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Lograr armonía familiar

martes, 21 de junio de 2016

DAR FRESCURA AL AMOR...



                                          VIVIFICAR EL AMOR


        
El amor suele surgir con una emoción intensa que suscita admiración hacia la otra persona, y ejerce una poderosa atracción. Entonces se le quiere conocer a fondo, y compartir toda la existencia con esa persona tan especial, capaz de iluminar el mundo entero. Así, hacer un proyecto común, entretejiendo las dos vidas. La otra persona se convierte en mi proyecto vital, y viceversa.

     
Amar es ver todo lo bueno y bello que esa persona alberga en su interior, y deslumbrarse por ello. Quedar entusiasmado. Confiar en la vida que hay en él, en ella, y encontrase uno mismo en la otra persona. 

     
Quererle, y querer su bien; es decir, que sea lo mejor posible, partiendo de sus cualidades únicas, singulares. Que conquiste su mejor personalidad. Hacerle notar todo lo bueno que tiene, o hace, y lo que puede lograr, motivándole con la fuerza del cariño para que lo desarrolle. 






       
Se podría decir que querer a alguien consiste en una “autoexpropiación” de uno mismo en favor del otro. Es como encontrar un tesoro desmedido, y esa persona capta todo nuestro interés, y queremos regalarle nuestro mejor "yo". Le entregamos nuestra intimidad personal, en lo que tiene de más personal: nuestro corazón, centro existencial de cada uno.


Por otra parte, el amor se basa en un diálogo entre el dar y el recibir. Hay que entregar y acoger. Te lo cuento en: "un buen feeling en el amor". Pero, uno no se puede entregar si el otro no lo acoge... De esa forma, cada uno se sentirá de veras valorado, estimado, querido.


         
En un amor maduro no sólo hay sentimientos, sino que es preciso poner la cabeza. Que sea un amor inteligente. Aprender a ser amable, a pensar en la otra persona, y llevarse bien: que la convivencia sea grata, rica en vivencias llenas de afecto y cariño. 

     
Además de cabeza, también precisa voluntad para “querer querer" al otro, con gestos concretos y detalles de atención que vayan construyendo cada día ese amor. No basta con estar flotando en sentimientos, mientras duren, sino que hay que "trabajar el amor" para mantener fresca la sensualidad y el cariño, y que la amistad pueda crecer. Que el cariño se haga fuerte a la vez que tierno. Porque, todo lo que está vivo necesita crecer; si no, acaba debilitándose, marchitando... y muriendo.

        
Podemos aprovechar esa fuerza impulsora de los sentimientos y emociones, cuando vayan en la dirección de quererse más y mejor, para “avivar” el “fuego” de ese amor recíproco.




        Trabajar el amor es que el otro sea lo más importante en cada momen
Hace falta tiempo, interés y cariño para pensar una sorpresa, un mensaje, una llamada, una anécdota que le alegre. Y luego llevarlo a la acción. También profundizar la amistad, compartir sueños y proyectos, intereses, hobbies..., escuchar, conversar, disculpar, y tiempo juntos disfrutando. 



           
Expresar el amor en los pequeños gestos de cada día, no sólo en las grandes ocasiones. Saber que la felicidad no está tanto en cosas especiales, sino también en los pequeños momentos vividos con esmero. Son los que dan "el pulso del amor".


       
También es tener finura de espíritu, ser delicado en el trato, saber comprender sus estados más o menos oportunos, mostrar empatía. Es preciso enamorarse y enamorarle, crecer en el amor a pesar del paso del tiempo..., o mejor dicho, contando con el tiempo. Y esto se consigue con ilusión, cariño y empeño por ponerse atractivos, por ser amables. Intentar forjar una personalidad afable, cuidar el “look”, controlar el carácter para mantener fresca la admiración mutua.

         
Que la rutina no vaya devorando el cariño. Crecer un poco cada día en el amor: "querer querer" en todas las circunstancias de la vida. Cuando sale solo, y cuando cuesta más, pero siempre compensa. Muchas veces la felicidad tiene sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quien se ama.


