Translate

Lograr armonía familiar

Mostrando entradas con la etiqueta Thibon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thibon. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de enero de 2020

LOS CUATRO PILARES DEL AMOR I




LOS "PILARES" DEL AMOR... I/II




Se habla mucho del amor, pero, ¿cuál es el fundamento de un amor auténtico...?¿Cuáles son los "pilares" en los que se sustenta?

Quizá el “quid” de un amor genuino y duradero es la actitud de entrega a la persona con la que uno se compromete. ¡Ponerla en efecto en el centro del corazón! Cambiar el foco del yo, hacia el tú del otro. Mirar más allá de lo que "salta" a primera vista...






La persona, como señalara el profesor Oliveros F. Otero, es "un ser de aportaciones", un ser creativo, un ser relacional. Está diseñada para dar. Debido a su grandeza, puede pensar, no sólo en ella misma, sino en los demás. Como expresa un gran humanista, el profesor Tomás Melendo,  puede “darse el lujo de desatenderse” para atender a otras personas. Muy en especial en familia y en pareja. Porque está creada para amar, y en ello encuentra su mayor plenitud como persona, y por tanto su auténtica felicidad.


La libertad alcanza su mayor despliegue cuando somos capaces de amar. Esa libertad debe fructificar en amor. Con palabras de Guardini, "quien ama camina hacia la libertad", sobre todo de sí mismo..., del yo más egótico que surge una y otra vez y va "ocupando sitio" para amar. Y de esa forma cada uno logra su mejor personalidad.




Enamorarse es como encontrar un gran tesoro y quedar fascinados por él. Esa persona nos ilumina el universo entero, capta todo nuestro interés, y queremos conocerla a fondo, tenerla siempre cerca, en los momentos buenos, y en los menos buenos… 


Y ese amor se concreta en el compromiso: la forma de hacer del enamoramiento incipiente algo estable que dé su energía y su calor en todas las circunstancias de la vida. El compromiso nos libera de condicionamientos, y da libertad para centrarse en lo importante: ¡quererla de veras!




Siguiendo el pensamiento de un gran autor y filósofo francés, Gustave Thibon, vamos a descubrir los "4 pilares" del amor. Así poder cuidarlos y tenerlos en cuenta en el día a día, para enraizarlo en algo hondo y fiable que lo sustenga de veras. Custodiar ese amor, y hacerlo crecer. Que nos dé su energía en todas las circunstancias. 

Dice este autor: "La unión de los esposos para que sea sana y fecunda debe reposar sobre cuatro cosas: pasión, amistad, sacrificio y oración". Los cuatro aspectos van estrechamente unidos, pero vamos a analizarlos por separado para tratar de comprenderlos. El primero que vamos a ver es la pasión.





1- PASIÓN

Es algo importante que salta a la vista, lo primero que sobreviene con el enamoramiento. Hay que tener en cuenta que los sentimientos y emociones ayudan a construir ese amor, cronstruyen "lo nuestro". El corazón también se alimenta de los sentidos... La afectividad es vital en la relación de pareja, y hay que cuidarla. Ayuda a quererse más y mejor, si se pone cabeza y corazón, pues hace sentir la dicha de hacer feliz al ser querido.



Por tanto, hay que tener ilusión por enamorarse cada día más de esa persona tan especial. Que la rutina no nos anestesie para descubrir su belleza en cada circunstancia, y demostrar que se le quiere, con obras y detalles concretos que "aviven" ese amor. Se trata de ¡enamorarle!, y ¡enamorarse!

El amor sabe sorprender y admirar la maravilla de sus cualidades y fortalezas, ¡únicas!, singulares, y motivarle con ese cariño para que pueda desarrollar toda su belleza y aspectos positivos que la definen bien. 




Aquí el lenguaje natural y maravilloso del cuerpo es importante, y ayuda a manifestar y hacer crecer ese amor, a fomentarlo, a hacer acopio de buenos momentos que unen, que construyen la relación y la fortalecen. 

Señala Thibon que la sexualidad es la expresión más fuerte de la donación mutua, y símbolo sensible de la unión de almas. Por eso, ese lenguaje del amor comunica un mensaje mucho mayor y de más calado que la mera unión fisiológica de los cuerpos. Se necesita conectar con la otra persona. Conectar con su alma. El cuerpo es el "vehículo", pero lo que se transmite es infinitamente mayor y más profundo. Sin embargo, en la persona ambas cosas van íntimamente entrelazadas. Y sólo se llega a lo más elevado a partir de lo más concreto y efímero.




