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sábado, 2 de octubre de 2021

PALABRAS MÁGICAS



                                            PALABRAS "MÁGICAS"


Hay palabras que abren todas las puertas, especialmente en familia, origen de todas las relaciones verdaderamente humanas.




Crean ambiente alegre y acogedor donde uno está a gusto y aprende a querer a los demás: la misión más importante de nuestra vida, y la que nos hará de veras felices pues conecta con los anhelos del corazón humano.

En la propia familia es donde aprendemos a querer. Necesitamos la experiencia de ser amados sin condiciones para querer a los demás. Por eso es tan importante el cariño que recibimos de nuestros padres en los primeros años de vida, base de nuestra personalidad.




         
Vamos con esas palabras que crean ambiente donde crecen las personas: "el factor invisible..." de la familia.



1) Por favor

Denota sencillez de pedir algo con delicadeza, con una sonrisa, sin dar por supuesto que uno tiene "derecho" a eso... Mirar más allá del "yo" fomenta las relaciones personales.

Y se continúa con el agradecimiento ante ese gesto, que podrían no prestarlo...



2) Gracias

Agradecer cualquier servicio o detalle es importante y estimulante. 

Indica finura y empatía, saber que los demás nos quieren y nos ayudan, y corresponder aunque sea con una palabrica... Quien agradece ya ama, y es la memoria del corazón. Además, torna los sentimientos en positivo, facilita la convivencia, y pone una pincelada optimista.






3) Perdón

El perdón es necesario en cualquier relación. Si no se quiebra. Sana heridas y libera el alma, tanto en quien lo pide como en quien lo da. Te lo cuento en el post sobre "el amor y el perdón". Pone un punto y final en las aciones menos honorables..., y permite recomenzar de nuevo con ilusión apuntando a lo mejor.



Algo tan sencillo, qué difícil es en ocasiones, porque el orgullo a veces nos puede, pero destruye la confianza y el cariño. Crea muros. Separa. Y congela corazones. Acaba con todo lo bueno: como apunta G. K. Chesterton, "acaba con la risa, con la maravilla, con lo caballeresco". Hay que entrenarse en pequeñas cosas para forjar un carácter ama-ble: que se pueda amar.







4) Confío en ti

Te contaba en otro post que "la confianza" da alas para volar alto, y permite luchar por ser mejores. Lo propio de la persona es pensar en los demás: es un ser relacional. Es decir, amar, sonreír, ayudar. Tener un corazón grande que sepa querer. Quien no ama podrá escalar muy alto, pero allá arriba estará solo, triste, frío. Y se marchitará.

       


La confianza es la base de la comunicación: una comunicación empática. Aprender a mirar a los ojos, compartir ideas, sentimientos, ilusión, anhelos, cosas positivas, trabajo en equipo…, detalles concretos. 

Aquí es importante la comprensión y las neuronas espejo para ver los estados afectivos de los demás, sus alegrías, ilusiones, problemas y decepciones. Y ponerse a su disposición en lo que puedan necesitar. Tener un alma grande, generosa, capaz de querer. Porque, "obras son amores..."



5) Y la confianza se complementa con saber pedir ayuda...

Todos necesitamos la ayuda de los demás. Ser sinceros y sencillos, no autosuficientes ni engreídos... A veces cuesta más pedir que dar, pero eso nos hace más humildes. También para posibilitar que los otros a su vez puedan amar, lo cual les hará más felices. Puesto que, la felicidad es directamente proporcional al amor de cada persona, expresado en obras, apunta T. Melendo.




* Con los hijos

Pensando en los hijos, lo que más necesitan, y su principal derecho, es al cariño recíproco de sus padres. Origen de su vida, del cual se "alimentan" para desarrollarse bien y crecer como personas. Te lo cuento en el post "el derecho de los hijos".