      
Trabajar el amor es saber escuchar, hacerse cargo de sus preocupaciones, es mostrar empatía y conectar. Y descubrir todo lo bueno y bello de la otra persona. Sus cualidades singulares y ¡únicas!, sus virtualidades y puntos fuertes. Fijarse más en la belleza interior, que el tiempo no puede erosionar... Y valorar el esfuerzo y dedicación por alegrar.






       
Estar en los detalles, porque es donde se "nota" ese amor. Por ejemplo, hacer su comida favorita, darle un beso aunque sea sin muchas ganas, mirarle a los ojos para conectar, contarle algo bueno que nos hayan comentado de él/ella, saberse sus gustos, pedir perdón, aunque creamos tener razón, o que nos duela hacerle una corrección… y un largo etc. 





          
Muchas veces hay desconocimiento de lo que es el amor, y se confunde con tener sentimientos que hagan volar… Con el paso del tiempo, las limitaciones, o por el resurgir fuerte del propio “yo”, ese sentimiento puede ir disminuyendo. Pero eso no significa que ya no haya cariño, sino que hay que buscar lo que une, expresar y demostrar amor, aunque en ocasiones pueda doler. Y alimentar el sentimiento con pequeños gestos y detalles cotidianos que alegran el alma. 


         
¿Cómo hacer esto? Poniendo inteligencia y voluntad, queriendo querer, mimando el amor, sabiendo que uno se casa “para querer” al otro. Y de esta manera, con pequeñas cosas, pero saturadas de cariño, y con continuidad en el tiempo, re-surgirán y se re-avivarán los sentimientos de ternura y cariño tan propios de los que se aman.  


           
Una cita del genial G. K. Chesterton que lo expresa muy bien: "Es afortunado quien se casa con la mujer que ama, pero lo es más el que ama a la mujer con quien se ha casado."

       
Por eso hay que saber romper el día a día, sorprendiendo, yendo a su encuentro, saliendo aunque sea un momento con el otro, dedicándole tiempo, prestándole atención. Y ¡aprender a expresar la alegría de tenerle cerca!




Para ello es vital aprender a comunicarse bien, a conversar. Que sea un intercambio de pensamientos y sentimientos. Saber mirar a los ojos, escuchar con el corazón, pensar qué le podemos decir, que sea constructivo y aporte algo valioso, o le alegre. No estar siempre hablando de trivialidades, facturas y recibos... Pensar en el otra persona, en sus gustos y preferencias, para hacer algo que le entusiasme y que se sienta de veras querido.



        
Algunos detalles más que se pueden tener, que cada uno puede pensar: ir a verle al trabajo, regalarle sonrisas, ponerle una nota romántica escondida en algún lugar, un regalo sorpresa de poco valor, pero bien pensado… O, hacer algo juntos disfrutando: cocinar, bailar, ir de compras, dedicarle una poesía o una canción, pasar una tarde viendo fotos o vídeos de la boda, cenar de bandeja en el salón viendo una buena película. Decir un “te quiero” con frecuencia, una cena bien ambientada... Alegrarle el día, sobre todo si lo está pasando mal por algún motivo... Y muchos más que puedes pensar, y que le gusten a tu ser querido.



Espero que te haya gustado, y puedes compartirlo con amigos mediante los botones de redes, o copiando la URL. ¡Muchas gracias! Incluso puedes hacer un "plan de acción" en tu familia con alguna idea que te haya gustado.






                                                                          Mª José Calvo

                                                                optimistas educando y amando
                                                                          @Mariajoseopt


Dejo enlaces relacionados con el tema:

 

       Mantener la ilusión

 

          *"¿conciliar, o integrar?" "si quieres ¡puedes!", y logras sinergia

      
       * Comunicar-el-amor 

       * 7-tips-para-cuidar-el-amor    
  
       

                                                                                                                                            

                                                         Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando
                                     
                                                        @mjoseeopt     

       
Y dejo el artículo en Hacer Familia, que te recomiendo ;))


      
      


URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2016/06/mantener-fresco-el-amor.html

jueves, 9 de junio de 2016

ACERCA DE...

