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viernes, 9 de octubre de 2026

EN BUSCA DE LA VERDAD


 

                         J.H. NEWMAN: EN BUSCA DE LA VERDAD



En la fiesta de hoy, unas pinceladas sobre un gran autor, J.H. Newman, motor de cambio en la sociedad inglesa, que dejó un gran legado para todos los tiempos... Fue una figura muy relevante en el Movimiento de Oxford, que pretendía revitalizar la Iglesia de Inglaterra, tan subordinada al poder de la Corona desde el siglo XVI.



J. H. Newman nace en 1801 en Inglaterra, y vivirá en la época victoriana de este país, con sus prejuicios bien anclados.


Surge como una figura luminosa, que parte de la razón, el pensamiento y el estudio, con mucho esfuerzo y dedicación, en busca de la verdad. Pero en esa búsqueda encuentra algo que no esperaba... 


Uno de sus lemas es: "De la sombras y las imágenes hacia la verdad". Está escrita en su epitafio, y trasluce y condensa un poco su vida. Es un ejemplo de fidelidad a la luz interior, que le va guiando hacia la verdad...







* Un poco de su vida


Nace en Londres en una familia anglicana de su tiempo, bien acomodada, aunque su madre era de origen francés y calvinista. Su padre trabaja en la banca, pero en años sucesivos tendrá muchas dificultades.


A los 15 años se propone vivir con seriedad su fe en Dios y advierte que quiere vivir célibe: es lo que cree que quiere Dios para él. En ese momento se mueve en el ámbito del evangelismo y la "Low Church" de Inglaterra, la más "suave" del anglicanismo.


Al año siguiente comienza los estudios en el Trinity College de Oxford. Esta Universidad es de corte protestante, unida a la Corona, y ahí estudia la élite de Inglaterra. Él trabaja mucho, aunque en un examen muy relevante no lo pudo reflejar...



 

Más tarde descubrirá a Dios como una presencia luminosa en su interior que le anima a una investigación honda. Y esa luz le guiará a lo largo de su vida en busca de la verdad... con mucho estudio y cultivo del intelecto en la Universidad de Oxford. Ahí se va acercando a la "High Church", la versión anglicana de la iglesia de Inglaterra más cercana al catolicismo.



Se prepara en diversos estudios de humanidades, literatura, poesía, lógica, toca el violín..., y por concurso en 1822, llegará ser "felow" en Oxford, en el Oriol College. Eso ya le permite cierta retribución económica, pues su padre tiene problemas en la banca por las Guerras Napoleónicas. Además entra en contacto con profesores y eclesiásticos prestigiosos de la Universidad. Es muy afable, con muchas relaciones, y hace buenos amigos, que mantiene toda su vida. Luego, otro amigo le pide un trabajo de lógica en otro de los College. 





En 1822 también muere su padre, y se queda a cargo de su madre y hermanas.


A los 24 años, como él presentía, se ordena sacerdote anglicano de la High Church. En ese momento tiene muchas actividades académicas en el campus universitario de Oxford, y también pastorales en la Iglesia Sta. María Virgen del campus, unida a la Universidad. Pronuncia sermones a alumnos y profesores, que les sirven tanto a los anglicanos como a católicos, con cosas muy bien pensadas a la vez que prácticas.


Y en 1826 será nombrado "Tutor", cargo más relevante y con mejor retribución económica, que necesita para atender a su familia.


Será rector de la Iglesia de Sta. María en 1828, y escribirá tratados teológicos en ese ámbito académico tan especial. Además, lo que va estudiando lo hace vida: lo reza y lo expone en sus sermones, incluso lo imprimen y se difunde por toda Inglaterra. No se queda sólo en bonitas ideas.




En 1832 emprende un viaje a Italia por el Mediterráneo con un amigo enfermo, en busca de un clima mejor para él: R. H. Froude. Ahí conoce paisajes de la antigüedad clásica y la primitiva cristiandad en Roma, que le atrae desde su estudio hondo de los primeros Padres de la Iglesia. Posteriormente se despide de ellos, y retorna a Sicilia, que tanto le gustó. Allí se pone muy enfermo, con fiebre alta, y tiene la sensación de percibir algo luminoso en su interior que le deja una huella indeleble, y un anhelo. Una luz que lo ilumina portentosamente, y le hace ver que Dios tiene una misión singular para él.