Entonces, ¿y si el amor no es sólo sentimientos y pasión...? En un amor maduro es preciso poner todas las facultades personales: la cabeza y la voluntad de "querer", para construirlo y mostrarlo con hechos concretos. Gestos y detalles de atención y cariño que personalicen ese amor. Que lo hagan explícito, que fructifiquen en amor.

Porque, para tener una relación estable, con sólo los sentimientos no podemos ser constantes, porque van y vienen…, suben y bajan, y pasan, a veces son como ciclones que arrasan todo, y otras desaparecen. Es preciso basar la relación en algo sólido, constante, que una de veras: por ejemplo una amistad profunda. El segundo pilar que vamos a tratar.
     



2- AMISTAD 


La amistad es la que "custodia" esa pasión a lo largo de la vida. El instinto, por su naturaleza, busca ser satisfecho. Y la amistad pone esa nota de acercamiento y apertura recíprocaEste mismo autor nos aclara que destruye la soledad interior que afecta a los seres unidos sólo por instinto. La amistad los abre el uno al otro. Aunque el amor es un misterio, y parece que nunca se llega a comprender del todo a la otra persona. Y el amor vive de ese misterio.

Por otro lado, el amor es algo "vivo" que necesita del cuidado y mimo constante para que pueda crecerSi no, se puede ir debilitando, agostando, y marchitar. Cuando no se procura amar cada día más y mejor, se acaba amando menos y peor, y luego casi sorprende que se "acabe" el amor... Hay que protegerlo de las "inclemencias del tiempo"...




La amistad es, y debe ser, el “plato fuerte” del amor en pareja: de un amor verdadero, ¡auténtico!, genuino y hermoso… Donde se ancla firme esa relación. Es lo que da estabilidad y fuerza, con sentimientos favorables, y también en épocas de pequeñas “crisis”..., en las que el amor necesita crecer y madurar. Y ayuda superarlas: les da su "savia" nueva para que se desarrolle: ¡lo nutre con esa amistad mutua! 






Escuchemos al Principito: "lo hice mi amigo, y ahora es único en el mundo". Y, "el tiempo que dedicas a "tu rosa" es lo que la hace única..." Pues el amor personaliza cuando ama, apunta Unamuno. 




También señala Thibon que, en el verdadero amor el alma envuelve al cuerpo... De ahí la necesidad de cuidar algunos aspectos. Por ejemplo, aprender a admirar al otro por sus cualidades y delicadezas, sonreír, ser amable, contagiar alegría, interesarse por sus gustos, ilusiones, preocupaciones, proyectos y anhelos, dificultades… Estar en los detalles, escuchar con el corazón, sin tener que dar soluciones, mostrar empatía... y miles de cosas más.

Cada día podemos concretar un pequeño plan, una idea, o un gesto de cariño y acercamiento, para conectar con la otra persona, para cuidar el cariño y la amistad y hacerlos crecer. Y luego llevarlo a la acción... Así "poner en marcha" la capacidad de querer, y lograr un buen hábito de gestos de cariño que alimente y construya ese amor recíproco.

Sin embargo, no siempre sale solo...



3- SACRIFICIO 


 


Lo más profundo del amor está en la entrega de uno mismo al ser querido. Y viceversa. Esa es su esencia. A veces sale sola, y otras cuesta más. Y hay que esforzarse. 

La gratuidad y la generosidad, la empatía, y saber acogerle, son fundamentales. Cada uno necesita sentirse acogido para poder darse a su vez, para poder querer. Si no, es muy difícil. Amar es desear el bien del otro, "facilitar el amor", nos advierte el gran humanista Tomás Melendo. Y como consecuencia, uno se siente más dichoso.







Continuará...


Espero que te haya gustado, que comentes y compartas. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:


                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt




URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/01/los-cuatro-pilares-del-amor.html

martes, 11 de abril de 2017

¿CÓMO ENFOCAR EL DOLOR?


 

                      ¿QUÉ HACER CON EL DOLOR?, ¿CÓMO ENFOCARLO?   
 


En la vida siempre aparece el sufrimiento de una forma u otra. Ante esos días difíciles pensar un poco acerca del dolor quizá nos ayude... Cuál es su sentido, cómo afrontarlo y sacar provecho de situaciones que nos duelen. También cómo abordarlo en pareja para que no desestabilice. Es el problema del dolor y su misterio.
                   
