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viernes, 10 de julio de 2026

DESCANSAR EN FAMILIA

    




                                     DESCANSAR EN FAMILIA





Repensado la importancia del descanso en familia. El lugar por excelencia de la persona, de la libertad y la creatividad, que nace del amor. El cariño es una experiencia afectiva que nos da “alas” para volar alto, aunque no sólo son sentimientos, también precisa inteligencia y voluntad para querer.

 

El hogar es el espacio de la intimidad donde se gestan y desarrollan las verdaderas relaciones personales, donde surgen vínculos afectivos que estrechan a esas personas. Ahí se aprende todo lo importante de la vida. Se guardan gratos recuerdos, sumergidos en cariño, que nos acompañan toda la vida.


Cada persona crece humanamente con ese alimento, que rezuma belleza, porque la familia es el ámbito natural del cariño y el cuidado. Cada persona necesita sentirse querida, y darse a los demás, para ser una persona cabal, puesto que somos "seres relacionales”, “seres de aportaciones”, diseñados para trascendernos.    






Un pensamiento genial de G. K. Chesterton: “Al nacer y entrar en la familia, entramos de verdad en un mundo incalculable que tiene sus leyes propias y extrañas, que podría muy bien continuar su curso sin nosotros, pues no la hemos fabricado nosotros. En otras palabras, cuando entramos en la familia entramos en un “cuento de hadas”.

             

La familia es eso, como un cuento de hadas, donde cobra sentido la maravilla, la belleza, la afectividad de cada persona. El hacer las cosas con la mirada de un niño, con su asombro agradecido, sabiendo contemplar la realidad con esos ojos que descubren y se sorprenden de tanta belleza y prodigio, y sobre todo de las personas. Saber apreciarlo y agradecerlo.

         

Sólo en la familia intentamos que las personas sean lo más importante, y la relación con ellas también. ¡Ponemos el corazón en ello! El lugar propio del cariño, de las relaciones verdaderamente humanas, y la primera escuela de humanidad. En ella se forja cada persona, y sale a los diversos ambientes sembrando con su vida valores, sonrisas, cuidado, amabilidad, servicio atento… Es decir, humanizándolos.


      



La familia surge de su núcleo vital, el amor en pareja, que se desborda hacia los hijos. Y ese amor se plasma en muchísimas cosas. Por ejemplo, en hacer que el ser querido sea lo más importante, porque lo llevamos en el corazón…, en dar prioridad a la relación, el mayor tesoro que tenemos. Por eso hay que cuidar, mimar, ¡custodiar! ese amor que nos alegra y hace dichosos. Y como toda realidad viva, necesita nuestro cuidado primoroso.


Y luego se concreta en mil cosas con los hijos. En que se sientan de veras queridos, en preservar su mirada y asombro de niños, en hacerlos fuertes, empáticos y generosos, y enseñarles a querer. Lo cual no significa darles mil caprichos, sino capacitarles de autonomía bien pronto, y fomentar su libertad: la que puedan manejar según su edad y madurez, para pensar en los demás. Así podrán crecer y desarrollarse bien.



La mayoría de las veces, amar significa atender a la otra persona, mirarle a los ojos, encontrar tiempo para estar, para hablar con calma, para divertirse, para hacer cosas juntos… Darle lo que necesita y le alegra, sonriendo aunque no apetezca mucho en ese momento, pero se hace por amor. Poniéndole en el centro de la vida y de los afectos, sin "egocentrismos", teniendo un alma generosa, comprendiendo, siendo flexibles, cediendo. Y aprender a contemplarla: descubrir y admirar sus cualidades y su esfuerzo por mejorar, por querer a todos. 

            

En efecto, el ser querido nos importa, y ¡mucho! Y encontramos tiempo para hablar, comunicar y conectar corazones… Así, las conversaciones pueden ir ganando en calidad. Podremos comprender, sintonizar y compartir sentimientos, que es lo que más nos alegra y enriquece la vida. Necesitamos un espectador de nuestra vida que nos escuche, que nos mire con cariño, que nos aconseje, que nos anime… que esté siempre a nuestro lado. Y el ser querido es ese amigo incondicional que nunca falla, con el que queremos compartir la vida entera porque le queremos infinito. Y al otro le sucederá lo mismo.





      

Entonces, ya no se concede tanta importancia a cuestiones más triviales, sino que se desciende a los detalles, pensamientos y sentimientos. ¿Cómo te encuentras?, ¿qué tal has pasado la mañana?, ¿a quién has visto?, ¿qué tal está?, ¿le has podido ayudar?… Descubrimos la importancia de esos pequeños gestos y detalles en las relaciones personales. También con los amigos.


