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lunes, 2 de agosto de 2021

LECCIONES DEL APOLO 13...




                                               EL APOLO 13...



El buen cine nos acerca situaciones de las que podemos disfrutar y aprender... Un gran maestro y pedagogo, Oliveros F. Otero, nos enseñó a utilizar novelas y fragmentos de películas en Orientación Familiar, de pareja, y en la educación de los hijos. Puso en nosotros la inquietud por el trinomio pensar-leer-escribir, e imaginar, para seguir pensando. Nos dejó muchos libros y escritos, entre ellos "Cultivar la imaginación", que recomiendo.


Para ir exponiendo un pensamiento y unas reflexiones, nos puede servir de guía la película "El Apolo 13" de Ron Howard, con Ed Harris y Tom Hanks, de Universal Studios e Imagine Entertainment.


 

          
Jim Lovell, el comandante de la nave “Apolo 13”, muy unido a su esposa Marilyn, se entrena para una misión: ir a la Luna con otros dos astronautas. Tienen poco tiempo, y la preparación es intensa. A última hora uno de ellos parece que puede tener un problema médico, y es sustituido por otro. Algo inesperado cuando ya estaban tan compenetrados.


Llegado el día de la cuenta atrás se dirigen a su objetivo: el espacio. En pleno vuelo falla uno de los cinco motores principales, y piensan que es la pega de la misión. Pero no: ¡tendrán muchos más problemas!...


          
En un procedimiento rutinario, desde Houston les mandan remover los tanques de oxígeno. Al hacerlo sucede algo inesperado, y acto seguido se encienden innumerables paneles de alarma. Falla la computadora, el guiado, la energía, la biónica, la unidad giroscópica... Se oye: "Houston, ¡aquí tenemos un problema!"

          
Les invade el desconcierto y el nerviosismo en la nave. También en el control de la misión. Todos se ponen a trabajar para ver cuál es la situación y delimitar el problema: si es un fallo de potencia, de instrumentación, de guiado… o un fallo real de energía.

           
Hasta que, el comandante ve por la ventana que están expulsando algo al exterior: un gas. Pronto se percatan de que el nivel de oxígeno está descendiendo drásticamente. Tienen un escape.  



          
A veces, a nosotros nos puede pasar algo semejante en la vida. Vamos a toda velocidad, perseguimos objetivos que nos deslumbran, parece que hacemos muchas cosas, y de repente nos averiamos en nuestro navegar... Todos tenemos limitaciones, enfermedades, situaciones dolorosas, o simplemente no estamos de buen ánimo… y no "funcionamos" en buenas condiciones.


Es el momento de detenerse para ver la situación, delimitar el problema, entendiendo por problema cualquier situación a mejorar. Ver si necesitamos descansar, cambiar de aires..., o pensar en los demás y ayudar a alguien cercano que sufre.


Pensar “que hacer con el tiempo que se nos ha dado…”, como señalara J.R.R. Tolkien, reflexionar sobre lo importante de nuestra vida, y repensar las cosas y prioridades. Replantearnos qué objetivos y metas valen la pena, qué sentido damos a la vida, y qué rumbo debemos tomar... O, si nos hemos desviado de la trayectoria, intentar corregir el rumbo.


             
Seguimos con el Apolo. Habiendo visto el problema, desde Houston les quieren dar unas directrices para intentar afrontarlo y darle solución. Pero, parece que se les escapa de las manos. ¡Todo falla!, hasta la computadora de guiado. Sin ella no se puede hacer nada. En la base todos hablan a la vez, cunde el pánico, les puede el pesimismo… Entonces interviene el Director de la misión con su experiencia y tesón, ejerciendo un buen liderazgo: 


-A ver, ¡de uno en uno…

Para abordar los problemas de forma individual.

-“¡No me digáis lo que falla, sino con qué contamos en la nave!” 
“¿Qué hay que funcione?”  

Viendo el lado positivo de esa realidad tan dramática... Única forma de intentar solucionarla.


