APROVECHAR LAS VACACIONES PARA CUIDAR EL AMOR
Aprovecho este tiempo veraniego con ideas que escribo para la revista Hacer Familia, que te recomiendo.
En estos días podemos compartir tiempo y cariño con quienes más queremos. Estar más unidos en la propia pareja, "hacer equipo", y lograr una sinergia creciente, en esa aventura apasionante y maravillosa de formar una familia.
La familia es el lugar por excelencia de la afectividad y de la creatividad, porque nace del amor. Y el amor es la experiencia más afectiva de todas. Aunque no solo es afectiva...: requiere cabeza y libertad.
Surge de su núcleo, que es el amor de pareja, que se va desbordando hacia los hijos. Y ese amor se concreta y se plasma en muchas cosas. Por ejemplo, en hacer que “el otro” sea lo más importante para nosotros, porque lo llevamos en el corazón… También en dar prioridad a nuestra relación, en cuidarla y mimarla, en custodiarla.
La mayoría de las veces, querer significa pensar en el otro, mirarle a los ojos… encontrar tiempo para hablar, para divertirnos, para hacer cosas juntos… Descentrarnos un poco del "yo", para acudir hacia el "tú".
También para decirle todo lo bueno que tiene, y hace, sus cualidades y esfuerzo, sus fortalezas, para agradecerlo y fomentarlo. Sonriendo, siendo amables, aunque no apetezca en ese momento; poniéndole en el centro de nuestra vida y de nuestros afectos. Teniendo un alma generosa, cediendo, aprendiendo a contemplarlo.
Muchas veces la alegría hunde sus raíces en forma de sacrificio gustoso por quienes amamos. Es lo que nos hace felices, y lo que convierte una casa en un “hogar” cálido donde todos están a gusto, donde se tienen ganas de volver, porque se respira paz y serenidad.
De esta forma, el otro nos importa y mucho, e intentamos tener tiempo para estar juntos, para sintonizar, para conversar. Y para compartir sentimientos, con ese amigo incondicional, lo cual nos enriquece la vida. Poniendo el corazón en todo lo que hacemos...
Es importante la ilusión y la motivación por mostrar empatía con quienes más queremos. Por conectar realmente con ellos, por comprender sus estados, inquietudes, motivos, sentimientos... Así, las conversaciones pueden ir ganando en calidad y profundidad. Ya no concederemos tanta importancia a preguntas más triviales, sino que descubrimos la importancia de los detalles en las reacciones personales.
En verano tenemos más tiempo para compartir en familia para dedicarlo a lo importante… Parafraseando a Mercedes Salisach: “La verdad del amor es que no siempre se siente, sino que se practica”. Los sentimientos no acompañan siempre. Es preciso poner cabeza y voluntad en tener detalles, en demostrar el cariño con mil gestos a lo largo del día. Con sentimientos favorables o con menos. Y esos detalles harán resurgir sentimientos aletargados...
Además, el sentirnos queridos permite que maduremos y demos lo mejor que llevamos y somos. Por eso tenemos que aprender a querer con más hondura, con más finura, para que la otra persona se sienta realmente valorada y querida. Es la forma de animarle y estimular lo mejor de ella. Porque, en el fondo, "querer" es querer su bien: su mejor personalidad, lo que está llamada a ser, su mejor posibilidad. De ahí la importancia de descubrir sus cualidades y puntos luminosos, de valorar su esfuerzo... y hacérselo notar, para que lo pueda desarrollar. Sin estar tan pendientes de los fallos, que todos tenemos.
Así, lograr una comunicación eficaz, empática, y descubrir la dicha de estar juntos disfrutando en familia.
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Por eso es tan importante educar las emociones desde pequeños, enseñar a dominar los impulsos, a tener autocontrol, hacerles fuertes ante las contrariedades, usar la autoridad para concretar unas normas que les indiquen el camino... Y todo empapado, sumergido, en cariño “del bueno”. Que ese amor les penetre como por ósmosis…, porque es el artífice de su valoración y autoestima, y en definitiva, el que les enseñará a querer… La persona aprende a querer por "inmersión": cuando se siente querida de veras.
Os deseo un ¡feliz verano! y que descanséis en familia en compañía de los seres queridos, desconectando un poco de tareas, obligaciones, stress y sobre todo de "pantallas". Quizá es el momento de seleccionar unos cuantos libros que despejen, y a la vez hagan disfrutar y aprender.
Si te ha gustado, ¡gracias por compartir!
Os deseo un ¡feliz verano! y que descanséis en familia en compañía de los seres queridos, desconectando un poco de tareas, obligaciones, stress y sobre todo de "pantallas". Quizá es el momento de seleccionar unos cuantos libros que despejen, y a la vez hagan disfrutar y aprender.
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Mª José Calvo
optimistaseducando.blogspot.com
@Mjoseeopt
Dejo enlaces relacionados:
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https://optimistaseducando.blogspot.com/2018/07/aprovechar-bien-las-vacaciones.html
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