Podemos hacer de las conversaciones un intercambio de intimidades, un diálogo de pensamientos. Sin embargo no salen solas, hay que poner intencionalidad, pensar qué tema tratar, tener en cuenta al otro, lo que espera, cómo reacciona, cómo se siente…, para no pedir lo que no puede dar. Conversar es algo vivo que se crea entre los dos, como una obra de arte que va construyendo, alimentando y aquilatando el amor y la relación.


De esta forma nos descubrimos como personas, y descubrimos a los demás en sus mejores actuaciones. Nos quedamos con lo mejor de cada uno, porque es el modo de conocerlos de veras, puesto que lo más “mediocre” sale solo con dejarse llevar, pero en lo valioso hay que poner pensamiento, intención, esfuerzo, e ilusión, y deja una huella personal. 

           

Y aprender pronto a perdonar, porque todos somos más vulnerables de lo que parece, y muchas veces necesitamos más cariño de lo que podemos merecer. Hay que liberar esos rencores, odios, culpas, prejuicios… Como decía Walt Disney: “La vida es demasiado corta como para no perdonar.” El perdón es posible cuando amamos de veras, y tiene el poder de restaurar lo que estaba lesionado o herido. Y estrecha los lazos.



Por tanto, aprovechar el amor que nace cada día en nosotros, acogerlo y desplegarlo, y hacer acopio de buenos sentimientos y emociones en la dirección de quererse más y mejor... Y es importante la ilusión y la motivación, mostrar empatía con quienes más queremos, conectar intimidades. Mirar al rostro, usar las "neuronas espejo" que nos facilitan esas capacidades, aprender a captar los estados afectivos de esa persona.



Con palabras de la escritora Mercedes Salisach: “La verdad del amor es que no siempre se siente, sino que se practica”. Los sentimientos no acompañan en todas las ocasiones. A veces hay que poner voluntad en tener detalles, y demostrar ese cariño… Y de ese modo resurgirán sentimientos positivos de admiración y cariño mutuos. Se descubre la dicha de estar juntos, disfrutando de la compañía. 

             

Se trata de poner pensamiento y empatía con la otra persona, para estar bien unidos, con la meta clara en la mente, como te contaba en otros artículos.



En familia, es importante que todos se sientan queridos, y noten ese amor, pues es el artífice de su valoración y de su autoestima... y el que les enseñará a querer en la vida. ¡Somos su modelo y referente! Dejemos un sendero atractivo.


Para ello es necesario tener unas normas que señalen el camino… Pocas, pero importantes. Y todo sumergido en cariño “del bueno”, que les llegará como por ósmosis… Es el modo de ayudar a los hijos a educar las emociones, desde bien pequeños, enseñarles a controlar caprichos e impulsos, a tener autodominio, hacerles fuertes ante las contrariedades, y generosos con los demás. 







Porque, se educa sobre todo con nuestro ejemplo, con lo que somos, más que con lo que decimos, y en cómo nos tratamos entre nosotros. Los niños aprenden lo que es amar, respetar, escuchar, ceder, hablar bien, ser comprensivos, ayudar… viendo cómo lo hacen sus padres entre sí. Y ese ambiente de hogar que creamos, alegre y optimista, que respiran ellos, es el artífice de su formación como personas. Con ello podrán desarrollarse en plenitud, plantearse metas nobles que les atraigan, según sus cualidades y fortalezas, y pilotar su propia vida. 




En verano tenemos más tiempo para compartir en familia y dedicarlo a lo importante. "Mimar" un poco nuestros amores, empezando por la propia pareja.


Y descansar, que es cambiar de actividad, sin descuidar lo más significativo de nuestras vidas. Pensar “que hacer con el tiempo que se nos ha dado”, ver qué actividades aportan algo que no podemos hacer durante el curso para aprovechar el tiempo. Por ejemplo, leer con calma, escuchar música, aprender algo nuevo que ilusione, contemplar un paisaje, una puesta de sol, un trinar de los pájaros, la bóveda celeste llena de estrellas, caminar por la naturaleza, un “baño” de bosque, caminar por un riachuelo, una etapa del Camino de Santiago, cuidar un jardín, una comida sin prisas, una conversación con alguien que estamos posponiendo… 


Más ideas con los hijos: escribir cartas y enviarlas por correo postal, cuidar a los abuelos, visitar una granja, un pueblo, cultivar flores, tiempo para leer algunos libros con valores humanos, por ejemplo: Las aventuras de "Los cinco", cómics como Tintín o Asterix, Platero, Pinocho, “El Cid contado a los niños”, “Endrina y el secreto del peregrino", “El Principito”… Para adolescentes: “Aquel verano”, de M. Aranguren, o "Vigo es Vivaldi”, de J. R. Ayllón…, libros de Julio Verne, los de “Harry Potter”, y biografías juveniles de personajes ilustres. También “El diario de Ana Frank”, “La Ciudadela”, de Cronin, "La Reina sin nombre", de María Gudín sobre los godos, que a todos atrae por su belleza.


