Translate

Lograr armonía familiar

TEMAS... para el buscador.

  • OPTIMISMO
  • FAMILIA
  • VALORES
  • LIDERAZGO
  • EDUCACIÓN
  • PERSONA
  • NEURODESARROLLO
  • EDUCAR POR EDADES
  • MARCOS DEL DESARROLLO PEDIÁTRICO
  • PREADOLESCENTES
  • MUJER
  • AMOR EN PAREJA
  • ADOLESCENTES
  • EL PERDÓN
  • EL DOLOR
  • PELÍCULAS
  • TIC Y NNTT
  • NAVIDAD

martes, 29 de abril de 2014

LA VOLUNTAD y el control remoto... II

                                              

                                    LA VOLUNTAD y El "Apolo 13".



                 Nos podemos hacer una pregunta: ¿por qué o, para qué, educar la voluntad, con lo que cuesta...? 

            Tener voluntad significa plantearnos unos pequeños objetivos asequibles, e intentar alcanzarlos. Hay que tener la costumbre de vencernos en cosas pequeñas, o ser capaces de aplazar una recompensa, para adquirir autodominio.



          La voluntad nos permite ser dueños de nosotros mismos: tener autocontrol. Es como tener un mando a distancia o un control remoto de nuestra persona. Nos podemos "manejar" según lo que nos hayamos propuesto o nuestra inteligencia nos presente como una meta clara. 


           Permite que tengamos autocontrol, que no seamos esclavos del “me apetece”, del egoísmo, del mal genio, del enfado, de la comodidad… si luchamos con valentía. 



           Y al tener autodominio sobre nosotros, somos más libres. Podemos hacer más cosas, sin depender de las circunstancias o de nuestros caprichos. Y orientarnos hacia metas valiosas, perseverando hasta lograrlo.

            Por ejemplo, podemos enfocarnos en algunos objetivos simples como tomar una cerveza con unas tapas, pero también en algo que de sentido a nuestra vida, como ayudar a los demás, empezando por la propia familia. O enriquecer las relaciones familiares, tener una cita con nuestro esposo/a, con cada hijo..., en la que, por supuesto, nos podemos tomar algo.



              De esta forma, hacemos que sucedan las cosas, las cosas importantes, las que pensamos, las que programamos: somos proactivos. 


                Por eso es preciso educar la voluntad, para tener autodominio sobre nosotros mismos y poder acometer lo que nos hayamos propuesto. También para que no nos lleve el viento a la menor dificultad...   
             
              Además, todos queremos que nuestros hijos sean fuertes ante la vida, pero no lo conseguiremos si les damos todas las facilidades para que no sufran..., si hacemos lo que ellos deben hacer, para facilitarles las cosas. Tampoco si les sobreprotegemos. 

        Hace falta que se entrenen en superar las pequeñas dificultades cotidianas. Y nosotros debemos ir por delante, dando ejemplo. No hace falta que seamos “superhéroes”, sino que nos vean luchar por ser coherentes, por hacer lo que debemos en cada momento.




                  Educar la voluntad es tener unos hábitos duraderos para que nuestro obrar sea más fácil. Es como tener "el piloto automático" puesto: hacemos todo con mayor perfección, con menos esfuerzo, y más agrado, disfrutando de ello.







              Y, ¿para qué nos sirve la libertad? Para encaminarnos hacia una meta valiosa que aporte sentido a nuestra vida. 




            Y lo que da mayor sentido a nuestra vida es el amor: el amor a la familia, el amor de pareja, el amor a los hijos… 


               Es decir, el paraqué de la libertad es el amor, que muchas veces significa pensar en el otro antes que en uno mismo; dar antes que recibir..., tener detalles que alegran la vida a los demás. Y también hacer la vida agradable a las personas queridas. 


              Pero hace falta que sea una libertad responsable, porque todas las acciones conllevan unas consecuencias. 



             El autodominio nos permite ayudar a los demás, sobre todo en familia, para demostrarles el cariño. Y se traduce en pensar en ellos, en tener detalles concretos. Además, es lo que hará que seamos personas felices a pesar de las contrariedades, dificultades, o de lo que podamos sufrir. Y es el amor el que nos aportará más plenitud y desarrollo personal, porque nos permite crecer como personas.

                Esto lo tenemos que transmitir a nuestros hijos. Primero, a través de nuestro cariño como pareja, porque somos su modelo de amor. Y también queriéndolos a cada uno, según su personalidad, sus necesidades, o la etapa en que se encuentran... Porque necesitan todo nuestro cariño para desarrollarse, para conseguir lo mejor de ellos. 



               Para ello es necesario crear un ambiente familiar propicio, que estimule los hábitos y virtudes que previamente hemos pensado potenciar en nuestra casa, con normas claras, con nuestro ejemplo, con los encargos... etc.









                      Este ambiente puede estar formado por varios ingredientes:


Alegría. Tener un ambiente festivo, estimulante, alegre. Y un hogar es alegre cuando hay preocupación por los demás.

Tranquilidad, serenidad, no estresarnos. Respetar los ritmos de los niños, tener “islas de silencio” para ponderar las cosas, para pensar, para tener paz interior.

