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jueves, 14 de octubre de 2021

ADOLESCENTES Y TECNOLOGÍA II



                            ADOLESCENTES Y TECNOLOGÍA II 


                        
A partir del artículo anterior, seguimos repensando el uso que hacemos en familia, para cuidar y proteger el cerebro en desarrollo de los hijos. Si procuramos hacerlo todos, tanto mejor. La convivencia familiar será bastante más agradable, se construye familia y se disfruta juntos.


Como ya hemos apuntado, las pantallas están diseñadas para captar la atención y enganchar. Cortan el pensamiento profundo. Hay una industria detrás de ello, y se ha invertido mucho estudiando cómo. Por ejemplo, la necesidad de las personas de sentirse valoradas y aceptadas... O la facilidad con que uno se deja seducir por estímulos cambiantes que nunca cesan..., impidiendo la reflexión.


El cerebro de los hijos es muy sensible a todo, pues no está desarrollado ni ha madurado, sobre todo a los estímulos tan atractivos y con una rapidez vertiginosa. Especialmente en los más pequeños, pero también en adolescentes, cuyo cerebro está precisamente en pleno cambio y reestructuración. En ellos sucede una poda de muchas sinapsis que no se usan, con lo que se atrofian o desaparecen, y se forman otras nuevas, que requieren para funciones más complejas. Se están asentando estructuras básicas cerebrales y conectando redes que utilizará el resto de su vida. Hay que ser conscientes de que debemos cuidar su cerebro.





Por otro lado, las pantallas pueden dificultar el buen desarrollo, incluso retrasarlo. Es decir, si no se usa el cerebro de forma proactiva, desde el interior, con la iniciativa de la persona. No tras los estímulos que siempre hay y en toda su diversidad... 

Además, ese tiempo no se dedica a vivencias en el mundo real, en el que se da precisamente el primer y fundamental aprendizaje, y la relación con los demás, fuente de resonancia personal, empatía y afectividad: un componente eminentemente humano que no se forma de ningún otro modo.

Cada vez hay más estudios en este sentido que lo evidencian... Por ejemplo, un metaanálisis con neuroimagen revela que se alteran zonas implicadas con la recompensa, el autocontrol, y la regulación emocional. Así como alteraciones estructurales y de conectividad.


Dejo el índice, y vamos con el segundo punto:

1) Ideas a tener en cuenta
2) Dependencia y efectos negativos
3) ¿Qué hacer?



2) Dependencia y otros efectos negativos... 


De nuevo, la tecnología está diseñada para atrapar la atención y el pensamiento profundo, y enganchar, porque nos hace sentir bien, y pueden crear dependencia. 


Vamos a los porqués...

Cada vez que se interactúa en ellas se desencadena un pequeño placer mediado por algunos neurotransmisores cerebrales. Es el mecanismo de acción de los "like". Disfrutamos cuando algo que hemos puesto en la red gusta a alguien... Parece que sube la autoestima, incluso que uno es aceptado..., y "estimula" a poner más. Así están pensadas: saben que a todos nos gusta sentirnos aceptados. 

Esto se basa en la neurofisiología de esos neurotransmisores, en especial la dopamina, que se libera en esas circunstancias, relacionado con el sistema de recompensa. Produce un placer momentáneo, que tiende a repetirse, porque posteriormente deja un vacío. Lo cual exige una nueva interactuación. Incluso cada vez mayor, porque sigue una ley de rendimientos decrecientes. Esto significa que cada vez se requiere un estímulo mayor para obtener el mismo placer. Y eso sucede siempre, aunque no nos demos cuenta. Además, los niveles altos de dopamina hacen que la serotonina, otro neurotransmisor, baje, y eso no es bueno, porque modula otras funciones que se ven alteradas.

Y esa dependencia progresiva puede llegar incluso a crear adicción, si se usan mucho tiempo, o de forma indiscriminada. Y así no podemos ayudar a los hijos. ¡Hay que aprender a desconectar! Romper el círculo sin fin de estímulo-dopamina-sentirse-bien. O el scroll infinito... Suena fuerte, pero es como la conducta condicionada que se vio hace tiempo en los animales. 

Por eso, como en todo, más vale prevenir... El tema de la adicción lo trato más en: "pantallas y dependencia".

