Translate

Lograr armonía familiar

viernes, 12 de mayo de 2017

UN PROYECTO FAMILIAR



UN PROYECTO FAMILIAR

                         
La familia es algo grandioso donde se acoge a cada persona, y se la forma, gracias al amor... Ahí se siente querida y aprende a querer a los demás. Primero en la pareja, origen de todo ello, luego a los hijos...





          
Educar a cada hijo significa sacar a la luz lo mejor de él. Descubrir sus cualidades y talentos, seducir con la belleza de los valores humanos hechos vida... Formar su carácter. Y eso conlleva tiempo, ilusión y esfuerzo, y sobre todo ¡mucho cariño! 

Conocer cómo es, qué sentimientos tiene, qué le divierte o preocupa..., qué le gusta, o le produce inseguridad... Ver cómo es su temperamento. Así, partiendo de esa base, ayudarle a ser él mismo, a desarrollar todo su potencial, ¡único!

       
Es preciso conocerle bien y quererle para fomentar sus talentos, y animarle en sus puntos más débiles... Darle cariño y confianza para que se pueda "construir" como la persona singular que es. Nos requiere, y requiere tiempo con nosotros. Por eso es muy necesario aprender a priorizar...


Mediante las tertulias y conversaciones distendidas de persona a persona, se crea un ambiente alegre, atractivo y confiado, en libertad, donde es más fácil formar a los hijos. Es el modo de que la familia esté bien unida, forme "una piña", y pueda ser un referente en la vida. Y en ese ambiente de alegría y libertad, con corazón grande, apuntar con optimismo a lo mejor de cada uno.

        
También es importante pensar y re-pensar el proyecto familiar. Hacernos buenas preguntas: qué tipo de personas queremos ser, y los hijos..., con qué cualidades... Para anclarlo sobre unos valores, basados en principios, que nos orienten y aporten coherencia, serenidad, y un sentido profundo a la vida. Tener una "estrella polar" que nos guíe: te lo cuento en ese artículo.





         
El mayor reto y lo más relevante que tenemos los padres es aprender y enseñar a querer a cada uno de la familia. Es lo que nos hará más felices, porque el pensar en los demás es fuente de plenitud personal y alegría.





        
Por otra parte, custodiar el amor, lograr armonía familiar, es la misión de la familia. Para ello hace falta pensar con claridad, tener una meta clara, querer a cada persona, buscando su bien, es decir, que sea mejor persona. Y dar libertad para que pueda lograr lo mejor de sí, confiando siempre en sus capacidades, y en su esfuerzo. Alentando y animando. Viendo lo positivo, más que los puntos débiles, que no son lo más específico de esa persona. Tratándoles un poquito mejor de lo que son en ese momento, para animarles a serlo.





   
Por eso, conjugar autoridad y libertad en este cometido, dándoles esa libertad en la dirección adecuada, orientándolos en la vida, para que puedan ser auténticas personas. Amables y generosas, empáticas... 

Y enseñarles lo que está bien o mal, desde bien pequeños, al calor del cariño de la familia.
     
Para todo ello es vital darles encargos que les gusten, y otros que les reten, cuando van siendo un poco mayores, para que vayan viviendo todos los valores humanos. La generosidad, la comprensión, la amistad, la gratitud, el esfuerzo... etc. También la responsabilidad, que va unida a la libertad; que aprendan a pensar en los demás y a demostrarlo con pequeños detalles y atenciones, con el cariño que ponen en los encargos y tareas de la casa.

Puedes descargar la info con ideas por edades:




         
Ayudar a cada hijo a ser autónomo cuanto antes, a pensar por cuenta propia, con criterios claros y con espíritu crítico. Que aprendan habilidades y destrezas, que sean comprensivos y serviciales, que ayuden a los demás... Debemos ser optimistas de óptimos, poniendo metas nobles y valiosas que permitan ser mejores personas.





         
Es necesario enseñarles a vivir esos valores nobles, que no pasan de moda, porque están basados en principios. Al vivirlos desde pequeños en forma de hábitos van conformando su personalidad. Y cuando lo hacen libremente, y porque quieren, entorno a los 7-8 años, se consolidan en virtudes. También por poner amor en esas acciones.