Y, "no me importa para qué fue diseñado, sino qué puede hacer."


Dejo un corte de la película de las productoras Imagine Entertainment y Universal Studios:





             
En la vida a veces nos "aturrullamos", vemos los fallos, lo que no va, debilidades y defectos, y de esa forma todo se vuelve "negro" y se agrandan los problemas. Es importante no centrarse en lo negativo de las situaciones... sino dar una pincelada positiva a la realidad. Dar colorido. Ver qué funciona...
            
Da mejor resultado, y es mucho más eficaz, centrarse en lo que tenemos, en las posibilidades, en lo que se puede hacer con lo que nos queda. No mirar hacia atrás y lamentarse, sino hacia delante. Y ponerse en marcha. Descubrir las posibilidades que hay en cada situación. Porque ¡cada dificultad encierra ¡una posibilidad! Aprender a mirar...

            
¡Estamos vivos!, y eso es lo que importa. ¡Tenemos una familia que nos quiere!, y eso es lo que importa. El resto ya se verá, y se abordará cosa por cosa, priorizando.




             
Más adelante van surgiendo múltiples y variados problemas, los cuales el Director de la misión va afrontando uno a uno. Intentando resolverlos, apoyado en sus colaboradores, y sacando lo mejor de cada uno de ellos. Buscando a los ingenieros que diseñaron cada pieza para lograr el mayor rendimiento. Con optimismo, también de óptimos. Nunca con un no, aunque parezca un imposible.


Tiene muchas cualidades y virtudes a imitar, que pueden servir especialmente cuando se está en una situación difícil o dolorosa. Por ejemplo, el intentar crear un clima positivo y estimulante de superación, dando por entendido que todo tiene solución: sólo hay que buscarla y encontrarla. Y luego llevarla a la ación. También el buen ánimo, la tenacidad para no desfallecer, la fortaleza, la resiliencia para no quebrarse a la primera, el optimismo a pesar de todo pronóstico... y la perseverancia hasta el final.


               
Se ve la fuerza que da tener una voluntad bien entrenada, guiada por una idea clara en la mente: ¡no los vamos a perder! Y poner todos los medios para hacer que suceda. La voluntad es la capacidad de hacer que las cosas sucedan, sin depender de gratificaciones inmediatas, y tiene mucho que ver con la corteza prefrontal, que te cuento en otros post, y con idear soluciones.






El Director intenta superar esos problemas, -el oxígeno, el CO2, la energía...-, aunar fuerzas, y traerlos a casa. Con empeño y optimismo, sin desanimarse a pesar de lo realmente preocupante de la situación. Es un anclaje fuerte en el éxito de la nueva misión

"¡El fracaso no es una opción!", "¡no los vamos a perder...!"


Esto nos puede servir para pensar, para retomar un camino que nos lleve a una meta valiosa. Actuar con un fin noble en la mente. Centrarnos en lo importante, contar con nuestra familia, con el cariño, que hace que sea una unidad "viva" donde se quiere a los demás tal cual son. Donde se comparten las penas, dolores y agobios, y de esa forma se aligeran. Nos sentimos comprendidos y reconfortados. En cambio las alegrías se multiplican. 

La familia, el lugar al que siempre se quiere volver, el ámbito del cariño y la libertad. Sentirse querido da nuevos bríos para afrontar lo que venga, aunque sea un problema difícil de resolver. 



           

Vamos con los astronautas de la nave...

           
De ellos depende en gran parte el éxito de su misión. Forman un equipo, y se han entrenado para congeniar y entenderse. Aunque hubo un cambio de ultima hora, y Jack sustituyó a Kent. 

A raíz de la explosión necesitan poner su ingenio, esfuerzo y trabajo, a prueba, y no desfallecer en el intento. También deben trabajar muy en equipo con un liderazgo conjunto. Confiar unos en otros para ir resolviendo una cadena de problemas que van surgiendo, y seguir con vida.