Además, somos sus modelos. También, y sobre todo, en el amor. Según cómo nos tratemos y queramos, qué gestos y delicadezas tengamos con la persona querida, o qué importancia y prioridad le demos, así lo aprenderán… Somos su referente y nos copiarán.





En familia es el lugar donde se ama incondicionalmente. Eso se traduce en separar la persona de su conducta. Así, ante cualquier fallo, sintiéndose muy queridos, podrán hacer un esfuerzo para luchar, e intentarlo de nuevo con optimismo. Y cuanto peor están, más lo necesitarán para remontar.



   
Para demostrar el cariño se precisa una actitud de lucha optimista, de comenzar y recomenzar, porque siempre hay algo que se puede hacer en cualquier situación. Lo puedes leer en el post "comenzar y recomenzar". Es preciso que todos se sientan de veras queridos.


Poner un perdón resana heridas, y la confianza ayuda a volar más alto. Además, agradecer es la forma de animar a los que tenemos cerca a ser empáticos y generosos, comprensivos. A amar en definitiva.

Y esa lucha por lo mejor de cada uno facilita las relaciones personales y la convivencia, en la propia pareja, en familia, con los amigos. Incluso, el cerebro funciona mejor, y secreta las "sustancias neuroplásticas" que estimulan y crean nuevas sinapsis, y por tanto nos dan mayores posibilidades. Y uno se siente feliz, a gusto entre personas queridas y amigos.






Se trata de aprender a mirar con ojos “nuevos”, con asombro, como lo hacen los niños, para descubrir la belleza que se esconde en las situaciones cotidianas.

Qué fácil resulta en familia descubrir los brillos en las circunstancias más comunes de la vida, que nos entusiasman y hacen volar alto. Ese esfuerzo agradable por alegrar a los demás. Y quizá veamos estrellas maravillosas y un sentido de la vida más luminoso. 


Como señala Chesterton, no perder el asombro y la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina... 



Porque, "lo maravilloso de la niñez es que todo en ella era una maravilla. No era sólo un mundo lleno de milagros, era un mundo milagroso". Hay que aprender a mirar...








Espero que te haya gustado y lo compartas, también puedes copiar la URL de abajo. ¡Muchas gracias!


       
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                                                                            Mª José Calvo
                                                              optimistaseducando.blogspot.com
                                                                            @Mariajoseopt     



URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/10/palabras-magicas.html

viernes, 8 de enero de 2021

CRECIMIENTO PERSONAL DE LOS HIJOS




UN "GENERADOR" Y UN MODELO PARA LOS HIJOS 



La familia es el origen de todo lo importante, porque nace del amor, y el amor es su meta... El espacio de intimidad donde nacen y se desarrollan las verdaderas relaciones humanas, donde surgen vínculos afectivos que estrechan esas relaciones. El lugar donde se aprende a tratar a los demás, a comprender, a ayudar, a vivir la empatía y la inteligencia emocional en su mejor sentido. Y donde se guardan gratos recuerdos, porque están sumergidos en cariño del bueno..., que nos acompañarán el resto de la vida. Dejan una huella indeleble en cada uno, y en concreto en los hijos.

        
Cada persona crece humanamente con el alimento de la verdad y del bien, que rezuman belleza. Y lo captamos a través de la afectividad. Hay que aprender a descubrir todo lo bueno y bello que nos rodea, para saborearlo y fomentarlo. Y la familia es el ámbito natural específico para ello: el ámbito de la belleza, de los valores vividos, el santuario del amor y de la vida.

       
Para crecer y desarrollarse como persona se necesita un ambiente con varios "factores de crecimiento" imprescindibles, como son el amor, la confianza y la libertad. Te lo cuento en el post: "Factores de crecimiento personal". Muy en especial nuestros hijos, que están por "construirse" como personas más plenas, por formarse. Sabiendo que nunca se acaba uno de formar. Esa es parte de la grandeza personal: su enorme plasticidad neuronal, y su capacidad de mejorar, hasta límites insospechados. Con los motivos adecuados, que dan un sentido profundo a la vida...





