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Lograr armonía familiar

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martes, 1 de abril de 2025

PAREJA: DIFERENCIAS NO SON DEFECTOS



MEJORAR LA VIDA EN PAREJA:

MANEJO DE DIFERENCIAS, LIMITACIONES, Y DEFECTOS


Para mejorar la armonía en pareja es importante cuidar las pequeñas cosas: los detalles llenos de cariño, la comunicación, y lo que a veces molesta... y la rutina o el cansancio agrandan.

La comunicación abierta y confidente con el ser querido es la base de la vida en pareja..., fuente de gozo, de paz, de amistad verdadera que construye el cariño mutuo.

Sin embargo, en la relación de pareja, algo obvio es que somos muy diferentes. De eso se trata. Y por eso nos enamoramos. Uno varón, otra mujer; con eso ya es bastante para ser muy distintos...

Vamos a analizar un poco este asunto de las diferencias, para no chocar continuamente, y sacarles partido, pues están ahí por algo... Son parte integrante del camino del amor, y de cualquier relación. Y un desafío inherente a ellas. Podemos aprovecharlas para crecer como personas, como pareja, y como familia.

Partimos de que, amar es, como decían los clásicos, "querer el bien para el otro", y ser muy amable, "facilitar el amor", en palabras de T. Melendo.

Algo importante es mantener vivo el sentimiento de maravilla que se descubre en el enamoramiento. No acostumbrase. Hacer acopio de ilusión y energía para hacer extraordinario lo cotidiano, que a veces amenaza con apesadumbrar. Aprovechar los talentos de cada uno y sus formas de ser o de actuar. Ver oportunidades y retos en las aparentes dificultades o diferencias de carácter.

Porque, lo que nos hace excelentes es la forma de amar a quienes tenemos cerca... dice J.J. Javaloyes.







Vamos a adentrarnos en estos tres aspectos...


1) Diferencias...

Somos diferentes, y además, cada uno está diseñado para el otro. Es la reciprocidad del amor. La mujer para el varón, y el varón para la mujer. No sólo físicamente... Y en su unión y armonía cada uno encuentra su plenitud como persona, y por tanto la felicidad.

Y es más, cada persona es singular, con sus cualidades únicas, sus "puntos fuerte" y habilidades, que el buen amor descubre y ayuda a desarrollar.

Escribe don Miguel de Unamuno: "No te creas más, ni menos, ni "igual" que ningún otro, que no somos los hombres cantidades. Cada cual es único e irrepetible. En serlo a conciencia pon todo tu empeño".




Vale la pena dedicar tiempo a pensar y descubrir cualidades, y ayudar a crecer a la persona que amamos, partiendo de esa singularidad suya que nos deslumbra...


En las diferencias, que de entrada pueden costar, o chocar, se pueden ver mayores posibilidades. Valorarlas. Hasta sirven para aprender los modos y formas de la otra persona. Incluso lograr sinergia entre los dos.

Con frecuencia, esas diferencias entusiasman en el noviazgo, pero, con el paso del tiempo pueden molestar más, si no se está atento al otro...

O, si se pierde capacidad de amar, y uno se centra en el "yo", que tiende a resurgir una y otra vez.

Desde esta perspectiva, sólo se ven manías y defectos, aunque no lo sean.


En esas circunstancias es necesario intentar mejorar la calidad e intensidad del amor, y ver la forma de que esas diferencias se conviertan en fortalezas de ambos.

También por los hijos, que siempre nos miran atentos... y necesitan esa unión de los dos en el amor, pues con ese cariño recíproco, origen de su vida, crecen y se desarrollan de la mejor forma. Además de tener un buen referente y modelo que les guiará siempre.


Sin embargo, como apunta el profesor Tomás Melendo, diferencias no son limitaciones, ni defectos, aunque también nos incomoden. Son en sí algo bueno de cada uno que podemos acoger, valorar y agradecer.

Él refiere que se trata de distinguir entre esas tres realidades, diferencias, limitaciones, y defectos, que de entrada pueden molestar, para darles un tratamiento específico a cada una.


* Respecto a las diferencias, descubrir las características del otro que son contrarias a nuestros respectivos modos de ser, o de actuar, y que nos contrarían o nos molestan. Así como las limitaciones, y los defectos..., que suelen saltar a la vista.

La distinción a veces es dificultosa, pero necesaria para concretar y diversificar la forma de enfrentarnos y manejar esas tres realidades. Para quela relación con quienes convivimos pueda mejorar, porque, el amor es algo que hay que cuidar cada día, y hacerlo crecer, para lograr una buena armonía familiar.





