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Lograr armonía familiar

miércoles, 11 de marzo de 2015

EL AMOR NO TIENE "SOMBRAS"...


                            

                                   EL AMOR NO TIENE “SOMBRAS”…



Leía en un artículo: “La sexualidad es tan bella que no se merece nada menos que estar protegida por el amor.” Me pareció muy acertado, porque la sexualidad es un bello misterio donde el amor personaliza. Es algo tan grande, tan bello, tan bueno y maravilloso, que sólo cobra su verdadero sentido, y despliega su potencial, en el marco apropiado: un amor auténtico.


Y, ¿qué es el amor?

Amar es “ser especial” para el otro, y viceversa. Descubrir a alguien que nos hace volar y dar lo mejor de uno mismo. Es confiar, es saber que hay mucho bueno y bello en él, o ella, que lucha por salir. Y es darle la oportunidad de que lo exprese: permitir que lo desarrolle, de ese modo a su vez querer. 




Y es hacerle descubrir que es único y digno de atención. Ayudarle a ver su valor incalculable, su belleza, y el sentido de su existencia. Y manifestar al otro la alegría de estar a su lado, de apoyarle, de ayudarle, de animarle a conseguir su mejor versión. Porque, esa mirada de cariño hondo permite ver sus cualidades y talentos.





Amar es desear el bien del otro, en cuanto otro, como dijera Aristóteles, y alegrarse de su felicidad. “Tener hambre juntos, no devorarse el uno al otro”... señala Gustave Thibon.

El amor es una relación entre dos personas de igual dignidad. Es un diálogo entre el dar y el recibir entre dos que se quieren. Una corriente de ida y vuelta, un acoger y un ser acogidos por el ser querido. De ahí la importancia de la reciprocidad, y del buen feeling en pareja. Te lo cuento en ese artículo.

Y la base de la relación es el respeto y el cariño, porque le consideramos muy valioso y le admiramos, digno de ser querido: es ¡una persona!, con toda su grandeza y maravilla.


Por eso, cada uno ama y es feliz en la medida en que se preocupa del otro, de hacerlo feliz, de procurar su realización. No se trata de "someterlo" a los propios gustos, sino de reafirmarlo en su persona, en sus cualidades y capacidades, en eso específico suyo que lo singulariza. 




Respecto a la sexualidad, podemos hacer un inciso. El universo se rige por unas leyes naturales, que las seguimos sin apenas darnos cuenta porque están inscritas en nuestra naturaleza, en nuestra biología. Son saludables, buenas, ecológicas, y nos hacen felices. 

Pero el hombre, como es libre, a veces, en vez de orientarse por ellas y caminar hacia una meta valiosa, que en eso consiste la libertad, se aparta de su naturaleza, la “rompe”, y se encamina hacia algo sin sentido… que le atrapa. Y le produce un estado de vacío, de tristeza, de infelicidad. Porque, todo lo que se hace en contra de la naturaleza pasa factura y no nos llena. No nos hace felices: al contrario, nos deja la sensación de que no vale la pena... 


Y, ¿qué decir de la sexualidad? Para que una relación sea sana, la unión debe realizarse en todas sus dimensiones personales: afectiva, emocional, corporal, intelectual, y espiritual. Afecta a toda la persona, hasta las profundidades del ser. Por eso te lo cuento en otro post: "amar con todo el ser". Ahí encuentra su verdadero sentido.




En esos momentos de intimidad es importante
la delicadeza y la ternura, que el otro se sienta querido. Porque, cuando permitimos que sea el primero, y nos olvidamos un poco del poderoso "yo", somos más felices: es la "prueba" de que queremos de verdad.

Y el placer es uno de los elementos de la sexualidad, pero no es el centro. Si dejamos que lo sea se convierte en una trampa que nos deja vacíos. La sexualidad, cuando se la reduce a placer de receptor epidérmico, periférico, de “gustirrinín”, pierde gran parte de su sentido. 