Por tanto, no puede morir. Y lo cuenta de este modo: "Estoy llamado a ser o a hacer algo para lo que no esta llamado nadie más. Ocupo un lugar en el plan de Dios sobre la tierra que no ocupa ningún otro. Ya sea rico o pobre, despreciado o alabado por los hombres, Dios me conoce y me llama por mi nombre." 







Se le queda muy grabada esa experiencia, que recordará siempre. "Yo nunca he pecado contra la luz." En ese momento escribe un poema intimista: "Guíame, Luz Amable"...


                   


Vuelve a Inglaterra a su ambiente de Oxford...


Su portentoso trabajo académico, sus grandes pensamientos, que trata de hacer vida y los da a conocer en sermones y folletos que se imprimen y llegan a muchos... Es decir, pensamiento, corazón y acción.


Quiere organizar una revitalización de la Iglesia de Inglaterra, que está sometida al poder político del Estado desde siglo XVI, y atacada por el liberalismo y relativismo de la época. Y en 1833 se constituye el "Movimiento de Oxford", con un intento de volver a las raíces, del que será una figura prominente, junto con otros intelectuales, entre los que se encuentra su amigo al que llevó por el Meditarráneo: R. H. Froude. Éste le ayudó con ideas sobre la doctrina cristiana, la piedad y la liturgia.


En 1834 publica algo más de sus sermones en los folletos o "Tracts of the Times". En ellos trata aspectos que él ve que deben ser cambiados, tanto de teología, como en la relación con el estado. Todo esto conlleva una actividad un tanto polemista... Pronto muere su gran amigo Froude, y él mismo publicará sus memorias.



Le parece que el anglicanismo es una "vía media" entre dos concepciones: el protestantismo, amalgamado con el liberalismo de moda, el relativismo y un sentimentalismo exacerbado, y el catolicismo romano. Y cree que éste es el que conserva la auténtica fe de los apóstoles, pero quizá está un tanto "empolvado" o degradado por el paso del tiempo...      


Sabe que la verdadera fe está en la Iglesia primitiva de los Padres y los primeros Concilios, pues en ellos está recogida la doctrina apostólica. Y se plantea muchas dudas, que van creciendo, respecto al anglicanismo. Llega a la conclusión de que si es una "farsa", caerá por su propio peso...



A él le gusta fundamentar todo pensamiento, y en 1841, después de mucho estudio, reflexión e investigación, hace una crítica de los fundamentos de la Iglesia de Inglaterra y los 39 "artículos de fe" que propuso la Reina Isabel I en 1563, por su falta de principios y su ambigüedad, para que todos se sintieran a gusto y nadie quedara fuera.


Los Obispos reaccionan y se suspenden los Tracts, y los miembros del Movimiento de Oxford son mal vistos en ambientes académicos, y además atacados en la prensa. 


Ve claro que el ansia de poder no es bueno para una Iglesia, incluso quieren dar el salto a cargos en Jerusalem, para la Iglesia protestante.


De esta suerte va distanciándose de Oxford... y en el 1843 predica su ultimo sermón allí. Renuncia a sus cargos y se va a Littlemore. Se organiza en otra iglesia pequeña que dependía de Santa María de Oxford. Publica más sermones antiguos, y se relaciona con jóvenes y estudiantes, para los que pone a su disposición habitaciones... Y se centra en un escrito para explicar el desarrollo de la doctrina cristiana. 






Continuará..., con ideas sobre la imaginación y el corazón. 




Espero que te haya gustado, y puedes comentar y compartir con amigos. ¡Muchas gracias!


  
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                                                              Mª José Calvo
                                                              @Mjoseeopt
                                                  optimistaseducando.blogspot.com



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lunes, 28 de septiembre de 2026

EL "CAMINO" DEL AMOR



                                    El "CAMINO" DEL AMOR...



En la vida en pareja hay situaciones sumamente gratificantes en las que se disfruta mucho, pero hay otras más complicadas en las que se que requiere un empeño de cada uno en dar lo mejor de sí, para conquistar un amor auténtico, maduro, de calidad, y ayudarse mutuamente.


"El amor no tiene nada que ver con lo que esperas conseguir, solo con lo que esperas dar", apunta Katharine Hepburn.