Plasma muy bien su fuerza ante las dificultades, para mantener el autodominio y el control de la nave, para no desistir y poder llevar a cabo su nueva y más complicada misión: ¡volver a casa sanos y salvos!




Utilizan el Módulo Lunar, el Aquarius, como bote salvavidas, pues en el Odyssey no queda oxígeno. 
Hay un momento que deben apagar la computadora del Módulo de mando para ahorrar energía para la reentrada. Llevan ya mucho tiempo esforzándose, nerviosos, sin dormir, con frío…, y parece que a Jack le sientan mal unas palabras de Fredo. Es como si le echara en cara haber causado la explosión por remover los tanques de oxígeno. 



Aquí interviene el comandante de la nave, Jim, para calmarlos, poniendo una nota de confianza en Jack: “Si a mí me dicen desde Houston que remueva los tanques, ¡yo los remuevo!” ¡No nos vamos a estar enfadando unos con otros, porque así no resolvemos los problemas! Serena el ambiente.

Señores: ¿qué intenciones tienen? Les hace pensar y no dejarse llevar de la situación y del estrés. ¡Yo quiero volver a casa!


Necesitan realizar miles de cosas sin apenas tiempo por falta de oxígeno y energía: una ignición, más adelante otra, sin computadora, usar el vehículo lunar de navío, trabajar en la reentrada, aprovechar al extremo la poca energía que tienen en la nave...


            

Otro detalle de Jim, y su buen liderazgo, tiene lugar cuando Fredo está ya muy cansado, con fiebre, congelado, y le da masajes para que entre en calor. Le anima, le dice que falta poco para llegar al Pacifico Sur, abrir la escotilla, ver el cálido sol y llegar al portaaviones… Se preocupa de que no desfallezca, de que no se rinda. Hasta con humor.


Atento a lo importante, sin descuidar los detalles: el malestar de su compañero, incluso en esa situación tan precaria. No pasar de largo ante el dolor ajeno: tratar de confortar en lo posible a quien lo pasa mal. Compasión y ternura...





Hay otra anécdota de Jim, tiempo atrás, cuando iba pilotando un avión de combate en mares del Japón. Tuvo un fallo del motor, y luego se apagaron las luces de la cabina. Más tarde decía con optimismo que las cosas a veces pasan dando vía a una solución. Se quedó a oscuras. Y justo por eso, pudo ver la luminiscencia de las algas marinas que se remueven con el paso de un barco, señalándole el camino a casa. Decía: “Nunca se sabe lo que puede ocurrir para llevarte a casa…” 


              
Tener siempre en el punto de referencia la familia: nuestra misión más importante. Fomentar el cariño entre todos, especialmente en pareja, y así poder sobrellevar mejor cualquier sufrimiento o dificultad que nos depare la vida. Cuando se comparte con los seres queridos une a esas personas, y alimenta el amor, con la condición de que se lleve entre los dos. 

        
La felicidad de unos momentos va unida al sufrimiento de otros, por el amor que unifica todo. Es lo que permite llenar de sentido todos los espacios de la vida: también los problemas, contratiempos y dolores. Se puede ser feliz si van cargados de amor, aunque se sufra... porque el amor es el mejor antídoto contra ese sufrimiento. Lo sana, y regenera.
          

Hay situaciones aparentemente negativas que nos abren nuevas perspectivas. Si no hubieran pasado no se nos hubieran presentado nunca. Hay que saber percibir algo bueno en cualquier situación, por espantosa que nos pueda parecer a primera vista… Lo cual da ánimo para luchar y sobreponerse.






Dejo un pequeño vídeo:

                                   


Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir. ¡Muchas gracias!




