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martes, 17 de octubre de 2023

QUERER A LAS MUJERES, Y A LOS MARIDOS

 
                                           PAREJA: ¡QUERERSE!
        IDEAS PRÁCTICAS PARA QUERER A LAS MUJERES, Y A LOS MARIDOS

Tenemos un escritor invitado en el blog, que ya ha pasado por aquí más de una vez: el humanista Tomás Melendo. Hoy nos habla sobre cómo actuar para que la mujer se sienta de veras valorada y querida. ¡A su forma! Y luego los maridos...
Vivimos en una cultura dominada por el amor-sentimiento y el emotivismo, pero el amor ha de cuidarse y trabajarse cada día, con sentimientos fuertes, o con menos. Es vital alimentar el "fuego" del amor con atenciones y delicadezas... cada día. Pues el amor es como el pan: el de ayer se va quedando duro.


Para la mujer, sentirse amada es fundamental, así como para el hombre lo es sentirse respetado y admirado. Y sin eso le es muy difícil dar amor, de la misma manera que a la mujer, sin amor, le es muy difícil respetar a su marido. 
Vimos en otro artículo ideas en este sentido: "querer a los maridos". Dejo el enlace abajo.

Vamos con algo práctico para quererse efectivamente, y te dejo con el profesor Melendo:


1) Querer a las mujeres

"1. Tu mujer, la primera y la única


Quiere a tu mujer más que a cualquier otra, también más que a tu madre (no olvides que tu madre es la suegra de tu mujer).


2. Escúchala y compréndela


No pases demasiado tiempo con ella lamentándote del trabajo y del resto de tus ocupaciones.

Más bien, interésate por sus problemas y escúchala.


3. Sorpréndela con detalles


Deja constancia en tu agenda de las fechas clave, en las que agradecerá detalles especiales. Y no sólo esos días: procura también tener detalles especiales cuando no existe más motivo... que ¡expresar tu amor!


4. Mantén en orden tu escala de valores


Convéncete de que el negocio o la empresa más importante de tu vida es tu familia: tu mujer y tus hijos, por este orden.


5. Manifiesta externamente tu cariño


No tengas reparo en decirle que la quieres, aun cuando ya lo sabe, y de demostrárselo con detalles concretos, como el interés por su salud y su trabajo, o sorprendiéndola de vez en cuando con el regalo que casi inconscientemente espera, o con esa escapada por sorpresa que tanto le gustan.


7. Cuídate... porque la quieres


No abandones tu físico y procura la elegancia adecuada en el vestido, en el porte, en las posturas… también cuando estés en casa.


8. Amor se traduce en tiempo


Y el tiempo es, antes que nada, tiempo (la calidad viene después).

Deja constancia de los momentos dedicados a tu familia en la agenda de trabajo. Y procura respetarlos, sin excepción, inflexiblemente.


9. Ella, lo primero siempre


Cuando vuelvas al hogar, empieza por cumplir tus obligaciones con tu mujer (y con tus hijos).

Después, si te queda tiempo, -y es conveniente que te quede- procura leer el periódico, ver la tele o dedicarte a cualquiera de tus asuntos.

Y prescinde del móvil cuando la situación demande una atención exclusiva, ique es prácticamente siempre que estéis a solas!"





                                                        * * *



                                                      

A la mujer le gusta oír que es amada, lo necesita para sentirse querida, aunque al varón no le parezca necesario o importante. Para ella lo es. Así como la delicadeza, las buenas formas, el mirar a los ojos, las caricias, el desconectar pantallas que interfieran... etc. 

Y al sentirse de esa forma tan querida, es más fácil que acierte en el modo en el que al varón le gusta sentirse querido. Y eso revertirá nuevamente en quererla a su modo. Ambos aspectos se retroalimentan.


Para ambos, la confianza en el otro es necesaria, imprescindible, junto con el cariño para que pueda forjar su mejor personalidad. Esa que descubrimos al enamorarnos, con sus cualidades peculiares, tan singulares, que luego debemos ayudar a desplegar y hacerlas más y más reales.


Con agradecimiento ante cualquier detalle, servicio, sonrisa, regalo... etc. Sabiendo que cualquier cumplido o reconocimiento, no sólo en privado, le ayuda a sentirse más valorado, valorada, y le enamora. Muy en especial a él.
                                             
                                   


Y siempre pensar bien del otro: está intentando amar con todo su ser, de la mejor forma que puede, aunque a veces no encuentre el modo adecuado a lo que se espera.
A los varones a veces se les olvida, o intentan querer a su forma, que no es la nuestra, y no nos "llega" bien. También es importante conocer los lenguajes del amor de cada uno, hablándolo juntos, hasta anotando ideas que le gustan para concretar y hacer un plan para la semana.





