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jueves, 14 de octubre de 2021

ADOLESCENTES Y TECNOLOGÍA II



                            ADOLESCENTES Y TECNOLOGÍA II 


                        
A partir del artículo anterior, seguimos repensando el uso que hacemos en familia, para cuidar y proteger el cerebro en desarrollo de los hijos. Si procuramos hacerlo todos, tanto mejor. La convivencia familiar será bastante más agradable, se construye familia y se disfruta juntos.


Como ya hemos apuntado, las pantallas están diseñadas para captar la atención y enganchar. Cortan el pensamiento profundo. Hay una industria detrás de ello, y se ha invertido mucho estudiando cómo. Por ejemplo, la necesidad de las personas de sentirse valoradas y aceptadas... O la facilidad con que uno se deja seducir por estímulos cambiantes que nunca cesan..., impidiendo la reflexión.


El cerebro de los hijos es muy sensible a todo, pues no está desarrollado ni ha madurado, sobre todo a los estímulos tan atractivos y con una rapidez vertiginosa. Especialmente en los más pequeños, pero también en adolescentes, cuyo cerebro está precisamente en pleno cambio y reestructuración. En ellos sucede una poda de muchas sinapsis que no se usan, con lo que se atrofian o desaparecen, y se forman otras nuevas, que requieren para funciones más complejas. Se están asentando estructuras básicas cerebrales y conectando redes que utilizará el resto de su vida. Hay que ser conscientes de que debemos cuidar su cerebro.





Por otro lado, las pantallas pueden dificultar el buen desarrollo, incluso retrasarlo. Es decir, si no se usa el cerebro de forma proactiva, desde el interior, con la iniciativa de la persona. No tras los estímulos que siempre hay y en toda su diversidad... 

Además, ese tiempo no se dedica a vivencias en el mundo real, en el que se da precisamente el primer y fundamental aprendizaje, y la relación con los demás, fuente de resonancia personal, empatía y afectividad: un componente eminentemente humano que no se forma de ningún otro modo.

Cada vez hay más estudios en este sentido que lo evidencian... Por ejemplo, un metaanálisis con neuroimagen revela que se alteran zonas implicadas con la recompensa, el autocontrol, y la regulación emocional. Así como alteraciones estructurales y de conectividad.


Dejo el índice, y vamos con el segundo punto:

1) Ideas a tener en cuenta
2) Dependencia y efectos negativos
3) ¿Qué hacer?



2) Dependencia y otros efectos negativos... 


De nuevo, la tecnología está diseñada para atrapar la atención y el pensamiento profundo, y enganchar, porque nos hace sentir bien, y pueden crear dependencia. 


Vamos a los porqués...

Cada vez que se interactúa en ellas se desencadena un pequeño placer mediado por algunos neurotransmisores cerebrales. Es el mecanismo de acción de los "like". Disfrutamos cuando algo que hemos puesto en la red gusta a alguien... Parece que sube la autoestima, incluso que uno es aceptado..., y "estimula" a poner más. Así están pensadas: saben que a todos nos gusta sentirnos aceptados. 

Esto se basa en la neurofisiología de esos neurotransmisores, en especial la dopamina, que se libera en esas circunstancias, relacionado con el sistema de recompensa. Produce un placer momentáneo, que tiende a repetirse, porque posteriormente deja un vacío. Lo cual exige una nueva interactuación. Incluso cada vez mayor, porque sigue una ley de rendimientos decrecientes. Esto significa que cada vez se requiere un estímulo mayor para obtener el mismo placer. Y eso sucede siempre, aunque no nos demos cuenta. Además, los niveles altos de dopamina hacen que la serotonina, otro neurotransmisor, baje, y eso no es bueno, porque modula otras funciones que se ven alteradas.

Y esa dependencia progresiva puede llegar incluso a crear adicción, si se usan mucho tiempo, o de forma indiscriminada. Y así no podemos ayudar a los hijos. ¡Hay que aprender a desconectar! Romper el círculo sin fin de estímulo-dopamina-sentirse-bien. O el scroll infinito... Suena fuerte, pero es como la conducta condicionada que se vio hace tiempo en los animales. 

Por eso, como en todo, más vale prevenir... El tema de la adicción lo trato más en: "pantallas y dependencia".