Si vaciamos de sentido al acto más importante y creativo de unión entre dos personas que se quieren, y se han comprometido, a lo más entrañable de la relación, perdemos parte de su sentido. 
Y al perder su significado, nos quita sentido a la vida. Entonces uno puede acabar obsesionado, desilusionado, aburrido… y además no es feliz.


Aquí debería terminar el post, pero en vistas de algunas “sombras” que hay por el ambiente, quería comentar alguna idea. 

Cuando no damos primacía al amor, y pensamos en la sexualidad a secas, la sacamos de su marco y contexto en el que cobra vida, y entonces nos podemos rebajar y “animalizar” un poco… Os dejo un vídeo esclarecedor de soyamante.org. ¡Gracias!




Y el dolor, ¿cómo enfocarlo? Porque el amor a veces conlleva dolor, pero es un dolor “sano” que me viene dado. Y ante él, primero hay que poner todos los medios humanos para tratarlo, y que desaparezca. Si no lo podemos paliar, lo mejor es sobrellevarlo entre los dos, compartirlo juntos. El amor dará su savia para aligerar la carga y unir a esas dos personas.


Pero nunca es sano buscar el dolor por el dolor, y mucho menos hacer de la belleza y maravilla de la sexualidad un problema o algo patológico.


Lo que pasa, es que así se prescinde del amor, y de la dignidad de la persona: lo más grande que poseemos. 


Dejo el artículo que escribí para la revista #HacerFamilia...









Dejo enlaces relacionados: 


Nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)

















                                                                               Mª José Calvo

                                                                   Optimistas Educando y Amando




https://optimistaseducando.blogspot.com/2015/03/el-amor-no-tiene-sombras.html

sábado, 21 de febrero de 2015

OPTIMISMO EN FAMILIA



                                        AFRONTAR LA VIDA CON OPTIMISMO, 

                                         GRACIAS A LA FAMILIA


       
El optimismo es una visión luminosa de la vida. Una forma de afrontar la realidad, y de enfocar las cosas, que siempre ayuda. También es un tipo de personalidad, aunque se puede trabajar y desarrollar ese hábito y esa actitud. Siempre hay motivos por los que agradecer y sonreír.

           
Aunque, no se trata de ser ingenuos y esperar pacientemente que todo ocurra de forma positiva, sino poner algo de nuestra parte para que eso suceda. Poner una mirada de cariño. Tomar el control de la vida, centrarnos en las posibilidades, y no tanto en los problemas, pues abren oportunidades. Aceptar la vida con su misterio.

         
Una persona optimista es la que confía en sus posibilidades, pide la ayuda que precisa, y también confía en los demás. De esta forma, en cualquier circunstancia distingue primero lo bueno, luego lo mejorable, y solo después, las dificultades que se interponen. Piensa en clave positiva. Una mirada de cariño descubre mil detalles por los que elevar la mirada, alegrarse, y sonreír.

         
Por eso es capaz de aprovechar lo positivo, lo que se puede mejorar, y afrontar el resto sin desanimarse, con ilusión y esfuerzo, con lucha y perseverancia. Y siempre con una actitud alegre y deportiva. Entrenarse cada día en descubrir las maravillas que nos salen al encuentro, que, sin esa mirada asombrada, se nos escapan del horizonte.





      
Señala Chesterton: "El optimista mira a los ojos, el pesimista a los pies." Porque, el optimista ve oportunidades en cada calamidad, y el pesimista calamidades en cada oportunidad...


                
La palabra optimismo procede del latín: “optimum”, y significa “lo mejor” en el sentido de excelente. Así podemos ser optimistas en el cariño a nuestro esposo, esposa, en las relaciones familiares, en la educación de nuestros hijos…, en la amistad... etc.




         

       
Es como ponerse un “filtro” en la mirada que permite ver la belleza de lo bueno, y descubrir lo mejorable para optimizarlo, y que también sea bello.