                                     

                                                ACERCA DE...


   
Soy Mª José Calvo, Médico de familia: estudié en la Universidad de Navarra. Allí conocería a mi marido, y tenemos varios hijos.


Trabajé de médico de familia, y de pediatra, pero pronto el estudio de la familia suscitó un gran interés en mi. Tuve la suerte de conocer y formarme con grandes pedagogos, entre ellos el Maestro Oliveros F. Otero…, uno de los fundadores del ICE, el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra, que ahora se llama Instituto de Ciencias para la Familia.


También hice varios diplomados en Orientación Familiar en Madrid, en IPAO, con grandes profesionales y amigos. Y más tarde, un Curso de Asesoramiento Familiar con T. Melendo, en Edufamilia, del que aprendí muchísimo en cuestiones de fondo.



Me gusta ayudar a las familias en esa tarea de formarse para saber expresar y comunicar el cariño en pareja, y así educar a los hijos descubriendo cualidades, fortalezas y talentos, y estimulando lo mejor de cada uno. Para que, en último término, aprendan a amar y ser amados, que es lo que aporta plenitud a cada persona, y por tanto la hace feliz. A veces hay tanto sin sentido porque se busca la felicidad donde no se encuentra...

        
De manera que es necesario tener un "norte" que guíe y oriente, a modo de "estrella polar", con unos principios y unos valores humanos nobles que podemos hacer vida en el hogar, seduciendo con su belleza y disfrutando del tiempo en familia.





         
El sentirse querido es como la “varita mágica” que estimula lo mejor de cada uno. Y en familia se crea un ambiente de confianza y libertad donde se construye y re-construye cada persona, donde se aprende a amar de forma natural. 

         
Por eso, el “secreto” de la educación está especialmente en la armonía y cariño entre los padres, en priorizar la relación, y también en manifestar la alegría del encuentro. Y ese cariño se desborda eficaz hacia los hijos, que se sentirán acogidos, valorados y muy queridos. ¡Felices! Y eso es lo que les permite desarrollarse bien y desplegar todo su potencial, concentrado desde el maravilloso momento de su concepción, con ese acto de amor tan excelso de sus padres, que los trae a la vida.


          
Escribo en este blog por este motivo: ayudar a otras familias en el arte de educar a sus hijos, y especialmente en el arte de quererse cada día mejor, disfrutando. Porque todo lo que se hace bien, por amor, conlleva alegría y un disfrute de la vida por ser algo único y muy valioso. Y el optimismo y el entusiasmo, junto con la afectividad y el corazón, me parecen fundamentales en las relaciones personales. Nos ayudan a querer.

        
Mi tema favorito es el de una familia optimista, también en el sentido de excelente, porque lo mejor es lo más propio de la persona. Hace falta apuntar alto para movilizar energías, poniendo el corazón. Además, cada persona encierra en su interior unas posibilidades y capacidades enormes, pero es necesario ser buscadores de talentos, inspirar, confiar, que se sientan muy queridos, y dar libertad para que se puedan desarrollar, y volar alto, con esas virtualidades específicas de cada uno.





         
Considero importante trabajar sobre principios, que se concretan en valores humanos nobles que no pasan de moda. Y al intentar vivirlos, se hacen hábitos y virtudes que forjan el carácter y la personalidad de cada uno, partiendo de sus cualidades. Así resplandece la belleza de cada persona y de la familia: el lugar propio de las personas, donde se sienten amadas. Y ese ambiente se puede hacer extenso a otros ámbitos humanizando nuestro entorno y el mundo en el que vivimos... 

Además, es el modo de descubrir un sentido más pleno en la vida, pues la persona se trasciende en los demás. Ya lo decía el doctor Viktor Frankl... Esto se recoge en algunas entradas como autogobierno personal, el sentido de la vida, una "estrella polar"...




