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sábado, 12 de diciembre de 2020

LA PAREJA QUE FUNCIONA

      



                           PARA QUE UNA RELACIÓN FUNCIONE...




Todos queremos tener una relación estable que perdure en el tiempo. Con destellos de eternidad. Pero es algo que no sucede sin más, sino que hay que trabajarlo y lucharlo. Y el fruto de esa lucha esforzada de cada uno es la paz y la armonía en la pareja. Esa confianza y ese saberse querido entrañablemente. Este post lo escribo repensando algunas ideas en el arte de cuidar el amor de pareja, origen y fuente de la familia. 


Como hemos visto otras veces, el amor es un gran regalo: "el regalo esencial". Sin embargo, algo vivo que necesita de nuestro cuidado y mimo para crecer. Con el enamoramiento se vislumbra lo que puede llegar a ser, si se cuida y se "trabaja". Si no, se irá debilitando y marchitando... 

Hay que procurar amar cada día más y mejor, para no acabar amando menos y peor, y dejar que ese amor muera.

"Trabajar" el amor cada día con pequeños gestos y atenciones que lo expresen, comuniquen, y reaviven. En los momentos buenos, y en los menos buenos, o incluso en los más difíciles, como los que vivimos por la pandemia. Y aunque en ocasiones duela, como sucede en las crisis del amor.



El "sí quiero" inicial e incondicional es la forma de hacer del enamoramiento algo estable que nos dé su energía y su calor en todas las circunstancias de la vida. Nos da libertad para centrarnos en lo importante: querer de veras a la otra persona. Y que lo "note".


El amor es "don de sí a los demás", en concreto a quien elegimos para compartir ese proyecto vital; y fruto de él son la comprensión y el perdón. El cariño hondo. 





En esta línea, pongo algunas claves del libro "La Pareja que Funciona", de Fernando Poveda, economista y orientador familiar, que reafirman y nos dan unas ideas importantes para la vida. Gracias, Fernando por tenerte por aquí. Bienvenido a este espacio web de valores familiares, saturado de #optimismo. Abajo dejo la web, y anoto algunas claves suyas, entrelazadas con otras ideas. 



La primera que nos presenta es la base de todas las demás: tomarse en serio la vida de pareja, estudiar todo aquello que ayude a vivir bien lo que, a la larga, resulta lo más importante. Por ejemplo, leer buenos libros de pareja, asistir a charlas, suscribirse a blogs… Cuanto más conozcas sobre la relación de pareja mejor te irá en la vida. Y luego, concretar gestos, detalles, planes de acción que afirmen ese amor. Intentar vivirlo.



Otra clave es poner el foco en las prioridades de la vida: primero lo primero, como refieren tantos expertos, S. Covey, Victor Kuppers... que te sonarán. Y la relación de pareja es lo más importante: no tus hijos, tus padres, tu trabajo, tus amigos, ni tus hobbies. Todo eso es importante, pero no lo primero y más importante: el otro es primero.



Por otro lado, algo fundamental para que la vida en pareja se pueda desarrollar es cuidar la comunicación. Otra clave. Comunicar ese amor. De nada sirve tener los pensamientos, sentimientos y afectos escondidos en el corazón... Esto se concreta en usar las "muletas" de la comunicación, esos momentos especiales que hacen que el hábito de la comunicación sea una realidad. Aprender a hablar en el idioma del otro, elegir las palabras correctas, ser asertivo, huir de los reproches... Cuidar la comunicación es primordial en la relación. Dejo unos tips para intentar luchar en uno en concreto que te haya gustado, o interesado más. Y más adelante en otro..., y luego otro...






La relación es algo que hay que cuidar, conocer y mimar como un gran tesoro, como si fuera "un preciado bonsái". Para mimarlo es importante tener cubiertas sus necesidades, y tener claro que, si no se cuida, como todo lo vivo, se muere.