Una virtud ayuda a ejecutar una acción con más facilidad, y además disfrutando, ya lo decía Aristóteles. Lo desarrollo en plasticidad cerebral III.





           
Se trata de enseñarles a "volar"..., a desplegar sus alas, a tener metas altas, con principios en los orienten. Poniendo el corazón, con esfuerzo y perseverancia cuando haga falta, con ilusión en la vida, por ser algo maravilloso, único e irrepetible.

Y es la forma en que, siendo ellos mismos, podrán mejorar gracias al cariño que les brindamos. Y ese amor es fuente de sana autoestima.




La libertad permitirá que aprendan a querer a los demás. Así se desarrollan mejor como personas y serán más felices, puesto que, la felicidad es proporcional a la capacidad de amar de cada uno, expresada en obras.




        
Por tanto, necesitamos la autoridad de los padres, que es un servicio y una guía en su crecimiento. Señalando unas normas importantes, pocas, claras, y mostrándoles un camino por donde podrán avanzar. Con ellas vamos orientando su creciente autonomía. Y luego, con exigencia comprensiva, fomentando su libertad y valorando su iniciativa y su esfuerzo por metas valiosas. Es decir, ayudarles a ser personas cabales, con la grandeza que conlleva. Exigiendo sin quebrar, con cariño, a cada uno según lo que necesite.
            
Y dialogando mucho con ellos: de sus gustos e intereses, de lo que les llama la atención, de sus amigos. Mostrándoles cariño, y sin darles todo solucionado, porque se harían "niños-blandiblug", inseguros, incapaces de acometer retos, y se los llevará el viento de las dificultades. 




          
Por eso la importancia de crear ambiente, de pasar ratos entrañables entorno a la mesa, agradables tertulias donde hablamos y escuchamos, donde tenemos en cuenta a los demás. Así se aprende a alegrar al que lo está pasando mal, a hacer un servicio al que llega cansado..., a organizar planes o encargos. Y se descubre lo importante de la vida, a la luz del cariño en la familia.




            
Para acabar, un pensamiento fantástico: “Trata a una persona como es, y seguirá siendo así. Trátala como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.” 








* PEQUEÑAS IDEAS PARA TRANSMITIR
          
Dejo algunas frases sencillas y poderosas para practicar en familia, incluso poniéndolas en algún sitio visible, partiendo de las cualidades de cada uno, para potenciar sus actitudes, virtudes, talentos, esfuerzo...



       
Porque, el ambiente donde cada persona se "construye", y se "re-construye" día a día, es la familia. Donde se acepta a cada uno y se le quiere de la mejor forma, por ser quien es. Y ese cariño es el que le estimula a luchar por conseguir su mejor personalidad, al sentirse tan entrañablemente querido. 





          
Espero que te haya gustado, y lo compartas con amigos. ¡Muchas gracias! 




Pongo enlaces relacionados:










Educar el corazón...





                                                        
                                                                               Mª José Calvo
                                                                   optimistaseducando.blogspot.com
                                                                               @Mariajoseopt
                                                 

                                 


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/05/el-proyecto-familiar.html

viernes, 5 de mayo de 2017

LAS MADRES...



LAS MADRES...



      Este post lo dedico en especial a las mujeres que son madres, o que lo van a ser. Y más en especial para una amiga... Estamos en una sociedad donde ser madre, a veces, se cree que es una opción personal, o un derecho que se reclama, o algo incompatible con un trabajo..., pero la maternidad es algo mucho más profundo, interesante, maravilloso, y además fuente de felicidad. Hay que descubrir su sentido más profundo, y base de la familia.


    La mujer es el lugar donde se puede concebir una nueva vida, porque está preparada de forma natural para ello. Ella acoge a cada nueva persona, le da su calor y su alimento, su ternura y cariño sin límites... Ella tiene unas cualidades especiales para este fin. Es amable, empática, cariñosa, acogedora... etc. Le encanta darse a otras personas, está en los detalles, cuida y mima las relaciones personales en la familia...


