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viernes, 18 de septiembre de 2020

LA PERSONA: UN "CHISPAZO" DE AMOR...

  

                             LA PERSONA: UN "CHISPAZO" DE AMOR... I   
     


¿Te has preguntado alguna vez qué eres, o mejor, quién eres? ¿qué haces en este planeta?, ¿por qué posees esas cualidades o ese algo especial solo tuyo?, ¿por qué te apasiona tanto? ¿Será un don con el que puedes hacer algo único que deje una huella en los que tienes cerca? ¿Tendremos cada uno algo concreto que hacer en este mundo?

Todas estas preguntas, y muchas más nos podemos hacer en algún momento de la vida… Y es bueno que tengamos espacios de silencio y reflexión. Remansos de paz para conocernos y conocer, para pensar un rumbo en la vida.

Decía Chesterton: "Recuerda que la soledad está diseñada para ayudarte a descubrir quién eres".



Somos como “un chispazo” de Alguien que nos ha diseñado inteligentes y libres, con capacidad de acometer retos, incluso de hacer algo heroico pensando en otras personas. Es decir, capaces de amar. Somos lo más perfecto que existe en la naturaleza y la creación. También conscientes de nuestras limitaciones y debilidades... ¡Personas humanas! 




1) Personas

Conocer nuestra propia naturaleza e intimidad personal es vital, y el primer paso para tener paz y serenidad, y poder abrirnos a los demás. Enriquecerse con relaciones de amistad.

Todos poseemos unas facultades que nos permiten ser “dueños” de nosotros mismos, y de nuestras acciones. En cada uno se configuran de una forma distinta y singular. Así ser más libres para dirigir y pilotar nuestra vida. Adquirir una personalidad capaz de plantearse metas altas, poniendo el corazón, pensando en los demás, lo cual nos hará más felices.



Saber que estamos aquí para algo concreto, que podemos relacionarnos, comprender, mostrar empatía, ayudar, etc., nos da un sentido más pleno a la vida. No estamos solos, ¡no es bueno que el hombre esté solo...! 

Tenemos una “misión” personal, singular e insustituible. A cada uno toca descubrirla y llevarla a la acción. Nadie más lo hará por nosotros: somos insustituibles.




Esa libertad originaria es la mayor facultad que tenemos, y nos da posibilidad y apertura hacia algo de veras grandioso. Por el contrario, si no se usa bien, nos puede destrozar. Como ya apuntara G. Thibon, el verdadero centro del hombre es la libertad hacia el infinito... Gracias a ella podemos ser protagonista  de nuestra vida y apuntar a algo que nos trasciende. 


La libertad es el mayor don que tenemos, 
y la mayor facultad posible 
que nos constituye como personas

La libertad es una conquista, y depende del uso anterior que hayamos hecho de ella, que va conformando nuestra propia personalidad. Y alcanza su mayor despliegue cuando somos capaces de amar.


Somos seres singulares, creados con unos talentos especiales, y diferentes de los de los demás. No nos podemos comparar con nada ni nadie. Miguel de Unamuno lo refleja así: "No te creas más ni menos, ni igual que otro cualquiera, que los hombres no somos cantidades. Cada cual es único e insustituible; en serlo a conciencia pon todo tu empeño." No tenemos que ver cómo son los demás para imitarles, sino mirar a nuestro interior y encontrar nuestra voz..., ¡única! Así lo hacía notar el "profesor Keating" en El club de los poetas muertos. Les intentaba motivar a ser lo que son: originales.

Con nuestros talentos podemos alumbrar algo nuevo e inédito en el mundo. Y solo nosotros sabremos y podremos hacerlo de ese modo tan bello, por ser una de las fortalezas que cada uno posee y debe desarrollar.



2) La Familia

La persona es algo, o mejor alguien, tan grande, que necesita de la familia para poder ser. Recibir cariño para construirse y aprender a relacionarse, y así crecer como persona. Sentirse querida lo es todo en la vida... Y es tal su dignidad, que cualquier otra realidad, o actividad, se le queda pequeña. Excepto otra persona, y excepto el amor: ser capaces de amar nos da la vida.