       


La tecnología responde de inmediato a lo que le pedimos, no hay que tratar con otra persona que puede opinar distinto..., poner mala cara o decir que no. No ofrece ninguna resistencia. Hace "nuestra voluntad". Por eso favorece la impaciencia y la intolerancia en el mundo real. Muy en espacial en los niños y jóvenes. De ahí esa dificultad añadida, si uno se habitúa a ellas. 

Tampoco permite el pensamiento hondo, y crítico, tan importante para tomar decisiones, marcar un rumbo en la vida, o apostar por metas valiosas y nobles. Y a la hora de filtrar la gran cantidad de información, diferenciar lo relevante o insustancial, además de detectar lo que es falso, en el aprendizaje personal. Aquí sólo cuenta lo viral y la velocidad, a costa de la verdad, o lo correcto.

Ni nos ayudan a ser empáticos y regular emociones: algo que se debe aprender y afinar en la vida cotidiana, desde pequeños en familia, y en la etapa adolescente, en la que el sistema límbico y la amígdala están hiperexaltados. Esto es algo muy importante en las relaciones personales. Te lo cuento en "maduración cerebral en adolescentes".




Con la tecnología uno se acostumbra a saltar de estímulo en estímulo, y por ello se debilita la capacidad de atención, de centrarse en algo concreto, como se hace en la lectura o el estudio... La atención  y el silencio es lo que va conformando nuestra vida y haciendo que lo importante sea importante, como señalara Stephen Covey. 

Y por tanto, también se debilita el pensamiento profundo, reflexivo, con la consolidación de aprendizajes. Con las pantallas, lo que leemos se queda en la memoria de corto plazo, o de trabajo, por el salto de estímulos a una velocidad grande sin calma ni reposo que lo reflexione y retenga. Y mucho menos se aprende, lo cual significaría hacer nuevas conexiones entre neuronas, y consolidarlo en la memoria de largo plazo. Ahí se lleva a cabo ese proceso de consolidación. Así se podrá asimilar y usar esa información de forma más eficiente cuando se precise.


Asimismo aumenta la impulsividad por la dependencia de estímulos muy inmediatos, de corto plazo. Y por tanto, debilitan el autodominio y la fuerza de voluntad: ese pequeño componente que debemos entrenar cada día para acometer retos en la vida. Esto está muy relacionado con la corteza prefrontal: lo desarrollo más en "adolescentes y plasticidad cerebral V"

Fomentando la huída del esfuerzo y del compromiso..., necesarios para llevar las riendas de la vida con auténtica libertad, tan relacionados con la voluntad, y para aprender a querer a los que tenemos cerca: la misión más importante y propia de una persona.



Algo curioso: ahora se ven muchos chicos y adolescentes que no quieren salir de casa, no por motivos aparentemente caseros, sino porque están enganchados a las pantallas, y buscan sentirse bien de la forma más fácil y rápida: con los like del postureo de las redes. Parece que controlan, pero la realidad es otra: pierden capacidades relacionales, humanas, les cuesta mucho ese trato personal, conversar cara a cara. Y se sienten solos y vacíos en muchas ocasiones.

Y son frecuentes los problemas de autoestima... de sólo ver el cuerpo, trastornos alimenticios, ansiedad y depresión... etc. A este respecto, los jóvenes de la generación Z dicen que hubieran preferido que no existieran las redes sociales, o no tener acceso a ellas... Esto lo investiga Jonathan Haidt en su libro "la generación ansiosa". Preocupante.


En lo referente a las capacidades cerebrales y su neuroplasticidad hay una máxima neurológica a tener en cuenta: "usa tu cerebro, o lo perderás". Lo que no se usa se pierde, o simplemente ni se adquiere. Debemos proteger a los hijos y jóvenes.


Y, ¿qué decir del narcisismo?... Ponen muy difícil el pensar en los demás, cosa tan propia de una persona, diseñada para las buenas relacionarse con los demás. Y en ello precisamente encuentra su mejor forma de ser, su plenitud como persona, y por tanto la felicidad. Lo desarrollo en "la afectividad construye relaciones"

Si uno no es feliz en la vida real, va buscando "sustitutos" que no llenan..., y pueden llegar a ser una trampa, a veces casi mortal. Se sustituye sentido por sensaciones y placer. Nos lo dice Viktor Frankl con su dura experiencia, pero llena de sentido: tenía motivos por los que vivir, y ayudar a los demás.