Compartir la existencia con la persona querida, en esa aventura maravillosa de formar una nueva familia, es un camino largo que conlleva muchas alegrías, y también dificultades que sortear, problemas que resolver, sufrimiento y momentos duros, pero siempre tenemos la inestimable ayuda del cariño que cada uno puede dar, en primera persona, al ser querido. Eso es lo que le ayudará a sentirse querido, y construir un hogar optimista, alegre, donde se sabe querer a los otros.



El amor de pareja es algo vivo y delicado llamado a crecer, y recorrer ese camino juntos precisa el cuidado y mimo de la relación por parte de ambos. 




Una cita simpática del escritor y poeta Charles Péguy que no ha perdido actualidad: “Sólo hay un aventurero en el mundo, como puede verse con diáfana claridad en el mundo moderno: el padre de familia. Los aventureros más desesperados son nada en comparación con él. Todo en el mundo moderno está organizado contra ese loco, ese imprudente, ese visionario osado, ese varón audaz que hasta se atreve en su increíble osadía a tener mujer y familia…”


Escrito en tono de medio broma, pero encierra una gran verdad de la que debemos estar prevenidos. 


Pero, si comenzamos esta andadura pensando que las dificultades de la vida, o incluso la falta de sentimientos pueden acabar con el amor, lo tenemos complicado. Es preciso saber que cada problema de convivencia, o cada pequeña crisis, puede fortalecer el amor, si se lleva bien, entre los dos. La superación de obstáculos aumenta la capacidad de querer al otro, y permite pasar a una etapa de más nivel, enraizada en ese cariño mutuo que nos revitaliza. Así el amor madura, se desarrolla, y ayuda a quererse mejor, con más hondura y finura de enamorados.



Pero, con el día a día, la magia de la primera etapa del proyecto común puede disminuir, o desaparecer. Entonces no hay que desanimarse, sino aprender a conocerse uno mismo, y conocer al otro en profundidad, re-descubriendo todo lo bueno que tiene y hace: sus cualidades, a las que quizá nos hemos acostumbrado y ya no valoramos tanto…, sus fortalezas y talentos, junto con su esfuerzo en ser mejor, para saborearlo y agradecerlo. Y pasar por alto esas pequeñas manías o formas distintas de ser, que todos tenemos, y que la rutina puede agrandar. Te cuento más ideas sobre esto en "resaltar lo bueno de los demás".


Es preciso ver la realidad de cada uno con una mirada cálida, llena de cariño, para descubrir toda esa belleza atesorada que nos enamoró, y enamora. Y no tanto una imagen teñida de sentimientos, buenos, o alterados por un problema, que puede cambiar a lo largo del tiempo. Lo que de veras permanece es la decisión de querer quererse; los sentimientos van y vienen..., suben y bajan.


Enamorarnos de la persona real, con sus cualidades singulares, su personalidad concreta, que nos encantó e iluminó la vida... Y lo que es diferente, o nos disgusta, no ponerlo en el “saco” de los defectos, porque muchas veces se tratará sólo de diferentes formas de ser o de hacer las cosas…, o quizá limitaciones, que también tenemos todos. Esto lo escribo más amplio en "diferencias no son defectos".


Y lo propio de ese amor, fino, delicado, generoso, que sabe admirar, es "dibujar" la mejor imagen del ser querido. Algo que entusiasma y aporta energía para luchar por conquistar lo mejor de uno y de la relación de pareja.




En momentos difíciles, cuando parece que todos los defectos del otro crecen y se magnifican, y sólo se ven cosas en negativo, es preciso apartar todo eso a un lado, para poder mirar y ver realmente a la persona querida. Sin esa torre de negatividad, manías, o defectos...


A veces molesta tanto lo que hace, que no se llega a ver nada de lo positivo, y menos a la persona. Ser conscientes de la grandeza de cada uno, por ser quien es, siempre puede ayudar, independiente de lo que haga en ese momento… Esto las madres lo sabemos muy bien. Es decir, confiar, mirar apuntando hacia arriba, no sucumbir a esos impulsos que nos tiran hacia a bajo sin poner un momento de pausa y pensamiento, y ver cómo queremos reaccionar. 



Y además, confiar en el poder curativo del amor, y del perdón, tanto al darlo como al recibirlo. Con una cita célebre de un gran humanista, “donde no hay amor, pon amor, y sacarás amor”. Algo que siempre emociona y estimula lo mejor de uno... Porque, quererle cuando menos lo merece, es lo que más necesita en ese momento. Y eso conmueve, enternece, se siente querido, y hace reflexionar...




