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Adolescentes.



                  ADOLESCENTES: Soltar amarras”.

                ¿Por qué se comportan así?



        Alguien dijo en una ocasión, que tener un hijo adolescente era como convivir con una persona con cierta “locura pasajera”… Pero, ¿por qué se comportan de esa manera…?

          Porque nosotros les estamos formando desde que son pequeños: vamos construyendo el "edificio" de su personalidad, a base de intentar poner buenos ladrillos. 

            Y llega un momento en que lo destruye todo, para volver a reconstruirlo a su manera, porque es su vida: intenta ser él mismo... Pero en esta reconstrucción emplea “ladrillos” que coge del suelo, otros que le llegan de la pandilla de amigos, otros de internet, y otros que le podemos ir lanzando al sugerirle una idea, o hacerle pensar con coherencia…,  o por el modelo de lo que somos. Nada se pierde…



       Además, su cerebro está cambiando desde la pubertad. Hay una "poda" enorme de neuronas, y una reorganización de otras, para que su cerebro se conforme para poder ser una persona adulta, con el poder del pensamiento, de decisión, el espíritu crítico, el autocontrol, el juicio... y todas las facultades personales, incluida la afectividad, con la maduración del sistema límbico. Y esto va progresando en la adolescencia, y finaliza a los 23-25 años, con la maduración de la corteza prefrontal, que es la más propia del ser humano, y la que nos aporta pensamiento crítico, autocontol... etc.

     Es un periodo en que se encuentran tan cambiados física y psicológicamente, que están desconcertados. Y por otra parte, descubren su “yo”, aunque no se reconocen. Quieren ser ellos mismos…, pero no saben cómo. Son tremendamente inseguros. Por eso se dice que "lo que le pasa al adolescente es que no sabe qué le pasa…"








             La adolescencia es un proceso de maduración personal: es una crisis de crecimiento. Es como una pausa para repensar y reconstruir la vida…, desde la propia persona.

             En esta etapa es cuando nace la intimidad, la vida interior; y por eso es tan importante. Comprende una travesía de la que no conocen la meta… Son inseguros, pero no quieren protección: quieren ser ellos mismos.

            Por eso es importante que se sientan queridos. Tenemos que conocerles para poder comprenderles, y de esa forma, que se sientan valorados, acogidos y queridos.

        Y luego estimularles a dar lo mejor de sus capacidades… Con “comprensión exigente” o “exigencia comprensiva”…, según los casos. Pero desde un segundo plano: los protagonistas son ellos. 

               Por eso se trata de ir "soltando amarras" poco a poco, confiando, para que vayan creciendo, madurando.., para que crezcan en libertad, pero según vayan teniendo un comportamiento responsable.




            Necesitan que confiemos en ellos, que les creamos capaces de grandes retos. Que les ayudemos en el proceso de formación de su personalidad, pero dejándoles ser “ellos mismos”. En definitiva, que les ayudemos a madurar, respetando su intimidad, sus cosas…

          Y el cariño que les damos es el artífice de su maduración. A mayor rebeldía, necesitan mayor cariño…; pero un cariño incondicional, pase lo que pase… Es como un “si te importo, ¡préstame atención!…”






 


CARACTERÍSTICAS DE LA ADOLESCENCIA.



1.- Nace su intimidad: descubre su “yo”, pero no se reconoce… Descubre su interioridad y la protege. Por eso necesita tranquilidad, islas de silencio…, para  reflexionar sobre su vida.

No le gusta que indaguemos en su intimidad: quiere que le respetemos su autonomía, su forma de ser, sus conversaciones…, sus cosas.

Piensa por cuenta propia y por eso se cuestiona nuestras ideas y valores.
Pero es preciso decirle lo bueno que tiene, para que lo sepa y lo desarrolle… Porque muchas veces no lo saben: solo ven lo negativo que tienen, incluso aumentado.




2.- Se define su personalidad y necesita autoafirmarse. No quiere ayudas porque quiere hacerlo él mismo…, aunque a veces no sabe cómo. 

         Discute por sistema, porque quiere afirmar su independencia, su pensamiento… Por ello se rebela contra todo: sobre todo contra sus padres. 

         Por eso hay que saber por qué se comportan así…; porque quieren ser ellos mismos, actuar por cuenta propia con su pensamiento, sus acciones… etc. Y no debemos impedirles su crecimiento, aunque sí, orientarlo.