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




Algunos enlaces relacionados:






 



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/08/lecciones-del-apolo-13.html                                                      

martes, 27 de julio de 2021

HOJA, DE NIGGLE Y LA INSPIRACIÓN EN TOLKIEN


                                           

                   HOJA, DE NIGGLE, Y LA "ESTRELLA" DE LA  INSPIRACIÓN




Seguimos con la maravilla del universo de J.R.R. Tolkien. Hemos visto un poco por encima los avatares de su vida, su amor romántico por Edith, cuidado cada día, su trabajo y su familia, y unas pinceladas de "El Señor de los Anillos", atisbando lo que nos sugiere a cada uno... según nuestra experiencia, para animar a profundizar y disfrutar de su legado lleno de belleza y esperanza, donde poder descansar, conmoverse, o llorar de alegría o de tristeza.


Ahora este pequeño relato que nos acerca un poco a su persona, a su visión y a su creación, a la naturaleza de su fantasía, a la obra de arte, y a su forma de trabajar ese gran Legendarium que "descubrió" para su querida Inglaterra, que ha pasado a los confines del mundo y tocado muchos corazones. Escrito con su vida.


Una auténtica "subcreación"..., como él la llama, de mundos secundarios verosímiles y deseables. Sin embargo, tenía la impresión de no inventar nada, sino que era algo que ya estaba ahí... que iba descubriendo y se desvelaba poco a poco partiendo de las palabras y su significado, de las historias que esconden, evocan, iluminan y despliegan, que revelan parte de los infinitos matices y reverberaciones de la Creación.






Mientras estaba escribiendo El Señor de los Anillos, que se extendió muchos años, doce en concreto, una mañana se levantó con un cuento en mente. Y lo llamó Hoja..., de Niggle. Lo escribiría "de un plumazo", algo muy raro en él, tan meticuloso y con muchas revisiones y cambios en sus escritos. 


Niggle es un pintor muy detallista que dedica mucho tiempo a pintar una hoja con todo detalle. Sin embargo, cuando iba avanzando se da cuenta de que hay más hojas, y luego una rama, y más ramas, y luego un árbol, que debe pintar, y más tarde un gran paisaje con pájaros, sol y nubes, y al fondo... unas Montañas, que ni siquiera había imaginado, ni llega a ver bien. Inconmensurable.





Lo dejo con sus palabras, del libro Árbol y Hoja. Ed. Minotauro.


HOJA, DE NIGGLE


"Niggle era de esa clase de pintores que hacen mejor las hojas que los árboles. Solía pasarse infinidad de tiempo con una sola hoja, intentando captar su forma, su brillo y los reflejos del rocío en sus bordes. Pero su afán era pintar un árbol completo, con todas las hojas de un mismo estilo y todas distintas.


Había un cuadro en especial que le preocupaba. Había comenzado como una hoja arrastrada por el viento y se había convertido en un árbol. Y el árbol creció, dando numerosas ramas y echando las más fantásticas raíces. 



Llegaron extraños pájaros que se posaron en las ramitas y hubo que atenderlos. Después, todo alrededor del árbol y detrás de él, en los espacios que dejaban las hojas y las ramas, comenzó a crecer un paisaje. Y aparecieron atisbos de un bosque que avanzaba sobre las tierras de labor y montañas coronadas de nieve. 





Niggle dejó de interesarse por sus otras pinturas. O si lo hizo fue para intentar adosarlas a los extremos de su gran obra. 

Pronto el lienzo se había ampliado tanto que tuvo que echar mano de una escalera; y corría, arriba y abajo, dejando una pincelada aquí, borrando allá unos trazos.

Cuando llegaban visitas se portaba con la cortesía exigida, aunque no dejaba de jugar con el lápiz sobre la mesa. Escuchaba lo que le decían, sí, pero seguía pensando en su gran lienzo, para el que había levantado un enorme cobertizo en el huerto, sobre una parcela en la que en otro tiempo cultivara patatas.


No podía evitar ser amable. «Me gustaría tener más carácter», se decía algunas veces, queriendo expresar su deseo de que los problemas de otras personas no le afectasen. Pasó algún tiempo sin que le molestaran mucho. «Cueste lo que cueste —solía decir—, acabaré este cuadro, mi obra maestra, antes de que me vea obligado a emprender ese maldito viaje.» 