    Por otro lado, ese hijo, un foco nuevo de vida fuera de ella, un ser que puede pensar por cuenta propia, que puede querer a los demás..., ¡algo increíble y entusiasmante! Es un regalo maravilloso, imposible de exagerar. Ser responsables ante ese don es algo muy necesario.


    Dejo un vídeo de un spot publicitario, precioso, vía Alfonso Méndiz, donde las miradas lo dicen todo...


                                                

        Ser madre, además, es el trabajo más importante y relevante del mundo: ¡un trabajo para la eternidad! Nunca tiene fin, y siempre pervive a pesar del paso del tiempo. Lo sembrado dará su fruto aunque a veces no lo veamos... Es lo que forma nuevas generaciones de personas verdaderamente humanas, capaces de ser comprensivas, amables, responsables, creativas, de pensar en los demás, y de saber quererles... 

         Tenemos una gran suerte y una gran responsabilidad, porque todo lo importante se aprende en la familia. Una madre no manda a los niños al colegio, hasta que es demasiado tarde para que aprendan lo esencial. Ella ya se ha encargado de eso...





         Pero, a veces, actuamos esperando ver un aplauso por parte de los demás... y no siempre ocurre. Más bien es donde pasamos más desapercibidas, pero es lo que permite que no seamos unas engreídas, o unas superwoman... Todo esfuerzo merece la pena, y ¡nada de lo que hagamos o digamos se pierde! Además los hijos nos están mirando todo el día, y nos copiarán.


          A este respecto, dejo un vídeo que siempre me ha gustado mucho...







            La mujer posee esas cualidades que la hacen especial, diferente, única, entrañable. Y es debido a la relación tan intensa que tiene con la vida... Es como una "casa" acogedora, donde todos tienen cabida, y se ve muy en especial en la maternidad.





         Primero acoge al "ser querido", y después, a cada hijo que viene a este planeta, consecuencia del amor mutuo, que se derrama y concreta en el hijo, síntesis real del amor de los padres. Y no solo en el patrimonio genético, en el que aportan exactamente la mitad cada uno, sino en todos los demás aspectos. Aunque cada persona es "singular, única, e insustituible". No se la puede comparar con nada ni con nadie.


        La maternidad afecta a la madre en las profundidades de su ser. También cambia su cerebro, lo hace más empático y comprensivo, más tierno, le capacita para ser sensible especialmente con ese hijo, y también con las personas con las que se relaciona. Y tienen mucho que ver las hormonas que se segregan durante el embarazo, cuyo efecto prosigue después del parto..., momento en el que le es muy necesario, y gracias a él se da el apego natural.







      Una cita del genial G. K. Chesterton, respecto  al "trabajo" de la mujer-madre"En el hogar, una mujer puede ser decoradora, cuentacuentos, diseñadora de moda, experta en cocina, profesora... Más que una profesión lo que desarrollan son veinte aficiones y todos sus talentos. Por eso no se hace estrecha de mente, sino creativa y libre." 


       Pero, a pesar de ello,
la misión de la mujer no es la "funcionalidad", sino poner armonía en el mundo...






     Estar pendiente de todas estas cosas, y de una "personita" concreta, confiere capacidades únicas a esa mujer, y no tiene nada que envidiar a las que no lo hacen. Por ejemplo, saber priorizar, mostrar empatía, comprensión, delicadeza, cuidar las relaciones personales, los detalles, crear ambiente acogedor, trabajo en equipo, capacidades de liderazgo, resolución de problemas... etc., etc. Por eso, ser madre ¡es "un plus"!



                              ¡¡Feliz día a las mujeres-madre!!


Acabo con una frase de G. K. Chesterton sobre la familia, en la cual, el padre también es insustituible y especial. Diferente y ¡¡valiosísimo!!






   

             Espero que te haya gustado, y lo compartas con amigos...






                                                                      Mª José Calvo

                                                                     @Mariajoseopt  
                                                        optimistaseducando.blogstpot.com



Dejo enlaces relacionados:

miércoles, 26 de abril de 2017

CEREBRO Y APRENDIZAJE III: HÁBITOS, PENSAMIENTO, CARIÑO

                                    

                                
                                   CEREBRO Y APRENDIZAJE III

                                  PENSAMIENTO, HÁBITOS, CARIÑO

       
Hemos visto alguna entrada sobre el desarrollo del sistema nervioso y cómo apoyarnos en él en la educación de nuestros hijos. También el proceso y etapas del neurodesarrollo. Ahora vamos con alguna noción del funcionamiento cerebral, enfocada en el aprendizaje. 