Las pantallas nos alejan de lo real, de las interacciones personales con las personas cercanas, de mirar a los ojos en una conversación y sentirse acogido y querido por los que tenemos cerca, de la calidez de los afectos y la ternura... Del amor. Todo esto es lo que da sentido a la vida y nos hace sentirnos valiosos. En los momentos difíciles las pantallas no sirven de mucha ayuda: todos lo hemos experimentado. Sólo las personas "reales" comprenden, escuchan, ayudan, acompañan, inspiran, dan afecto y cariño.





Cuando llegan los problemas con el uso de pantallas, como dependencia o adicción, hemos llegado tarde...
              





A este respecto, algunas ideas de un gran pensador G. Thibon recogidas en el libro "Los hombres de lo eterno":


"El hombre del siglo XX es víctima de que se haya roto el equilibrio entre su poder sobre las cosas y su capacidad de vida interior"...

"El progreso técnico, cuya función en principio es reducir nuestra esclavitud, en realidad nos esclaviza cada vez más".

"El hombre moderno corre el peligro de no ser más que un cerebro que gira vacío entre el cielo y la tierra, gracias a un materialismo...

...Para evitar este riesgo, debemos volver a entrar en contacto con las dos grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo".







Dejamos el tercer punto para otro artículo. El cerebro es muy plástico: como siempre, ¡usa tu cerebro!, o acabarás por  perderlo. 


Continuará...



Una info a modo de resumen, por si la quieres descargar...

     
                             


      
                                                      * * *



Espero que te haya sido útil para concretar ideas y desconectar. Puedes compartir con amigos...

                                    


                                              Mª José Calvo
                                   optimistas educando y amando
                                              @Mjoseeopt
                                                



Dejo algunos enlaces relacionados: 








          

                                    
                                                                                                        
                                                          
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/10/adolescentes-y-tecnologia-ii.html

sábado, 15 de diciembre de 2018

PANTALLAS Y DEPENDENCIA





                    CÓMO AFECTAN LAS PANTALLAS AL CEREBRO 


   
Estamos en una época en la que la tecnología es un medio frecuente para la vida, pero hemos tenido ¡la suerte! de educarnos en un mundo analógico, y así poder descubrir sus posibilidades y sus limitaciones y peligros. Nuestros hijos ya son "nativos digitales”, y si no tomamos las riendas y les orientamos, ellos no podrán hacerlo. Por eso hace falta protegerles en su desarrollo personal atendiendo a lo importante: a la formación de su cabeza y su corazón. Respentando su crecimiento y neurodesarrollo.






La maduración cerebral es algo muy delicado que precisa un ambiente donde cada persona pueda desarrollarse bien y crecer, respetando sus ritmos naturales, sus ganas de experimentar y aprender, su curiosidad y asombro, en un ambiente afectivo propicio. 


La formación del sistema nervioso se realiza desde la gestación, y es consecuencia de la multiplicación de neuronas y posteriormente de la formación de conexiones o sinapsis entre ellas. Su finalidad es ir logrando unas funciones concretas, cada vez más complejas, y desarrollar las facultades personales y capacidades superiores.
 

Todo esto requiere mucho tiempo y un ambiente rico en experiencias perceptivas, sensitivas, emocionales…, junto con movimiento físico, donde desarrollarse bien. Sobre todo en los primeros años. Es decir, un ambiente de cariño y afecto, donde puedan interactuar con otras personas, y sentirse queridos. 


Por otro lado, aprender es establecer conexiones entre neuronas. Es necesario usar activamente el cerebro, y una persona que vaya guiando al niño, dirigiendo y estructurando ese aprendizaje. La figura de los padres, y del maestro, es muy relevante en su formación como persona, con esos periodos más sensibles, críticos, de aprendizaje de habilidades innatas. Para luego, sobre esa base, ir aprendiendo cosas nuevas. También a reflexionar, a leer y hacer esquemas, anotar ideas, trabajar un tema con el profesor... Esto requiere un aprendizaje especial, y usar el cerebro en profundidad, en modo concentración. Te lo cuento en ese post.





