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sábado, 27 de septiembre de 2025

SUMERGIDOS EN "RUIDO" Y DISTRACCIÓN


                             SUMERGIDOS EN RUIDO Y DISTRACCIÓN


Hace años organizamos un Congreso en IPAO sobre la familia, nuestro tema favorito, y la fragmentación del conocimiento que se veía venir...

En ese momento me pareció un poco excesivo, pero ahora, volviendo la vista hacia atrás, se está produciendo ese fenómeno sin apenas darnos cuenta. La realidad la percibimos fragmentada, a golpe de estimulo..., así como muchos saberes.


Estamos sumergidos en ruido. Ruido de todo tipo: de las redes sociales presentes por doquier..., de las series, que a veces devoramos, de la calle... Todos gritan para suscitar la atención. Un escenario de postureo y un aparentar casi sin límites que se pierde las "raíces" que sustentan una vida. 

Somos presas de los mil estímulos de luz, sonido y movimiento que suceden a nuestro alrededor, y nos "persiguen", pues los algoritmos saben qué nos gusta y cómo engancharnos en "un sinfín de scroll"... intentando encontrar algo que nos sorprenda. Y eso aumenta el estrés y la ansiedad. Hasta el sueño se ve alterado.

Con ruido constante no se puede pensar con claridad. Y todo esto engancha, porque es más fácil sentirse seducido por cosas que nos atraen..., cual imán, que atreverse a pensar por cuenta propia, ver qué debo hacer, y luego planearlo y usar la voluntad para hacerlo real. 


El cerebro y la corteza prefrontal, que te comento en otras entradas, se ve afectada... Cambian las conexiones, y se fragmenta la atención. Disminuyen los circuitos y sinapsis neuronales, el pensamiento se va debilitando, y se hace más superficial. La voluntad no se ejerce..., el autocontrol falla, y lo que no se usa se acaba por perder. Cada pensamiento profundo, o cada vez que nos dejamos seducir, cuenta.





Además, estamos relegando las relaciones personales, la amistad, el amor... Algo que pasa factura, pues somos seres relacionales, creados para realizarnos precisamente en esas relaciones interpersonales, fuente de motivación y mejora personal. En ellas se secretan sustancias neuroplásticas, de las que te hablo muchas veces, tan interesantes y necesarias para nuestro cerebro... Y nos conformamos con amigos virtuales y likes, que hacen una subida de dopamina en cada interactuación, pero no nos llenan..., ni nos ayudan o acompañan. Pero producen adicción. Y la persona se "construye" y mejora con el trato personal.

De este modo, "vendiendo" nuestra atención al mejor "postor": a los algoritmos que están detrás de todo lo virtual, y perdiendo capacidad de pensamiento hondo, reflexivo, de discernimiento analítico y crítico, tan necesarios para llevar el timón de la vida.

Asimismo, disminuye la creatividad, tan característica de la persona. Viene en los genes... Nos lo dan todo hecho, y no hay que esforzarse.


Nuestro ámbito de percepción se va reduciendo al consumo de estímulos atrayentes, redes, series, scroll, vídeos a velocidad aumentada, cortos insulsos que entretienen, pero crean adicción, especialmente en los más jóvenes..., cuyo cerebro está por madurar. Y acaban saturados de todo esto, vacíos tantas veces, aislados, sin un sentido hondo de la vida. Secuestrada su atención, sus intereses.

Puesto que, la tecnología, con palabras de Daniel Goleman, "adueñándose de nuestra atención, entorpece las relaciones personales".


Porque, lo inmediato "vacía" el pensamiento. La rapidez e inmediatez de las pantallas no deja calma para pensar, para conocerse, para reflexionar o planear objetivos relevantes. 

De este modo anodino se está poniendo de moda la "cultura light", de la prisa, de lo rápido, de lo fácil, no la auténtica cultura del esfuerzo por algo valioso que uno se propone según sus cualidades, sueños, anhelos, e ideales que vertebran una vida.