El cerebro está organizado mediante redes neuronales, gracias a las múltiples sinapsis que se pueden crear en base a las percepciones, sensaciones, vivencias, pensamientos, acciones, experiencias afectivas en un ambiente cálido... Su eficacia deriva de su gran conectividad, porque permite relacionar la información que se procesa en las distintas zonas, y unificarla. Y es la base del aprendizaje: las conexiones sinápticas tan plásticas, que ya Cajal atisbó





          
* APRENDIZAJE


Es bueno saber que hay varios tipos de aprendizaje, grosso modoUno es el aprendizaje de funciones innatas al ser humano, como pueden ser: conocer el medio, la deambulación o la marcha, más tarde el habla y la relación con los demás..., y posteriormente el propio pensamiento facilitado por el lenguaje. Todo esto depende de la maduración del sistema nervioso, además del ambiente apropiado. Estas funciones innatas se adquieren solas, aunque se precisa un buen ambiente, y un modelo y referente.


Y hay otro tipo de aprendizajes específicos de cada persona, que precisan un aprendizaje concreto y específico, y una guía para adquirirlas. Pueden ser por ejemplo, vivir algunos valores como la generosidad, la amistad, la empatía, la comprensión, la responsabilidad, el esfuerzo, la resiliencia, el pensar en los demás y ayudarles... Sin embargo, esto ya está inscrito en los genes. Los niños tienden a hacer por sí mismos muchas cosas, a desarrollar su creatividad, y son, por naturaleza, empáticos: tienden a ayudar al que tienen cerca, aunque no lo conozcan... 

Y otros aprendizajes relacionados con la cultura en que se encuentre esa persona


          
El desarrollo cerebral tiene unas etapas evolutivas, parecidas en todas las personas, para adquirir algunas funciones. Por ejemplo, la etapa sensorio-motora, con el gateo y la marcha, la etapa del lenguaje y conocimiento del medio, y luego la adquisición del razonamiento, entorno a los 7 años, y el propio pensamiento analítico, más tarde, que permitirá las funciones superiores.


         
Y existe un lapso de tiempo en el que es más fácil su aprendizaje, porque el estrato cerebral está preparado. Este tiempo es el "periodo crítico" para esa función concreta del neurodesarrollo. De ahí la importancia de los primeros años de la vida, y luego hasta los 6-8 años, para asentar esas funciones primordiales. Y cada una se basa en las anteriores: no se pueden "saltar" etapas.




       
Ahora nos vamos a centrar en las más específicas de la educación, y basadas en unos valores humanos nobles, centrados en principios, que por tanto no pasan de moda. 

           
Al ver el neurodesarrollo, queda claro que el cerebro no funciona como un ordenador, con una capacidad de almacenamiento concreta. No se trata de llenarlo de datos, sino que aprende gracias a su maduración y experiencias, estableciendo relaciones entre las distintas zonas y redes, en base a lo ya asimilado. Y tienen mucho que ver las emociones. Guían la atención muchas veces, así como los gustos e intereses, la centran en algo que interesa, y como consecuencia se aprende. Por ejemplo la alegría, tan importante, produce confianza; la sorpresa a su vez aumenta la atención y la motivación... etc. 

Y todo ello estimula y fomenta el aprendizaje, además de la curiosidad y la admiración que ya hemos señalado... Y muy en especial la motivación, que tiene un mecanismo de recompensa positiva. A veces, mediante un aporte extra de energía para el cerebro: glucosa y oxígeno; otras, mediante neurotransmisores como la dopamina, la serotonina,  o los opiáceos endógenos como las endorfinas.

         
Pero, ¿qué nos motiva a aprender...? En los niños el juego es vital, la sorpresa, la curiosidad y el asombro, el optimismo y la alegría..., la admiración por cualquier cosa que sale al encuentro... etc. Y todo esto se puede permitir y desarrollar con nuestros hijos.