Pero comenzaba a darse cuenta de que no podría posponerlo indefinidamente. El cuadro tenía que dejar de crecer y había que terminarlo." 


J.R.R. Tolkien 


No tenía mucho tiempo..., y debía emprender un viaje. Además se da cuenta que ha desatendido otras cosas y le preocupa. Pero llega un momento en el que algo le permite pararse y repensar qué hacer con su vida. Ver qué es más importante, pensar en sus vecinos: el Sr. Parish y su esposa, que necesitan su ayuda, y cuál es el fin de su cuadro... y de ese don que tiene, algo inesperado, inmerecido, regalado. 


Ya no puede retroceder en el tiempo, pero lo que sí puede hacer es pensar "qué hacer con el tiempo que se le había dado"... Y su respuesta está en el presente. Como nos puede suceder a nosotros. Entonces un pensamiento le "salva": le gustaría ver a su vecino. Le necesita. Y quizá tendría que pintar una Comarca donde él pudiera descansar y disfrutar, junto con su esposa... Se da cuenta de que el cuadro no es sólo suyo..., ni para él, sino también para otras personas... como "el jardín de Parish". Que no tiene sentido enamorarse de su obra, apropiarse de ella... pues es fruto de un don.


Y tampoco importa mucho si lo puede terminar o no..., o si otras manos lo podrán hacer, aportando algo nuevo y distinto. Pues todo es un regalo no merecido por méritos propios. Un don que agradecer, y un don para los demás. Debe entregarlo y olvidarse... 


En el libro de Humphrey Carpenter, J.R.R. Tolkien, Una Biografía, de Minotauro, cuenta algo de cómo le llegaba la inspiración y su "don".

Habla de su Legendario, y dice: "Surgieron en mi mente como cosas “dadas”, y se vinculaban entre sí a medida que iban llegando. Una tarea absorbente, aunque llena de interrupciones, no sólo por las necesidades de la vida, sino porque mi mente volaba hacia el otro polo y se entregaba a la lingüística; no obstante, siempre tuve la sensación de registrar algo que ya estaba “allí”, en alguna parte, jamás la de “inventar”. 




En este sentido escribe en una Carta a W. H. Auden, en 1955:

"En el camino encontré muchas cosas que me asombraron. Ya conocía a Tom Bombadil; pero nunca había estado en Bree. Me impresionó ver a Trancos sentado en un rincón de la posada y no sabía más que Frodo acerca de él. 

Las Minas de Moria habían sido nada más que un nombre; y mis oídos mortales jamás habían escuchado hablar de Lothlórien antes de llegar allí. Sabía que los Señores de los Caballos estaban muy lejos, en los confines de un antiguo Reino de los Hombres, pero el Bosque de Fangorn fue una aventura imprevista. 

Nunca había oído hablar de la Casa de Eorl ni de los Senescales de Gondor. Lo más inquietante de todo es que nunca se me había revelado la existencia de Saruman, y me sentí tan desconcertado como Frodo cuando Gandalf no apareció el 22 de Septiembre."


Qué forma tan entrañable y sencilla de contar cómo surgió y cómo iba creciendo su obra, cómo la retocaba aquí y allí..., jugando con su lápiz incluso cuando atendía a las visitas... Siempre enriqueciéndose en su mente, en la base de los idiomas, tan bonitos y sonoros, que pudieran desplegar un mundo, con historias que contar en lenguas arcanas, razas, mapas y runas. Y ese darse cuenta y el arrepentimiento por no atender a otras cosas quizá más importantes. Porque, el cuadro crecía y crecía, y se deleitaba en él: quería acabarlo con meticulosidad, pero ¿ese era el fin de su don, de su vida? Quizá se tendría que acabar en otro lugar..., en otro tiempo.






Tolkien despliega su obra con el telón de fondo de su existencia, de la existencia de todo ser humano, para verla con mayor profundidad y relieve...