3.- Cambia su imagen. A veces crecen muy rápido, y no les gusta el resultado. Pueden tener complejos y lo pasan muy mal. Por eso hay que decirles lo positivo que tienen, porque ellos no son muy objetivos… Para que se valoren, para elevar su autoestima.





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4.- Inestabilidad afectiva: no controlan sus sentimientos o estados de ánimo. El sistema límbico, estrato anatómico fundamental de la afectividad, está a tope por su desarrollo hormonal. Tienen gusto por emociones fuertes, por el riesgo… porque valoran mucho la recompensa emocional por esas actividades.

Pero parte de su cerebro no ha madurado totalmente: en  concreto la corteza prefrontal, que es lo último en madurar, con el pensamiento, el autocontrol, el control de impulsos, la toma de decisiones, el juicio… (link maduración cerebral y afectividad)





Entonces son todo emociones vividas al máximo, sin un control que racionalice sus vivencias.
         Y lo mismo están efusivos, como se hunden el el más profundo abismo por algo insignificante… 

       Su cerebro está aprendiendo a manejarse, pero el control y el pensamiento no están operativos. Su afectividad está al máximo, pero sufre desajustes que no saben controlar.


Por eso dan prioridad a los estímulos, a los impulsos, al “me apetece”, sobre lo lógico o razonable… Porque no tienen el filtro de la inteligencia, ni el autocontrol operativos.



5.- Inseguridad por todos estos cambios. Intentan demostrar, sobre todo a ellos mismos, que pueden. Ven todo en negativo, y su autoestima suele ser baja. Por eso se muestran prepotentes o insolentes a veces…, o con conductas agresivas.

Incertidumbre: no saben lo que quieren. Por eso necesitan nuestro cariño, nuestra confianza y nuestra claridad de miras para ayudarles, para ir encauzando acontecimientos hacia su madurez. Pero desde un segundo plano.


6.- Esperan una libertad entendida como mayor autonomía. No entienden que las acciones tienen sus consecuencias. 

      Y que la libertad conlleva responsabilidad: que va “de la mano” de la responsabilidad. Son como las dos caras de la misma moneda, y es preciso explicárselo bien...


En familia podemos darles responsabilidades. Son como “cotas” que tienen que ir alcanzando con su comportamiento responsable, para tener más libertad: se la tienen que ir ganando…




Por otra parte, como la corteza prefrontal no ha madurado, no podemos dejarles solos ante situaciones que les desborden, que no pueden controlar. Porque son todo “acelerador”, y nada de “freno”…, aunque ellos no se den cuenta o crean ser ya “maduros”.


7.- Descubren el valor de la amistad, y por eso, muchas veces la anteponen a la familia… Pero no significa que no la valoren. Solo que ven en los amigos algo muy importante, con quienes pueden conectar, y a quienes les pasa lo mismo: que son unos incomprendidos.



8.- La voluntad requiere más esfuerzo. Es una etapa un poco débil y “egoísta”: hay que animarles y motivarles, para que se planteen metas y objetivos concretos. 





En resumen, necesitan que les ayudemos a aprovechar sus enormes posibilidades para madurar y mejorar como personas. También a ver las grandes energías que hay en su interior y que luchan por salir… Y que les ayudemos a desarrollarse, fijándonos especialmente en sus fortalezas y talentos, en sus cualidades “especiales”, en lo bueno que tienen, para que lo fomenten y lo pongan al servicio de los demás.





Y esta madurez se consigue mediante su lucha personal, pero con nuestro cariño y apoyo… No solo con dejar pasar el tiempo se arreglan las cosas; hay que hacer que “las cosas sucedan”..., como señala S. Covey.


           Y saber que cuanto menos lo merezca, ¡más nos necesita para remontar...!


           Dejo un enlace sobre las distintas etapas por las que deben pasar, en el proceso de maduración: SUS ETAPAS.


           Aquí pongo un vídeo que me ha gustado, centrado en lo positivo, y en el cariño de los padres hacia ellos.





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También dejo otro enlace para padres y educadores, con "10 "tips" para ayudar a tu hijo adolescente", y cómo "guiarles en las nuevas tecnologías", desde pequeños...



Espero que les haya sido útil, y que lo compartan si les ha gustado...




                                                                              Mª José Calvo
                                                                                                        optimistas educando
                                                                              @Mariajoseopt






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