ESPERANZA EN GRANDES AUTORES: TOLKIEN...
1) J.R.R. Tolkien 700
Le tocó vivir muy cerca de la muerte desde niño, y luego la Gran Guerra. Sin embargo supo dar un giro a las situaciones, y no sólo no hundirse o desesperarse por tanto sufrimiento, sino desplegar todo un universo legendario mítico pleno de significado y belleza para su querido país, Inglaterra... Tan inconmensurable y profundo, que no lo llegó a terminar... pero pasó "la estrella de la inspiración" a otras manos, en especial su hijo Christopher. Tenía un grupo de amigos con los que compartía los mismos gustos y se apoyaban y rescataban mutuamente de tanto dolor y sinsentido...
¿¿¿¿Posteriormente escribirá Tolkien en una de sus Cartas: "Lewis era un hombre impresionable, y a esto se sumaba su gran generosidad y su capacidad de amistad. La deuda impagable que tengo con él no es la «influencia», como generalmente se la entiende, sino el mero aliento que me daba. Fue durante mucho tiempo mi única audiencia. Sólo por él concebí la idea de que mi «material» podía ser algo más que un hobby privado. Si no hubiera sido por su interés y su incesante ansiedad por conocer más de él, nunca habría acabado El Señor de los Anillos"
Cartas de JRR Tolkien, N° 276. H Carpenter, Minotauro.
2) Charles Péguy...
Un pensamiento de este escritor y poeta:
"La esperanza es como un rayo de luz que atraviesa nuestra vida." Y nos dará argumentos de forma poética y bella... anclados precisamente en la Navidad.
También autor converso, que ve las cosas con verdadero asombro y clarividencia,
un poema que escribe en su obra "El misterio de los Santos Inocentes", y pone en boca del mismo Dios:
"Pero la esperanza, dice Dios, esto sí que me extraña,
me extraña hasta a Mí mismo,
esto sí que es algo verdaderamente extraño.
Que estos pobres hijos vean cómo marchan hoy las cosas
y que crean que mañana irá todo mejor,
esto si que es asombroso y es, con mucho,
la mayor maravilla de nuestra gracia.
Yo Mismo estoy asombrado de ello.
Es preciso que mi gracia sea efectivamente de una fuerza increíble
y que brote de una fuente inagotable
desde que comenzó a brotar por primera vez
como un río de sangre del costado abierto de mi Hijo.
¿Cuál no será preciso que sea mi gracia y la fuerza de mi gracia
para que esta pequeña esperanza,
vacilante ante el soplo del pecado,
temblorosa ante los vientos,
agonizante al menor soplo,
siga estando viva, se mantenga tan fiel, tan en pie,
tan invencible y pura e inmortal e imposible de apagar
como la pequeña llama del santuario
que arde eternamente en la lámpara fiel?
De esta manera,
una llama temblorosa ha atravesado el espesor de los mundos,
una llama vacilante ha atravesado el espesor de los tiempos,
una llama imposible de dominar, imposible de apagar al soplo
de la muerte,
la esperanza.
Lo que me asombra, dice Dios, es la esperanza,
y no salgo de mi asombro.
Esta pequeña esperanza que parece una cosita de nada,
esta pequeña niña esperanza,
inmortal.
Porque mis tres virtudes, dice Dios, mis criaturas,
mis hijas, mis niñas,
son como mis otras criaturas de la raza de los hombres:
la Fe es una esposa fiel,
la Caridad es una madre, una madre ardiente, toda corazón,
o quizá es una hermana mayor que es como una madre.
Y la Esperanza es una niñita de nada
que vino al mundo la Navidad del año pasado
y que juega todavía con Enero, el buenazo,
con sus arbolitos de madera de nacimiento,
cubiertos de escarcha pintada,
y con su buey y su mula de madera pintada,
y con su cuna de paja que los animales no comen porque son de madera.
Pero, sin embargo, esta niñita esperanza es la que atravesará los mundos,
esta niñita de nada, ella sola,
y llevando consigo a las otras dos virtudes,
ella es la que atravesará los mundos llenos de obstáculos.
Como la estrella condujo a los tres Reyes Magos
desde los confines del Oriente, hacia la cuna de mi Hijo,
así una llama temblorosa, la esperanza,
ella sola, guiará a las virtudes y a los mundos,
una llama romperá las eternas tinieblas.
Por el camino empinado, arenoso y estrecho,
arrastrada y colgada de los brazos de sus dos hermanas mayores,
que la llevan de la mano,
va la pequeña esperanza
y en medio de sus dos hermanas mayores da la sensación
de dejarse arrastrar
como un niño que no tuviera fuerza para caminar.
Pero, en realidad, es ella la que hace andar a las otras dos,
y la que las arrastra,
y la que hace andar al mundo entero
y la que le arrastra.
Porque en verdad no se trabaja sino por los hijos
y las dos mayores no avanzan sino gracias a la pequeña".
3) Han espza
..
nomio
La esperanza ensancha el alma porque no se limita a
proyectar un futuro mejor, sino que
transforma el presente desde dentro.
acoger lo que aún no es, de hacer
sitio a lo imposible, permitiendo que el alma respire más allá de los límites
impuestos por la realidad actual.
Al ensancharse, el alma recupera su
amplitud originaria y se vuelve capaz de contener más vida, más posibilidad, más alteridad.