Y las pantallas interfieren en este proceso, porque están diseñadas para captar la atención y enganchar. Hay toda una industria detrás de ello. Producen estímulos continuos que proporcionan un pequeño placer cada vez que se interactúa, mediado por neurotransmisores cerebrales como la dopamina. Lo cual hace que uno se sienta bien, y se habitúe a ello y busque más. Cada vez requiere un estímulo mayor, y de ese modo va creando tolerancia y dependencia.


La tecnología puede producir efectos negativos en el aprendizaje, además del retraso del desarrollo neurobiológico. Te lo cuento en "adolescentes y pantallas I" con diversos estudios al respecto. 

El cerebro en edades tempranas es diferente cuando pasan tiempo frente a pantallas: aumentan las zonas que procesan estímulos visuales, pero disminuye entre otras, la capacidad lógica y del lenguaje, de veras importante para todo.

Se pierde el contacto humano, donde se aprende a interactuar, a captar sentimientos y sentirse a gusto, incluso necesario para la formación de propia personalidad.


Se ha visto que también producen mayor impulsividad, porque uno se acostumbra a tenerlo todo para "ya mismo", y de ese modo disminuye el autocontrol y la fuerza de voluntad, por esos estímulos tan inmediatos. Lo cual impide concentrarse y aprender, resta capacidades del propio pensamiento, analítico y crítico, de superación personal, y de afrontar los retos de la vida. Y si esto nos sucede a los adultos, a los niños y adolescentes, que están en pleno cambio estructural cerebral, mucho más.


Hace tiempo comentaba unas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría hacia gobiernos e instituciones, con unas ideas para proteger algo a los niños..., en especial a los más pequeños, pero los padres debemos ser más cautos. 

También alertan por la frecuencia de “calmar” a los niños con pantallas. Y no es bueno para ellos, puesto que interfiere con el buen desarrollo cerebral, impide las vivencias sensoriales perceptivas en las primeras etapas, la relación con otras personas, y además se habitúan y cada vez requieren estímulos más intensos. Al final, los niños, o no tan niños, se hacen pequeños "tiranos", blanditos, intolerantes a la frustración, con ansias de querer todo en el momento. Y esto ya lo estamos viendo.


                                                



Dejo unos puntos:

1* Mecanismos de la dependencia
2* ¿Uso saludable?
3* Aprendizaje emocional
4* Problemas con las pantallas




1* MECANISMOS FISIOPATOLÓGICOS DE LA DEPENDENCIA


Los estímulos sensoriales en general producen tolerancia, porque siguen una ley de rendimientos decrecientes. Cada vez se necesita un estímulo mayor para lograr el mismo efecto. Y a su vez, van creando dependencia, muy relacionada con el pequeño placer que producen. 





Esto se basa en la neurofisiología de algunos neurotransmisores, en especial la dopamina que se libera. Produce un placer momentáneo, que tiende a repetirse, porque deja un vacío o descenso y exige una nueva interactuación. 

Y esa dependencia progresiva puede llegar a crear adicción, si se usan las pantallas de forma indiscriminada, o, si no protegemos a los niños, y no tan niños. ¡Saber desconectar! Romper el círculo estímulo-dopamina-sentirse-bien. Suena fuerte, pero es como la conducta condicionada que se vio hace tiempo en los animales. 

Por eso, como en todo, más vale prevenir..., y su cerebro lo agradecerá. 


El que muchos lo puedan tener no es argumento pedagógico, ni en cuanto a su cuidado del desarrollo y seguridad. Y eso sin mencionar los efectos de tolerancia y de adicción que pueden provocar, porque alteran el mecanismo de la recompensa con esas pequeñas descargas de neurotransmisores, en especial la dopamina.

Es la neurofisiología de la dependencia, que puede abocar a conductas adictivas. Y esto a cualquier edad...



Otro dato preocupante: Mandy Saligari, experta en adicciones y terapeuta en una clínica de rehabilitación, ha visto cómo en los últimos años le han llegado muchísimos casos de niños y adolescentes adictos a las tecnologías. 

Ella suele decir a los padres: "cuando le das a tu hijo una tableta o un móvil, realmente les estás dando una botella de vino o cocaína". Todo esto ¡nos tiene que hacer pensar…!


                                                     




2*  ¿UN USO SALUDABLE...?


Insisto: las pantallas están diseñadas para enganchar. A cualquier edad. Es necesario controlar el tiempo de conexión y el lugar, contenido, compañía...