A veces hay situaciones traumáticas que provocan rupturas de pareja, y otras sirven para unir más a esas dos personas. Depende de cómo se afronten. Si nos ayudamos y apoyamos mutuamente, haciendo acopio de generosidad, es una oportunidad para madurar y crecer. Quizá es la forma de hacer un alto en el camino para mirarse, dedicar tiempo y energía para reflexionar sobre lo importante en la vida, que a veces pasa desapercibido.



Es una gran suerte que el amor crece, no sólo con lo bueno, sino también con lo menos bueno, siempre y cuando sobrellevemos juntos esos acontecimientos inesperados de la vida. Todo alimenta al amor: un viaje, una sorpresa, una comida, un regalo, pero también un mal día, una consulta médica, un atender a los niños, una enfermedad, unos malos momentos, o un "fracaso" de cualquier tipo...


El dolor es un misterio, y nos pone en predisposición de reflexionar. Estamos más acostumbrados a pensar en la resolución de problemas, pero no tanto respecto a los misterios. Así, al hacer una pausa, lo trivial cede paso a lo importante, y nos puede ayudar a priorizar lo relevante. 


Las dificultades de la vida muchas veces preparan a las personas comunes para metas extraordinarias...





Además, unido al amor siempre está el dolor, porque el amor requiere sacrificios, renuncias, ausencias…, y la vida conlleva sufrimiento. Pero, cuando se integra con el amor éste ayuda a superarlo. 


Un filósofo francés, Gustave Thibon, decía que el hombre es "un ser que conoce, que sufre, que ama, que va a morir, y que lo sabe". Una definición muy completa. Sin embargo, u
n pensamiento suyo respecto al dolor y el amor: “Las humildes realidades de la vida cotidiana, el cortejo de pequeños deberes y dolores, no deben alterar la pureza del amor. El verdadero ideal saca savia nueva de esas cosas.” Por eso puede ser una oportunidad para crecer.


El amor ayuda a mitigar el dolor: le da su fuerza y sentido, porque forman parte de la misma realidad. Ese binomio del amor y el dolor. Cuanto más amamos nos hacemos más vulnerables y nos exponemos a sufrir más por amor, pero siempre compensa amar. Es una realidad tan rica, que crece al ofrecerlo.


Un gran escritor, C.S. Lewis, reflexionaba mucho sobre este tema, pues el dolor marcó su infancia. Y luego la Gran Guerra... Como les sucedería a sus amigos de tertulias literarias de Los Inklings, que se "rescataron" entre sí de tanto dolor y sinsentido de la Guerra y la muerte tan cercana.


En "el mago de las palabras", una biografía juvenil en Magisterio Casals sobre la vida de JRR Tolkien, el experto Eduardo Segura escribe: "Se trataba de juntarse al calor de un buen fuego e intercambiar perspectivas sobre los más variados temas en tertulias que se prolongaban hasta bien entrada la noche, y muy divertidas, llenas de ideas chispeantes e ingeniosas". 


En sus conferencias, Lewis usaba una metáfora muy gráfica respecto al dolor: decía que somos como “bloques de piedra” en los que el “escultor” trata de sacar una obra maestra, una persona humana concreta. “Los golpes del cincel, que tanto daño nos hacen, también permiten que seamos más perfectos”. 

                                 



Él tuvo una experiencia de sufrimiento enorme cuando era niño. Su madre muere pronto y eso le deja una huella muy marcada. Con ella, toda la alegría y seguridad de su vida se va a pique. 

Y su corazón queda lesionado con tanto dolor. Añoraba el cariño alegre y sereno de su madre. Desapareció de su vida la felicidad estable, la serena alegría, y la seguridad. Luego tendría "ráfagas" de alegría, como él las llamaba, pero no esa antigua serenidad que le sustentaba y alegraba la vida. Y se preguntaba: ¿cómo lograr esa alegría, sentir esas ráfagas de nuevo? Y buscaba rehacer esas circunstancias..., pero no daba resultado. 


Sentía en su interior un anhelo insaciable que no le abandonaba. Quizá por ahí la encontrara…


En 1926 conoce a J.R.R. Tolkien, y serán buenos amigos. Se animarán mutuamente en sus posteriores creaciones literarias. 