* Por tanto, es preciso conocer y valorar las diferencias, pues son lo propio de cada uno, que nos hace singulares, únicos, especiales. Algo que debemos desarrollar, y ayudar al ser querido a que potencie su singularidad, su propia forma de ser, su personalidad.

Y es necesario quererlas, pues es el punto de partida hacia la mejor versión de cada uno, especialmente fomentando las cualidades personales.






* ¿Cómo desarrollarlas?

Se trata de ayudar al otro a desplegar su potencialidad, quizá algo oculta, pero que, con ese amor que le tenemos, sabremos descubrir. Poniendo un punto de comprensión, no sólo hacia su persona, sino también intentar comprender mejor sus puntos de vista o sus características diferentes a las nuestras.

A veces la oposición de los contrarios choca, pero, si se eleva la mirada, se puede percibir que participan de un valor común. Detenerse en lo que une, y no en lo que separa, es fundamental. Desde el "sí quiero" somos una nueva unidad, un "nosotros" que cuidar y custodiar. Tener esto siempre a la vista ahorra muchos problemas.

Por ejemplo, una persona puede ser "forofa" del deporte, y la otra de la lectura o del cine. O, una más de humanidades y otra más científica... Saber elevar y ver que esos aspectos participan de la belleza de la sabiduría, o del cultivarse como ser humano, puede unir, o al menos no molestar o chocar.

Además, las diferencias se suavizan al mirar con un poco más de perspectiva y cariño, y ver lo que comparten, o, hacia dónde se encaminan. Así, cada uno se sentirá más aceptado y querido, y podrá luchar por lo mejor de sí...





Ante una dificultad en la relación, es bueno poner un poco de sentido del humor para reírse de uno mismo, y no tomar muy en serio el propio "yo", así como poner en el punto de mira al ser querido... Esto es amor del bueno.


Por tanto, es vital conocer las características y modos de ser del otro, para que los fomente, pues siendo a fondo quien es, y como es, podrá lograr su mejor versión. Pero la suya.


Y un paso más sería disfrutar de ese modo de ser distinto de esa persona, porque se piensa en su bien, y no tanto en lo que "me" apetece, o "me" gusta más a mí.




* Entonces, ¿choque o sinergia?

Podemos elegir qué actitud tener: enfadarse por considerarlas un problema, o algo a eliminar, o, ser más felices poniendo respeto, cariño y empatía, elevando la mirada, y afinando nuestro cariño.

Lo estupendo de las diferencias, que nos singularizan, es que con ellas, al hacer equipo, se puede lograr sinergia. Una sinergia creciente que enriquece la vida de pareja y la vida familiar

En la relación cotidiana, consiste en poner los propios talentos al servicio del ser querido, y del amor mutuo. Como señalara Stephen Covey, "si tú ganas, yo gano". Es un ganar los dos, en equipo sinérgico. De esta forma cada uno crece, por ese amor que pone, hace buen ambiente de hogar, y mejora la armonía familiar.







Resumiendo, las diferencias son intrínsecas a cualquier relación, y en concreto en la relación de pareja. Y son muy buenas y necesarias: son riqueza. Nos encaminan al "tú" del otro..., ayudándonos a aquilatar el amor, y crecer como personas. 




Es más, el otro, la otra, con su diferente forma de ser o de hacer las cosas, representa nuestro desafío existencial, el que necesitamos para llegar a ser quienes estamos llamados a ser. Es el que nos ayudará, con la fuerza de su amor, a sentirnos de veras queridos y a luchar por dar lo mejor de uno.
 
El camino de plenitud para cada cual está empedrado de detalles y gestos de amor, enfocados hacia la persona querida. Y en la unión de los dos, en ese "nuevo equipo", cada uno, sin buscarlo, pensando en el otro, va logrando su mejor personalidad. Y consecuentemente se siente más dichoso, pues alberga en el propio corazón al ser querido. Lo cual 
se derrama eficaz hacia los hijos, y es fuente de su autoestima y desarrollo personal durante toda su vida.

 


2) Las limitaciones

Esta realidad es distinta. Son algo de que carece una persona, aunque no le impide su desarrollo como tal.

También, junto con las características diferentes y talentos, son el punto de partida de su personalidad.

Ayudar y querer a una persona no significa cambiarla a "mi" propio modo de ser, sino ayudarle a ser a fondo quien es, con su singularidad, y sus carencias.