Es muy importante sentarse juntos para conocerse, tratarse, fomentar la amistad, compartir pensamientos, afectos, creencias, gustos, lecturas, problemas y tareas, ilusiones y proyectos, planes… Todo lo que uno lleva en el corazón. Y partiendo de ello, poner un nuevo comienzo, re-construir el amor con ilusión y fuerzas renovadas. Fijarse más en en lo que une, en lo que alegra y reconforta, en el cariño, recuerdos y vivencias gratificantes atesoradas, más que en las pequeñas discrepancias, problemas, modos distintos y tareas pendientes que siempre habrá.





Cuidar el amor, construir "lo nuestro". Pero a veces cuesta contar la intimidad personal al otro, incluso los sentimientos y anhelos, porque uno se siente vulnerable. Sin embargo es necesario poner buenos cimientos para construir una buena base. Cuando se conoce mejor a la otra persona, sus ilusiones y sueños, sus pequeños logros y sus debilidades, y ese intento de dar lo mejor de sí, se le quiere de una forma más profunda, más tierna, más entrañable. Con corazón atento.


Especialmente cuando se le conoce en su “pobreza”: en sus limitaciones, fallos, debilidades... Amar es ser comprensivo con el otro, con sus heridas y cicatrices. Y es preciso mostrar incluso ternura por sus fallos, sin esperar perfeccionismos. Es decir, concordar corazones, pues “el corazón habla al corazón”, apunta el gran J.H. Newman. Y la ternura, junto con la mirada amable, sonriente, nos acercan uno a otro y ayudan a conectar.


Además, al comprenderle no le pediremos algo que no puede dar, sino que intentamos visualizar lo mejor de él, de ella, para mostrárselo y que lo pueda desarrollar. Siempre partiendo de sus cualidades y virtualidades, y ayudándole en lo que necesite para lograrlo. Por eso es tan necesario quererle tal como es, con sus más y sus menos, pero haciendo énfasis en lo bueno. Percibir la mejor imagen suya gracias al cariño que le tenemos. Y no pretender algo idealizado a “mi” modo, con lo que me gusta a mí, sino ¡a "su" modo!, tan singular y propio. Lógicamente tan distinto.


         

Y una vez aceptado de esta forma, tal como es, quererle un poquito mejor de lo que es en ese momento… para animarle a conquistarlo, con la fuerza del cariño que le otorgamos. Que se sienta entrañablemente querido, querida. Es lo máximo que le podemos ofrecer, y lo que realmente precisa.



El tiempo juega a nuestro favor, porque ayuda a desarrollar todas las virtualidades y talentos de cada uno. Y así hacer equipo, lo cual nos hace dichosos, logrando una sinergia en todos los aspectos, si cuidamos ese amor y lo hacemos crecer día a día. Nuestra mayor responsabilidad y dicha. Puedes ver más ideas en este sentido en "la pareja y el paso del tiempo".







Me viene a la imaginación una película, y un libro, que me gustó mucho: "Prueba de fuego", que te animo a buscar y a leer con calma. No te dejará indiferente, y te ayudará a ponerte en marcha... para cuidar tu amor y sanar cualquier herida.



Espero que te haya gustado, y puedes compartir...



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                                                              Mª José Calvo
                                                              @Mjoseeopt
                                                  optimistaseducando.blogspot.com





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lunes, 3 de agosto de 2026

SABIDURÍA EN LA TIERRA MEDIA


                                   SABIDURÍA EN LA TIERRA MEDIA 


El "Legendarium" de J.R.R. Tolkien contiene una belleza y una sabiduría espectacular. Al sumergirte en él encuentras algo que nunca habías conocido. No tanto por las historias que relata, tan hermosas, sino por su mirada que descubre maravillas y las plasma de esa forma tan especial. Tanto la alegría como el sufrimiento..., aunque lleno de esperanza.

Posee algo que conecta con los anhelos del ser humano. Quizá sea porque tenemos deseos de belleza en lo más hondo del corazón: hemos sido creados con sueños de infinito, con una "semilla" de eternidad, y no nos "llena" cualquier cosa. 