En este sentido, unas palabras, también del profesor Melendo, para querer mejor a los maridos:


2) Querer a los maridos


"1. Tu marido es único y vuestro amor es lo primero


Quiérelo por encima de todo... y de todos.

También cuando otro te parezca más comprensivo, más atractivo, más divertido... 

Y procura no poner en juego vuestra relación, ni siquiera por cosas importantes.


2. Momentos de tregua


No lo asaltes en cuanto llegue a casa. Ten paciencia. Espera para contarle tus problemas, aun cuando lleves todo el día esperando ese momento.


3. Sé clara y sencilla


No exageres las contrariedades ni finjas un excesivo dolor para inducir a tu marido a hacer lo que quieres.

Dile con sencillez lo que te preocupa, lo que necesitas o lo que te hace ilusión: ambos agradeceréis esa muestra de confianza, que os unirá más todavía.


4. Confía plenamente en él


No lo atormentes con celos ni le ofendas (siquiera verbalmente) con tus dudas. Y no seas irónica.


5. Valora lo mucho que tienes, no lo que "te falta”


No envidies a las otras mujeres ni pongas como ejemplo a sus maridos.

Y haz que tu marido sepa lo afortunada que te sientes, por cosas concretas.


6. La fidelidad "verbal"


Cuidado con las confidencias y los desahogos, sobre todo en momentos de enfado o desencanto.


7. Prepárale su plato favorito cuando creas que lo necesita



8. Cuida tu aspecto externo


Además del desarrollo estrictamente personal y humano.


9. Ten conciencia de tu propia debilidad


Desconfía un poquito de ti misma. Ten en cuenta que las infidelidades comienzan con bastante frecuencia por una amistad sincera con un varón que te comprende y atiende más que tu marido, en la que inicialmente no existe la menor intención de no ser fiel."




¡Gracias profesor por este post tan práctico y útil sobre cómo "ellas", y "ellos", necesitan sentirse queridas, queridos...! Os recomiendo su web: Edufamilia con muchos cursos y recursos. Y uno de sus libros más recientes: "Amar aquí y ahora".


http://www.edufamilia.com
http://www.masterenfamilias.com


                                                          ***







  Cuando amamos nos sentimos como arrastrados por una fuerza trascendente, 
pero no nos sentimos prisioneros, sino libres, 
dueños de nuestro destino.

Respondemos a la llamada,
 a lo que podemos llegar a ser, 
gracias al amor.

 



Para acabar, una idea de Goethe que me parece genial, y sirve para ambos:

“Trata a un hombre como es, y seguirá siendo así. Trata a un hombre como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.” Por eso, si tratamos al ser querido un poquito mejor, le animamos a serlo...





En el día a día tenemos muchas oportunidades de aprender a querer y demostrar el cariño. Hagamos del trato en pareja algo prioritario, aprovechemos la oportunidad de dar lo mejor de cada uno, pensando en el tú del otro, de los otros. 

Primero en pareja, y en familia, con los nuestros, y luego en ambientes en los que nos movemos: trabajo, amistades, hasta donde podamos llegar. Seamos sembradores de paz y de alegría, de optimismo y esperanza.



Espero que te haya gustado, y puedes compartir con tus amigos... ¡Muchas gracias!


Algunos enlaces relacionados:




  



                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2023/10/querer-las-mujeres-y-los-maridos-tips.html

lunes, 23 de marzo de 2020

QUERER A LOS MARIDOS...


                                                  QUERER A LOS MARIDOS...



Tenemos un escritor invitado en el blog, Javier Vidal-Quadras, autor del blog "familiarmente", que ya ha pasado por aquí alguna vez. Hoy nos habla sobre el respeto, y cómo actuar para que los maridos se sientan de veras valorados y queridos. ¡A su forma! Os dejo con él.

"El primer post de la cuarentena va para las mujeres en relación con los maridos. Emerson Eggerichs ha estudiado a fondo la necesidad de los hombres de sentirse respetados. 

