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jueves, 5 de septiembre de 2019

DE NUEVO UN CURSO CON NUEVOS RETOS

                                         
                 
                                            NUEVOS RETOS



         Comienza un nuevo curso con la batería bien recargada para acometer y disfrutar de un nuevo año. Cuesta, pero en realidad nuestra vida ordinaria y nuestro trabajo, sea el que sea, es lo que da estabilidad y cohesión en la vida. Lo que hace que podamos levantarnos animosos, y comenzar cada día con ilusión y perseverancia. Teniendo nuestra meta clara. Con más motivo si formamos una familia, pues todo esfuerzo es por ellos. 


     Siempre podemos hacer las cosas “nuevas” cada día, aunque tengamos siempre el mismo horario, con actitud positiva, sabiendo descubrir lo bueno de las situaciones, dejándonos sorprender por tantas cosas bellas que nos salen al encuentro. Desde un nuevo amanecer, a la brisa en el rostro, a la cara simpática de nuestros hijos, al detalle y cariño de nuestro esposo/a, a la sonrisa de una persona que ni siquiera conocemos... etc.


        Cuando me refiero a trabajo, lo hago, no sólo a un trabajo remunerado, sino por cualquier actividad que conlleve una responsabilidad. Y puede ser el trabajo del estudiante, o de un opositor, y el de una madre o padre, que se quedan en casa cuidando a sus hijos, organizando tareas y dirigiendo y cuidando su familia… con actitud de liderazgo y servicio atento por cariño, poniendo en juego todas sus facultades y talentos...


         Todos ellos pueden ser ocasión de desarrollo de la personalidad, de “realizarse” maravillosamente como persona, y vínculo de unión y relación con los demás. Muy enriquecedor el que se dedica a cuidar a sus hijos, aunque a veces sea poco valorado en la sociedad actual…, que a veces solo presta atención a la utilidad más material. Asimismo, fuente de multitud de habilidades personales, incluida la empatía, la comprensión, el buen liderazgo, el trabajo en equipo y la sinergia, el saber priorizar, la resolución de problemas, la resiliencia, etc. Por eso, ser madre, o padre, ¡es un trabajo importante!, el más importante cabría decir, y además es un "plus"... Hay que descubrir la belleza de lo que no es tangible o solamente "útil", sino que rebosa de humanismo y trascendencia.









    Por tanto, dos retos entrañables en familia


       1.- Aprender a querer

   En la propia familia es donde aprendemos a querer. Necesitamos la experiencia de ser amados sin condiciones ni condicionamientos, para aprender a querer a los demás. Por eso es tan importante el cariño que recibimos de nuestros padres en los primeros años de la vida, base de nuestra personalidad.





         Este es nuestro primer reto a lo largo del año. Demostrar el cariño, ser generosos a la hora de regalar detalles y delicadezas, de plasmar ese amor. Y se resume en tiempo y cariño al fin y al cabo, y nuestra propia persona, dedicada a los seres queridos. Por otra parte, y además, es el primer y principal derecho de los hijos: al cariño de sus padres entre sí, origen de ellos, del cual se "nutren" para crecer como personas. 



       Esforzarnos cada día en amar más y mejor, concretándolo en gestos y detalles, empezando por nuestra pareja, origen y fuente de toda la familia, y siguiendo con nuestros hijos, amigos..., etc. Y todo ello es fuente de felicidad.

      Además, somos sus modelos. Y su modelo de amor. Según cómo nos tratemos y queramos, qué gestos y delicadezas tengamos a lo largo del día con la otra persona, qué importancia y prioridad damos al ser querido, así lo harán ellos… Somos su referente, y son como esponjas: lo absorben todo: ¡nos copiarán!





       Los padres
    Por eso, en el amor de los padres es necesaria esa actitud positiva de lucha por dar lo mejor de cada uno. También de cuidar el amor mutuo cada día, estando pendientes de tener atenciones y delicadezas, detalles concretos con el otro, para que se sienta verdaderamente querido.

         Además, es la única forma de que pueda sacar a la luz y desarrolle todo su potencial, que, a veces, ni siquiera lo ha percibido muy conscientemente... Pero ahí estamos para hacérselo notar, porque el cariño permite descubrir toda la maravilla que es, sus cualidades y talentos ocultos, y también demostrar el cariño con obras que lo demuestren momento a momento.


        Dejo 7 "tips" para cuidar ese amor. Puedes pensar otros que en vuestro caso os ayuden también...