Además, nuestro autor tiene un don creativo muy especial, trabajado en la base de los muchos idiomas que conoce, maneja y le apasionan, y en el significado etimológico de las palabras. Esa capacidad semántica, y los mundos que se iluminan desde esos lenguajes, algunos de ellos arcanos y antiguos, con sabiduría atesorada, aportando fondo histórico a la narración, y otros más sencillos, como los personajes que los hablan: los hobbits de la Comarca.


Tolkien es capaz de interpelarnos con su obra, de crear un vínculo con cada lector que hace pensar y descubrir una realidad, mejor de la que tenemos tantas veces. Con más luminosidad, alegría y esperanza. Lo que podría o debería ser... Y lo hace desde las palabras y las historias que despliegan, con su bonita sonoridad, muchas en idiomas élficos inventados por él mismo. Por ejemplo el Quenya, basado en el finés, y el Sindarin, en el galés, que hablan los Elfos, criaturas antiguas, artistas creativas y sabias. 


En esas lenguas perviven historias auténticas, con gran riqueza, aportando un sentido hondo y hermoso a su mitología. Algo realmente deslumbrante: "un todo" armonioso y cautivador que hace disfrutar de tanta belleza que nos envuelve, nos conmueve y alegra, y hasta sana y consuela. 

Al leer su obra, uno percibe que todo en la Tierra Media está vivo..., serpenteante, algo cuasi mágico, pues sabe transmitir con palabras "encantadas" esa superabundancia del ser de las cosas, sus variados matices, muchos creados con la "varita mágica" de la palabra y del adjetivo preciso, llenos de sentido.




El Profesor ha sido capaz de iluminar maravillosamente un ámbito que estaba sin "descubrir," como él decía, con historias memorables llenas de encanto para su querida Inglaterra, y para todos los que nos acercamos a ella en los distintos confines del planeta.

Cuenta en sus Cartas que no tenía la impresión de crear algo nuevo, sino de descubrir algo que ya estaba allí... Porque, como apunta el doctor E. Segura, inventar, en su sentido etimológico, significa encontrar, descubrir, hallar: "desvelar" mundos posibles que están como "escondidos", esperando que alguien que los revele, y así, hacer una llamada a lo más íntimo del corazón. Por ello dirá en otra de sus Cartas que su obra es "un ensayo de estética lingüística"... Ese es su origen, y a partir de él despliega todo un universo.



Una "subcreación" artística, como él la llama. No "fantasía" en el sentido que algunos creen, como algo irreal, fútil, banal y sin trascendencia, sino una auténtica mitología creada, subcreada. Y precisamente en los inicios de la Gran Guerra, desde las trincheras y el dolor y el sinsentido. ¡Qué grandeza de ánimo!...

Y mito, en su sentido aristotélico, es narración, relato, historia, y está compuesto de verdad. Lo explica en su escrito "Sobre los cuentos de Hadas", un ensayo publicado en el libro "Árbol y Hoja". Por eso refleja e ilumina la realidad en la que vivimos. Muchas veces se confunde el significado de mito, y se lo introduce en el "cajón de sastre" de la "fantasía" en su sentido peyorativo, incluso como algo falso. Sin embargo es auténtico arte, arte verdadero, como pocos han podido realizar, un don singular.

Este tema de los mitos lo hablará mucho con su amigo C.S. Lewis y otros intelectuales, como Owen Barfield y Hugo Dyson, pues es una forma de conocer el mundo a través de la luz y la belleza que emanan de ellos. Porque: "Venimos de Dios, e inevitablemente los mitos que tejemos... reflejan un astillado fragmento de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios", que percibimos en tantos matices que reverberan en cada lector.





El Profesor comprende al ser humano, y no se queda en lo más superficial, sino que va a los deseos y anhelos más profundos del corazón: ese deseo de inmortalidad, de permanecer, de hacer algo grande con la propia vida. Porque estamos creados para perdurar "más allá de los círculos de este mundo"..., como consuela el Rey Elessar a su esposa Arwen, Lúthien, "hija del crepúsculo", en su despedida. No aspiramos tan sólo a recuerdos. Por eso apunta Tolkien en una Carta del epistolario, que su obra trata sobre la muerte y la inmortalidad del ser humano: algo que le preocupa, pues ha estado "conviviendo" con la muerte de sus seres queridos desde su tierna infancia.