Después de su "viaje" a las Montañas, que no alcanzaba a ver, su hijo Christopher es el que recogió mucho de lo que estaba por acabar, retocar o perfilar, porque era impresionante y muy extenso, y con diversas versiones. Dedicó muchos años para editar y publicar su gran obra: El Silmarillion, su antiguo "Libro de los Cuentos Perdidos", y otros más, como Árbol y Hoja, en el que se incluye: Sobre los Cuentos de hadas, Hoja, de Niggle, y el poema Mitopoeia. En ellos cuenta el arte de crear, el arte de contar historias... y la fantasía, con su forma de entenderla y apreciarla. Esto lo escribo en el artículo "Tolkien y los Cuentos de Hadas", con un librito fantástico.

El Profesor decía: "Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez." 

Además, hacía diversas versiones de cada historia, y lo repensaba muchas veces hasta que escogía unas u otras. También porque era algo que cobraba vida en su pensamiento y no dejaba de crecer y expandirse, a partir de las palabras y los idiomas, que evocan historias y mundos míticos, como escribe en la metáfora del cuadro. O, cuando Bárbol, el Pastor de Árboles, dice que llevaría mucho tiempo pronunciar su nombre, pues está siempre creciendo. Tendría que contar todas sus historias a lo largo de innumerables años. Y cuando Pippin le mira a los ojos y dice que es como "asomarse a un pozo de recuerdos"... 

Para Tolkien el Universo está vivo, realmente vivo, y usa mucho la personificación, además de los adjetivos precisos que colorean universos y dan nueva vida con ricos y originales matices.

 




Imaginaba mapas de la Tierra Media, de Beleriand y Valinor, de la Isla de Númenor... con forma de estrella, años, Edades, linajes, y sobre todo idiomas nuevos que pudieran expresar y transmitir relatos memorables en un adecuado contexto estético. Así dieran vida a Historias y narraciones para cada raza y personaje. Dibujos de estrellas para los Elfos y atuendos élficos de gran belleza, runas, escudos... etcétera. Era lo que daba credibilidad y lo hacía mucho más "real" y verosímil. Pero, ¿tenía que terminarlo? 

También por su coherencia de vida, por vivir eso que cuenta en sus historias, y viceversa, como el romance de Beren y Luthien, historia central en el Silmarillion, en la que plasma su propio amor por Edith. Y todo escrito desde el corazón y refrendado "con la sangre de mi vida". En el fondo nos transmite la belleza y sobreabundancia de su corazón, escrita con su pluma y tecleada por las noches, a veces en el sótano, cuando se dormían los niños.




Había dedicado toda la vida a pintar "una hoja" arrastrada por el viento, perfilando con detalle cada nervio, el contorno, los relieves... con paciencia y cariño como un buen jardinero. Pero se da cuenta de que su obra no es "todo". Y es un don... Que ese no es el sentido de su vida, porque todo está destinado a pasar y desvanecerse. Ve que hay más cosas importantes que quizá ha descuidado y tiene que atender. Y, en lo que respecta a él, el cuadro ya está "terminado"... 


El arte es eterno: tiene ecos más allá de "los círculos de este mundo", conecta con los anhelos del corazón del ser humano. Y ofrece descanso y consuelo para sus vecinos y todos sus lectores de todas las épocas. Rezuma belleza y alegría que atrae y conmueve, y da esperanza, en medio de dificultades y sufrimientos, que también los hay, como en el mundo real.




Debe partir, no puede terminar su mitología, pero, como cuenta en el Herrero de Wootton Mayor, el último de sus relatos, entregaría "la estrella" de la inspiración a otros aprendices. En este otro "cuento" muestra un poco el legado que quiere transmitir..., pues es consciente de que su arte y su obra es un don, un "regalo" asombroso, no para poseerlo, sino para agradecer y regalar. Debe pasar su estrella y no volver a Fantasía. De todos modos, su obra es sólo un fragmento de un "tapiz" más amplio. Hay más temas, más artistas..., más belleza.