Que sea la persona la que domina la pantalla, y no al revés. Tener autodominio personal, señorío sobre sí mismo y sobre el mundo digital es importante. Y es difícil en ocasiones...

Pero en las primeras edades es imposible..., pues el cerebro no ha madurado. Incluso en adolescentes, tampoco está desarrollada la corteza prefrontal, que es la que pone pensamiento, control de impulsos..., planificación, voluntad. 



Por otro lado, las pantallas en general entorpecen las relaciones personales. Cada familia puede pensar qué valores son primordiales y trabajarlos con sus hijos, dependiendo de su edad, gustos... Actuar desde bien pequeños para educarles y formarles con una buena base humana.

Por ejemplo la moderación, la fortaleza de voluntad, la sinceridad tan necesaria, base de la confianza, la empatía y comprensión para tratar a los demás, la responsabilidad, con los encargos, la justicia… etc. 







Por tanto es vital cuidar el tiempo en familia para hacer de veras familia, para ctener una buena convivencia, para conversar sobre temas que les preocupen, e importantes. Para hacer un planning con actividades divertidas o culturales. Que se lo pasen tan bien que olviden lo digital.

Es importante "bloquear” tiempos juntos, comidas, tertulias, un rato de ocio y diversión... para cuidar las relaciones con los que más queremos. También en pareja, que no estemos cada uno enfrascados en tareas de nuestro dispositivo, aunque no lo estemos mirando. Una pena: juntos pero distantes.

Y son muy necesarias las actividades al aire libre: excursiones, paseos, senderismo, bicicleta, conversaciones y juegos en familia... Aprender música o tocar algún instrumento. Centrarse en algo.


Por eso disfrutar y pasarlo bien todos juntos, que es lo que dará más comprensión, afecto y estabilidad a la familia, y nos hará más felices. Muy en especial a los hijos, que necesitan, y tienen todo el derecho, a nuestra intimidad con ellos, a nuestro tiempo y cariño, a conversar acerca de sus intereses: estar disponibles siempre para ellos.


                                                     Se trata de
                                      "desconectar ¡para conectar!”







3* APRENDIZAJE EMOCIONAL Y RELACIONES PERSONALES


Además, las relaciones personales son mucho más enriquecedoras y fuente de adquisición de habilidades, aptitudes, creatividad, de formación de la afectividad, con el consiguiente aprendizaje emocional y empatía hacia los demás. La persona se forja en el trato con los demás. Necesitamos de la resonancia con un tú para una buena personalidad. 

Pensar que al afecto se debe la mayor parte de la felicidad de la vida... La afectividad es como un refuerzo de nuestras capacidades, en forma de dicha por hacer algo bueno o correcto, aunque cueste, o todos hagan lo contrario. Lo cual tiende a expandirse: siembra alegría en los que tenemos cerca. Además cada vez se disfruta más con ese tipo de acciones, porque los buenos hábitos se hacen virtudes, muy relacionadas con la afectividad. Dichas virtudes son fuerza para esas acciones, y además disfrutando de veras de ello.





También aprender a entusiasmarse con la lectura de un buen libro, con los afectos y emociones de sus personajes... El trabajo intelectual profundo posibilita el buen desarrollo cerebral y la creación de nuevas sinapsis, circuitos y redes. Y la formación personal, cultural, aprendizaje emocional... etc. Así como el espíritu crítico y el criterio, que precisa formación, y muchas veces falta ante la ingente cantidad de información que nos rodea. 

En este tipo de aprendizajes, en los que uno disfruta, y le entusiasman, se producen unas sustancias mensajeras neuroplásticas que nutren y remodelan el cerebro. Crean nuevas conexiones. Lo vemos en los niños cuando juegan y se sorprenden de cualquier pequeña cosa. En ese momento su cerebro está en "flow", secretando nutrientes y sustancias que dan nuevas posibilidades y capacidades. A los adultos nos sucede lo mismo, pero a veces olvidamos el entusiasmo en la vida, y eso no aporta beneficios, ni da vitalidad y alegría.

Esta secreción de sustancias, también sucede con las buenas relaciones personales. El cerebro está diseñado para la cooperación y comunicación con las personas, para las relaciones verdaderamente humanas, que suceden en el mundo real. Y tiene mucho que ver el sistema motivacional cerebral.