Cada uno, partiendo de su naturaleza y biología, y de su temperamento, se va construyendo a través de sus propios pensamientos, acciones, sentimientos... Por eso es necesaria una actitud de lucha por conquistar lo mejor de sí. La mejor versión que suele decirse. Llegar a ser lo que estamos llamados a ser. Como señala Dostoyevsky, lo que Dios ha pensado al crear esa persona y dotarla de esos puntos luminosos. Cada uno tenemos unas cualidades específicas, para una misión concreta que realizar, que nos da ilusión y hace el mundo más bello. 

El sentirnos amados, nos da energía para ser nosotros mismos, con libertad personal. Pero necesitamos una buena brújula que nos oriente: esos grandes valores existenciales, que ya conocían los filósofos griegos, con Platón y Aristóteles en vanguardia, de la bondad y la belleza. De ese modo, apuntar a ellos, fomentar y dar lo mejor que somos capaces, que la mayoría de las veces es mucho más de lo que pensamos. 

El amor y la confianza que nos brindan en familia son como el "horno" donde se "cuece" la mejor personalidad de cada uno. A cualquier edad. En especial en las primeras etapas, y mucho más necesario, si cabe, cuanto mayor es la plenitud de una persona. Entonces necesita mucho más darse para crecer. No le basta con pequeñas acciones que ya no están a su altura. Es necesario que tenga más posibilidades de amar más y mejor.


 La confianza y el cariño 
   preparan un ambiente de libertad, 
donde crecen las personas, 
al calor de ese cariño


Esa confianza aporta seguridad para mostrase cada uno tal cual es. Sin miedos ni protección, sin máscaras ni falsos postureos. Y para tomar el timón de la vida, con metas valiosas en el horizonte. Por tanto, poder mostrarse cada uno tal como es. Así, ser auténticos y coherentes, ¡íntegros!, aunque nadie esté mirando.

Tener una actitud optimista y esperanzada, ya que, con palabras de J. R. Tolkien, por encima de las nubes siempre cabalga el sol... Y ¡proactiva! No solo reactiva ante los acontecimientos y situaciones, sino con retos e iniciativas personales que conecten con los demás y agranden el propio corazón. Para ir siendo de veras quienes somos, con lucha y entusiasmo, para iluminar y dar calor a los que tenemos cerca.





¡Sentirse querido...! para vivir plenamente, con la dignidad que corresponde a una persona. Descubrir la propia misión, poder querer en familia, a los amigos... ¡Que nos sepamos muy valiosos por ser personas!, valiosísimas, independientemente de los talentos y cualidades, y de lo que valora la sociedad en muchas ocasiones... de forma tan utilitarista y raquítica. La valía de una persona es casi infinita. No la reduzcamos a conveniencias ni intereses. Estamos destinados a algo grandioso, con unas posibilidades maravillosas, que debemos descubrir y hacerlas reales en la cotidianeidad de nuestra vida.

Porque, en familia se nos quiere por lo que somos, simplemente, sin tener que demostrar nada. Se acepta a cada persona y se la quiere por quien es. De esa forma, su autoestima está basada en el cariño con que se la trata, y no en falsas expectativas ni reduccionismos.



Cada persona, como señala el profesor Oliveros F. Otero, es "protagonista precaria": tiene en sus manos su vida, pero necesita ayudas en su caminar. Necesitamos de los demás, somos seres relacionales que se trascienden a sí mismos, y en ello encuentra cada uno su plenitud. Como apunta el filósofo Martin Buber, "yo me hago gracias al tú". Necesitamos de la resonancia con los demás para construirnos a nosotros mismos. Muy en especial en la propia familia, lugar especial del cariño: "santuario del amor y de la vida", como refiere el gran Juan Pablo II.



3) Grandeza y debilidad

Por otro lado, cada persona debe aceptar, por un lado su grandeza y dignidad, y por otro su debilidad y limitaciones, que no menoscaban su dignidad, sino que plasman esa realidad personal. Incluso mezquindad en ocasiones. Muchas veces es muy vulnerable, y como hace notar la gran antropóloga Jutta Burggraf, necesita más cariño del que pueda merecer para remontar. 



Nunca sabemos qué batallas libra en su interior. Pero siempre puede pararse un momento y pensar, como anima Hannah Arendt, "reiniciarse" y volver a empezar, con ilusión y nuevos bríos..., con la libertad de apuntar a lo mejor. 