     
Me apasiona la lectura de personas de altura que realimentan el propio pensamiento y caldean el corazón. Algunos de mis autores favoritos son: Jutta Burggraf, S. Covey, G.K. Chesterton, C.S. Lewis, Viktor Frankl, Jesús Urteaga, J. Stenson, Tomás Melendo, J.R. Ayllon...  y algunos otros. 
        
Asimismo me impresiona la belleza del legendario de J.R.R. Tolkien, de esa mitología que ha creado en pleno siglo XX, tan atrayente, cautivadora, hermosa, esperanzadora y sanadora... Por ejemplo en: "El Señor de los Anillos", "El espejo de Galadriel", "Belleza y subcreación", "Hoja, de Niggle"...


        
Y llevo mucho tiempo pensando sobre el amor en pareja, ahora que parece que resulta más difícil, o que muchas parejas no se atreven a comprometerse, o fracasan por diversos motivos… Decía Aristóteles que amar es querer el bien para el otro. Me puse a escribir ideas creativas, optimistas y prácticas para trabajar y "cultivar" ese amor, y que aporte su calor y energía durante toda la vida: es decir, conquistar una vida lograda.





       
También soy escritora habitual en una de las mejores Revistas impresas de educación, pareja, y familia: “Hacer Familia”, en Editorial Palabra. Escribo algunas pinceladas sobre la convivencia en familia, el amor de pareja, sobre el arte de educar a los hijos. Así como cerebro y aprendizaje, ciencia educativa, tecnología y desarrollo, talentos y misión personal... 

Y colaboro con otras revistas y webs, como Womanessentia, Lafamilia.info, Marketing y servicios, Forumlibertas, Exaudi..., con temas interesantes de todo tipo.



    Por eso, en este blog 

encontrarás muchas ideas prácticas 

para trabajar en familia, 

tanto con los hijos, como en pareja 


Y de esta forma formarse, y 

¡hacer algo grande en tu familia!






     
Te invito a entrar y dar un paseo por mi espacio web saturado de optimismo y positividad. Que disfrutes y compartas con amigos... ¡Gracias! 

Un saludo,





                                                                           Mª José Calvo
                                                        
                                                                 Optimistas Educando y Amando
                                                                            @Mjoseeopt
                                                              

                                                             
                                                       
                                                                          

                                                          


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2016/06/acerca-de.html                                  

viernes, 13 de mayo de 2016

10 "TIPS" CON TU HIJO ADOLESCENTE IV

                


                    10 “TIPS” PARA AYUDAR A TU HIJO ADOLESCENTE 

                                 
                                               

La adolescencia es un proceso de maduración de cada persona, 

 un descubrir su intimidad y potenciar su pensamiento, 
construyendo sus anhelos y su identidad personal






         
         
Algunas ideas que te pueden ayudar:


1- Escucha a tu hijo, a tu hija, con paciencia. Habla con él, con ella, que no es sinónimo de darle una charleta, ni de interrogarle… Aprende a ver lo que quiere decir sin palabras: con su mirada, su conducta. Interésate por su vida cotidiana. Sé comunicativo para que haya confianza: cuéntale tus cosas, abre tu corazón sin esperar que lo haga. 
           
No admiten grandes discursos, pero sí dejar caer una idea, con gracia, en un momento oportuno. Y sobre todo nuestra coherencia personal: nos miran y escudriñan constantemente.
           
No le lleves la contraria en temas de poca trascendencia: céntrate en lo importante. Si el diálogo se puede convertir en un combate déjalo para más tarde, cuando haya bajado el estado de estrés o crispación.

          
2- Motívale, dile sus cualidades y puntos fuerte con cariño y optimismo para que lo conozca y lo pueda desarrollar. Transmite los valores importantes personificándolos: es decir, con tu ejemplo y vida coherente

          
3- Fomenta su autoestima: dile en lo que es bueno, y esas cualidades específicas suyas. Elogia lo que hace bien, y el esfuerzo que pone en cualquier detalle: lo positivo es mucho más efectivo y constructivo que detenerse en lo que no nos gusta o no es de nuestro estilo..., que salta a la vista, y a veces sólo intentan llamar la atención.