      
Este desarrollo personal es siempre desde dentro hacia afuera, como señalara Chesterton, y tantos otros. En los niños, respetando sus ritmos naturales, esos momentos más sensibles en los que aprenden determinadas cosas, si se lo permitimos. 


             


¿Cómo concretar esto en el día a día de nuestra familia? 


Pues fundamentalmente con nuestro ejemplo y cariño. Con la huella que vamos dejando con nuestro actuar: somos sus modelos en todo momento. No dejan de observarnos, y ¡nos "copiarán"!

                 


Por ejemplo, por cómo tratamos a los demás, en especial a la propia pareja, en la buena educación, en el optimismo ante retos y dificultades, en la empatía hacia los sentimientos de los demás, en la responsabilidad, en el uso del tiempo, en el trabajo en equipo en la propia familia, en el buen liderazgo, en detalles de ayuda y servicio..., en la afectividad y la vida interior, que nos dan más fuerza y sentido a la vida, en el espíritu de lucha por mejorar, y un largo etc. 

Luego ellos, con nuestra ayuda, aprenderán a esforzarse para lograr unos buenos hábitos y virtudes, que forjan el carácter y ayudan a los demás. Con voluntad entrenada..., sin hacerlos caprichosos.
   







    El amor de los padres es como una hoguera 
que da su cariño, su calor y su luz, 
a toda la familia. 

            


* Por eso, "el secreto" de la educación no es tanto las miles de ideas que podamos tener, los encargos, los planes de acción, enseñarles a estudiar, ayudarles a esforzarse, a tener voluntad, educar su corazón… aunque también son necesarios, sino, el cariño recíproco de los padres. Que nos queramos de veras, y que ese amor se derrame y trascienda de forma eficaz hacia los hijos. Ellos lo aprenden todo viendo cómo nos tratamos, y cómo tratamos a los demás.





               
Luchar en pareja por lograr un amor de la mejor textura, hondo y fuerte, a la vez que entrañable, que alimente y dé su energía, también a nuestros hijos. E incluirles en ese amor, acogerles, abrirles el corazón. No provocarles una vida fría e independiente por nuestro actuar, por no tener tiempo para ellos, o por no atenderles de la forma adecuada en cada momento, dándonos personalmente. 


           

* Por tanto, podemos adivinar cuál es "el derecho" de los hijos... Especialmente a nuestro tiempo y cariño, a nuestra intimidad personal. Al trato afectuoso con ellos, en lo que puedan necesitar. A nuestra exigencia comprensiva en puntos concretos, para que puedan madurar, incluso aunque tengan, o tengamos, que "sufrir" por ello...




                 
Es como decirles: ¡sois muy valiosos!, ¡os queremos infinito...!, y ¡vale la pena esforzarse! Os mostramos y os damos lo mejor que somos y tenemos. La vida es una aventura maravillosa..., ¡ánimo!, y a por ello.







              
Espero que te haya gustado el post, y ¡gracias por compartir!





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                                                  Mª José Calvo
                                   optimistaseducando.blogspot.com
                                                  @Mariajoseopt

                

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2021/01/crecimiento-personal-de-los-hijos.html

viernes, 18 de septiembre de 2020

LA PERSONA: UN "CHISPAZO" DE AMOR...

  

                             LA PERSONA: UN "CHISPAZO" DE AMOR... I   
     


¿Te has preguntado alguna vez qué eres, o mejor, quién eres? ¿qué haces en este planeta?, ¿por qué posees esas cualidades o ese algo especial solo tuyo?, ¿por qué te apasiona tanto? ¿Será un don con el que puedes hacer algo único que deje una huella en los que tienes cerca? ¿Tendremos cada uno algo concreto que hacer en este mundo?