Otra idea: las relaciones sexuales, ese abrazo maravilloso que expresa el amor y conecta, es muy importante. También hay que cuidarlo con esmero. Aprender a disfrutarlo desde el punto de vista físico, pero también afectivo, con cabeza y corazón. Así como fomentar la generosidad de cada uno en la entrega, y de atender primero al otro, por encima del propio placer, que apenas dura unos momentos, como dijera Chesterton. En la persona, la sexualidad es tan grande y enriquecedora, que no merece menos que estar protegida por el amor. ¡Su marco específico!, en el que cobra toda su grandeza y despliegue.





Otra clave: detectar los enemigos del amor mutuo. Incluye algunas cosas que pueden alejar de la felicidad y estabilidad en la pareja. Por ejemplo, el sueño, el yo más egótico, los sentimientos, que van y vienen, los prejuicios, la falta de tiempo, las discusiones, que lesionan el amor… Son enemigos que conviene mantener a raya para que no coman el terreno. Al enemigo, ni agua.






Sigue con algo sobre el buen humor, con esa actitud positiva que anima y da energía. Y la buena gestión de las crisis. Perder el miedo a las crisis, que pueden ser normales y previsibles. A veces, simplemente porque el amor necesita crecer y madurar. Hacerse de mejor textura. Vale la pena aprender a gestionarlas para que ayuden a crecer, más que a separar y dejar heridas. Puesto que, la inmensa mayoría de ellas tienen solución.




Para acabar, la importancia de la prevención. Anticiparse y tratar los problemas a tiempo, o mejor, impedir que surjan. Anticiparse es prevenir. Y prevenir es curar. 


Pero, lo frecuente es caer y enfadarse. Por eso, la necesidad del perdón. Perdonar, olvidar y volver a empezar. Todos somos más vulnerables de lo que parece, y necesitamos que nos quieran, a pesar de nuestra poquedad en ocasiones... Eso es la vida en pareja: empeñarse en querer. ¡Facilitar el amor a la persona querida! 


Que cada caída sirva para crecer y unir más a los dos. Se necesita comprensión y un corazón grande capaz de amar de veras. Así el perdón sale sin apenas esfuerzo, porque el cariño "derrite" las ofensas. Se le quiere más allá de lo que pueda fallar, como señalara la gran filósofa, y amiga, Jutta Burggraf.





Resumiendo, ¡enamorase! y volverse a enamorar. Esto es posible si pones cariño en cada momento, en cada detalle, en cada conversación..., pensando en la otra persona. Poniéndola en el centro del corazón. Es vital descentrarse del poderoso yo, que resurge una y otra vez, y puede devorar el amor. 







Espero que te  haya gustado, y puedes compartir con amigos. ¡¡Gracias!!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:








Os dejo la web de Fernando Poveda: la pareja que funciona ¡¡Muchas gracias!!
                            (http://www.laparejaquefunciona.com/)




                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mjoseeopt




URL del post:

https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/12/la-pareja-que-funciona.html

jueves, 30 de julio de 2020

CONTROL EMOCIONAL EN PAREJA

  
                            
                                AUTOCONTROL EMOCIONAL EN PAREJA


         
Los afectos son necesarios e importantes para vivir como auténticas personas… Nos caldean interiormente, y nos colorean la vida. La nuestra, y la de los demás. Expresar los sentimientos, conocerse, compartir estados de ánimo, conectar con la persona querida. Algo que nos hace dichosos.
       
Sin embargo, es necesario pasar ese mundo emocional por el filtro del pensamiento y la razón, para crear de veras "lazos" con quienes tenemos cerca. Especialmente en pareja, origen y fuente de la familia.
  
Controlar no significa reprimir, sino disfrutar y estimular los sentimientos y afectos que vayan en la dirección de quererse más y mejor. 






Bases neurológicas...

Hemos visto en otro post la base neurofisiológica de las respuestas emocionales en las relaciones humanas. Dejo enlace abajo. Este conocimiento nos es de inestimable ayuda para intentar poner cabeza y autocontrol personal, con una perspectiva acorde a la grandeza de la persona. Integrar cabeza y sentimientos. No ser esclavos de los impulsos, que van y vienen...

Cuidando las relaciones se construye un ambiente cálido y humano donde cada persona puede crecer y dar lo mejor de ella, en ese entorno alegre y de confianza. Muy en especial en familia, donde la confianza y cariño se amalgaman con la libertad personal, base esencial para la formación de cada nueva persona que viene a este planeta… Y donde se aprende a querer a los demás, algo tan necesario para tener una vida lograda, y por tanto ser feliz.