                     

Se trata de buscar la forma de poder disfrutar con los que más queremos: tiempo para compartir, para conectar con ellos, desconectando pantallas, que tantas veces atrapan la atención, dispersan la mente y distraen, descuidando a las personas cercanas. Cuidar la familia, hacer que sea lo más importante, lo cual dejará una huella alegre, luminosa y acogedora en los corazones. Y ese ambiente estimula a dar lo mejor de cada uno, pensando en los demás.







Espero que te haya gustado y lo puedes compartir. ¡Mil gracias!
                                                                     
                      
                                                 
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* Libros en familia


                                                                                            
          
                                                           
                                                                                                      

                                                             Mª José Calvo
                                                  Optimistas Educando y Amando
                                    
                                                             @Mjoseeopt 
                                                 
                                                
                                                          

                                             
URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2026/07/descansar-en-familia.html

viernes, 30 de enero de 2026

ANHELOS DEL CORAZÓN

  


                                ANHELOS DEL CORAZÓN HUMANO




Escribo unas pinceladas a raíz de unas ideas que resuenan en mi interior...


Estamos imbuidos en un mundo que lleva mucha prisa, aunque a veces no se sabe hacia dónde..., pero corre a toda velocidad. Estamos en una "cultura" de lo externo, del tener, de éxito, de la imagen, de la sonrisa para la foto, de lo positivo aunque uno esté roto por dentro..., de la "alergia" al dolor y al esfuerzo, de las sensaciones y el emotivismo a flor de piel, a golpes de dopamina.


Todo ello produce desasosiego, pues no estamos hechos para eso, sino que tenemos un corazón para amar, para sentirnos queridos y querer a los demás. Y por este motivo, por ahí estará la felicidad...







Pero, ¿cómo lograr un poco de serenidad en esta vorágine? 



Estar con uno mismo en el silencio interior nos ayuda y da paz. Así podemos pensar con calma, hacernos preguntas esenciales de la vida, adquirimos orden interior, trazamos metas que nos atraen... para encaminarnos a lo que nos ilusiona y estamos llamados a ser, cada uno.


Se trata de desarrollar nuestros sentidos interiores, el sentido común, el conocimiento valioso y atesorado de los que nos precedieron, que ha pasado el tamiz de lo caduco, el sentido de la vida, de lo trascendente, de lo que no se agota aquí y ahora sino que perdura. Y esos deseos que anidan hondo en nuestro corazón, que señalan a un Dios que nos ha creado, y despiertan en nosotros un afecto que conmueve...



C.S. Lewis, creador de mundos imaginarios llenos de belleza, además de ensayos de gran calado, y gracias sus amigos, quedará "sorprendido" por la alegría. Él de joven era ateo, sufrió la muerte muy de cerca en su infancia, y quedó huérfano. Sin embargo, más tarde pensará: 


"Si el ser humano aprendiera a mirar dentro de su propio corazón, sabría que lo que anhela, y anhela muy agudamente, es algo que no puede obtenerse en este mundo". Y, "si no existiera nada más que este mundo, no sentiríamos nostalgia de otro."






Entonces renace la belleza y la esperanza. Dirá que lo más "dulce" que le sucedió en la vida fue ese anhelo: ..."de tanta belleza, precisamente, me venía el anhelo, sí, siempre el anhelo. Más allá, en alguna parte, tiene que haber más belleza aún".




A veces es bueno detenerse y reflexionar...



* ¿No estaremos desarrollando mucho la técnica, pero con poca "alma"?, ¿un grueso caparazón con capacidades materiales, pero un corazón vacío? Y quizá la pérdida del asombro, de la estética en sentido clásico?: ese percibir la belleza inherente del mundo creado, de lo bueno y verdadero, ese derroche de sentido que posee, lo hermoso que salta a la vista, tanto en lo grandioso como en lo diminuto.


En este sentido, una idea de Werner Heisenberg, Nobel de física y pionero de la mecánica cuántica: ..."Creo que Dios existe, y que de Él viene todo. El orden y la armonía de las partículas atómicas tienen que haber sido impuestos por alguien." Te cuento más sobre esto en el artículo "la ciencia I".






* Y más preguntas surgen como en racimo. ¿Hacia dónde nos dirigimos?, ¿qué curso llevamos?, ¿hacia qué estrella queremos poner rumbo?