     
Además, cuanto más se sabe, mejor se aprende algo nuevo, porque se tiene dónde asentarlo y relacionarlo. Ya no son ideas sueltas sin conectar, sino que se asientan en otras ya conocidas y se van formando estructuras.

        
El cerebro no es un almacén de datos, sino que los procesa. Y se basa en la conexión de redes neuronales, que relacionan la información que manejan. Cuando se trabaja algo se usa la memoria de trabajo, o de corto plazo. Permite pensar lo que queremos hacer, ejecutarlo, hacer un esquema mental, retener algo de información... Pero, para afianzar el aprendizaje se precisa que esos datos se integren y consoliden en la memoria de largo plazo. Y eso no tiene un lugar concreto en el cerebro, sino que cada aspecto de esa realidad se integra en su zona correspondiente de la corteza. Luego, para recordarlo, hace falta reintegrar todos ellos. Este proceso se denomina consolidación.



    
Por eso, ser inteligente es saber relacionar distintas cosas en el pensamiento. También hay diferentes formas de inteligencia, aunque el cerebro siempre funciona como un "todo", y cada persona es un mundo diferente que no podemos "encasillar"... 


Sin embargo hace falta tener una base experiencial para aprender y construir el propio conocimiento. Y los niños necesitan una persona que vaya estructurando su aprendizaje. Primero son los padres, y luego los maestros y profesores, ayudados de los padres también, trabajando en equipo. 

      
Y no solo se trata de "enseñar" cosas, sino saber hacerlo atractivo, que el niño quiera aprender, que le motive desde su interior porque le interesa y disfruta. Por eso es bueno dejar cierta libertad para que decida qué quiere aprender en ese momento, también de habilidades cotidianas, tan importantes. De esta manera no le cuesta ningún esfuerzo, y asimila lo que le entusiasma.


        
Asimismo, el cerebro no sólo maneja datos de la realidad, sino imágenes, recuerdos, y sobre todo sentimientos y emociones. Toda la realidad está teñida de sentimientos, y la conocemos a través de nuestra sensibilidad y afectividad. Y eso facilita el aprendizaje. 


Por otro lado, la sensibilidad de la madre o del padre es lo que establece un vínculo de unión y apego con los hijos mediante el cual se sienten aceptados y queridos... De este modo, notan seguridad y confianza para desarrollarse, para madurar, para ser ellos mismos. Por eso saber descubrir sus cualidades singulares, hacérselas notar, para fomentarlas, y que las pueda utilizar en servicio de otros.







      
La persona aprende cuando siente curiosidad, porque abre la atención sobre ello. Cuando lo nuevo lo interioriza y relaciona con lo que ya sabe, y cuando establece un vínculo afectivo con ello. Si no, es muy difícil aprender. Y los padres, o el profesor, van dando estructuras sobre las cuales construir lo que se debe aprender. Haciéndolo ilusionante, captar su atención, y así podrá asimilarlo porque le entusiasma. 

           


        
Por eso la educación siempre será analógica. Las pantallas no pueden sustituir a una persona en el guiado de la formación de un niño..., puesto que, para empezar, no tienen sentimientos. Requiere la interactuación con otras personas, que además sirven de modelo y referente. Por tanto, cuidar el uso de pantallas: no usarlas de "niñeras"... Y cuanto más tarde mejor. Se ha visto que frenan el desarrollo cerebral: el lenguaje, la atención, el pensamiento, la empatía... etc. 

Respetar la naturaleza del niño, su calma y su desarrollo, sus tiempos lentos de desarrollo, sus juegos imaginativos, su pensamiento mágico… Permitir su curiosidad, lo que le gusta. Poseen una necesidad grande de conocimiento y de aprender cosas. El silencio, el pensamiento, su autonomía..., son importantes.


        
También es necesario estimular el propio pensamiento, y el de cada hijo, desde su interior, para que "utilice" de forma pro-activa su cerebro, y de esa forma pueda aprender. 

Se necesita un trabajo intelectual profundo de las distintas zonas cerebrales para un buen aprendizaje. Además, de ese modo incluso se puede estimular la neurogénesis, y la formación de nuevas sinapsis en esas zonas. En eso consiste la plasticidad neuronal sináptica, base del aprendizaje. También ayuda a la consolidación en la memoria de largo plazo.