Nunca nada está perdido. Siempre cabe el perdón, y el comenzar y recomenzar las veces que sea preciso. Con optimismo y alegría, apuntando a lo que estamos llamados a ser, para lograr esa excelencia personal, en la familia, en las relaciones personales, en el trabajo... etc. En círculos concéntricos, partiendo de los más cercanos y queridos.

De ahí la necesidad de ver con los ojos del corazón, como señala Saint-Exupéry en El Principito. Descubrirnos, y descubrir a los demás en las mejores actuaciones. 


Ahí es donde resuena nuestra llamada y nuestra vocación, y la forma en que se conoce mejor a las personas. Lo menos honorable sale solo con dejarse llevar, pero en lo mejor es necesario poner intencionalidad, y llevarlo a la acción. Y cuesta. Por eso, qué importante es integrar cabeza y corazón teniendo en cuenta a Aristóteles, poner inteligencia emocional y empatía. Comprender de veras a los demás.





4) Un misterioso arcano

La persona es un ser misterioso y arcano. Un ser efusivo y "de aportaciones". Está diseñada para dar, en especial afecto y cariño a los que tiene cerca. Y el amor es tan prodigioso, que saca savia nueva de cualquier realidad. De lo bueno y de lo malo, siempre que rectifiquemos la intención. Incluso de las dificultades y problemas del camino. Y es un poco sorprendente y paradójico, puesto que, en él solo se tiene lo que se da. Y "al final del día" se nos examinará en el amor.  ¡Solo cuenta lo que amas!

Poseemos anhelos de infinito, de lograr una plenitud mayor. Vamos más allá de lo efímero y transitorio. Tenemos algo trascendente en nuestro interior que nos ayuda a discernir lo que está bien o mal, para actuar bien. Estamos diseñados de esa forma tan prodigiosa y admirable. Algo que nos "empuja" a amar, que es querer el bien para el otro, por ese deseo de felicidad inscrito en nuestro corazón. Como punta C. S. Lewis, "el hecho de que nuestro corazón anhele algo que la tierra no puede darnos es prueba de que el cielo debe ser nuestro hogar".





5) Esculpir...

Cada persona se construye mediante sus pensamientos, afectos y acciones cotidianas. El gran neurólogo Santiago Ramón y Cajal decía que "todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro". 

Por eso es fundamental tratar de esculpir una buena personalidad. Con esas cualidades, teniendo en cuenta los grandes valores, pensando en los demás. Desarrollando talentos y poniendo el corazón en lo que hacemos, muy en especial en las personas. Llegando a ser eso que estamos llamados a ser. ¡Lo que soy verdaderamente! 

Seguir la luz interior que nos orienta, siendo a fondo quienes somos. Como escribe Machado, caminante se hace camino al andar... Además, es el único modo de mejorar, partiendo de esa realidad de lo que somos. Con un proyecto personal que nos dé un sentido profundo a la vida.

Cada persona porta una luz en su interior capaz de iluminar un mundo entero. Brilla con unos talentos propios y singulares. Y esas cualidades y puntos luminosos traslucen una parcela de bondad y belleza inscrita en su naturaleza. De ahí la importancia de la libertad para iluminar las vidas de las personas que tenemos a nuestro alrededor: es ¡la grandiosa libertad de amar! que se nos ha dado.






6) Intimidad y apertura 

Para acabar, la persona posee dos dimensiones o ámbitos muy relacionados: lo inmanente y lo trascendente; su intimidad y su apertura a los demás. Dejamos este punto para otra entrada... 





   
Espero que te haya gustado, y que comentes o compartas con amigos. ¡Muchas gracias!



                                                    Mª José Calvo
                                     optimistaseducando.blogspot.com
                                                    @Mjoseeopt



Dejo algunos enlaces relacionados por si quieres ampliar:

 




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/09/un-chispazo-de-amor.html

martes, 11 de abril de 2017

¿CÓMO ENFOCAR EL DOLOR?


 

                      ¿QUÉ HACER CON EL DOLOR?, ¿CÓMO ENFOCARLO?   
 


En la vida siempre aparece el sufrimiento de una forma u otra. Ante esos días difíciles pensar un poco acerca del dolor quizá nos ayude... Cuál es su sentido, cómo afrontarlo y sacar provecho de situaciones que nos duelen. También cómo abordarlo en pareja para que no desestabilice. Es el problema del dolor y su misterio.
                   