        En familia es donde amamos incondicionalmente, y para eso es necesario separar la persona de su conducta. Es decir, no les vamos a querer menos porque hayan hecho algo mal, o se hayan comportado de forma inadecuada, ni siquiera porque hayan perdido los "estribos", sino que les haremos notar ese gesto que no ha estado a su altura. Y precisamente porque han fallado, debemos demostrarles el cariño de forma incondicional. Única forma en que, sintiéndose muy queridos, podrán hacer un esfuerzo extra para remontar "el vuelo", e intentarlo de nuevo con más brío y lucha esperanza y optimista.


   


       2.- Vamos con el segundo reto

       Nuestros hijos también se fijarán en cómo somos, qué personalidad y cualidades tenemos, y cómo tratamos a los demás, cómo nos relacionamos con ellos. Si somos comprensivos, generosos, empáticos, trabajadores, si sabemos sonreír, o, si nos quejamos habitualmente por todo... Por el esfuerzo, por el mal tiempo, por el trabajo… También si mostramos comprensión y amabilidad con los demás o, si vamos "a lo nuestro"... Y de nuevo, ¡nos copiarán!





          Por tanto, segundo reto: ¡luchar por ser mejores cada día!

    Cada uno a su modo, con sus cualidades y características específicas y singulares. Para ello, podemos concretar un pequeño objetivo, optimista a la par que realista. Incluso anotarlo y hacer un plan concreto para poder llevarlo a la acción, con empeño y perseverancia. Mejor, si hace la vida más agradable a los que tenemos cerca..., porque se sentirán valorados y ¡de veras queridos!




   Pero, muchas veces no lo conseguiremos. Las prisas, el trabajo, cosas pendientes, lo urgente, aunque no sea importante, las tareas de la casa... Parece imposible llegar a todo y estar en todo. Pero, precisamente cuando tenemos más ocupaciones, es cuando hay que organizarse mejor para dejar espacios y tiempos con las personas que más queremos. El resto "solo" son tareas... ¡Debemos construir una familia!, que es lo más importante que tenemos entre manos, y lo que nos hará más felices. También a nuestros hijos. Porque les dará una base fuerte, sólida y coherente, donde construir su vida, compuesta de una amalgama de cariño, confianza y optimismo, donde los imposibles se hacen posibles...




      Por eso, aunque no lo logremos a la primera, siempre podemos comenzar y recomenzar las veces que haga falta. Siempre dispuestos a una lucha optimista y alegre por mejorar, por quienes queremos infinito.


  Necesitamos una actitud optimista de lucha, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación. Además, el dar lo mejor de cada uno, facilita las relaciones personales y la convivencia, especialmente en la familia y en la propia pareja. Así, podremos descubrir esos brillos en las circunstancias más comunes y cotidianas de la vida. Hay que saber mirar con asombro, con ojos “nuevos”, como lo hacen los niños…, para descubrir la belleza que encierra toda situación. 




        Es preciso que nos pongamos unas “gafas especiales” para ver lo bueno de los demás, esas cualidades singulares de cada uno, sus fortalezas, sus buenas actitudes y virtudes, y no tanto lo que no les sale, o hacen mal...

          


                                                       
           
           Si unimos el optimismo con esa actitud positiva de lucha, de comenzar y recomenzar, podremos "volar" mas alto... 

                Y todo ello nos torna alegres, puesto que la alegría y la paz son la resultante de esa lucha esforzada. Al intentar dar lo mejor de cada uno, seremos mejores y buenos líderes de nuestros hijos, porque les motivaremos con nuestro cariño y nuestro ejemplo coherente. Haremos una llamada a lo mejor de ellos. Daremos importancia a lo realmente importante... Y, como consecuencia, tendremos una vida más plena, iluminándoles una senda, y enseñándoles a volar. Así, haremos felices a todos los que nos rodean.






      Por eso, como le gusta decir a aquel profesor..., “¡siempre alegres, para alegrar la vida a los que nos rodean!"      




       Espero que te haya gustado el post y que te ayude a la hora de concretar retos. A todos nos pasa: muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo concretamos en hechos. Por eso es bueno coger un papel y anotar objetivos con un plan de acción para conseguir lo máximo de nuestras posibilidades..., y "hacerlo vida".




                                                                  Mª José Calvo
                                                                  Optimistas Educando y Amando



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:

¿Conciliar...?, si quieres ¡puedes


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/09/de-nuevo-un-curso-con-nuevos-retos.html

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