En unos años, Lewis, ateo profundo desde su juventud, dice que comienza a derretirse cual muñeco de nieve bajo el sol, “cae de rodillas”, y reza a Dios. Y al tiempo se convierte al cristianismo, en parte por una conversación con sus amigos sobre los mitos. 


A raíz de esos pensamientos escribe “Mero cristianismo”, y luego sus “Crónicas de Narnia”, a la vez que Tolkien va desarrollando su legendario lleno de belleza e historias conmovedoras. Ambos se van relatando y “criticando” sus historias creativas tan espectaculares en el grupo literario de amigos de “Los Inklings”. Y se rescatan de tanto sufrimiento, entorno a una chimenea…




Ya mayor, conoce a Helen Joy Gresham, una escritora americana muy sensible y perspicaz, que leía sus obras. Conversan mucho, se hacen amigos, y se enamoran. Al tiempo a ella le diagnostican un cáncer avanzado.

Queda muy bien reflejado en la película Tierras de penumbra”, de R. Attenborough, de la productora Savoy Pictures, Spelling Films, y Price Entertainement. 

Se ve cómo Joy le cuestiona sus argumentos, y le enseña a amar: le ayuda a que se deje querer, porque se había creado una “máscara” de protección debido al dolor de su infancia. Desde niño había optado por la “seguridad”, por guardar su corazón, y no tanto por el amor… 





Ante el diagnóstico tan duro e inesperado pasan mucho tiempo juntos, y ella le habla de su muerte: le dice que no le quita felicidad, pero lo hace más “real”. Le explica que el dolor que le produciría era parte de la felicidad de ese momento. Que ambas realidades estaban unidas: “ese es el trato”.

Él la veía sufrir y no podía soportar ver sufrir de ese modo a alguien a quien quería tanto. Entonces eligió el sufrimiento, y no la seguridad. Supo que merecía la pena amar, sin endurecer el corazón, a pesar de poder sufrir lo inimaginable.

Al poco tiempo ella muere, y él se hacía más preguntas: ¿por qué el amor cuando lo pierdes duele tanto? Ya no tenía respuestas, ya las ideas no servían, quedaba la pregunta vital del sentido de la vida. Sólo tenía vivencias: algo que a ella le parecía más importante. Pero la experiencia es una dura maestra…




Más tarde, pensando sobre ello, escribe: “Nunca se encuentra uno precisamente con el Cáncer, o la Guerra, o la Infelicidad. Solamente se encuentra uno con cada hora o cada momento que llegan. Con toda clase de altibajos: cantidad de manchas feas en nuestros mejores ratos y de manchas bonitas en los peores. No abarcamos nunca el impacto total de lo que llamamos “la cosa en sí misma”. Pero es que nos equivocamos en llamarla así…

Es increíble cuánta felicidad y hasta cuánta diversión vivimos a veces juntos… Qué largo y tendido, qué serenamente, con cuanto provecho llegamos a hablar aquella última noche, estrechamente unidos”.


  
Forman las “dos caras” del amor: de ese "binomio amor-dolor" que señalara el profesor Oliveros F. Otero. No se puede amar verdaderamente sin sufrir, pero por otra parte, el amor se hace más patente en momentos sufrimiento. Por eso se dice que el dolor es la “piedra de toque del amor”, donde se nota de veras ese amor.

Hay que saber unir esas dos realidades para que el dolor cobre sentido y no nos destruya; para que el amor aporte su fuerza. Recubrir el dolor con amor para sanar y sobrellevarlo mejor.





Por tanto, un dolor inesperado puede alimentar al amor en pareja, en familia, y puede unir más. El secreto está en compartirlo y llevarlo juntos. Además, cuando hay sintonía afectiva las alegrías se hacen mayores, reverberan de uno a otro y aumentan; y las penas sin embargo disminuyen, se mitigan.




     La vida es la gran oportunidad para aprender a amar, 
para engrandecer el corazón, 
y bien enfocado, 
hasta el dolor puede ayudar...





Espero que te ha gustado, y lo puedes compartir con amigos... Te dejo abajo la URL. Muchas gracias.



Mª José Calvo
Optimistas Educando y Amando 
Dejo el artículo publicado en #HacerFamilia ¡¡Gracias!!








Algunos enlaces relacionados con el tema:













                                      
                                    

                                                         
                                         

URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/04/como-enfocar-el-dolor.html