       
En las relaciones es necesario hacer énfasis en lo bueno y positivo, que necesita intencionalidad, y cierto autodominio para acometerlo. Descubrir lo positivo de la realidad, y en especial a las personas, es una forma de fomentarlo.   
     
Cuando resaltamos lo bueno de los otros, les descubrimos como personas. Lo malo sale solo con dejarse llevar…, y no es específico, ni lo singulariza. 





En pareja...

En lo bueno se conoce mejor a una persona, especialmente a la propia pareja, cuyas cualidades y puntos luminosos advertimos con nitidez al enamorarnos. Y sirven de guía a la hora de ayudarle a desarrollarlos. Además, con ellos nos alegra la vida.
     
Para alimentar el amor mutuo, además de gestos y detalles concretos, es necesario seleccionar buenos sentimientos y fomentarlos. Alegrías, satisfacciones, celebraciones, dificultades superadas, logros y esfuerzo, y controlar los que no merecen la pena, dañan al amor, o nos empeoran como personas, que suelen coincidir... Y aquí es de inestimable ayuda el pensamiento, y la voluntad entrenada, con autodominio personal.




   
Afectos que alimenten el amor...

En el arte de construir una relación es fundamental saber expresar los sentimientos, porque es la forma de conocerse mejor, compartir estados de ánimo, emociones, y conectar con el otro. Los afectos enriquecen la vida, pero a veces nos hacen frágiles. 

    
Conocer las diferencias emocionales entre hombres y mujeres, para no malinterpretar algunas cosas. La mujer necesita mucho hablar de sentimientos, y también recibir muestras de cariño: para ella son vitales. En cambio, al varón le gusta más manejar ideas o hechos más “neutrales”, y saberse admirado. Incluso a veces, desconectar. 

Por eso a la mujer se le da bien cuidar a las personas, y el varón suele "funcionar" mejor por tareas, objetivos y metas... Hay que mirar con los ojos del otro y cuidar esos aspectos en las relaciones, mucho más en pareja.



     
Respecto a la emotividad, un punto importante es poner cabeza y evitar discusiones innecesarias… La crítica, el desprecio, la murmuración, las caras encendidas o contrariadas se contagian, y empeoran la situación. Hay sentimientos negativos que destruyen la relación: son como “virus letales” que invaden todo, lesionando los corazones.




Respuestas emocionales...
       
La respuesta emocional ante un encuentro, conversación..., en familia, o en otros ámbitos, puede ser de dos tipos: refleja e instintiva, mediada por el sistema basal, o razonada y pensada, gracias a la corteza prefrontal.

Hemos visto que lo más propio de la persona es la respuesta emocional compleja, o cortical (REC), en la que el pensamiento guía al sentimiento y a su respuesta. De esta forma, entre un estímulo y su respuesta hay un momento para pensar cómo responder. 






     
En esto consiste la libertad interior: la capacidad y posibilidad de responder de forma inteligente y pensada, de no de dejarse llevar de un instinto o impulso sin más, de forma refleja, como sucede en los animales. Pensar cómo queremos responder, y cómo queremos tratar a la otra persona.

       
Pero, hay momentos tensos en los que damos una respuesta emocional simple o refleja, (RES), impulsados y como “engullidos” por una emoción. Es como un "cortocircuito" límbico que se salta la corteza cerebral. Entonces no se piensa previamente, sino que uno se deja llevar automáticamente del impulso o instinto.
          
Pero no se trata de rechazar impulsos o apetencias, sino de aprender a integrarlos en la personalidad de cada uno. Ver cuáles ayudan a ser mejores personas, o a crear buenas relaciones interpersonales.


      
La libertad interior es la posibilidad y capacidad de poner pensamiento y razón ante cualquier circunstancia que nos toque vivir, para responder pro-activamente, de forma reflexiva, ¡personal!, en el sentido más hondo de la palabra.
     