De ahí la importancia de aceptarse y aceptar a los demás tal como son... como una "joya preciosa", salvando las distancias, especialmente en la pareja y en familia.


Conocer las limitaciones sirve para conocerse mutuamente, y no pedir lo que el otro no puede dar. Sin comparaciones, que cercenan la estima y lesionan el corazón.

Para luego, como apunta Melendo, olvidar esas limitaciones, porque de nada sirve darle vueltas...: son limitaciones. Si se les presta demasiada atención acabarán por multiplicarse, como sucede con los defectos cuando se usa esa táctica. 

Esto lo ha investigado, por ejemplo, Elisabeth Lukas, continuadora del doctor V. Frankl, en el experimento “la trampa de la crítica”.



Por lo tanto, es mejor y mucho más efectivo centrarse en las cualidades, fortalezas y puntos positivos de cada uno, y construir sobre ellos. 


De este modo ayudar al ser querido a desplegar esa potencialidad, brindándole numerosas oportunidades de utilizar sus talentos en el día a día. 

Porque, recordemos: amar es "facilitar el amor", ponerle fácil el que pueda desarrollarse como persona, amando a los que debe amar.


Además, si se fomentan las cualidades de cada uno, se compensarán limitaciones y defectos, y se hace un ambiente alegre donde es más fácil luchar por lo mejor.







Vamos con los defectos...

3) Los defectos

Son algo distinto a las diferencias y a las limitaciones, pues hacen daño a quien los tiene, y/o a quienes están cerca, puesto que, ambos aspectos están muy relacionados.

Porque, todo modo de ser y de actuar influye en la propia persona y repercute en quienes la rodean. Melendo lo denomina "la ley de la reciprocidad". Una persona sólo crece cuando ayuda a crecer a los que tiene cerca... Y se perjudica cuando se queda encerrada en sí misma.





Es bueno ser conscientes de los defectos: nos hacen más sencillos..., pero, debemos querer a la otra persona con todas sus características personales: con lo bueno, y lo menos bueno, también con sus defectos. Son algo suyo. Porque si no, no la querremos a ella misma, sino a una idealización de ella, a una imagen forjada a nuestro gusto, y por tanto irreal.


Quererle de este modo, con todo lo que la constituye, no quiere decir que no le ayudemos a luchar por mejorar, por intentar pulir sus defectos. Pero, sabiendo que es algo, por naturaleza, difícil de erradicar. Aunque a nosotros nos parezcan fáciles de superar, pues somos distintos, para ella supondrá bastante más esfuerzo. Mostrar comprensión ayuda.

Muchas veces, basta con que lo reconozca, e intente luchar en ese sentido, contando con todo nuestro cariño y confianza. Sin herir, sin remachar.



Sin embargo, para desplegar una buena personalidad, de nuevo, es necesario dar prioridad y construir sobre las cualidades, virtudes, talentos y puntos positivos de esa persona.

Además, centrarse en lo positivo es lo más eficaz, reconfortante, motivador, y esperanzador. Me gusta decir: ser "buscadores de tesoros escondidos", y no tanto "cazadores de defectos"... Esto, en pareja, con los hijos, con amigos, o con uno mismo... Así se "crece" más fácil.





En esta línea, escribe una experta en humanismo, y gran pedagoga, Jutta Burggraf, sobre los defectos: "Hay quien pasa la vida luchando contra sus defectos. Pero si encendiera fuego en su corazón los carbonizaría sin esfuerzo". Quizá a veces enfocamos mal el asunto..


Y, cuando se ve que la otra persona lucha por superar un defecto, pero no consigue gran cosa, como nos sucede con frecuencia a todos, uno experimenta gran ternura hacia ella, el afecto tierno y genuino del corazón de quien ama...


.



* De forma concisa, cómo tratar cada cosa:


- Las diferencias hay que descubrirlas, quererlas y fomentarlas

- Las limitaciones es bueno conocerlas, para ¡olvidarlas!, para no pedir a alguien lo que no puede dar, y sobre todo centrarse en lo positivo: cualidades y fortalezas.

- En el modo de tratar los defectos hay que distinguir como tres fases: de entrada, querer a la persona con sus defectos, y ayudarle a luchar en ello, pero, "dejarle ser" tal como es... Y, experimentar ternura si lucha y no logra superarlos. 