       
Es preciso mirar hasta con unas “gafas tintadas” para ver esas cualidades singulares de cada uno, sus puntos fuertes, y no tanto lo que hacen mal… Así hacérselo notar, agradecerlo, y apoyarse en ello a la hora de hacer un esfuerzo por cultivar unos valores o hábitos que queremos desarrollar. Es mucho más eficaz ser "buscadores de talentos", que "cazadores de defectos"... Además, el tratarles un poquito mejor de lo que son en ese momento, anima a luchar por ello. 





El optimismo nace de la confianza que recibimos en la familia, por la aceptación incondicional que nos brindan. Aquí se nos acepta y se nos quiere sin más, por lo que somos. Nos profesan un amor incondicional. Es decir, no depende de cómo somos, o lo que hacemos, ni de lo que tenemos, o “valemos” en la sociedad. Simplemente se nos quiere tal como somos, por quienes somos. Personas, con toda su grandeza, por el genuino hecho de ser personas: únicas, singulares, valiosas en sí mismas.

         
El ambiente donde puede desarrollarse el optimismo de una forma natural es en familia. Es el lugar donde la libertad y el amor florecen... Se podría decir que la misión de la familia es custodiar el amor: permite que surja, lo cuida, lo mima y hace crecer, lo fomenta y desarrolla, y acoge así a cada persona como una "joya" preciosa.

           
Esta aceptación incondicional de cada uno es lo que da seguridad ante la vida, a cualquier edad, y ayuda a crecer como personas, a madurar. Porque, la persona se "hace" y se "re-hace" en la familia, gracias al amor incondicional. Y ese amor es lo que da fuerza y sentido a la vida da cada uno.



            
El "sí quiero" de la Boda se perpetúa en el tiempo, dando seguridad y confianza a todos. Capacita para querer a la otra persona con "más altura", y permite que el amor se desarrolle, crezca, y logre su mejor textura: un amor auténtico, de calidad.

           


Y éste es el clima que precisa cada persona para crecer, para apuntar alto y dar lo mejor de sí, para ser optimista en cualquier situación. Movilizar energías, poniendo el corazón, apuntando a una meta valiosa. 

               
Además, confiar es creer que hay en el interior de cada ser humano mucho bueno y bello que lucha por salir. Y es permitirlo, ¡darle la oportunidad! Especialmente en familia.

             

El optimismo conlleva agradecimiento ante la vida, por ser algo singular, irrepetible, precioso. Y ante los detalles de atención de los seres queridos... El agradecimiento es la memoria del corazón. Hay que cuidarlo.


En cuanto a las dificultades, aprender a superarlas con esfuerzo, con ánimo e ilusión, con lucha personal, para convertir lo “imposible” en asequible..., aunque tardemos un poco más.

         
Por tanto es importante crear ambiente de hogar, conseguir ese “microclima" donde crecen las personas al calor del cariño. Y saber abrir el propio corazón para conectar con ellos.





         
El amor hace descubrir los aspectos irrepetibles y específicos, las cualidades que adornan a cada persona, que sólo el que le quiere bien sabe descubrir. Y, el sentirse muy querido en familia, y en pareja, es la “varita mágica” que estimula lo mejor de cada uno. Permite ser optimista, y hace que florezca la esperanza. Una sonrisa o una mirada luminosa contagian alegría a quien la recibe, y le anima a transmitirla.
            

La consecuencia de ser optimistas es que aporta una personalidad atrayente, que rezuma paz y belleza interior, y confiere un estilo personal luminoso y esperanzador. Siempre hay algo positivo por descubrir, incluso en una situación dura. Y la esperanza es la cualidad del “montañero” que sabe que va a llegar a la cumbre..., aunque cueste esfuerzo. 

          
Y nos torna alegres, puesto que la alegría y la paz interior es la resultante de una lucha esforzada por dar lo mejor de cada uno. No dar las batallas por perdidas: si lo intentamos, estaremos alegres. Sonreír es un bálsamo para las relaciones personales, tanto en familia como con amigos, compañeros...
            