Citando al doctor Viktor Frankl, con su vida llena de sufrimiento y entereza, ayudando a los demás: "cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos". Siempre podemos elegir cómo responder en esas circunstancias. “Detener el tiempo”, y descubrir un sentido que nos "atrae".


Por tanto, es importante racionalizar y controlar las respuestas emocionales. Aprender a comunicar lo que llevamos en la cabeza y el corazón, con delicadeza y diplomacia, y expresar los sentimientos con serenidad. Y si no es el momento o ambiente adecuado, mejor guardar silencio. Para todo ello es fundamental el autodominio personal, que posibilita esa libertad interior. Comunicar es un arte en el que el otro cuenta...






El orgullo...
 
El mayor enemigo de las relaciones, y sobre todo en pareja, es el “yo” más egótico, y el orgullo… Hay situaciones en las que la disparidad de opiniones suscita emociones encontradas, y si uno se deja llevar de esos sentimientos encrespados se desemboca en una “espiral emotiva” donde se anula el pensamiento y la racionalidad. Y no se atiende a la otra persona. Así se interpretan los intentos del otro en negativo. 

Si prosigue esa dinámica, puede llevar a un “secuestro emocional”, por circuitos reverberantes límbicos sin salida. Con la consiguiente pérdida de la razón, la empatía, y el contacto con la realidad. De ahí a la clínica sólo hay un paso…

Y muchas veces todo por orgullo, por no saber mostrar comprensión y humildad. Por no ceder... Ser conscientes de que siempre vale más la unidad de los dos que el supuesto de "llevar la razón".

        
Por ejemplo, en la relación en pareja, señala Ugo Borghello: “Para que él vea los hondos sufrimientos de su mujer, que ve insatisfechas sus expectativas, tienen que producirse señales atronadoras”. 

Y un defecto en la mujer es que cuando no se siente escuchada le resulta fácil criticar o “atacar” a la persona del marido… Esto es debido a esa primacía de la amígdala, (la parte más instintiva y emocional del sistema límbico), que “salta" las conexiones con la corteza cerebral (la zona racional y de autocontrol).




       
Por eso es necesario aprender a calmarse, y calmar al otro. Tener en cuenta la forma de ser de la otra persona. Cuando uno está más irascible, o más cansado, es necesario que el otro tenga más control, ponga un detalle de serenidad y acercamiento, y tienda un “puente”, mostrando comprensión y empatía rápidamente. Saber mirar a los ojos y hacerse cargo. 

Así, con autodominio personal, para poder hablar sin atacar, con cariño, o por lo menos con educación y respeto, hasta que vuelvan a serenarse los ánimos y retornen sentimientos positivos al corazón. Incluso cambiar de escenario si fuera preciso, para calmarse.

Es una de las habilidades que se entrena con la inteligencia emocional, que ya Platón y los clásicos descubrieran: esa sinergia entre pensamiento y emociones, desde el corazón.

 





     



                                                                         Mª José Calvo
                                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                                         @Mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/07/control-emocional-en-pareja.html

domingo, 31 de mayo de 2015

SINERGIA EN PAREJA

                                       


                                                  SINERGIA EN PAREJA

El día del "sí quiero" uno se compromete por amor, para amar a la persona elegida. Prometer es decir que estará siempre ahí para el otro, a pesar de las dificultades, contratiempos, o vaivenes sentimentales... 

Crear una familia única, ¡singularísima! Algo maravilloso. Con amor, por amor, para amar. Es decir, hacer crecer ese amor que despunta con el enamoramiento, y pone en marcha esa capacidad latente del corazón de cada uno. Por eso, “la fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del amor”.





Desde ese momento surge un nueva realidad: ya no somos un “yo” y un “tú”, sino un “nosotros”, un nuevo-ser-con-el-otro que cobra vida. Con un entretejerse de ilusiones, anhelos, proyectos, sueños, sentimientos y emociones, amistad, actividades compartidas…, y todo sumergido en cariño del bueno. Dos corazones en uno. Lo cual no es tanto una metáfora bonita, sino esa realidad hecha vida.

La consecuencia de ese amor, ¡la familia!, es la única institución natural, antigua como la vida misma, que tiene dos jefes o líderes al mismo nivel. 