Y sin pensamiento se actúa de forma refleja, un tanto condicionada, como en los animales: por impulsos, instintos, estímulos y emociones vibrantes. Lo cual resta libertad y amplitud de miras. Y las actuaciones no pueden ser libres, ni por tanto responsables. Atrapados en un bucle de "hiperactividad" sin fin.       





Lo exterior atrapa, pero el interior construye y da mayor libertad para pensar y poder luchar por algo valioso. Al salir de lo inmediato, que nos absorbe, recuperamos visión de fondo, atisbamos el horizonte, y entrevemos sentido. Es cuestión de salud hacer una pausa para repensar las cosas, para coger un buen libro que alimente el pensamiento y el corazón, o disfrutar de un rato con amigos, de una excursión, un café, un paseo, o una comida en familia... 

Centrar la atención en lo que ayuda en algún sentido concreto en nuestra vida. Usar las capacidades humanas con las personas que tenemos cerca, mirar a los ojos y escuchar... Intentar comprender y ayudar. Sonreír.



También espacios de silencio para estar con uno mismo, contemplar algo..., y para usar la imaginación y desarrollar la creatividad. Sólo quien sabe admirar disfruta y agradece tanta maravilla "real" que se nos ha regalado, puesta ahí para nuestro deleite. 

Y esa contemplación de cosas hermosas nos da paz y sosiego. En nuestro interior somos dueños de nuestra propia persona. Libres para poder pensar, tener criterio, actuar, conversar, querer..., para ser nosotros mismos. Tejer nuestro propio estilo de vida. Con un propósito. Y el tiempo es corto... para amar. Por eso, ¡párate y piensa! 


 

Con la tecnología uno se acostumbra a tener todo disponible, y al momento. Corta el proceso del deseo, del anhelo, del proyecto... No deja lugar a la espera, al medio-largo plazo. Todo es instantáneo, fútil, a golpe de click... 

Nos torna adictos a lo instantáneo, a lo que "se lleva", a lo irrelevante, y muchas veces se instaura el relativismo y la falsedad. Se concede más valor a la velocidad, a expensas de los valores en los que se basa una vida. Se confunde sentido con sensación... Se hace un vacío existencial.

Uno queda disperso de tantos likes y mensajes que secuestran el circuito de recompensa, además de la concentración y reflexión. Y el resultado es peor capacidad de centrarse, emociones a flor de piel, menos autocontrol, y ritmo circadiano alterado, debido a la luz azul que "engaña" al ciclo biológico.


Sin embargo, las cosas importantes, como el amor, la amistad, la empatía, el trabajo, la reflexión, el servicio a los que tenemos cerca... no son precipitadas. Se cuecen "a fuego lento", con intención y esfuerzo. Con ilusión renovada. Con cariño. Y son las que nos hacen de veras felices.


Lo que pasa es que una sociedad así es más fácil de controlar. 






Con frecuencia, cuanto más nos conectamos en ese mundo virtual, más nos alejamos de lo esencial del ser humano, de aquello que nos da sentido y propósito a la vida... Lo desarrollo más en "genuinamente humanos". 

Es necesario poner las bases saludables, volver a lo humano, a la familia, a las conversaciones cara a cara..., a la empatía. Así como entrenar la voluntad con pequeñas cosas, desde bien pequeños. Como dice un amigo, "re-familiarizar" la familia, atender y custodiar lo humano, lo cual redundará en los ambientes donde nos movamos. Y se propagará más allá... 

Por tanto, re-aprender a usar bin el cerebro, con pausas digitales y vivencias que nos "llenan".

Para no llenarnos de negatividades, un recuerdo del carácter alegre de Chesterton cuando supo recuperar el asombro agradecido ante tanta belleza que hay en el mundo. Como en su infancia... Disfrutar de lo bueno y bien hecho, de tanta belleza, de las relaciones de amistad auténtica, del amor de pareja, origen de la familia que construimos: la prueba mayor de libertad que tenemos los seres humanos.

Como señalara un gran pensador, G. Thibon, es necesario estar en contacto con las grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo.