Todas estas preguntas, y muchas más nos podemos hacer en algún momento de la vida… Y es bueno que tengamos espacios de silencio y reflexión. Remansos de paz para conocernos y conocer, para pensar un rumbo en la vida.

Decía Chesterton: "Recuerda que la soledad está diseñada para ayudarte a descubrir quién eres".



Somos como “un chispazo” de Alguien que nos ha diseñado inteligentes y libres, con capacidad de acometer retos, incluso de hacer algo heroico pensando en otras personas. Es decir, capaces de amar. Somos lo más perfecto que existe en la naturaleza y la creación. También conscientes de nuestras limitaciones y debilidades... ¡Personas humanas! 




1) Personas

Conocer nuestra propia naturaleza e intimidad personal es vital, y el primer paso para tener paz y serenidad, y poder abrirnos a los demás. Enriquecerse con relaciones de amistad.

Todos poseemos unas facultades que nos permiten ser “dueños” de nosotros mismos, y de nuestras acciones. En cada uno se configuran de una forma distinta y singular. Así ser más libres para dirigir y pilotar nuestra vida. Adquirir una personalidad capaz de plantearse metas altas, poniendo el corazón, pensando en los demás, lo cual nos hará más felices.



Saber que estamos aquí para algo concreto, que podemos relacionarnos, comprender, mostrar empatía, ayudar, etc., nos da un sentido más pleno a la vida. No estamos solos, ¡no es bueno que el hombre esté solo...! 

Tenemos una “misión” personal, singular e insustituible. A cada uno toca descubrirla y llevarla a la acción. Nadie más lo hará por nosotros: somos insustituibles.




Esa libertad originaria es la mayor facultad que tenemos, y nos da posibilidad y apertura hacia algo de veras grandioso. Por el contrario, si no se usa bien, nos puede destrozar. Como ya apuntara G. Thibon, el verdadero centro del hombre es la libertad hacia el infinito... Gracias a ella podemos ser protagonista  de nuestra vida y apuntar a algo que nos trasciende. 


La libertad es el mayor don que tenemos, 
y la mayor facultad posible 
que nos constituye como personas

La libertad es una conquista, y depende del uso anterior que hayamos hecho de ella, que va conformando nuestra propia personalidad. Y alcanza su mayor despliegue cuando somos capaces de amar.


Somos seres singulares, creados con unos talentos especiales, y diferentes de los de los demás. No nos podemos comparar con nada ni nadie. Miguel de Unamuno lo refleja así: "No te creas más ni menos, ni igual que otro cualquiera, que los hombres no somos cantidades. Cada cual es único e insustituible; en serlo a conciencia pon todo tu empeño." No tenemos que ver cómo son los demás para imitarles, sino mirar a nuestro interior y encontrar nuestra voz..., ¡única! Así lo hacía notar el "profesor Keating" en El club de los poetas muertos. Les intentaba motivar a ser lo que son: originales.

Con nuestros talentos podemos alumbrar algo nuevo e inédito en el mundo. Y solo nosotros sabremos y podremos hacerlo de ese modo tan bello, por ser una de las fortalezas que cada uno posee y debe desarrollar.



2) La Familia

La persona es algo, o mejor alguien, tan grande, que necesita de la familia para poder ser. Recibir cariño para construirse y aprender a relacionarse, y así crecer como persona. Sentirse querida lo es todo en la vida... Y es tal su dignidad, que cualquier otra realidad, o actividad, se le queda pequeña. Excepto otra persona, y excepto el amor: ser capaces de amar nos da la vida.




Cada uno, partiendo de su naturaleza y biología, y de su temperamento, se va construyendo a través de sus propios pensamientos, acciones, sentimientos... Por eso es necesaria una actitud de lucha por conquistar lo mejor de sí. La mejor versión que suele decirse. Llegar a ser lo que estamos llamados a ser. Como señala Dostoyevsky, lo que Dios ha pensado al crear esa persona y dotarla de esos puntos luminosos. Cada uno tenemos unas cualidades específicas, para una misión concreta que realizar, que nos da ilusión y hace el mundo más bello. 