La más amable de las instituciones, donde se aprenden de veras los valores auténticos que ha pervivido a lo largo de la humanidad, dando estabilidad y cohesión a esa familia, y a la sociedad entera. Junto con alegría y esperanza.




       
Por eso, la dirección y liderazgo de la familia es algo muy original, y cada uno aporta su forma concreta y distinta de hacerlo, de percibir la realidad, con su forma de querer al otro, así como de educar a los hijos... 

Porque varón y mujer somos diferentes y recíprocos: cada uno diseñado para el otro. El hombre tiende a lo general, le gustan los grandes ideales, quiere "arreglar" el mundo, y también posee más fortaleza. La mujer en cambio, va más a lo concreto, le gustan los detalles, es más delicada y afectuosa…, le atraen los sentimientos y las personas, es acogedora por naturaleza, pero también es fuerte y perseverante en sentido hondo. 

        
El varón está diseñado para la mujer, y ella para el varón. Y en su unión más profunda, a todos los niveles, alcanzan su plenitud más amplia y personal, anclada en el corazón. En eso consiste la reciprocidad en el amor, y se puede lograr buen "feeling" y sinergia.

Somos seres recíprocos, y por eso nos complementamos: cada uno aporta su forma de amar…, y entre ambos se logra un efecto y eficacia mucho mayor, porque no sólo se suman los componentes, sino que se potencian. Uno entrega al otro algo característico suyo, de lo cual el otro carece. Por eso, a la otra persona debemos quererla tan como es, siendo a fondo quien es, con sus notas propias y distintas. Ya lo decía Platón...


Por tanto, es preciso ver las diferencias para valorarlas, hacer equipo, y crear sinergia con ellas. Aunque no nos gusten de entrada..., o a veces sean muy contrarias a nuestro modo de ser, o de actuar. Pero es algo bueno que tiene el otro. Te lo cuento mejor en "diferencias no son defectos".

Porque, las diferencias son lo específico de cada uno, su modo de ser, y nos complementan y enriquecen, incluso nos pueden unir más... Apreciar esos modos y formas de querer del otro..., tan singulares.





Por tanto, la familia tiene dos “líderes” o "CEO", que se complementan. Uno se puede encargar más de poner de moda unos valores humanos nobles, centrados en principios, y el otro, generalmente la otra, de crear un ambiente de hogar cálido y alegre, donde cada persona es importante, y se siente de veras querida. Así como manejar tensiones, poner delicadeza, tono humano, y buen hacer en las relaciones personales y la convivencia. El ambiente es ese factor "invisible" que rodea a la familia, donde se forjan vínculos estables y se aprende a querer a los demás...

      
En cada familia habrá que hablarlo, y cada pareja se organiza como se le da mejor, pero hablando siempre, comentando, trabajando en equipo, valorando las diferencias para ponerlas al servicio del otro, de los otros, del amor mutuo, y lograr multiplicarlas.




Trabajar juntos es formar “un solo equipo”, sobre todo ante los hijos. Porque muchas veces no estaremos de acuerdo: es imposible, dadas las diferencias de cada uno, pero hay que dedicar tiempo, esfuerzo, energía, e ilusión, para ser flexible y ponerse de acuerdo en lo esencial. Así tratar de vivirlo y transmitirlo a nuestros hijos, porque nos están mirando todo el día…, ¡y nos copiarán! Además, necesitan ver el cariño mutuo entre los padres, y un frente unido ante cualquier tema que les pidamos. Eso les da seguridad para crecer, para apuntar a lo mejor de ellos y afrontar la vida con optimismo. 

Si en algún momento no sabemos cómo actuar, o qué contestarles, un “ya lo pensaremos”, nos da una buena salida. Y hablarlo los dos, hacer un referente único y unido… Muy especialmente en la etapa de la adolescencia: necesitan verlo más claro, y nos ponen a prueba para constatar nuestra coherencia con lo que les decimos, porque están construyendo su personalidad.




1- El primero...