¡Gracias! Lo puedes compartir con amigos copiando la URL de abajo.



                                               Mª José Calvo
                               Optimistas Educando y Amando                                                                                        Mjoseeopt                                                                                                                                                                                                                       optimistaseducando.blogspot.com 




Pongo algunos enlaces relacionados:





                         
                                                                                                            


URL: 

https://optimistaseducando.blogspot.com/2025/09/sumergidos-en-ruido-y-distraccion.html                       

miércoles, 18 de diciembre de 2024

LO HUMANO Y LA TECNOLOGÍA I



                                       LO HUMANO Y LA TECNOLOGÍA I



En el artículo anterior, veíamos que no se puede entender al ser humano sin su capacidad de relación con otras personas, sin amar y ser amado. Sin lo genuinamente humano, la conversación y la empatía, que prepara el encuentro personal, que abordaremos.



Dejo los puntos que estamos comentando, y vamos con el cuarto:


1) La comunicación
2) Conversar: el acto más humano
3) Encuentro y relaciones interpersonales

4) ¿Y la tecnología?... 



LAS PROMESAS DE LA TECNOLOGÍA 


1) Un gran pensador

El filósofo francés Gustave Thibon, en el libro "Los hombres de lo eterno" escribe a este respecto, y ya hace tiempo, algo muy significativo:




"El hombre del siglo XX es víctima de que se haya roto el equilibrio entre su poder sobre las cosas y su capacidad de vida interior"...

"El progreso técnico, cuya función en principio es reducir nuestra esclavitud, en realidad nos esclaviza cada vez más".

"El hombre moderno corre el peligro de no ser más que un cerebro que gira vacío entre el cielo y la tierra, gracias a un materialismo sin sangre y a un falso idealismo.

Para evitar este riesgo, debemos volver a entrar en contacto con las dos grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo".


Son palabras fuertes que nos hacen pensar... sobre el uso que hacemos de los dispositivos tecnológicos. 


La tecnología avanza muy rápido y la persona parece inmersa en una vorágine de pantallas, ruido, distracción, imágenes y movimiento constante que desasosiega..., sin saber de hecho si algo es verídico o no...

Cuanto más nos conectamos de ese modo, más nos alejamos de lo esencial del ser humano, de aquello que nos da sentido a la vida...

Es necesario volver a los orígenes, a lo genuinamente humano, a la familia... Como dice un amigo, re-familiarizar la familia, atender y custodiar lo humano.


Porque, todos experimentamos que el tiempo se nos va..., que perdemos capacidad de atención..., de pensamiento y reflexión, y además se va conformando nuestra mente de ese modo, haciéndola más dispersa y hasta débil. Vamos a ver esos cambios cerebrales y otras consecuencias.



2) Cambios cerebrales     

Te contaba hace tiempo en otro artículo, que se hizo un estudio con un número importante de niños, avalado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y se vio que el cerebro en edades tempranas es diferente cuando pasan tiempo frente a pantallas. 

Aumentan las zonas que procesan estímulos visuales, pero, disminuye la capacidad lógica, cognitiva, y del lenguaje, de veras importante para todo, y los procesos de mielinización de esas zonas, que mejoran la conducción, se entorpecen, pues el uso de pantallas impide que se desarrollen adecuadamente.

Y con el lenguaje, también disminuye el vocabulario y la comprensión, el conocimiento y la capacidad de comunicación con otros... etc. Así como la resolución de problemas y manejo de situaciones cotidianas. 


Se pierde contacto humano, enriquecedor de por sí, donde se aprende a interactuar, a conversar, a captar sentimientos y desarrollar la afectividad, a ser empático, y a sentirse a gusto con otras personas. Incluso muy necesario para la formación de propia personalidad. Recordemos el pensamiento que acuñó Martin Buber: "yo me hago gracias al tú", y la necesidad que apunta del encuentro.

Y todos esos cambios no se suelen constatar en el momento, sino que se perciben a más largo plazo...