A veces hay situaciones traumáticas que provocan rupturas de pareja, y otras sirven para unir más a esas dos personas. Depende de cómo se afronten. Si nos ayudamos y apoyamos mutuamente, haciendo acopio de generosidad, es una oportunidad para madurar y crecer. Quizá es la forma de hacer un alto en el camino para mirarse, dedicar tiempo y energía para reflexionar sobre lo importante en la vida, que a veces pasa desapercibido.



Es una gran suerte que el amor crece, no sólo con lo bueno, sino también con lo menos bueno, siempre y cuando sobrellevemos juntos esos acontecimientos inesperados de la vida. Todo alimenta al amor: un viaje, una sorpresa, una comida, un regalo, pero también un mal día, una consulta médica, un atender a los niños, una enfermedad, unos malos momentos, o un "fracaso" de cualquier tipo...


El dolor es un misterio, y nos pone en predisposición de reflexionar. Estamos más acostumbrados a pensar en la resolución de problemas, pero no tanto respecto a los misterios. Así, al hacer una pausa, lo trivial cede paso a lo importante, y nos puede ayudar a priorizar lo relevante. 


Las dificultades de la vida muchas veces preparan a las personas comunes para metas extraordinarias...





Además, unido al amor siempre está el dolor, porque el amor requiere sacrificios, renuncias, ausencias…, y la vida conlleva sufrimiento. Pero, cuando se integra con el amor éste ayuda a superarlo. 


Un filósofo francés, Gustave Thibon, decía que el hombre es "un ser que conoce, que sufre, que ama, que va a morir, y que lo sabe". Una definición muy completa. Sin embargo, u
n pensamiento suyo respecto al dolor y el amor: “Las humildes realidades de la vida cotidiana, el cortejo de pequeños deberes y dolores, no deben alterar la pureza del amor. El verdadero ideal saca savia nueva de esas cosas.” Por eso puede ser una oportunidad para crecer.


El amor ayuda a mitigar el dolor: le da su fuerza y sentido, porque forman parte de la misma realidad. Ese binomio del amor y el dolor. Cuanto más amamos nos hacemos más vulnerables y nos exponemos a sufrir más por amor, pero siempre compensa amar. Es una realidad tan rica, que crece al ofrecerlo.


Un gran escritor, C.S. Lewis, reflexionaba mucho sobre este tema, pues el dolor marcó su infancia. Y luego la Gran Guerra... Como les sucedería a sus amigos de tertulias literarias de Los Inklings, que se "rescataron" entre sí de tanto dolor y sinsentido de la Guerra y la muerte tan cercana.


En "el mago de las palabras", una biografía juvenil en Magisterio Casals sobre la vida de JRR Tolkien, el experto Eduardo Segura escribe: "Se trataba de juntarse al calor de un buen fuego e intercambiar perspectivas sobre los más variados temas en tertulias que se prolongaban hasta bien entrada la noche, y muy divertidas, llenas de ideas chispeantes e ingeniosas". 


En sus conferencias, Lewis usaba una metáfora muy gráfica respecto al dolor: decía que somos como “bloques de piedra” en los que el “escultor” trata de sacar una obra maestra, una persona humana concreta. “Los golpes del cincel, que tanto daño nos hacen, también permiten que seamos más perfectos”. 

                                 



Él tuvo una experiencia de sufrimiento enorme cuando era niño. Su madre muere pronto y eso le deja una huella muy marcada. Con ella, toda la alegría y seguridad de su vida se va a pique. 

Y su corazón queda lesionado con tanto dolor. Añoraba el cariño alegre y sereno de su madre. Desapareció de su vida la felicidad estable, la serena alegría, y la seguridad. Luego tendría "ráfagas" de alegría, como él las llamaba, pero no esa antigua serenidad que le sustentaba y alegraba la vida. Y se preguntaba: ¿cómo lograr esa alegría, sentir esas ráfagas de nuevo? Y buscaba rehacer esas circunstancias..., pero no daba resultado. 


Sentía en su interior un anhelo insaciable que no le abandonaba. Quizá por ahí la encontrara…


En 1926 conoce a J.R.R. Tolkien, y serán buenos amigos. Se animarán mutuamente en sus posteriores creaciones literarias. 