       


La tecnología responde de inmediato a lo que le pedimos, no hay que tratar con otra persona que puede opinar distinto..., poner mala cara o decir que no. No ofrece ninguna resistencia. Hace "nuestra voluntad". Por eso favorece la impaciencia y la intolerancia en el mundo real. Muy en espacial en los niños y jóvenes. De ahí esa dificultad añadida, si uno se habitúa a ellas. 

Tampoco permite el pensamiento hondo, y crítico, tan importante para tomar decisiones, marcar un rumbo en la vida, o apostar por metas valiosas y nobles. Y a la hora de filtrar la gran cantidad de información, diferenciar lo relevante o insustancial, además de detectar lo que es falso, en el aprendizaje personal. Aquí sólo cuenta lo viral y la velocidad, a costa de la verdad, o lo correcto.

Ni nos ayudan a ser empáticos y regular emociones: algo que se debe aprender y afinar en la vida cotidiana, desde pequeños en familia, y en la etapa adolescente, en la que el sistema límbico y la amígdala están hiperexaltados. Esto es algo muy importante en las relaciones personales. Te lo cuento en "maduración cerebral en adolescentes".




Con la tecnología uno se acostumbra a saltar de estímulo en estímulo, y por ello se debilita la capacidad de atención, de centrarse en algo concreto, como se hace en la lectura o el estudio... La atención  y el silencio es lo que va conformando nuestra vida y haciendo que lo importante sea importante, como señalara Stephen Covey. 

Y por tanto, también se debilita el pensamiento profundo, reflexivo, con la consolidación de aprendizajes. Con las pantallas, lo que leemos se queda en la memoria de corto plazo, o de trabajo, por el salto de estímulos a una velocidad grande sin calma ni reposo que lo reflexione y retenga. Y mucho menos se aprende, lo cual significaría hacer nuevas conexiones entre neuronas, y consolidarlo en la memoria de largo plazo. Ahí se lleva a cabo ese proceso de consolidación. Así se podrá asimilar y usar esa información de forma más eficiente cuando se precise.


Asimismo aumenta la impulsividad por la dependencia de estímulos muy inmediatos, de corto plazo. Y por tanto, debilitan el autodominio y la fuerza de voluntad: ese pequeño componente que debemos entrenar cada día para acometer retos en la vida. Esto está muy relacionado con la corteza prefrontal: lo desarrollo más en "adolescentes y plasticidad cerebral V"

Fomentando la huída del esfuerzo y del compromiso..., necesarios para llevar las riendas de la vida con auténtica libertad, tan relacionados con la voluntad, y para aprender a querer a los que tenemos cerca: la misión más importante y propia de una persona.



Algo curioso: ahora se ven muchos chicos y adolescentes que no quieren salir de casa, no por motivos aparentemente caseros, sino porque están enganchados a las pantallas, y buscan sentirse bien de la forma más fácil y rápida: con los like del postureo de las redes. Parece que controlan, pero la realidad es otra: pierden capacidades relacionales, humanas, les cuesta mucho ese trato personal, conversar cara a cara. Y se sienten solos y vacíos en muchas ocasiones.

Y son frecuentes los problemas de autoestima... de sólo ver el cuerpo, trastornos alimenticios, ansiedad y depresión... etc. A este respecto, los jóvenes de la generación Z dicen que hubieran preferido que no existieran las redes sociales, o no tener acceso a ellas... Esto lo investiga Jonathan Haidt en su libro "la generación ansiosa". Preocupante.


En lo referente a las capacidades cerebrales y su neuroplasticidad hay una máxima neurológica a tener en cuenta: "usa tu cerebro, o lo perderás". Lo que no se usa se pierde, o simplemente ni se adquiere. Debemos proteger a los hijos y jóvenes.


Y, ¿qué decir del narcisismo?... Ponen muy difícil el pensar en los demás, cosa tan propia de una persona, diseñada para las buenas relacionarse con los demás. Y en ello precisamente encuentra su mejor forma de ser, su plenitud como persona, y por tanto la felicidad. Lo desarrollo en "la afectividad construye relaciones"

Si uno no es feliz en la vida real, va buscando "sustitutos" que no llenan..., y pueden llegar a ser una trampa, a veces casi mortal. Se sustituye sentido por sensaciones y placer. Nos lo dice Viktor Frankl con su dura experiencia, pero llena de sentido: tenía motivos por los que vivir, y ayudar a los demás.