Vivimos, dice, en una cultura dominada por el amor sentimiento y, desde el “all you need is love” de los Beatles, pensamos que el amor es incondicional pero el respeto se ha de ganar.
Si para la mujer sentirse amada es fundamental, para el hombre lo es sentirse respetado. Sin respeto, le es muy difícil dar amor, insiste Eggerichs, de la misma manera que a la mujer, sin amor, le es muy difícil respetar a su marido.
¿Y qué es lo que el hombre entiende por respeto? Shaunti Feldhahn, en su libro For Women Only, después de miles de entrevistas a varones, propone las siguientes aserciones (interpretación propia):

  • Muchos hombres sienten que sus opiniones se valoran en casi todas partes menos en casa.

  • El varón es más competitivo que la mujer, le estimula resolver problemas y fácilmente interpreta el consejo e instrucciones de su mujer como una falta de confianza en sus capacidades.

  • El reconocimiento llano y sincero de cualquier objetivo conseguido y el agradecimiento sin reservas, le dan confianza y seguridad.

  • El recordatorio continuo de lo que tiene que hacer o de lo que se le ha pedido le impide demostrar su competencia y le deja una permanente sensación de fracaso y frustración ante su esposa.

  • Cualquier crítica o indirecta en público, por insignificante que parezca, es demoledora y se percibe como una indebida divulgación de su incompetencia o inutilidad; por la misma razón, cualquier halago o reconocimiento refuerza positivamente su visión de sí mismo, de su mujer y de la relación.
Ahora bien, si a la mujer le gusta oír que es amada, al varón no le aporta nada escuchar que es respetado. Necesita verlo con sus ojos. Por lo tanto:
  • Confía en su criterio también en lo doméstico, aunque tú harías las cosas de otra manera, acaso mejor, y no le des órdenes como si fuera un niño más, menos todavía delante de los niños o de terceros.

  • Déjale que dé vueltas por la carretera intentando descubrir por él mismo la dirección y cuando te explique sus problemas en la oficina, no te acostumbres a darle consejos; muéstrale apoyo y confianza en su capacidad para salir de aquella situación.

  • Cuando haya limpiado los mármoles de la cocina, agradéceselo sin más (aunque sea su obligación), y no le indiques que ha olvidado la parte de los fogones ni vayas retocando mientras tanto todo lo que él ha ordenado, porque él pensará: ¡nada de lo que hago es suficiente para ella! Dile que es un buen padre o un buen profesional cuando se ha dedicado a los niños o ha tenido un éxito.

  • Es probable que su orden de prioridad de tareas, obligaciones o urgencias sea diferente en un momento determinado y que esté retrasando alguna por razones justificadas. Dale tiempo antes de insistirle una y otra vez.

  • Reconocerle y valorarle en público es al varón lo que a la mujer es que su marido aparezca con un ramo de rosas que esconde dos billetes de avión para una escapada.
Y, sobre todo, siempre, siempre piensa que está intentando amarte con todas sus fuerzas, pero no siempre sabe encontrar el mejor camino para lograrlo. La denostada frase “detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer” es bien cierta, pero no en el sentido machista que se le atribuye, sino en el sentido real de que una mujer puede aupar o hundir a su marido, porque él, su seguridad y confianza personal dentro y fuera de casa, depende en grandísima medida de la imagen que le devuelven las pupilas de su esposa."

Javier Vidal-Quadras Trías de Bes                          


¡Gracias Javier!, por este post tan bonito sobre cómo "ellos" necesitan sentirse queridos... A las mujeres a veces se nos olvida, e intentamos quererle a nuestra forma, cosa que a ellos no les "llega" tan bien, y no se consigue lo que se quiere... 




En el día a día tenemos muchas oportunidades de aprender a querer a los maridos, y viceversa. Hagamos del trato en pareja y en familia algo prioritario, más en especial en estos momentos, en los que sólo "queda" lo esencial de la vida. Aprovechar esta oportunidad de dar lo mejor de cada uno, pensando en los demás. Primero en los que tenemos al lado, literalmente, y luego hasta donde lleguemos. Cuantos más, ¡mejor! Seamos sembradores de alegría y paz, ¡de optimismo esperanzado! Además, como señalara Chesterton, todos estamos "en el mismo barco" y nos debemos lealtad.





Espero que te haya gustado, que comentes y compartas con todos tus amigos... ¡Muchas gracias!


Algunos enlaces relacionados:

                                                       Mª José Calvo
                                        Optimistas Educando y Amando 
                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                       @mariajoseopt


URL:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2020/03/querer-los-maridos.html