También esponja el alma, ensancha el corazón, da energía para ser audaces y crear ambiente en cualquier ámbito y circunstancia. Permite disfrutar de la vida, y ayuda a acometer los "sueños" de cada uno, con los propios talentos, en sinergia con los del ser querido... De esa forma, hacer que las cosas "sucedan": ¡el futuro está en nuestras manos!

             


Por eso, ¡siempre alegres!, para alegrar la vida a los que Dios nos ha confiado. Primero, a nuestro esposo, esposa. Además, el preocuparse de los demás agranda el corazón y es fuente de auténtica felicidad. Esa "puerta" que se abre hacia fuera.



            

Me despido con una idea de Tolkien en  El Señor de los Anillos...






Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos..., o copiando la URL. 


Dejo el artículo publicado en la revista Hacer Familia, que te recomiendo:






           

Algunos enlaces relacionados: 




La-educacion-de-los-hijos-y-el-iceberg



                        


                                                                   


                  
                                                                      Mª José Calvo
                                                           optimistas educando y amando
                                                                      @Mariajoseopt 



URL del post:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2015/02/afrontar-la-vida-con-optimismo.html

viernes, 13 de febrero de 2015

APRENDER A AMAR...




                                        APRENDER A AMAR UN POCO MEJOR


                                         
             
Este post nace de una película que nos ha gustado: "If only", "Un día inesperado", "Al final de día", un regalo del corazón. 

             
En el amor en pareja estamos acostumbrados a dejarnos llevar de los sentimientos. A poner poca cabeza en ocasiones, a no pensar qué hacer con el tiempo tan valioso que tenemos, enfocándonos en amar de veras a la otra persona, en mejorar la relación y hacerla más fuerte y duradera.

        
Hay veces que tenemos que tomar decisiones, y podemos hacer que las cosas que queremos, sucedan. Transformarlas en reales. Por ejemplo, demostrar el cariño con detalles de atención, con gestos frecuentes, para que la otra persona se sienta querida realmente: poner intencionalidad en las pequeñas cosas de cada día…






Esto se ve muy bien en este film: “Un día inesperado”, de Gil Junger, con Jennifer Love Hewitt, de la productora Intermedia Films, Outlaw Productions, Love Spell Entertainment. 

Trata de la vida de una pareja muy joven: Ian y Samantha. Se quieren, o se quieren querer… Ella es americana y estudia en Londres. Le gusta la música: toca el violín, y está muy pendiente de él. Es muy detallista. Alegre, extrovertida, creativa y animante… Él, un joven ejecutivo, más centrado en su importante trabajo que en pensar en ella. Por eso a veces es descuidado con los detalles, con las fechas, con las cosas importantes para ella. Tampoco sabe expresar los sentimientos, y es poco empático.

Un día, paseando juntos, él ensaya un discurso… y dice que quiere cambiar el mundo. Ella le responde que todo esta fuera de control: lo único que controlamos son nuestras propias decisiones… Lo “deja caer”, sin saber la repercusión que tendrá en él, pero le hace pensar.



Posteriormente él tiene un encuentro “casual” con un taxista, que sabe mucho de asuntos del corazón, y misteriosamente también de él…  Le despide con un: “ámela mucho”, “¡dese prisa!, no le queda tiempo...”


Entonces le sucede algo totalmente inesperado, y le causa una conmoción interior. Eso le permite reflexionar sobre qué es lo importante en su vida. Le ayuda a mirar la realidad con otros ojos, a sorprenderse con las cosas valiosas, a valorar lo que tiene, en especial a ella, y a pensar en sus propias decisiones. E intenta demostrarle el cariño, con hechos muy concretos, para que ella lo perciba.



Sigue la vida, y se esfuerza en poner a ella en el centro de sus aspiraciones, de sus intereses, y de su corazón. Dedicarle su valioso tiempo.