          
4- Exígele en su comportamiento. No permitas lo incorrecto en algo importante. Usa tu autoridad y referente, de forma distinta a otras etapas, sugiriendo, motivando, en un clima de confianza, en la dirección de su formación y participación en la marcha de la familia. Sustituir el mandar por el proponer o sugerir con delicadeza. La familia y la casa es de todos: hay que cuidarla, y pueden y deben colaborar según su edad y habilidades. Busca encargos que le gusten y se le den bien para que disfrute, y otros que le reten. Ahí estará su crecimiento como persona, aprenden muchas cosas, también creatividad, equipo, compresión, ayuda, resolución de problemas, y disfrutan.

          
Dadles responsabilidades para que se crezcan y aprendan a pensar en los demás, por cariño. Aunque les cueste al principio, lo agradecerán.






             
Abridles el corazón y contad con su opinión y sus decisiones en temas que os preocupen: se sentirán escuchados, valorados y queridos. ¡Importantes! No son niños, y menos a nuestro estilo. Son personas singulares, con unos sueños y anhelos por descubrir y realizar.

            
A veces ¡¡hay que decir que NO!!, y no les pasa nada. Más tarde lo valorarán y entenderán. Es preciso conseguir un equilibrio entre vivir unos valores, basados en principios, que no pasan de moda, y hacer buen ambiente: cuidar las tensiones en familia. Pero sin ceder en lo importante por mantener una aparente "calma"... Es decir, una exigencia comprensiva, poner corazón y siempre una sonrisa.





5- Crea un clima de confianza. Dale la independencia y la autonomía que necesite, desde bien pequeño, aunque se equivoque. Ayúdale a decidir por sí mismo. Y explícale que la libertad no es sólo es autonomía, sino que va unida a la responsabilidad, lo cual capacita para poder amar. La maduración de la libertad se llama responsabilidad. Fomentar su libertad, y darles pequeñas y grandes responsabilidades: eso es confiar en ellos. Que sepan asumir las consecuencias de sus acciones libres, para que vayan aprendiendo, y que se enfoquen en metas altas, valiosas, ¡nobles!



        
6- Hablar con ellos de sus temas y preocupaciones, y elaborad entre los dos un plan de metas a conseguir. Hacerlo en pequeñas dosis. Los padres debemos formar un solo frente a la hora de exigirle con cariño. Firmes en los objetivos, pero suaves en la formas de alcanzarlos. Y no entres a luchar en muchos temas: sólo en lo de veras importante. El resto mucha libertad.



       
7- Educa su carácter desde pequeño, debe entrenar su voluntad, que aprenda a luchar. Aquí el padre tiene un papel muy relevante, pues les ayuda a superar obstáculos, a esforzarse, a salir de la vida cómoda, los lanza fuera para que aprendan a volar... A nosotras nos costaría más. La vida es lucha por mejorar, porque lo valioso siempre requiere esfuerzo. Y las aparentes derrotas brindan nuevas oportunidades de superación. Anímale con una sonrisa mayor, cuando más le cueste.


8- No se trata de solucionarle la vida, pero sí de hacerle pensar por cuenta propia, por ejemplo haciendo buenas preguntas, poniéndole en situación de coherencia, dejando caer alguna idea necesaria, como de pasada… y cambiando de tema para que no se note mucho. Y ante sus emociones, a veces tan disparadas, enseñarles a poner un punto de reflexión, e imaginación para ver posibles alternativas antes de que ocurran. Que lo tengan pensado para que puedan hacer frente cuando lo necesiten.




        
Es necesario orientar su rebeldía: es bueno que tengan mucha energía y quieran cambiar el mundo, pero encauzar esa rebeldía hacia lo que le mejora como persona, para pensar y actuar con más libertad. Aprender a autodominio. Y enfocarles hacia los demás, hacia los amigos... desde pequeños, con un buen liderazgo de servicio. Si quieres ampliar, en "enseñarles a querer".
   