Además, en neurobiología hay una máxima: ¡usa tu cerebro, o lo perderás! Lo que no se utiliza, por falta de pensamiento, o de uso de las propias capacidades, acabará por atrofiarse y desaparecer.







4* PROBLEMAS CON LAS PANTALLAS


La tecnología no es "gratis": intenta captar nuestra atención el mayor tiempo posible mediante esas descargas de dopamina que suceden ante todo lo nuevo, ante la información, ante los "like" de supuestos "amigos". Y a medio plazo va erosionando el propio pensamiento, como ya señalara N. Carr. 

Debemos recuperar el "timón" de nuestra vida, no dejarnos seducir pasivamente por las pantallas, que atrofian capacidades. De ahí el término de "demencia digital" que acuñó el científico y psiquiatra Manfred Spitzer del que te he hablado muchas veces.


Las pantallas responden de inmediato a lo que le pedimos, no hay que tratar con otra persona que puede opinar distinto..., poner mala cara o decir que no. No ofrecen ninguna resistencia. Por eso favorecen la impaciencia y la intolerancia en el mundo real. Y aumentan la impulsividad, por la dependencia de estímulos muy inmediatos, de corto plazo. Y como consecuencia se debilita el autodominio y la fuerza de voluntad, la capacidad de esfuerzo y de luchar por retos, tan necesarios. Fomentan la huída del esfuerzo y del compromiso..., fundamentales para dirigir la propia vida con auténtica libertad.


Con ellas uno se acostumbra a saltar de estímulo en estímulo, y se pierde capacidad de atención, de centrarse en algo valioso, que es la que va conformando nuestra vida. Nos "secuestran" la atención.


También dificultan la empatía y la regulación emocional: algo que se debe aprender y afinar en la vida cotidiana, desde pequeños, y en la etapa adolescente. Y es muy importante en las relaciones personales. Se pierden capacidades relacionales, y cuesta más ese trato personal, comprender, compartir, conversar cara a cara... Te lo cuento en el post genuinamente humanos I.


Y ¿qué decir del narcisismo?... Ponen más difícil el pensar en los demás, cosa tan propia de una persona, diseñada para amar y ser amada. Y en esto encuentra su mayor plenitud, y por tanto la felicidad. Si uno no es feliz en la vida real, va buscando "sustitutos", que no llenan..., se distrae con el placer, como apunta el doctor V. Frankl, y puede llegar a ser una trampa. Escribo algo sobre relaciones personales en "la afectividad construye relaciones"


Los teléfonos "inteligentes" nos hacen menos inteligentes, y nos alejan de las interacciones con las personas cercanas, del mirar a los ojos en una conversación y sentirse acogido, de la calidez de los afectos y la ternura..., del amor. Todo esto es lo que aporta sentido a la vida y nos hace sentir felices, valorados y queridos.



* Ante un problema de uso de pantallas:


Ser conscientes del tiempo en que se está conectado, y con qué fin concreto puede ayudar a pensar y replantearse algunas cosas.

Por otro lado, es importante fomentar el autocontrol con pequeñas metas a corto-medio plazo, alcanzables, para entrenar la voluntad. Y pensar antes de... , ser menos impulsivos.

Vencerse en pequeñas cosas da más señorío y libertad interior, y forma una buena personalidad capaz de llevar el timón de la vida. Los padres tenemos que ser coherentes y ayudar a los hijos. Primero, desde pequeños, protegiéndoles de las pantallas, y luego, cuanto más tarde mejor, guiándoles.


La voluntad es algo muy relacionado con la corteza prefrontal: lo desarrollo más en "adolescentes y maduración cerebral", y en "modo concentración". Ese pequeño componente que debemos entrenar cada día para acometer metas y planes, para ser dueños de nuestra vida. 


Sin embargo, cuando ya se ha establecido una dependencia o adicción a las pantallas, cambia el estrato cerebral, y es más difícil romper el círculo estímulo-dopamina-sentirse bien, y de nuevo lo mismo. Y a veces con mayor dosis para el mismo efecto. Y se precisa la ayuda de un experto, además de empeño, y un tratamiento muy semejante a otras adicciones.

Por tanto, de nuevo, más vale prevenir que curar... Prioricemos las relaciones verdaderamente humanas, las habilidades y talentos, las lecturas reposadas.









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                                                           Mª José Calvo
                                            optimistaseducando.blogspot.com
                                                           @Mariajoseopt 



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