Hacen una escapada de Londres, a un pueblecito de la montaña donde nació él, y ascienden a un monte lleno de recuerdos. Llueve torrencialmente, y encuentran un lugar donde refugiarse. Hablan de muchas cosas, de su pasado... Ella le ayuda a contar lo que lleva en su corazón pero que no se atreve ni a pensar...


            
Más tarde le pregunta a ella qué le gustaría hacer si supiera que era su último día de vida... Quiere conocer sus gustos, intereses, anhelos, para complacerla.



Vuelven a la ciudad, y la lleva a su recital musical de graduación, que tantos años lleva esperando, con sorpresa incluida, muy bien pensada y planeada.


Van a celebrarlo, y ella le da las gracias por “un día inesperado”… Él le dice que le regala su corazón… 

Cuando intentan volver a casa, bajo una fuerte lluvia, hay una conversación preciosa. Él le quiere explicar por qué le ama:


“Hoy, gracias a ti, cada decisión que he tomado ha sido diferente, y mi vida ha cambiado por completo. Si lo haces así, vives al máximo. No importa si te quedan cinco minutos o cincuenta años…" "De no ser por ti, nunca hubiera sabido lo que es el amor. Gracias por ser la persona que me ha enseñado a amar y a ser amado…” 



         
Esta película nos puede ayudar a pensar cómo vivimos el amor. Si somos conscientes de lo que significa de veras, si ponemos a la otra persona en primer término, y queremos su bien, o es el "yo", tan egótico y narcisista muchas veces, el que ocupa el corazón y el tiempo... Y demostrar el cariño a la otra persona con gestos y obras cotidianas.


              
Dejo un pequeño corte:



                                                 



Se ve de forma muy gráfica que la libertad de la persona se construye a través de sus propios actos y decisiones. Y es algo dinámico, que aumenta o disminuye según el uso que se hace de ella. Por un lado es un regalo que se nos ha dado, y por otro es una tarea por hacer y construir día a día que va perfilando nuestro camino.




          
Cada decisión es vital, porque va conformando la vida, "a golpes de libertad" que diría Ortega, y va modelando la personalidad. La libertad alcanza su mayor despliegue cuando uno es capaz de amar de veras.





Por eso, quien ama se siente libre. El último fin de la libertad, el “para qué”, es el amor. En él se hace más diáfano lo que de verdad somos y queremos.

es el amor el que nos libera de la mayor “cadena” que podemos tener: las ligaduras sutiles del propio "yo"… que a veces nos impiden pensar en el otro, querer al otro, y plasmarlo en mil gestos y detalles, y de mil formas y modos… El amor es creativo. Y como dice un refrán castellano, “obras son amores y no buenas razones”. 


          
El sí inicial del compromiso de la Boda ayuda a vivir "en-amor-dados". Es decir, a entregarnos, y descubrir y suscitar lo mejor de la otra persona, a la que queremos querer con un amor auténtico. Y ese descubrir y fomentar lo mejor de ella sólo se consigue a la luz del cariño. De ese modo, ayudarle a lograr su mejor versión, su plenitud como persona.
       
        
          
               
               
Nos quedamos de esta película con que lo más valioso de las personas es su tiempo... para amar. Con un "¡Ámela mucho!"...

                   
             
Porque el amor, no sólo es sentimiento, sino una decisión de querer-querer a lo largo de los días... Un acto consciente y deliberado, bien planeado, que se va concretando día a día en mil detalles y delicadezas de enamorados. 

         
          
             
Podemos pensar cómo vivimos el amor. Si somos conscientes de lo que significa de veras, si ponemos a la otra persona en primer término, buscando su bien, o, es el "yo" que siempre surge, el que ocupa todo el corazón... Amar es "dejarle ser...", facilitar el amor.








  Espero que te haya gustado, y dejo algunos enlaces relacionados:

       * Comunicar-el-amor 


        *Nuestro-mejor-proyecto (amor de pareja)

        *Para amar mejor...

        Amistad-en-pareja 

       

                                        
       



                                                                                      Mª José Calvo
                                                                                  optimistaseducando
                                                                                     @Mariajoseopt  
             


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