ven un referente al que imitar por la fuerza del cariño. Ir dando libertad para que se vayan responsabilizando; si no, siempre estaremos para ayudarles y darles apoyo y confianza en sus posibilidades. 









4- Vivir valores humanos y virtudes. Es algo que hacemos en la propia familia, y lo ven desde bien pequeños: formarles en valores que no pasan de moda, porque están basados en principios, e intentar hacerlos vida. Con integridad y coherencia personal..., que habla por sí misma, y tanto valoran.


Resaltaría la importancia del ambiente familiar confiado y alegre, en el que el cariño es lo importante: ayuda a ser mejores y a pensar en los demás. Así fomentar las cualidades y virtudes de cada uno, tener detalles de atención con todos. 

Guerra al individualismo, si no queremos hijos "blandiblug" que no sepan afrontar retos. Y se sienten solos. Animarles a entrenarse en autodominio para ser más libres y poder enfocarse en algo que merezca la pena. Metas nobles y valiosas, aprender a querer a los demás... algo vital para el ser humano, y fuente de verdadera felicidad.

Por eso son primordiales unos buenos hábitos y virtudes que forjen el carácter y la personalidad, que les ayuden a ser auténticas personas, a madurar, cada uno a su ritmo, con su singularidad característica, única, especial.




5- Necesitan un buen modelo, mucho más que discursos... Pensar qué referente les mostramos, también de uso de pantallas, bloqueando y respetando tiempos juntos, comidas, tertulias... Dejar el móvil al llegar a casa: centrarse en las personas que nos necesitan... Mirar a los ojos para llegar al corazón. Sin pantallas. Con calma. Saber escuchar, antes que hablar.

Desconectar para disfrutar de la convivencia con quienes más queremos. "Saturar" de cariño, alegría y buen hacer el ambiente familiar, lo cual es un antídoto contra las influencias negativas del exterior que dañan a la persona. Y los adolescentes y jóvenes son muy vulnerables.


Y el autocontrol personal ¡es vital!, entrenarse en ello en los diferentes ámbitos. Y los hijos aprenden a tratar a los demás viendo cómo lo hacemos, aunque a veces cueste, o podamos fallar... Pero volvemos a la brega.






6- Se puede hacer un planning familiar, o personal: todos implicados para ayudarse y crecer en algún aspecto. Por ejemplo, elaborar uno en familia según fortalezas, cualidades y talentos, o con referencia a los puntos más importantes y necesarios a transmitir según las edades, para intentar vivirlos. Ver qué objetivos y metas se quieren alcanzar, incluso ponerlo en un lugar visible para no olvidarse. O crear un enunciado de "misión familiar"..., y unas directrices con las pantallas: que no invadan la vida familiar.


Disfrutar de las relaciones personales y la amistad entre todos, fuente de plenitud personal, donde cada uno puede ser él mismo, y mejorar como persona pensando en los otros.



* Algunas ideas prácticas que quizá te puedan servir

-- Cuidado con las redes sociales, con lo que los lleve a ser competitivos con los demás... Educar en la cooperación y la amistad, que es lo que todos queremos. Las redes hacen justo lo contrario. Son frecuentes los problemas de autoestima... de sólo ver el cuerpo y no a la persona, trastornos alimenticios, hipersexualidad, etc. A este respecto, los jóvenes de la generación Z dicen que hubieran preferido no tener acceso a redes...

-- Las pantallas, si las hay, se quedan en el salón por la noche para cargar. Todas.

-- Se puede dar un móvil con mínimas cosas: para llamadas, cámara, whatsApp, quizá mapas..., o tener uno para la familia en un lugar común.

-- En casa entrenarse en autocontrol. Siempre hay que hacer algo: encargos, tareas..., fuente de creatividad y responsabilidad. No quedar enganchados. Y los padres debemos ir siempre por delante seduciendo con la belleza de una vida alegre, servicial, coherente. Presente. Creando ambiente.



Además, los adolescentes pueden pensar cómo organizarse, qué cualidades les gustaría tener o desarrollar, partiendo de sus características, algunos objetivos pequeños cada día, quizá otros en otros ámbitos, y elaborar su propio plan de acción personal. Así se van entrenando en pensar con calma, planear, organizar, visualizar retos... Y luego luchar en ello.




Es preciso controlar los tiempos de pantallas, pues atrapan la atención y dispersan la mente. Parece que facilitan muchas cosas, se llega a gente lejana, pero uno se habitúa: no son inocuas ni neutras. ¡Crean dependencia!, y luego dejan un vacío interior que reclama mayor interactuación. Te lo explico en "pantallas y dependencia", y en "adolescentes y tecnología II". Además se banaliza la amistad, las relaciones, se crea un mundo semi-ficticio, y las relaciones digitales no "llenan". Se esfuman rápido.




7- Mucha comprensión y empatía con ellos. Usar las "neuronas espejo": que se sientan de veras valorados y queridos. Eso les aporta buena autoestima, algo que necesitan, junto con el optimismo, pues se sienten inseguros por tantos cambios y precariedad en ocasiones. Por ese motivo, a veces se muestran prepotentes, o, con conductas desconcertantes. Comprenderles es el primer paso para ayudarles. Sin discursos, con cariño e interés, con mirada cálida. Te cuento estas ideas en "Soltar amarras". 

Conectar con sus intereses... para conectar con ellos. Confiar. Sin confianza no podrán ser libres, y sin libertad, aún a riesgo de que se equivoquen, como todos, no aprenderán a ser responsables y a pilotar su propia vida. Y necesitan entrenarse muchas veces: no lo lograrán a la primera... Saberlo da paz, y animarles a luchar por ello con empeño.









Unas ideas claras de Gustave Thibon, un gran pensador, sobre tecnología, en unas conferencias recogidas en "Los hombres de lo eterno", hace ya muchos años:


"El hombre del siglo XX es víctima de que se haya roto el equilibrio entre su poder sobre las cosas y su capacidad de vida interior"...

"El hombre moderno corre el peligro de no ser más que un cerebro que gira vacío entre el cielo y la tierra, gracias a un materialismo sin sangre y a un falso idealismo. 

Para evitar este riesgo, debemos volver a entrar en contacto con las dos grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo".




Dejo para otros artículos la tolerancia y dependencia, y qué hacer...




Espero que te haya sido útil, y puedes compartir con amigos. 

                                    


                                              Mª José Calvo
                                   optimistas educando y amando
                                              @Mjoseeopt (IG)
                                              @Mariajoseopt    



Dejo algunos enlaces anteriormente comentados y relacionados: 




6-claves-con-adolescentes







                                                                                      

                                                          
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