Cuando las historias tienen coherencia interna es porque son ciertas. La estrella demuestra que Fantasía existe, y que su anhelo de crear quizá no procede de él, sino de algo que le inspira más allá de sí.

Aunque él se muestra sencillo, humilde, se siente poca cosa, e incapaz de pensar algo tan sublime y elevado; y dice: "ridículo" -pensar eso-. Pero cierto.




Dejo una pequeña cita del cuento:

"—¿No crees, Maestro Herrero —dijo Alf— que ya es hora de renunciar a esto?


-- ¿Y por qué habría de renunciar? ¿No es mía? Ella me eligió a mí. ¿No puede uno quedarse con las cosas que recibe, al menos como recuerdo?


—Algunas sí. Las que son regalos y se dan como recuerdo. Pero otras no se dan así. No pueden pertenecer siempre a una sola persona, ni ser consideradas como patrimonio familiar. Están en préstamo. 


--¿No has pensado que tal vez alguien más pueda necesitarla?"




La Tierra Media es como un espejo donde asomarse al mundo infinito que alberga, que conecta con los anhelos de belleza del corazón humano. Ilumina y da ánimo y energía para descubrir y apostar por lo hermoso desde una mirada de asombro contemplativo. Nos muestra una maravillosa mitología henchida de significado y sentido, reflejada en mil matices que van como algo vivo, "de mente en mente". Proceden de la blanca luz de la verdad.


Te vuelvo a recomendar el libro del profesor Eduardo Segura, "el mago de las palabras", del que tanto se aprende sobre Tolkien y su Legendarium, con agradecimiento. Así como "Historia, leyenda, mito", más profundo, en Ed. Legendaria.


                                                       * * *


En estos relatos de Hoja, de Niggle, junto con el Herrero de Wootton Mayor, cuenta un poco su vida en metáforas, y son un tanto alegóricos en Tolkien, si es que lo son... No le gustaba nada ese género literario, porque recorta la imaginación del lector. Él prefería narrar historias, reales o inventadas, en las que cada lector se "asomara" y viera lo que le sugería a él según su vida y su pensamiento, y no tanto con un mensaje ya dado. Dejar libre al lector de su aplicabilidad personal casi infinita. Contar con su libertad. Esto te lo intento explicar en "el espejo de Galadriel".


Al final de su vida estaba repensando muchos detalles internos de coherencia de su legendario... Nos dice su hijo Christopher: “había quedado absorto en la especulación analítica sobre sus postulados subyacentes. Antes de preparar un nuevo y definitivo Silmarillion debía satisfacer los requisitos de un sistema coherente, teológico y metafísico, que ahora exigía una presentación más compleja debido a la suposición de elementos oscuros y conflictivos en sus raíces y tradición.” 

Tarea ingente a la que su hijo se unió, porque lo llevaba muy "dentro", recopilando, seleccionando y editando muchas cosas más, iniciadas por su padre y tantas veces inconclusas... Y lo agradecemos infinito. Su "don" y su Arte para el consuelo de muchos, pues ilumina como desde dentro la realidad que vivimos.


No quiero acabar sin recordar que en toda su obra siempre brilla la esperanza: algo que contagia y difunde, a pesar de las dificultades y problemas, de la muerte tan temprana y las Guerras que le tocó vivir, que truncaron en parte su gran talento creador. Y el de sus amigos. Siempre esperanza aunque parezca que está a punto de desvanecerse la luz: en ese momento puede suceder un giro inesperado que lo cambie todo: ¡la "eucatastrofe"! que él denomina.










Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir. ¡Muchas gracias!




                                                                             Mª José Calvo
                                                                            @Mariajoseopt
                                                                         optimistas educando




Dejo algunos enlaces relacionados:  






* El Señor de los Anillos










 
* ¡No-te-rindas



Alegría-y-buen-humorcon ideas de C.S. Lewis  


 * Cómo-enfocar-el-dolor, también con ideas de C.S. Lewis 
 


 Los-puertos-grises                                                           

 


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/07/tolkien-hoja-de-niggle.html