Para que el cerebro funcione adecuadamente necesita realizar un trabajo autónomo profundo, apunta el neurocientífico y médico psiquiatra Manfred Spitzer, del que te he hablado muchas veces. De este modo se activan diferentes áreas, y se conectan entre sí, y lleva al aprendizaje y al conocimiento, tan relacionados con el pensamiento, la memoria a largo plazo y el poso que deja de sabiduría.

Sin embargo, las pantallas digitales, a golpe de "flashes", impiden el trabajo cerebral a fondo. Con ellas se usa sólo la memoria de corto plazo, y de forma muy superficial. Y cuanto menos se usan las capacidades personales, más se van atrofiando. 



Otro neurocientífico, Michel Desmurget, señala que el tiempo que se pasa ante una pantalla por motivos recreativos retrasa la maduración anatómica y funcional del cerebro, en diversas redes cognitivas relacionadas con el lenguaje y la atención. 

Es decir, los cambios cerebrales no sólo suceden funcionalmente, sino estructuralmente. Neurobiológicamente cambia el estrato cerebral.

Por eso apunta tristemente este autor, que los llamados "nativos digitales" son los primeros niños con un coeficiente intelectual por debajo de sus padres. Y se va constatando...



Estas alteraciones ya son algo con evidencias científicas. La Asociación Española de Pediatría apunta que hay problemas de sueño, de desarrollo... Creen que de 0 a 6 años los niños no deberían ver ninguna pantalla digital. Es importante dar prioridad al movimiento y al juego real, sin pantallas. Cuidar los tiempos de actividades para que puedan jugar al aire libre, en la naturaleza, estudiar, tener aficiones variadas, dieta saludable, y descansar lo suficiente. El sueño es vital.

      




Por lo tanto, es necesario saber que ante la sobrecarga de estímulos, la capacidad de atención y concentración, relacionadas con la corteza prefrontal, lo más específico del ser humano, se debilitan. Uno no es capaz de centrarse en un tema, o incluso es más difícil reflexionar y plantearse metas valiosas, planear tiempos, actividades y retos, haciendo que lo importante que uno piensa o quiere, suceda, como señalara Stephen Covey. 




3) Las capacidades humanas            

Te hablaba en el post anterior sobre la belleza de las relaciones personales, de las habilidades de la comprensión y empatía, pues en ellas ponemos el corazón, la calidez de los abrazos, el mirar a los ojos y saber sonreír aunque uno esté dolorido... para hacer la vida agradable a los que tenemos cerca. 





No se puede entender al ser humano sin su capacidad de amar y ser amado. "Tener un corazón capaz de amar, de afligirse y conmoverse, es la característica más específica de la naturaleza humana", sostiene D. von Hildebrand. 


Las capacidades humanas, tan propias de la persona, como la sonrisa, el corazón, decir unas palabras de aliento, la imaginación y creatividad, la regulación emocional, junto con la memoria y el propio pensamiento, con el uso frecuente de dispositivos virtuales se van deteriorando sin apenas percibirlo. Así como las relaciones personales, la amistad, la capacidad de soñar por ideales...



Porque, a más pantallas, el cerebro, y las capacidades de la corteza prefrontal, no maduran adecuadamente; o, si se trata de un adulto, se van debilitando las conexiones o sinapsis que no se usan. Y las emociones, que necesitan ser filtradas por el pensamiento, se convierten en ciclones que arrasan, o en directoras supremas de una conducta a impulsos, en busca sensaciones, sin un rumbo al que dirigirse.            

Aumenta la dependencia a estímulos y deseos inmediatos, a golpe de clic, y por tanto se debilita el autocontrol y la voluntad: ese pequeño componente que uno debe entrenar cada día, posponiendo recompensas, pensando en un largo plazo, para poder acometer planes y metas, y por tanto llevar riendas de la propia vida. 

Por este motivo, la voluntad se va quedando más débil y quizá irrelevante..., no pudiendo auxiliarnos cuando las cosas se ponen difíciles, o cuestan más. Y esta capacidad no viene con la herencia, como algunas cualidades innatas, sino que es una conquista personal constante, que nos posibilita ser más libres.