Pero, es bueno tener en mente que la primera persona a la que tenemos que cuidar, querer y mimar es nuestra propia pareja. Porque a los hijos se les quiere sin más, por instinto maternal o paternal: llevan nuestra sangre. Pero el esposo o la esposa no. Es como cuidar "una planta delicada", salvando la distancia: hay que regarla, abonarla, que le dé la luz adecuada… Y por eso esmerarse en cuidar la relación de pareja: lo más importante, y nadie lo hará por nosotros. Si quieres ayudar mejor a tus hijos, ¡quiere primero a tu pareja!




El anteponer los hijos al cariño mutuo pasa factura, puesto que ellos son el fruto, la consecuencia del amor, y de él se alimentarán en su desarrollo. Necesitan sentirse inmersos en ese cariño que les ha dado el regalo de la vida...


Y amar significa que el otro es lo primero en la cabeza y en el corazón, y hacer que así suceda. Aprender a priorizar, porque ¡obras son amores…! Sin estar tan pendientes de mirar con lupa las diferencias y los defectos del otro, ni echárselos en cara, ni mucho menos comentarlos con nadie… 

Saber comprender y disculpar, para así amarlo como necesita ser amado: con su singularidad concreta. Es decir, llevándolo en el corazón, siendo parte de él, porque ya no soy un “yo” en solitario: somos dos en “un solo corazón”, con una sola mente.

Y concretarlo en pequeños gestos y atenciones que alimenten ese cariño cada día... Por ejemplo, un beso antes de salir, un te quiero infinito, te admiro por esto..., confío en ti, estoy orgullosa de lo que has hecho, lo mío siempre es tuyo, ¿que te gustaría?..., me emociona que me mires así..., me encanta estar contigo... Y mil cosas que se te pueden ocurrir, y a él, a ella, sabes que le gustan. Por eso es necesario también tener en cuenta su forma de sentirse querido, su "lenguaje" del amor concreto que le llega mejor. Te lo explico en el post "comunicar el amor".






2- Los hijos...

Por tanto, el “secreto de la educación” está mucho más en el cariño y armonía sincera de los padres, que nace del amor. Somos “el núcleo” de la familia, de donde surge el amor y la alegría, para desbordarse eficaz hacia los hijos y darles vida..., en todos los sentidos. Esa es la forma en que se sentirán de veras queridos, lo cual es "el motor" de su formación y educación. Te cuento algo en "marcos del desarrollo infantil I: la familia".


Y armonía es buscar la unidad en la diversidad, como apuntara G. Thibon. Saber unificar nuestros distintos puntos de vista, ir más allá de las diferencias y pequeñas discrepancias, ponerlas entre paréntesis, para conseguir la “unidad” de todo el ser.
Si no nos ponernos de acuerdo, los hijos se decantarán por uno u otro, según lo que les “convenga”, y puede ser origen de trifulcas y desavenencias en la propia pareja. O mucho peor, que ellos piensen que sus padres no se quieren, o que uno es “el bueno” y el otro “el malo” de la película… Y sufren lo indecible. 


Esto se puede evitar hablando antes, poniéndose de acuerdo en los puntos esenciales o, cediendo algo en nuestra forma de verlo, para unificar criterios. Y siempre, apoyar al otro delante de los hijos. Decirles ya hablaremos o lo pensaremos, en plural... Prestigiarse el uno al otro en todos los aspectos. Amarse: es el camino.



Por eso es tan importante la armonía entre los dos, porque de esa forma se desborda el cariño hacia los hijos, se sienten queridos, y se desarrollan en plenitud: logran lo mejor de sí gracias a ello. Además se les presenta un buen modelo y referente de amor, y tendrán recursos y cariño para aprender a amar: la asignatura más importante de la vida.









           Dejo el artículo que elaboré para Hacer Familia, que te recomiendo.








Puedes comentar y compartir con tu familia y amigos. ¡¡Muchas gracias!!



Dejo algunos enlaces relacionados con el tema:





* "¿Conciliar, o integrar?: si quieres ¡puedes!  








                                                                                                                                                                          
                                                         Mª José Calvo
                                           Optimistas Educando y Amando 
                                           optimistaseducando.blogspot.com
                                                        @mariajoseopt    

                                                                 



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https://optimistaseducando.blogspot.com/2015/05/sinergia-en-pareja.html