Las pantallas nos alejan de lo real, de las interacciones personales con las personas cercanas, de mirar a los ojos en una conversación y sentirse acogido y querido por los que tenemos cerca, de la calidez de los afectos y la ternura... Del amor. Todo esto es lo que da sentido a la vida y nos hace sentirnos valiosos. En los momentos difíciles las pantallas no sirven de mucha ayuda: todos lo hemos experimentado. Sólo las personas "reales" comprenden, escuchan, ayudan, acompañan, inspiran, dan afecto y cariño.





Cuando llegan los problemas con el uso de pantallas, como dependencia o adicción, hemos llegado tarde...
              





A este respecto, algunas ideas de un gran pensador G. Thibon recogidas en el libro "Los hombres de lo eterno":


"El hombre del siglo XX es víctima de que se haya roto el equilibrio entre su poder sobre las cosas y su capacidad de vida interior"...

"El progreso técnico, cuya función en principio es reducir nuestra esclavitud, en realidad nos esclaviza cada vez más".

"El hombre moderno corre el peligro de no ser más que un cerebro que gira vacío entre el cielo y la tierra, gracias a un materialismo...

...Para evitar este riesgo, debemos volver a entrar en contacto con las dos grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo".







Dejamos el tercer punto para otro artículo. El cerebro es muy plástico: como siempre, ¡usa tu cerebro!, o acabarás por  perderlo. 


Continuará...



Una info a modo de resumen, por si la quieres descargar...

     
                             


      
                                                      * * *



Espero que te haya sido útil para concretar ideas y desconectar. Puedes compartir con amigos...

                                    


                                              Mª José Calvo
                                   optimistas educando y amando
                                              @Mjoseeopt
                                                



Dejo algunos enlaces relacionados: 








          

                                    
                                                                                                        
                                                          
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/10/adolescentes-y-tecnologia-ii.html

jueves, 19 de diciembre de 2019

EFECTO PANTALLA Y MODO CONCENTRACIÓN



                                   EFECTO PANTALLA Y MODO CONCENTRACIÓN


En esta época, de tecnología y pantallas, a veces nos vemos "saturados" por ruido y distracción. Pero hemos tenido la suerte de educarnos en un mundo analógico. Son muchas las ventajas que tienen, si las ponemos al servicio de la persona. No al revés... Si el móvil controla la atención..., hay que ponerle remedio.

Nuestros hijos son "nativos digitales", que no significa que tengan superpoderes..., y si no los formamos bien, ellos lo tienen más difícil. Por eso hace falta que no nos pille sin tiempo real para ellos, y los dejemos "huérfanos", sumergidos y atrapados en el mundo de las pantallas, irreal.


Comienzo con la conclusión final para centrar el tema, especialmente a tener en cuenta con los hijos: 


       "Si cuidas tu cerebro se desarrollará bien, y luego él cuidará de ti".





Hace bastante tiempo leí un artículo de un neurocientífico, Manfred Spitzer, que me gustó especialmente porque tiene mucho sentido y hace reflexionar sobre el uso que se hace de estos medios.

Refiere la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres y del maestro para estructurar el conocimiento, de la capacidad de la inteligencia y del propio pensamiento, y del retraso de la maduración cerebral que pueden producir las pantallas, especialmente en niños pequeños y adolescentes. 


La educación de una persona siempre será de tipo analógica. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, mirar a los ojos, sentirse querido, -nuestro mayor anhelo-, saber sorprender, imaginar, ayudar, colaborar, trabajar en equipo, alegrar, desarrollar talentos... etc.

Las relaciones humanas son de la mayor relevancia. Ahí se fragua la personalidad de cada uno. Hay que poner inteligencia emocional en ellas, y un niño lo aprende todo en ese ambiente saturado de cariño donde se siente a gusto y querido. 


De esa forma se va formando la base estructural del cerebro, con vivencias y valores importantes que vertebran la vida. Y con buen amor, atendiendo a cada niño, se pueden enseñar algunas cosas más, cuando su cerebro esté preparado. Por ejemplo, a pensar y hacerse preguntas, a leer y escribir, a tomar notas y trabajar en clase con el profesor, a estudiar y hacer esquemas o gráficos... A usar el cerebro desde su interior, con atención, de forma proactiva, sin "asistentes mentales".


Los niños aprenden sobre todo de las personas que les quieren. Y las emociones son importantes: saber entusiasmar. Algo muy relevante es el cariño que se recibe en la familia. Los hijos necesitan ese ambiente cálido de confianza y libertad, donde crecen y maduran, y un buen modelo y referente para aprender. Y hacer ellos mismos las cosas..., que les entusiasma.