En el trabajo, en familia, en las relaciones sociales, hay que luchar por metas ilusionantes, con esfuerzo y empeño. Y estos medios digitales fomentan la huída del esfuerzo y del compromiso..., fundamentales en la vida. Todo lo valioso, como la amistad o el amor, ocurre en el mundo real con las personas reales, y requiere intencionalidad y esfuerzo, e interactuar con ellas. Y es lo que nos hace de veras felices.    






Por tanto, es bueno aprovechar las situaciones cotidianas para entrenarse en las mil y una capacidades y virtualidades que posee cada persona. Únicas. Singulares. Propias. Lograr un desarrollo armónico de todas las facultades y potencialidades. Mucho más si se trata de niños o adolescentes, que lo están conquistando y aprendiendo todo, pues su cerebro no está "formado", por decirlo de algún modo. Es la edad propicia para asentar lo mejor.

En las relaciones con otras personas se ponen en juego las neuronas espejo y la empatía, y muchas otras funciones cerebrales. Estas neuronas son importantes en todo aprendizaje y en el trato con los demás. Uno se siente bien, a gusto, y valorado. Los amigos ayudan a potenciar talentos y cualidades, a ser mejores personas pensando en ellos. Lo cual produce secreción de sustancias neuroplásticas y factores de crecimiento tan ricos para la plasticidad y desarrollo cerebral. 


Es más, cuando uno se acostumbra al uso de pantallas, a la interacción en digital, ya no se siente tan seguro en las relaciones personales, y da pereza, o miedo, fomentarlas. Se va a lo fácil, como la comida rápida..., perdiendo esas habilidades propiamente humanas tan necesarias y relevantes que nos configuran como personas.

Me viene a la cabeza Hannah Arendt con su aguda capacidad de observar y comprender, con ese ¡párate y piensa! que nos interpela. Te lo cuento en ese post. Esta autora apunta que la muerte de la empatía humana es uno de los primeros y más reveladores signos de una cultura a punto de caer en la barbarie. Más para pensar... Cuidémoslo.




4) Tecnología y efecto pantalla      


A través de estos medios parece que se pueden hacer muchas cosas: acceder a ingente información, conectar con personas de cualquier punto del mundo..., pero se hace de forma muy superficial, como decía, sólo con la memoria de corto plazo. Incluso la mente se puede saturar y bloquear por exceso de información y datos, muchas veces sin comprenderlo, sin ver su contexto, ni mucho menos aprenderlo. Es lo que se ha denominado infoxicación. 

Hay que pensar, y tener entrenada la voluntad para hacer un uso de los dispositivos tecnológicos de forma un tanto saludable y responsable, controlando tiempos, modos, ambientes... etc., y protegiendo a los más pequeños, indefensos, pues están diseñados con la intención de enganchar. 

Si no, se acaba siendo adicto a lo irrelevante, por esa búsqueda continua de novedad y sensaciones a flor de piel. Y producen un efecto en nuestro cerebro que te explico en otros artículos, y sintetizo en esta infografía: lo denomino el "efecto pantalla".





Toda esa vorágine potencia la ansiedad y el estrés, con la consiguiente elevación de cortisol, que mantenido daña al organismo.

Las pantallas están creadas para atraparnos el mayor tiempo posible: hay muchos intereses y una industria tras ello. Presentan una inmensidad de estímulos a los que atender, que nunca cesan. Estamos "distraídos de la distracción por la distracción", decía T. S. Eliot, pero ahora en un sentido más hondo y peligroso.


Como vamos viendo, interfieren con la atención, el pensamiento profundo y reflexivo, y otras capacidades de nuestra corteza prefrontal como el control de impulsos, la planificación y toma de decisiones, o la voluntad. Es decir, las funciones superiores del ser humano. 

Además de entorpecer la comprensión y el aprendizaje, la memoria de largo plazo y el conocimiento, y por tanto la imaginación y creatividad, basadas en dichas habilidades. 


Muchas veces impiden tener calma para hacer una pausa y tomar las decisiones adecuadas en cada momento, propiciando a actuar de forma refleja, sin pensarlo.  