                 
* EDUCAR: HÁBITOS, PENSAMIENTO, CARIÑO



         
Para que los niños puedan aprender es necesario apoyarnos en su curiosidad, en su capacidad de sorprenderseporque es la forma en que mejor lo hacen: desde su interior. Presentar las cosas motivando, mediante el juego, que es como lo captan mejor. Y todo inmerso en cariño: necesitan sentirse queridos para madurar y aprender.

Desde pequeños pueden aprender a vivir unos valores humanos universales, basados en principios, porque los ven personificados en sus padres. 

Así podemos hacer atractiva la generosidad, el optimismo, la fortaleza, la confianza, el ayudar a los demás, la responsabilidad, el esfuerzo, la veracidadel agradecimiento, la amistad, la empatía... 

Al vivir estos valores se van formando hábitos que ayudan en el comportamiento personal. Permiten hacer las cosas mejor, con más facilidad. Te lo cuento en "plasticidad cerebral I, II..."



           
Y siempre explicando las razones, según la edad, para que lo hagan con libertad, porque ellos quieren, que es la mejor razón. Así se transforman en virtudes. Además disfrutando cada vez más de ello. Porque sólo se aprende lo que realmente atrae, o tiene una recompensa afectiva. Lo que produce malestar no suele ayudar.




       
Un pensamiento de William Bennett, cuando era ministro de educación en EEUU, ante numerosos problemas de conducta con adolescentes y jóvenes: "No hay nada que determine la conducta de un niño, como sus pautas interiores, sus creencias, su sentido de lo bueno y de lo malo.

        
Podemos aprovechar este conocimiento neurológico para ayudarles en su maduración, para favorecer las sinapsis que le van a servir durante toda la vida. Seducir con lo valioso y noble... 

       
Porque, las acciones van creando hábitos y virtudes, con sus correspondientes sinapsis, circuitos y redes neuronales, que modelan el carácter, y acabarán forjando su identidad y personalidad. 

Por tanto ayudarles a desarrollar hábitos operativos buenos desde pequeños. Además crean sinapsis neuronales en el cerebro, y se refuerzan las ya existentes. Y cuando van creciendo, con las acciones diarias, algunos trabajos y encargos, que les ayudan a desarrollar habilidades, adquieren fuerza de voluntad y responsabilidades. 





Lograr hábitos supone fortalecer las facultades correspondientes. No se trata de repetir por repetir, sino de potenciar esas facultades. La ventaja de los hábitos y virtudes que cultivamos es que cada vez que se realiza la acción, se ejecuta mejor, con mayor rapidez, y disfrutando de ello. Y es la forma de educar la voluntad, porque se va entrenando en pequeñas cosas y de ese modo serán capaces de acometer nuevos retos, y de querer a los demás: lo más propio de la libertad personal.


Respecto a la relación con los demás, cuidar las relaciones personales y la convivencia en familia: mirar a los ojos, conversar, poner comprensión y empatía…, escuchar y ayudar. Además es fuente de plenitud personal y dicha. La persona se construye en el trato con los demás. "Yo me hago gracias al tú del otro", anota M. Buber. 

Un pensamiento de CS Lewis:




          

Y enseñarles a pensar por cuenta propia, a tener espíritu crítico cuando son algo mayores y tienen la capacidad de pensamiento lógico primero, entorno a los 7 años, y analítico después, sin esperar demasiado. Esto se puede hacer por medio de buenas preguntas, que estimulan el pensamiento y la creatividad. 

Darles libertad para que vayan aprendiendo a ser responsables y vayan tomando el timón de su vida... Siempre teniendo en cuenta a los demás: educar su corazón: la "estella polar" que nos orienta en la vida. Te lo cuento en ese post.






           
Espero que te haya gustado y lo puedes compartir con amigos. ¡Muchas gracias!
                                                                              Mª José Calvo
                                                              optimistas educando y amando
                                                                             @Mariajoseopt



URL:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/04/desarrollo-cerebral-iii-habitos.html