El sentirnos amados, nos da energía para ser nosotros mismos, con libertad personal. Pero necesitamos una buena brújula que nos oriente: esos grandes valores existenciales, que ya conocían los filósofos griegos, con Platón y Aristóteles en vanguardia, de la bondad y la belleza. De ese modo, apuntar a ellos, fomentar y dar lo mejor que somos capaces, que la mayoría de las veces es mucho más de lo que pensamos. 

El amor y la confianza que nos brindan en familia son como el "horno" donde se "cuece" la mejor personalidad de cada uno. A cualquier edad. En especial en las primeras etapas, y mucho más necesario, si cabe, cuanto mayor es la plenitud de una persona. Entonces necesita mucho más darse para crecer. No le basta con pequeñas acciones que ya no están a su altura. Es necesario que tenga más posibilidades de amar más y mejor.


 La confianza y el cariño 
   preparan un ambiente de libertad, 
donde crecen las personas, 
al calor de ese cariño


Esa confianza aporta seguridad para mostrase cada uno tal cual es. Sin miedos ni protección, sin máscaras ni falsos postureos. Y para tomar el timón de la vida, con metas valiosas en el horizonte. Por tanto, poder mostrarse cada uno tal como es. Así, ser auténticos y coherentes, ¡íntegros!, aunque nadie esté mirando.

Tener una actitud optimista y esperanzada, ya que, con palabras de J. R. Tolkien, por encima de las nubes siempre cabalga el sol... Y ¡proactiva! No solo reactiva ante los acontecimientos y situaciones, sino con retos e iniciativas personales que conecten con los demás y agranden el propio corazón. Para ir siendo de veras quienes somos, con lucha y entusiasmo, para iluminar y dar calor a los que tenemos cerca.





¡Sentirse querido...! para vivir plenamente, con la dignidad que corresponde a una persona. Descubrir la propia misión, poder querer en familia, a los amigos... ¡Que nos sepamos muy valiosos por ser personas!, valiosísimas, independientemente de los talentos y cualidades, y de lo que valora la sociedad en muchas ocasiones... de forma tan utilitarista y raquítica. La valía de una persona es casi infinita. No la reduzcamos a conveniencias ni intereses. Estamos destinados a algo grandioso, con unas posibilidades maravillosas, que debemos descubrir y hacerlas reales en la cotidianeidad de nuestra vida.

Porque, en familia se nos quiere por lo que somos, simplemente, sin tener que demostrar nada. Se acepta a cada persona y se la quiere por quien es. De esa forma, su autoestima está basada en el cariño con que se la trata, y no en falsas expectativas ni reduccionismos.



Cada persona, como señala el profesor Oliveros F. Otero, es "protagonista precaria": tiene en sus manos su vida, pero necesita ayudas en su caminar. Necesitamos de los demás, somos seres relacionales que se trascienden a sí mismos, y en ello encuentra cada uno su plenitud. Como apunta el filósofo Martin Buber, "yo me hago gracias al tú". Necesitamos de la resonancia con los demás para construirnos a nosotros mismos. Muy en especial en la propia familia, lugar especial del cariño: "santuario del amor y de la vida", como refiere el gran Juan Pablo II.



3) Grandeza y debilidad

Por otro lado, cada persona debe aceptar, por un lado su grandeza y dignidad, y por otro su debilidad y limitaciones, que no menoscaban su dignidad, sino que plasman esa realidad personal. Incluso mezquindad en ocasiones. Muchas veces es muy vulnerable, y como hace notar la gran antropóloga Jutta Burggraf, necesita más cariño del que pueda merecer para remontar. 