E interfieren con las capacidades relacionales, tan propiamente humanas, en las que es importante la comunicación con los otros, la empatía, las conversaciones y el intercambio de pensamientos y afectos que tejen la convivencia.






En contraste, en el mundo digital las interacciones se hacen "con filtro", elevando expectativas en lo físico, y mostrando versiones utópicas y "mejoradas"; es decir, no reales. Lo cual desconcierta a los jóvenes, que se ven abocados a elevar el listón... y pretender lo imposible. Además en la red se siguen otras reglas. 

Y las empresas tecnológicas lo tienen bien estudiado, pues sólo ven datos y beneficios a costa de nuestra persona, de nuestro tiempo, de emociones excitantes "a golpe de likes",  presentando información "nueva", tantas veces no verídica, o con falta de análisis o rigor científico. 

Hay equipos de personas, con psicólogos especializados detrás de ese mundo virtual, estudiando constantemente el modo de engancharnos con lo que nos "gusta"... y percibiendo el grado de control de cada usuario. Y pretenden aumentar esa "realidad ficticia" con avatares... etc., despersonalizando y degradando cualquier relación HUMANA, de persona a persona.
 

La tecnología no es "gratis": intenta captar nuestra atención el mayor tiempo posible mediante descargas de dopamina que suceden ante todo lo nuevo, ante la "información", y ante los "like" de supuestos "amigos" virtuales. Y a medio plazo va erosionando el propio pensamiento, como ya señalara hace tiempo Nicholas Carr. 

Y con la pérdida de habilidades cognitivas, de la comprensión y la reflexión, además de la voluntad, se acaba cercenando la propia libertad, con el autodominio personal y el autogobierno para pensar y acometer objetivos y metas, sueños e ideales que anhelamos, y dirigir la propia vida. Esto te lo cuento en el post autogobierno personal.





Porque, este neurotransmisor de la dopamina proporciona cierta calma y alivio ante el estrés y el cortisol elevado. Nuestro cerebro lo encuentra reconfortante y tiende a repetir ese comportamiento casi sin darnos cuenta. Te lo explico mejor en pantallas y dependencia. Y va enganchando...



                                              *********


Por lo tanto, debemos recuperar el "timón" de la vida, no dejarnos seducir pasivamente por las pantallas, que hacen el propio trabajo mental, atrofiando capacidades. Porque, lo que no se usa, se va perdiendo. De ahí el término de "demencia digital" que acuñó el doctor Manfred Spitzer, que en su tiempo sonó un poco fuerte, pero tan real.


Es necesario usar el pensamiento, plantearse las preguntas esenciales de la vida que a todos nos "llaman"... y nos abren al asombro ante la realidad, al sentido. Busquemos lo que da paz al alma, y no tanto nuevas sensaciones que consumir. No nos "distraigamos" de lo más relevante por no pararnos a pensar... 


Además, las personas tenemos un cerebro empático y social, con esas neuronas espejo, claves en la empatía. Toda la naturaleza humana, la biología, hasta los genes, tienden a ayudarnos a la cooperación y comunicación con otros seres humanos, como hemos visto.




Nos hacen personas genuinamente humanas, comprensivas con los demás. Si estamos volcados en el teléfono móvil no se pueden cuidar las relaciones personales, dice la experta Sherry Turkle, donde el ser humano se encuentra en su ambiente más propicio, y se desarrolla de su mejor forma: relacionándose con los demás. 

Por el contrario, la tecnología anima a mirar al yo autorreferencial "en bucle", y fomenta comportamientos individualistas, narcisistas y antisociales que lesionan a la persona..., también neurobiológicamente. La soledad y el narcisismo enferman. Las buenas relaciones personales ayudan y son estimulantes a todos los niveles.


Continuará...




Espero que te haya gustado, y lo puedes compartir. ¡¡Muchas gracias!!



                                                                      Mª José Calvo
                                                                      @Mjoseeopt
                                                            optimistas educando y amando




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