       
9- Ante algo que no es correcto, a veces basta con una mirada, un gesto de disconformidad para que se dé cuenta que no está bien. No hace falta castigar por sistema. Hablar con él, o ella, y corregir en privado, con cariño; que nos duela hacerlo. No en un momento tenso para dejar claro quién manda…, o menos por perder los "estribos". Y siempre resaltando lo positivo que tienen y hacen, especialmente sus cualidades y esfuerzo. Siempre.

Además, ellos mejoran cuando se sienten queridos, especialmente gracias al amor recíproco de los padres, en el que crecen. Y aprenden por modelos de conducta, no por discursos o malas caras... Y luego, con muchas oportunidades de entrenarse en su día a día.
         
Si necesita una pequeña "reprimenda", comienza con algo bueno suyo, y acábala con un elogio y un ¡tú puedes!, confío en ti. De esta forma piensa en positivo, se enfoca en ello, y no en lo perversos que son sus padres.
       
Y acostúmbrate a perdonar y olvidar. Perdonar es amar más de lo que puede fallar, y es creerle capaz de ser mejor que eso que ha hecho… Darle una nueva oportunidad. Y dale ejemplo de perdón para que lo vea concretado y reflexione.


         
10- Enséñale a planificar el tiempo. Hablar con ellos de su organización, sin dárselo hecho, pero enseñando a pensar y priorizar. Que se organicen con sus actividades y que dediquen el tiempo suficiente al estudio y trabajo profundo. Pensar en un medio o largo plazo con cosas concretas para que vayan usando y madurando su corteza prefrontal. Sucumbir a las emociones, tan disparadas, no les ayuda a madurar. Deben tener voluntad y autocontrol, aprender a postponer recompensas por un bien mayor o a largo plazo. Es decir, aprender a gobernarse con cabeza. Te lo cuento en "plasticidad cerebral V", y en "autogobierno personal".

           


En resumidas cuentas, valorar en mucho la amistad, que a ellos tanto les gusta. Explícale la diferencia entre amigos, compañeros y cómplices. Puedes ampliar en "el tesoro de la amistad". Que haga buenos amigos, afines a él, con unos valores semejantes, y que sea buen amigo de sus amigos: que les ayude realmente. Que busque el bien para el otro, que eso es la amistad.

La familia, siempre abierta a los amigos y a otras familias. Es preciso darles libertad en ambientes de confianza, con gente joven responsable, clubes juveniles… etc. Que desplieguen sus alas donde no tengan un accidente mortal si se caen... Porque hasta que aprendan a volar tendrán "tropiezos".






         
Y preparadles para el amor. Fomentar la libertad que puedan asumir en ese momento, según edad y madurez, para que sean capaces de crecer, ser responsables, y aprender a amar. Quien no es libre no podrá amar. Entrenar la voluntad y la capacidad de pensar en los demás, ser empáticos y generosos, salir al encuentro de los otros, ayudarles. El amor nace de la amistad, y los buenos amigos son un tesoro muy valioso. Hay que cuidarlos.

           
Y a vosotros, que os vean unidos y enamorados. Explicadles qué es el amor: que consiste más en dar que en recibir. No sólo son emociones vibrantes, sino una decisión de querer-querer al otro, con voluntad entrenada. Por eso, hay que pensar antes de… Cuidar la intimidad y el corazón. No todo se cuenta, o se expone, ni mucho menos se pone en las redes. El amor y la sexualidad implican a toda la persona, hasta el fondo de su corazón. No son un juego, y si se saca de su marco específico se convierte en una trampa que atrapa, degrada, reduce, y pasa factura. Y uno no es feliz.





Por eso es bueno aprender a reflexionar antes de actuar, a poner el filtro de la inteligencia a los sentimientos para su autodominio personal. Integrar cabeza y corazón, como ya señalaran los clásicos griegos.