Nunca sabemos qué batallas libra en su interior. Pero siempre puede pararse un momento y pensar, como anima Hannah Arendt, "reiniciarse" y volver a empezar, con ilusión y nuevos bríos..., con la libertad de apuntar a lo mejor. 



Nunca nada está perdido. Siempre cabe el perdón, y el comenzar y recomenzar las veces que sea preciso. Con optimismo y alegría, apuntando a lo que estamos llamados a ser, para lograr esa excelencia personal, en la familia, en las relaciones personales, en el trabajo... etc. En círculos concéntricos, partiendo de los más cercanos y queridos.

De ahí la necesidad de ver con los ojos del corazón, como señala Saint-Exupéry en El Principito. Descubrirnos, y descubrir a los demás en las mejores actuaciones. 


Ahí es donde resuena nuestra llamada y nuestra vocación, y la forma en que se conoce mejor a las personas. Lo menos honorable sale solo con dejarse llevar, pero en lo mejor es necesario poner intencionalidad, y llevarlo a la acción. Y cuesta. Por eso, qué importante es integrar cabeza y corazón teniendo en cuenta a Aristóteles, poner inteligencia emocional y empatía. Comprender de veras a los demás.





4) Un misterioso arcano

La persona es un ser misterioso y arcano. Un ser efusivo y "de aportaciones". Está diseñada para dar, en especial afecto y cariño a los que tiene cerca. Y el amor es tan prodigioso, que saca savia nueva de cualquier realidad. De lo bueno y de lo malo, siempre que rectifiquemos la intención. Incluso de las dificultades y problemas del camino. Y es un poco sorprendente y paradójico, puesto que, en él solo se tiene lo que se da. Y "al final del día" se nos examinará en el amor.  ¡Solo cuenta lo que amas!

Poseemos anhelos de infinito, de lograr una plenitud mayor. Vamos más allá de lo efímero y transitorio. Tenemos algo trascendente en nuestro interior que nos ayuda a discernir lo que está bien o mal, para actuar bien. Estamos diseñados de esa forma tan prodigiosa y admirable. Algo que nos "empuja" a amar, que es querer el bien para el otro, por ese deseo de felicidad inscrito en nuestro corazón. Como punta C. S. Lewis, "el hecho de que nuestro corazón anhele algo que la tierra no puede darnos es prueba de que el cielo debe ser nuestro hogar".





5) Esculpir...

Cada persona se construye mediante sus pensamientos, afectos y acciones cotidianas. El gran neurólogo Santiago Ramón y Cajal decía que "todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro". 

Por eso es fundamental tratar de esculpir una buena personalidad. Con esas cualidades, teniendo en cuenta los grandes valores, pensando en los demás. Desarrollando talentos y poniendo el corazón en lo que hacemos, muy en especial en las personas. Llegando a ser eso que estamos llamados a ser. ¡Lo que soy verdaderamente! 

Seguir la luz interior que nos orienta, siendo a fondo quienes somos. Como escribe Machado, caminante se hace camino al andar... Además, es el único modo de mejorar, partiendo de esa realidad de lo que somos. Con un proyecto personal que nos dé un sentido profundo a la vida.

Cada persona porta una luz en su interior capaz de iluminar un mundo entero. Brilla con unos talentos propios y singulares. Y esas cualidades y puntos luminosos traslucen una parcela de bondad y belleza inscrita en su naturaleza. De ahí la importancia de la libertad para iluminar las vidas de las personas que tenemos a nuestro alrededor: es ¡la grandiosa libertad de amar! que se nos ha dado.






6) Intimidad y apertura 

Para acabar, la persona posee dos dimensiones o ámbitos muy relacionados: lo inmanente y lo trascendente; su intimidad y su apertura a los demás. Dejamos este punto para otra entrada... 





   
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                                                    Mª José Calvo
                                     optimistaseducando.blogspot.com
                                                    @Mjoseeopt



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https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/09/un-chispazo-de-amor.html