Una pantalla nunca podrá sustituirlo; no transmite nada en ese sentido, ni ayuda a comprender y tener empatía, a leer el lenguaje no verbal..., ni a ayudar a otra persona.

               


Dejo unos puntos a comentar...

1- ¿Como un ordenador?
2- Una base experiencial
3- Efecto pantalla
             

1- ¿Es el cerebro semejante a un ordenador?

Más bien no. No tiene nada que ver con un ordenador, ni funciona como uno de ellos, con una capacidad de almacenamiento limitada. No se trata de llenarlo de datos… 

La persona aprende con las percepciones y vivencias que provienen del exterior, o del interior, del propio pensamiento, memoria y creatividad... estableciendo conexiones y relaciones entre distintas zonas, en base a lo ya asimilado. Y tienen mucho que ver la curiosidad, la mirada "nueva" como los niños, y su deseo de conocer. Como sucede en todo lo que está vivo, crece desde su interior, en un ambiente cálido de relaciones.




Por ejemplo, el ambiente alegre y confiado, la sorpresa, son formas de estimular la atención, así como la curiosidad innata, de forma que uno se centra en algo concreto. Por eso la admiración y el asombro, el disfrute de lo bello, son vitales para todo aprendizaje. De esa forma el cerebro trabaja en modo "flow", entusiasmándose con algo, lo cual abre las compuertas de la atención, y centrándose en ese juego, o en ese trabajo, disfrutando y aprendiendo a la vez. Así se consolida ese aprendizaje.


El cerebro es un órgano muy especial, y obviamente no se reduce a materia o neuronas. Hay otras dimensiones muy imbricadas, como la psicológica, la espiritual y trascendente, -la más elevada de la persona- que aportan otras capacidades mentales, propias del ser humano, como la voluntad y la libertad para conquistar metas nobles y apasionantes. De ese modo se va formando la psique de cada niño. 
Somos libres, no autómatas, capaces de pensar y llevar las riendas de la propia vida. 

Todo ello permite ser quienes somos, con los talentos y cualidades singulares, pensar por cuenta propia, con criterio, experimentar sentimientos y emociones, escuchar y empatizar, actuar con libertad y responsabilidad..., y de este modo tejer buenas relaciones personales, es decir, querer a los demás. 


Además, el cerebro nunca se encuentra "acabado", siempre está en constante cambio y adaptación. Es una maravilla que ¡siempre se pueda aprender algo nuevo!, hasta el último momento de la vida, gracias a su neuroplasticidad

Y cuanto más se sabe, mejor se aprenden otras cosas nuevas, porque se tiene dónde asentarlo y relacionarlo. Si ponemos atención, pensamiento, trabajo intelectual, se disfruta aprendiendo, y no supone mucho esfuerzo precisamente porque se disfruta.




El cerebro tampoco es un almacén de datos, sino que los procesa; y se basa en la conexión de redes neuronales que relacionan la información que manejan. Por ejemplo la interconexión entre las distintas zonas sensoriales, cognitivas, emocionales y límbicas, motoras y premotoras..., de asociación, etc. 

La memoria no es un archivo polvoriento de datos, sino que está modificándose constantemente, teñida de afectos. Está relacionada con emociones, motivaciones, imaginación y sueños, pasiones...


Por eso, ser inteligente y sabio es saber relacionar distintas cosas en el pensamiento. También hay diferentes tipos de talentos, aunque el cerebro siempre funciona como un "todo". Y cada persona es un mundo: no se la puede encasillar 
o etiquetar en un tipo de "inteligencia" o talento. Siempre está aprendiendo, cambiando, y puede mejorar, si se lo propone, con pensamiento reflexivo, y voluntad entrenada, gracias a dicha plasticidad cerebral. Con lucha esforzada por metas altas y nobles... como apuntara el gran Ramón y Cajal.




2- Una buena base experiencial


Pero, hace falta tener una base experiencial para aprender, e ir construyendo el propio acervo de conocimiento. Y los niños necesitan una persona que vaya guiando y estructurando su aprendizaje. Primero son los padres, luego los maestros y profesores, ayudados de los padres. Es un trabajo en equipo... Y no sólo "enseñarles" materias o información sin más, sino comprender y conectar con el niño, saber hacerlo atractivo, que le motive desde su interior porque le interesa, le atrae, y disfruta. De esta manera se sentirá a gusto, y asimilará pronto lo que le entusiasma. Los niños tienen anhelos de hacer las cosas por sí mismos, desarrollar su propio talento y desplegar su potencial. Incluso está en sus genes. Por eso, dejarles hacer encargos y tareas... Así como la capacidad de relacionarse con otros.