Y que sea deportista y sepa ganar y perder, y ayudar a los demás, en equipo. Que se acostumbre a luchar por lo que vale la pena. Y si cae, que aprenda a levantarse con ilusión, energía, y nuevos bríos. Será un nuevo comienzo.

          
Además, tenle más bien corto de dinero: no quieras “comprarle” con eso, o que lo use sin el debido autocontrol. Ya vimos que su corteza prefrontal no ha madurado, más bien está en pleno cambio y explosión, con una poda de sinapsis. Distinguir entre lo necesario, el capricho, la ropa de marca…, para actuar en consecuencia. 





    
Resumiendo, una info con ideas:



         



* Y, ¿qué pasa con la tecnología?
     

Las pantallas ejercen un poder de atracción enorme y están diseñadas para enganchar y crear adicción. Además, con recompensas inmediatas constantes,  que entorpecen y retrasan la maduración cerebral, así como la concentración, el pensamiento crítico, las relaciones personales y la empatía, la memoria a largo plazo y el aprendizaje... etc. Te lo cuento en "adolescentes y pantallas I", en "pantallas y dependencia", y en "modo concentración".

Se necesita mucho autocontrol para que esté al servicio de la persona, y en estas edades, todavía están inmaduros. 

Es preciso enseñarles a organizarse en el tiempo, a pensar lo que van a hacer, a cuidar su vida real de relaciones. Ayudarles a entrenarse en retrasar una gratificación, que tengan autocontrol personal en otros ámbitos..., para lo cual son de gran ayuda los hábitos saludables y las virtudes que tratamos de vivir y conseguir en familia. 



        
Tener presente que su cerebro no ha madurado: están en pleno cambio estructural, con lo que el poder de decisión, el pensamiento y autocontrol, el juicio..., no están todavía operativos. 

Necesitan nuestra ayuda, aunque en un segundo plano, orientarles y guiarles para que aprendan a pilotar su vida. Los padres debemos ser muchas veces el control y el "freno" que todavía no tienen.




        
Además, tienen tanta información, con enfoques divergentes, que es difícil saber distinguir lo valioso de lo que no lo es; lo correcto, de lo que no lo es. Hace falta tener un criterio claro, formarles, y que aprendan a pensar por cuenta propia. Que pregunten a personas de confianza, y darles recursos que puedan usar.

Lo bueno es que su plasticidad cerebral es enorme, y se forman muchas sinapsis en momentos en los que disfrutan con una tarea o aprendizaje. Especialmente en esos momentos de "flow", desde niños, que te cuento en otros artículos. Entonces proporcionarles el buen alimento que les entusiasme.


        


          
Fomentar hábitos en modo “concentración”: enseñarles a centrarse en algo concreto. Por ejemplo una buena lectura. Y hacer esquemas, gráficos, o tomar notas a mano, ayudan en ese proceso de aprendizaje. Se trata de usar el cerebro de forma proactiva.


Se trata de aprender a pensar, a dirigir su vida y no dejarse llevar... Animarles y apoyarles en ese construir su personalidad con ideas e ideales nobles, con nuestra coherencia y sonrisa, con todo nuestro cariño. Pero los protagonistas son ellos.


         
* Una película

Dejo un corte de una película que me ha gustado, sobre la educación de adolescentes, cómo estimular lo mejor de cada uno, los principios, la coherencia personal, la Cultura Clásica, y aportar algo a los demás, dejar un huella: "El club de los emperadores" de Michael Hoffman, y la productora Universal Pictures. 

Un profesor apasionado de Historia Antigua, el profesor Hundert, les transmite claves e ideas del mundo Clásico y su legado para la humanidad. Os la recomiendo.

Dejo un pequeño vídeo: enlace 
(https://youtu.be/fowOx86MN5c)



       
Y algunos artículos relacionados:





Espero que te haya sido útil, y lo puedes compartir con amigos. ¡¡Gracias!!





                                                                       Mª José Calvo.
                                                           optimistas educando y amando
                                                                       @Mariajoseopt         



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2016/05/tips-para-ayudar-tu-hijo-adolescente.html