Sin embargo, la Tierra Media está llena de sentido, de luz y belleza. Y todo es un don, algo gratuito, mágico y milagroso que agradecer, como también descubriría G.K. Chesterton después de tiempos de "locura" que decía él, y oscuridad...

Llega al núcleo del ser humano desde la belleza de su legendarium, con esa sobreabundancia, con historias hermosas, aunque terribles tantas veces, como sucede en el mundo real. Porque "la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas"... Es lo que le sucede a Gimli con la belleza que le "toca" el corazón y le desborda en los Lotlhórien. Él no temía al dolor ni a la muerte, pero a la luz y la belleza... Los enanos son muy sensibles a la belleza, y queda asombrado y deslumbrado por ella, pues cala hondo.






En otra de sus cartas, la Carta 183, dirá que su mundo no es un mundo imaginario, sino un momento histórico imaginario de la Tierra Media, que es el lugar donde vivimos. Es nuestro mundo...

Su creación nos ayuda a descubrir el sentido de la realidad, a ver más allá de las apariencias, y atisbar el propósito de la vida. La misión de cada uno, como le sucede a Frodo, -"lo que tú no hagas, nadie lo hará por ti"-, y a cada personaje del legendario.


Esta forma de ver el mundo está muy relacionada con la concepción de los Cuentos de Hadas en G.K. Chesterton, con quien comparte esa filosofía. Chesterton lo escribe en "La ética del País de los Duendes", o Fantasía, en su libro autobiográfico Ortodoxia. Una forma bonita y cualificada de literatura, no tanto para niños, que refleja la realidad, llena de la belleza asombrosa del mundo creado. 



Esta potencia y capacidad imaginativa se "despierta" y toma mucho más relieve con J.H. Newman, y otros intelectuales del movimiento de Oxford. Y en George MacDonald, de quien aprenden gran parte de su significado, tanto romántico como cristiano, bien integrados, especialmente de su obra "Phantastes". Y en concreto C.S. Lewis, y lo comentará con sus amigos los Inklings, sobre todo con Tolkien.




Dice el Profesor Tolkien: "Creo que lo que llaman cuentos de hadas es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez." Y la imaginación, que recupera la belleza inicial del mundo creado a través de la fantasía. Ese poder y "derecho" del ser humano, de crear con sus facultades y capacidades para descubrir la belleza inicial de la creación, y para "completar" esa creación.


Su obra ayuda a mirar y contemplar la realidad, a descubrir esa belleza escondida por doquier, pues se percibe lo infinito que contiene, que se refleja en mil matices e Historias, como la luz blanca se descompone en muchos colores. Y es debido a que la realidad está plena de significado, tiene una sobreabundancia de ser, algo que se nos ha regalado, gratuitamente, para nuestro disfrute. Y por tanto, algo que agradecer. 

Quizá los artistas son más capaces de percibir muchos de esos matices..., y de reflejarlos en obras de arte y relatos conmovedores, incluso vivos, "que van de mente en mente", como refleja Tolkien en su poema Mitopoeia, donde explica el arte de crear, o "subcrear", que denomina él, desde la lingüística y las palabras.



Descubrir y percibir la belleza de la realidad, porque es un don, un regalo, algo que rebosa belleza y sentido... Aprender a contemplar, que es un "percibir amante" del mundo que nos rodea. Tener una mirada cálida, agradecida, pues todo es "magia", milagro, la ilusión de "encontrar algo a la vuelta de la esquina" dice Gilbert Keith con su carcajada franca y asombro agradecido. 


Y "magia" para Tolkien significa sabiduría, conocer las cosas y llevarlas a la plenitud de su ser. Es decir, el modo de ser natural del mundo. Ver más allá de las apariencias, percibir la belleza que entraña..., "alzarlo" con la imaginación para conocerlo mejor y contemplarlo. 

En la Tierra Media todo está como "envuelto" en magia... Muy relacionado con los poderes de los Magos, o Istari, que son "sabios". Y con los Anillos Élficos que preservan y desarrollan la belleza de la naturaleza y del mundo. Uno de ellos lo guarda la Dama del Bosque en los Lorien: un reino exuberante donde parece que el tiempo no pasa. Con ella se despliega esa voluntad de preservar y crear belleza que poseen los elfos, artistas creativos, pero atados a todas las Edades del mundo, a no ser que mueran en una batalla, o de tristeza.