En unos años, Lewis, ateo profundo desde su juventud, dice que comienza a derretirse cual muñeco de nieve bajo el sol, “cae de rodillas”, y reza a Dios. Y al tiempo se convierte al cristianismo, en parte por una conversación con sus amigos sobre los mitos. 


A raíz de esos pensamientos escribe “Mero cristianismo”, y luego sus “Crónicas de Narnia”, a la vez que Tolkien va desarrollando su legendario lleno de belleza e historias conmovedoras. Ambos se van relatando y “criticando” sus historias creativas tan espectaculares en el grupo literario de amigos de “Los Inklings”. Y se rescatan de tanto sufrimiento, entorno a una chimenea…




Ya mayor, conoce a Helen Joy Gresham, una escritora americana muy sensible y perspicaz, que leía sus obras. Conversan mucho, se hacen amigos, y se enamoran. Al tiempo a ella le diagnostican un cáncer avanzado.

Queda muy bien reflejado en la película “Tierras de penumbra”, de R. Attenborough, de la productora Savoy Pictures, Spelling Films, y Price Entertainement. 

Se ve cómo Joy le cuestiona sus argumentos, y le enseña a amar: le ayuda a que se deje querer, porque se había creado una “máscara” de protección debido al dolor de su infancia. Desde niño había optado por la “seguridad”, por guardar su corazón, y no tanto por el amor… 





Ante el diagnóstico tan duro e inesperado pasan mucho tiempo juntos, y ella le habla de su muerte: le dice que no le quita felicidad, pero lo hace más “real”. Le explica que el dolor que le produciría era parte de la felicidad de ese momento. Que ambas realidades estaban unidas: “ese es el trato”.

Él la veía sufrir y no podía soportar ver sufrir de ese modo a alguien a quien quería tanto. Entonces eligió el sufrimiento, y no la seguridad. Supo que merecía la pena amar, sin endurecer el corazón, a pesar de poder sufrir lo inimaginable.

Al poco tiempo ella muere, y él se hacía más preguntas: ¿por qué el amor cuando lo pierdes duele tanto? Ya no tenía respuestas, ya las ideas no servían, quedaba la pregunta vital del sentido de la vida. Sólo tenía vivencias: algo que a ella le parecía más importante. Pero la experiencia es una dura maestra…




Más tarde, pensando sobre ello, escribe: “Nunca se encuentra uno precisamente con el Cáncer, o la Guerra, o la Infelicidad. Solamente se encuentra uno con cada hora o cada momento que llegan. Con toda clase de altibajos: cantidad de manchas feas en nuestros mejores ratos y de manchas bonitas en los peores. No abarcamos nunca el impacto total de lo que llamamos “la cosa en sí misma”. Pero es que nos equivocamos en llamarla así…

Es increíble cuánta felicidad y hasta cuánta diversión vivimos a veces juntos… Qué largo y tendido, qué serenamente, con cuanto provecho llegamos a hablar aquella última noche, estrechamente unidos”.


  
Forman las “dos caras” del amor: de ese "binomio amor-dolor" que señalara el profesor Oliveros F. Otero. No se puede amar verdaderamente sin sufrir, pero por otra parte, el amor se hace más patente en momentos sufrimiento. Por eso se dice que el dolor es la “piedra de toque del amor”, donde se nota de veras ese amor.

Hay que saber unir esas dos realidades para que el dolor cobre sentido y no nos destruya; para que el amor aporte su fuerza. Recubrir el dolor con amor para sanar y sobrellevarlo mejor.





Por tanto, un dolor inesperado puede alimentar al amor en pareja, en familia, y puede unir más. El secreto está en compartirlo y llevarlo juntos. Además, cuando hay sintonía afectiva las alegrías se hacen mayores, reverberan de uno a otro y aumentan; y las penas sin embargo disminuyen, se mitigan.




     La vida es la gran oportunidad para aprender a amar, 
para engrandecer el corazón, 
y bien enfocado, 
hasta el dolor puede ayudar...





Espero que te ha gustado, y lo puedes compartir con amigos... Te dejo abajo la URL. Muchas gracias.



Mª José Calvo
Optimistas Educando y Amando 
Dejo el artículo publicado en #HacerFamilia ¡¡Gracias!!








Algunos enlaces relacionados con el tema:













                                      
                                    

                                                         
                                         

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/04/como-enfocar-el-dolor.html