Y sobre todo, centrar la atención en los aspectos más positivos: cualidades y fortalezas, que es lo más específico suyo, y lo que le permitirá crecer y apuntar a lo mejor de sí, con optimismo de óptimos. Lograr su "mejor versión", con la ayuda y la fuerza del cariño que le entregamos.  




Espero que te haya resultado útil, y ¡gracias por compartir con los que más quieres!


                                                        Mª José Calvo
                                          Optimistas Educando y Amando
                                     
                                                        @mariajoseopt     




Algunos enlaces relacionados: 

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2025/04/pareja-diferencias-no-son-defectos.html 


sábado, 5 de agosto de 2023

RESALTAR LO BUENO DE LOS DEMÁS



                 ALGUNAS CLAVES PARA VER LO POSITIVO DE LOS DEMÁS 
                                                 



Qué importante es ver lo bueno de cada día, las atenciones de los demás, esos pequeños servicios en familia, el cariño en pareja, prestar las cosas a los hermanos, hacer un encargo que cuesta, sonreír, ser amable, pensar en los otros, preparar el plato favorito del esposo, esposa, regalarle algo que le gusta, poner la casa agradable con mil y un detalles aunque "parezca" que no se aprecia, contar un chiste para alegrar, o dar un beso cariñoso, aún con dolor de cabeza o sin muchas ganas... Descubrir el atractivo de una mirada cálida, y esas cosas que cada uno hace estupendamente porque son sus puntos fuertes…, y un largo etc. 


Es mucho más relevante, animante y eficaz, ser "buscadores de talentos", que "cazadores de defectos"..., que quitan energía para apostar por lo bueno. 


Dice una gran pedagoga, Jutta Burggraf: "Hay gente que se pasa la vida atentísima a cumplir con sus obligaciones y a luchar tercamente por barrer cada día sus defectos... Pero si hiciera fuego en su corazón, los carbonizaría sin esfuerzo."


        
Si nos fijamos en lo negativo de los demás, por ejemplo en familia, es como si les cortáramos sus alas y no les dejáramos volar… Además hace un efecto negativo sobre su conocimiento y autoestima, y serán capaces de menos logros que si les presentamos sus buenas actuaciones. Es semejante a ir de "cenizos" o de "perdedores" en la vida... Incluso, confiar en esa faceta en la que parece que no son tan buenos, quizá les permita mejorar. ¡Confiar es dar alas para volar alto! 

       


Reflejar lo bueno que piensan, hacen, o dicen los demás, además de mostrarles nuestro cariño y confianza para que se desarrollen en plenitud, es el camino de su propia mejora. Y todo ello redunda en alegría.



Fomentar lo bueno permite ir desarrollando cualidades y virtudes personales, que ayudan a mejorar, y conforman una personalidad atractiva, con belleza interior, capaz de metas nobles a las que aspira y anhela el corazón humano. Pues somos seres creados para amar y ser amados, para lo bello. Y por ahí anda la felicidad...






Por lo tanto, se trata de:


* Aprender a prestar más atención a lo bueno y positivo que a lo negativo


Dejo unas ideas prácticas del profesor Tomás Melendo, que podemos repensar e intentar hacer vida: 


1. No “des por supuesto” lo bueno que hacen tu pareja o tus hijos. Incluso cuando sea “su deber”, podrían no cumplirlo. 


Al contrario, dedica un momento a pensar lo que vale ese gesto y a disfrutarlo. Si es algo que le sale solo, por ser su modo de ser, para dar gracias por esa cualidad suya y animarle a que la fomente. 


Si ves que le ha costado, porque le resulta difícil por su temperamento o carácter, para felicitarlo por el esfuerzo que ha hecho y así reforzar su lucha y superación.






2. Cada vez que descubras un defecto en uno de tu familia, haz el esfuerzo de traer a la memoria algún detalle que haya tenido con alguien de la familia o un amigo. Y piensa despacio en ese detalle y en la cualidad que hay detrás, para ayudarle a fortalecerla y hacerla más operativa. Toma notas si te ayuda.






3. Siempre que sea oportuno, trae a la conversación las mejores cualidades de las personas de tu familia (que no estén presentes). Y procura que los otros “copien” esa forma de ser, dando nuevos detalles de las cualidades de los demás. Así aprender a reconocerlas y agradecerlas, porque nos alegran la vida.


4. Cuando alguien traiga a colación una actuación errónea o un defecto de alguno de los tuyos, procura con serenidad llevar la conversación por otros temas. 