Quizá ayude a cada uno pensar: ¿quién soy?, más allá de títulos o trabajo profesional... ¿En qué me centro? En el tener, en el hacer, en el ser..., o en la "cultura" caduca y narcisista de la autorreferencia... Ver qué motivos nos mueven, para ser conscientes de ellos, e intentar ampliar horizontes. Puedes leer más en el artículo "valores, motivos y motivaciones".



* Y, ¿a dónde quiero llegar con mi vida?, ¿qué principios me guían a modo de "brújula" para no perderme en la primera tormenta?, ¿qué hago con las cualidades y talentos recibidos?, ¿qué metas me atraen? Así descubrir la vocación específica de cada uno, y concretar un plan de acción...





* Todos en algún momento de la vida nos hacemos este tipo de interrogantes. Tratar de contestarlos ayuda a no dejarse seducir por los mil estímulos que nos salen al camino, atrapan la atención, y no dejan pensar por cuenta propia. Y producen gran desasosiego: tantas veces estamos "sumergidos en ruido y distracción"... 


Y también para no dejarse manipular por quienes lo pretenden. Es decir, que la persona no se vea convertida en un factor funcional o competitivo de esta sociedad, enfocada sólo en lo económico y en lo técnico. Somos mucho más de lo exterior, y de lo que podemos "hacer". Tenemos un espíritu que revitaliza todo y da sentido y energía en todas las circunstancias. Con un propósito que descubrir y un legado a realizar... como dejó plasmado Viktor Frankl.



Y los ideales y principios nos señalan el "norte", como una estrella polar... Apunta este Nobel, Heisenberg: "Donde no quedan ideales rectores que apunten al camino, la escala de valores desaparece y con ella el significado de nuestras acciones y sufrimientos y al final sólo se extiende negación y desesperación... La religión es por eso la base de la ética y la ética la presuposición de la vida".




                                                         ***




Es necesario que recuperemos el espacio interior de cada persona, con introspección, para "estar" con uno mismo, descubrir pensamientos y convicciones, quizá algo ocultas, y conocerse. En ese espacio cada una está en su propia “casa”, donde es dueña de sí, como apunta la gran filósofa Jutta Burggraf. Ahí puede ser libre, no condicionada, pensar por cuenta propia, ser ella misma. Lo interior construye, posibilita mejorar, y da libertad para "enfocarse" en metas nobles. 






* Se trata de destacar y fomentar lo verdaderamente humano de la persona. Y lo que está llamada a ser, con el anhelo que posee en su corazón, con su componente espiritual, que reclama un Alguien con quien conversar y sentirse querida. Ese anhelo la coloca receptiva a la luz y belleza de Dios. Y esto es lo que más necesitan las personas de hoy, llenas de "cosas", pero vacías de sentido tantas veces. Así llenarse de luz, y aportar luz, alegría y paz a las personas cercanas.


Hemos sido creados para la belleza, abiertos al misterio, también en dirección vertical...



Si se cierran las ventanas que miran a Dios, a su bondad, belleza y luminosidad, la luz no puede llegar, y se va instaurando la oscuridad: las sombras se ciernen. Perdiendo el aire que renueva el corazón, y la libertad y creatividad propias de cada persona, diseñada a imagen de ese Creador, con tan alta dignidad.






Quien tiene un corazón despierto verá que a su alrededor muchos esperan alguna luz que les oriente y alegre para salir de la oscuridad... Porque, la bondad es la base de un cerebro sano, y la mejor cualidad de la persona. Nos lo recordaba con fuerza L. van Beethoven, "el único símbolo de superioridad que conozco es la bondad", y su himno de la alegría en pleno sufrimiento y sordera, que abre la puerta a la esperanza. Porque, donde hay alegría, ¡hay optimismo y esperanza!...








* Recuperemos al ser humano, genuinamente humano, capaz de asombrarse, de cuestionarse las cosas y de pensar más allá de sí mismo, con esa capacidad de amar a otros, porque así hemos sido creados. Descubrir la belleza de la libertad y de la dignidad de cada persona, que cautiva y pone esperanza por doquier, incluso en los momentos difíciles... Capaz de lo heroico, de trascenderse a sí misma y querer a los demás, especialmente si las circunstancias lo requieren. Lo estamos viendo: donde se cierran esos ventanales, acuden personas heroicas y dejan su semilla de humanidad...



Y es más, en ese pensar en los otros se escode, como agazapada, la auténtica felicidad que todos anhelamos, y a la que nos dirigimos quizá sin ser muy conscientes, pues su anhelo nos apela fuerte... Cuidar de las personas nos hace de veras dichosos, y humanos, ¡auténticamente humanos!




                       



Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir con amigos. ¡¡Muchas gracias!!



                                                                      Mª José Calvo
                                                                      @Mjoseeopt
                                                            optimistas educando y amando




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