Además, el cerebro no sólo maneja datos de la realidad, sino percepciones, vivencias, imágenes, recuerdos, sentimientos y emociones. Toda la realidad la conocemos a través de nuestra sensibilidad y afectividad, y 
está inmersa en sentimientos. De ahí la importancia de las relaciones personales, de la resonancia con los demás. "Yo me hago gracias al tú" señala M. Buber. Las emociones surgen en el mundo real, en el trato personal, sobre todo en familia, primera y auténtica "escuela emocional", y de todo tipo.


Todo esto facilita el aprendizaje y la relación con los demás. Algo constitutivo de la persona. La sensibilidad de la madre, del padre, establece un vínculo con los hijos mediante el cual se sienten valorados y queridos... Notan seguridad y confianza para desarrollarse bien, para madurar, para ser ellos mismos, con sus cualidades y fortalezas, únicas, que debemos descubrir y ayudar a desplegar.

  
                                             




Y se aprende cuando lo nuevo se interioriza sobre lo que ya se sabe, cuando se relaciona con ello, y se establece un vínculo afectivo. Si no, no se aprende. Y los padres, y el profesor, van dando estructuras sobre las cuales construir lo nuevo. Por eso es necesario descubrir lo que le interesa más a cada niño..., observarle, dejarle cierta autonomía para decidir y elegir actividades o juegos, teniendo en cuenta esos periodos más sensibles para el aprendizaje. Así trabajaba la doctora María Montessori.


Más adelante, cuando son algo mayores, enseñarles a utilizar su cerebro de forma pro-activa. Pasan de tener un pensamiento mágico, a más lógico, con las miles de preguntas que se cuestionan que debemos atender y acompañarles. Y con la pubertad, adquieren un pensamiento más analítico y complejo, que les ayudará a analizar situaciones y tomar decisiones en su vida...

Por tanto, es necesario que aprendan a pensar por cuenta propia, que realicen un trabajo intelectual a fondo, que aprendan a centrarse en algo. Y de nuevo, todo ello es posible gracias a esa plasticidad neuronal. 


Los adultos también debemos entrenarnos en usar el cerebro de forma activa. Por eso, cuanto mejor se trabaja un tema, más zonas se relacionan y conectan entre sí, y se estimulan otros aprendizajes relacionados. Asimismo quedará mejor consolidado en la memoria de largo plazo. Porque, las sinapsis que se usan acaban reforzadas, y las que no, se atrofian y desaparecen. Así funciona neurobiológicamente el cerebro. Por eso, algo de veras importante:


"¡usa tu cerebro!, o acabarás por perderlo..."





De aquí el concepto de "demencia digital" que acuñó este autor, tan preocupante, si cada vez dependemos más de pantallas, si no usamos el cerebro de forma pro-activa. Lo que no se usa se atrofia, y las sinapsis desaparecen, o no se forman si se trata de niños. Por eso, protegerles de pantallas, no impedirles vivencias, experiencias perceptivas, y relaciones personales, tan esenciales en su desarrollo como personas. 
         




3- Efecto pantalla

Volviendo a la tecnología, cuando la mente está estructurada, y ha madurado, se puede introducir el mundo digital, con algunas premisas. Y esto requiere muchísimo tiempo... Incluso los adolescentes están en un momento de máxima reestructuración cerebral... que debemos cuidar.

Y antes, lo que puede hacer es retrasar el desarrollo y la maduración del niño o adolescente. Impedirle aprender de esas experiencias y vivencias, vitales para construir sus estructuras neuronales básicas, que formarán circuitos y redes.

Como digo, las pantallas están diseñadas para enganchar y atrapar. Se ha invertido mucho en ello buscando el modo. Te lo contaba en el artículo "pantallas y dependencia". 


Además, el uso indiscriminado impide la concentración, el aprendizaje, y la creatividadLa mejor forma de estimular ese aprendizaje es dedicar tiempo con calma para leer, escribir, estudiar, tomar notas a mano, hacer esquemas, pensar, trabajar en casa o con el profesor... Saber centrarse en una actividad cada vez será más "raro" y más necesario en este mundo tan tecnológico que dispersa la mente y erosiona el pensamiento profundo y reflexivo.