Podemos aprender a percibir lo que las cosas son en profundidad, con calma, con ojos nuevos, sin acostumbramiento, porque muchas veces no miramos, o nos quedamos en lo accesorio y superficial por las prisas, por no pensar, por no detenernos a contemplar. Y así no se puede descubrir su encanto. Se nos escapa tanta maravilla, y la necesitamos mucho más de lo que pueda parecer, como descubrió Dostoievski en circunstancias tan duras. 

Lo verdadero se nos hace accesible desde el esplendor de su belleza...: es como la llave que abre "la puerta" de la verdad y la bondad. Porque, señala Tomás de Aquino, "la belleza es reflejo de esa verdad", de esa realidad gratuita y deslumbrante, tan plena de significado.


En la Tierra Media de Tolkien hay mucha sabiduría, acerca del mundo y del ser humano: de las profundidades y anhelos suyos. Y ese conocimiento nos ilumina y ayuda a saber cómo somos, qué nos llena de veras, y formas de desarrollar esa esencia, lo cual nos hará más felices. Y tiene mucha relación con la belleza inicial de todo lo creado, y los anhelos del corazón. Tenemos deseos de belleza, estamos hechos para una belleza imperecedera. Nuestro corazón lo desea y lo busca. Ya lo intuyó C.S. Lewis con su agudeza intelectual... Una llamada que nos trasciende y "empuja" a lo alto.







* Primer relato del joven J.R.R. Tolkien


Uno de los primeros poemas fue "El viaje de Eärendel, la Estrella Vespertina". Sería la base para desplegar mundos e historias donde se pudieran decir palabras hermosas en un ambiente adecuado... Lo escribía por el año 1914, y narra el viaje por el cielo de un marinero: "Eärendel se precipitó desde la copa del Océano"... Luego tendrá más versiones, y "crecerá", en base a los lenguajes inventados, según lo va relatando. Las estrellas llevan luz, y son muy significativas en su obra.

Y de ahí surgirá mucho más tarde la luz de Eärendil, la más preciada Estrella... 

Eärendil es un personaje del Silmarillion, que, en su precioso navío Vingilot, "la Flor de Espuma", fue a pedir perdón y ayuda a los Valar por hechos deleznables del pasado de Elfos y Hombres... 

Y esa luz de la Estrella la recoge la Dama Galadriel en la redoma de cristal para regalar al Portador del Anillo en su viaje a las "Grietas del Destino". Que le ilumine en los lugares pavorosos "cuando las otras luces se hayan extinguido". 





Volviendo hacia atrás en el tiempo, es lo que se propusieron un grupo de amigos de la Escuela de Birmingham, el T. C., B. S., (Tea Club and Barrovian Society), antes de la Gran Guerra de 1914: iluminar este mundo. Y algo que llevó a cabo Tolkien, pues dos de ellos, sus muy queridos G. B. Smith y R. Wilson, murieron en ella. Muerte y más muerte en las trincheras... Sólo sobreviviría Christopher Wiseman, que quedó muy afectado. 

Posteriormente, en el ambiente de la Universidad de Oxford, haría algo semejante con su gran amigo C.S. Lewis: crearían el grupo literario de los Inklings. Serán buenos amigos, y entre ellos se animan y rescatan de tanto sufrimiento de la Guerra, y de la muerte siempre presente. Lewis fue quien le alentaba en todo momento en lo que iba "alumbrando" de su creación, pues percibía su grandeza y singularidad. Él en cambio escribiría otras historias sobre viajes en el tiempo y el espacio. Y más adelante, cuando llega a comprender con hondura la realidad iluminadora de los mitos, que creía "mentiras" dichas con palabras bonitas, y la trascendencia del "Mito" con mayúsculas, gracias a sus amigos, se le abrirá un horizonte nuevo e impresionante, y rebosarán de su corazón Las Crónicas de Narnia, en clave alegórica. 








Para acabar, te vuelvo a recomendar el libro "el mago de las palabras", así como "Historia, Leyenda, Mito", en Ed. Legendaria, ambos del doctor Eduardo Segura, del que tanto se aprende, con agradecimiento. Y otro librito profundo: "JRR Tolkien: Cuentos de Hadas", de J.M. Odero, reeditado recientemente, pionero en el estudio literario del Profesor Tolkien.



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!

                                                                            
Mª José Calvo
@Mjoseeopt