Y si fuera necesario, a solas y con cariño, advierte a quien lo haya hecho que no vale la pena prestar atención a lo que no va… excepto cuando sea imprescindible para ayudarle, pero haciendo énfasis en lo bueno. 



Y disfrutando de todo ello, pues lo positivo despliega el talento y las cualidades de cada uno.




De este modo, ¡cuánto mejora el ambiente y la armonía del hogar, y cuánto aumenta el cariño entre los esposos y los hijos!









Resumiendo, se trata de descubrir primero lo bueno y positivo, y hacerlo notar para fomentarlo y agradecerlo.

También abordar lo negativo con buena actitud. Siempre hay algo positivo en cualquier circunstancia por espantosa que parezca... Sobre todo a la hora de afrontar las dificultades, y también para enseñar a los hijos o amigos a hacerlo. 

Que aprendan a solucionar problemas, apoyar sus ideas, fomentar su creatividad, y animarles a esforzarse en ser los protagonistas de su vida. Que aprendan a pilotar su "nave".



De este modo, advertir en las desventajas oportunidades a superar, así crecer como personas.

Siempre poner el énfasis en lo bueno, que es lo que interesa promover. Viendo el lado positivo de la lucha, de la mejora personal, que permite mayor señorío y libertad al fin y al cabo, para lograr metas altas y nobles que merecen la pena... Porque, quien no es libre no podrá querer.


          

Así hacer buen ambiente en familia. Aq lo importante no es quién tiene razón, sino la unidad familiar, o de la pareja. Conocer y valorar las diferencias para apoyarse en ellas, trabajar en equipo y lograr sinergia con ellas. Los problemas ayudan a conocerse, a hablar, a quererse... Verlos como retos para luchar, mejorar y sembrar paz y optimismo en las relaciones personales.

             
Recordando al profesor Oliveros F. Otero, "un problema es cualquier situación a mejorar". Y todo lo humano se puede mejorar... Aprovecharlo para salir del propio "yo" y crecer como personas y como familia. Mostrando cariño de forma incondicional, con independencia del comportamiento de los demás. Es lo que les dará seguridad para vivir, ser proactivos, y superar las pruebas y adversidades de la vida. 



* La empatía...
          
Algo esencial en familia es tener empatía, aprender a usar las neuronas espejo y la inteligencia emocional en el trato cotidiano. Ponerse en lugar de los demás, comprender, preocuparse los unos de los otros. Atentos, con detalles. Por ejemplo, cómo se encuentran, qué necesitan, para ayudarles y que se sientan queridos. Y saber ceder, que no es perder sino ¡saber querer! Muy especialmente en pareja.


Además, "sólo serás bueno si ves lo bueno de los demás", dice un gran sabio.





* El humor...

Y siempre contar con el sentido del humor. Ante una situación absurda, o difícil, que puede desembocar en conflicto, es bueno decirnos: ¡no te lo tomes a la tremenda!…

            
Es lo que nos hace sentir bien, esponja el alma, y permite no dar tanta “importancia” al propio yo. Da señorío sobre los acontecimientos y sentido de la proporción.

Dedicar una mirada amable, comprensiva y cálida ante los fallos, que evita deprimirse o desesperarse. Y permite pilotar la propia vida sin agobios, sin estrés ni tiranteces, tomando las cosas un poco a la ligera, en el buen sentido… 

Como apunta G.K. Chesterton con simpatía: “Los Ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos un poco a la ligera…” ¡La risa y la humildad! Un poco de humildad nos ayuda a ser sencillos y a disfrutar de la vida con quienes queremos. 





Dejo una idea del gran Viktor Frankl que plasma la importancia de la risa y el buen humor, incluso en los problemas de salud: 

"En el momento en el que el paciente se ríe, aunque tan solo sea internamente, habrá ganado el juego. Porque esa risa, como todo sentido del humor, crea distanciamiento, hace que se distancie de su neurosis".





* Y la esperanza...

Nunca nada está perdido... Siempre se puede volver a intentar. ¡Nunca te rindas! Siempre hay esperanza, como lo reafirma J.R.R. Tolkien, y muchos otros, incluso en circunstancias extremas de muerte de seres queridos o de la Gran Guerra...









Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. Ser alegre, ver lo bueno de los demás, siempre compensa: sembrarás ánimo, paz y alegría a tu alrededor... 😉💫💚




                                                      Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando
                                                      @Mariajoseopt





Dejo enlaces enlaces relacionados con el tema:








                                                                               

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