Confianza para que se pueda realizar. Es como el “horno” donde se cuece y sale a la luz la mejor personalidad de cada uno.

Delicadeza: cuanta más confianza, mayor delicadeza y finura de espíritu.

Cariño: hacerlo palpable con detalles para que se sientan queridos.

                                     “A-TRA-CON DE CARIÑO”




             Como la educación de la voluntad requiere esfuerzo, hace falta tener una motivación alta que mueva la voluntad. Una idea que haga de "motor de arranque", para adquirir un hábito, o para cambiar algo  que no vaya bien… Y la motivación va de la mano de la ilusión, de ver las cosas atractivas, de ver el lado positivo, de verlas con optimismo; es decir, ¡¡que nos ilusione ser mejores!!


              Educar la voluntad es  educar en valores: en los valores preferentes que tengamos como familia. Y para ello hay que interiorizarlos, hay que encarnarlos, hay que personificarlos, y esa es la mejor manera de motivar.


           ¿Cómo? Luchando por hacerlos vida: nada sale solo, hace falta esforzarse e intentar conseguirlo. Con nuestro ejemplo, de forma deportiva, sin desanimarse, para que nuestra casa sea un “museo viviente” de valores verdaderamente humanos..., que al vivirlos, al encarnarlos, se convierten en virtudes.






          Para hacerlo más fácil podemos fijarnos en los “puntos fuertes” de cada hijo, o de nuestro cónyuge, y apoyarnos en ellos para elevar los que no son tan fuertes... para suplir debilidades, y así estimular algunas virtudes.  

         Por ejemplo, si nuestro hijo tiene un gran corazón, podemos apoyarnos en eso para estimular el hábito de la generosidad con los hermanos, o de la empatía con sus amigos… O si es muy "espabilado", que nos ayude a organizar algo en la casa, o que ayude a sus amigos explicándoles dudas… etc. O si le gustan los coches, que haga "equipo" con su padre, para lavar, arreglar, o equipar el coche familiar… 


         Hace falta tiempo para ver entre los dos, qué cualidades tienen o tenemos, y qué queremos conseguir en cada persona, según esas fortalezas, sus gustos..., y concretar un plan de acción.


            Pero se trata de hacer atractiva la virtud: de mostrar el lado positivo de ella, de seducir con los valores que no pasan de moda... Es el arte de usar de forma correcta la libertad, de vivir con la dignidad de la persona.


           Y ver la mejora de cada uno como una liberación de las ataduras que no nos dejan hacer lo que nos hemos propuesto, o lo que nos gustaría llegar a ser. Por eso hace falta ilusión y optimismo para acometer lo que queremos. 


          Además al adquirir hábitos y virtudes vamos teniendo una belleza interior que resplandece y atrae los demás. Y es debido al sentido de la vida que nos proporciona, y también por la personalidad atrayente que forma.





               Algunas virtudes humanas que podemos incorporar o fomentar en  familia pueden ser:

       La valentía y la audacia para actuar con unos fines o metas, para acometer los proyectos que nos hemos formado, para ser proactivos y que no nos coma el ambiente.

     El trabajo, la perseverancia, la constancia para no desistir, para superar dificultades y llegar hasta el final. La resiliencia.






     Y entre tanto, y desde pequeños, el orden, la sinceridad, la obediencia, la justicia, la generosidad (que es como el volumen de otras virtudes), la amistad y la empatía, la responsabilidad que es la otra cara de la libertad…, especialmente importante, en esa etapa de la adolescencia.




     La exigencia, necesaria para lograr algo en la vida, porque si no, la comodidad, o el “yo”, nos pueden. Pero aliñada con comprensión: una exigencia comprensiva, o una comprensión exigente, según las circunstancias.

      Y la alegría, que es el resultado de hacer lo correcto, de pensar en los demás. De esta forma lograremos una familia ¡optimista y alegre...!









                                       EL APOLO 13...       



          Para hacerlo más gráfico, podemos ver algún corte de la película "El Apolo 13", de Ron Howard, con Ed Harris y Tom Hanks entre otros. 


             Plasma muy bien la fuerza de voluntad de los astronautas ante las dificultades y contratiempos, para mantener su autodominio, y el control de la nave, para no desistir, para llevar a cabo su nueva misión: trabajar una ignición sin computadora, usar el vehículo lunar de navío, trabajar en la reentrada..., y poder ¡¡volver a casa con vida!!






          Y se ve cómo actúa el director de la misión, ejerciendo su buen liderazgo, para superar todo tipo de problemas, -el oxígeno, el CO2, la energía-, aunar fuerzas, y traerlos a casa, con tesón, con perseverancia, con optimismo, sin desanimarse nunca, a pesar de lo realmente preocupante de la situación.


           "¡El fracaso no es una opción!", "¡no los vamos a perder...!"





                                        video



Espero que les haya gustado el post, y lo pueden compartir con amigos...


                                                                                   Mª José Calvo
                                                                              optimistas educando
                                                                                   @Mariajoseopt






No hay comentarios:

Publicar un comentario