A través de estos medios parece que se pueden hacer muchas cosas, en modo multitarea, pero se hace de forma muy superficial. Se usa la memoria de corto plazo. Incluso la mente se puede saturar bloquear por exceso de información y datos, sin retenerlo, y ni siquiera comprenderlo, ver su contexto, o aprenderlo. Es lo que se denomina infoxicación. 

Es necesario pensar, entrenar la voluntad, controlar tiempos..., pues la tecnología y la redes están diseñadas para atraparnos el mayor tiempo posible. Y producen un efecto en la mente devastador, que sintetizo un poco en esta infografía.




Además los tiempos atencionales de una persona, y mucho más de los niños, son cortos y lentos, y en internet todo va demasiado rápido para el aprendizaje.
      
Para recibir información, valorarla, y luego gestionarla y utilizarla, es preciso tener formación. No todo es cierto, ni saludable, ni aconsejable en la red..., ni mucho menos. Hay que saber ser críticos, tener la capacidad de pensamiento formada, seleccionar y filtrar. Y enseñar a los hijos a pensar y hacer otro tanto, primero fuera de las pantallas.


Por eso es tan relevante el trabajo intelectual profundo, para que no se atrofien capacidades cerebrales, y para la creación de nuevas sinapsis y nuevas ideas. Así estimular el pensamiento analítico, reflexivo, y crítico, y la imaginación y creatividad tan específica de la persona, gracias a esa plasticidad cerebral que se nos ha regalado. 


Además, permite trabajar de ese modo en el que se disfruta tanto: en "modo flow", en el que la pasión y la creatividad afloran y se desarrollan. También sucede esto en personas que tienen la curiosidad a flor de piel, o la fomentan. Son capaces de estimular nuevas sinapsis, e incluso neurogénesis. De esa forma, se aprende sin esfuerzo, y se remodelan circuitos y redes neuronales, relacionando y conectando los distintos aspectos con zonas cerebrales específicas y diversas. Y activando la creatividad, la inspiración, el pensamiento nuevo y original, propios de la persona.


Es bueno ser conscientes de esa "atrofia" que producen las pantallas, para cuidar el cerebro y el uso de tecnología. Y no sólo por los tiempos, sino también por los modos de usarlas. En definitiva, que estén al servicio de la persona. Y cuidar las relaciones personales, fuente de auténtica realización personal, empatía, amistad y cariño.



Por tanto, es necesario organizar tiempos en "modo concentración" para intentar "compensar" el efecto pantalla. Por ejemplo dedicar un tiempo para pensar, leer, estudiar... etc., o relajarse mirando la naturaleza. Y es vital el silencio interior para innumerables cosas. Para reflexionar e imaginar, para conocerse uno mismo, para pensar cómo actuar, para ver qué consultar, concretar tareas, y priorizar, sin dejarse seducir y atrapar por los mil estímulos externos que nunca terminan... y "adivinan" nuestros gustos.





Pensaba... ¡qué importante es atreverse a pensar por cuenta propia! Ser una persona libre de pensamiento, sabia, que lleva el timón de su vida,no sólo eficiente y "resuelve-tareas". 

Pasar del activismo sin más, tan frecuente, al pensamiento reflexivo y liberador. No atrapado en el mundo virtual. No tener miedo al silencio, ni a enfrentarse a conocerse uno mismo, y quizá luchar en algún punto que necesitemos, así como cuidar a las personas cercanas. Poner el corazón en ello.







Resumiendo, en familia podemos defender momentos "sagrados" de desconexión, para cuidar el cerebro y la interioridad personal, en especial de los niños y adolescentes: los momentos de más vulnerabilidad. Es algo que siempre compensa, y lo agradecerán. Tener un sitio donde dejar los móviles para cuidar los momentos de familia, dedicados a los que más queremos. Algo que puede ayudar a pensar y a priorizar lo importante, a estar de veras presentes y aquilatar en cariño. 

Como apunta Sherry Turkle en su libro: "En defensa de la conversación", en las conversaciones familiares los niños aprenden que lo más importante no es compartir la información, sino nutrir la propia relación. Te cuento más en "humanos: conversación y empatía".

                                        


"Cuida tu cerebro, y después él cuidará de ti."





Espero que te haya sido útil..., y puedes compartir con amigos.


Dejo enlaces relacionados:







Alegría-y-buen-humorcon ideas de C. S. Lewis  


                                         




          
                                                           Mª José Calvo
                                            optimistaseducando.blogspot.com
                                                           @Mariajoseopt 



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