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lunes, 17 de julio de 2017

DISFRUTAR EN CLAVE FAMILIAR




                          DISFRUTAR “EN CLAVE” FAMILIAR

      
       La familia es lo más grande que podamos imaginar. La grandeza de la persona requiere la grandeza de la familia... Donde se nos quiere de forma incondicional, y donde podemos aprender a querer a los demás, en ese ambiente tan entrañable y acogedor. 




         

    No es un agrupación sin más de personas de diferentes edades, emparentadas entre sí, sino "una estructura social muy peculiar y específicamente humana", como señala Elisabet Lukas, continuadora de Viktor Frankl, que resulta insustituible.
El lugar donde se construye cada persona.






      Podemos hacer de estos días de descanso algo entrañable, aunque estemos con la familia extensa... Pero es importante reservar un espacio de tiempo para estar juntos en pareja, fortalecer el cariño mutuo, y disfrutar. Algo que transmitimos a nuestros hijos, porque, en vacaciones también se educa y se forma, aunque quizá no nos demos cuenta. 


      Y es bueno pensar cómo cuidar el amor en pareja, porque, en realidad es el motor de la familia. De él depende que nosotros, y nuestros hijos, estemos contentos y seamos felices. Hay que aprender a priorizar tareas..., y alimentar el amor es una de ellas. Algo que siempre compensa.




        Descansar implica cambiar de actividad para desconectar y renovarnos tanto física, como interiormente, cargar baterías, pero sin descuidar nuestro cariño y nuestra familia.


     Tener en cuenta que, la calidad del amor mutuo es fundamental a la hora de crear un ambiente de familia, optimista y alegre, donde cada persona es lo importante, y es fácil luchar por dar lo mejor de cada uno. Y es el amor auténtico el que estrecha las relaciones familiares y nos da su energía para bregar, y calor para el corazón.





                  

      Es el lugar por excelencia de la persona, de su afectividad y creatividad, porque nace del amor. En ella es donde cobra sentido cada persona y su realización como tal. Y surge de su “generador”, que es el amor de los esposos, que se va desbordando eficaz hacia los hijos. Y se concreta en muchas cosas: por ejemplo, en hacer que la persona querida sea lo más importante, porque la llevamos en el corazón, priorizando la relación. 

          De esta forma, sacar tiempo para conectar, para comprender y querer. Y compartir sentimientos, que es lo que más nos enriquece la vida. Necesitamos un partícipe secreto de nuestra vida, que nos escuche, que nos mire, que nos aconseje y anime… que esté siempre a nuestro lado. Y el otro es ese amigo incondicional con quien queremos compartir la vida, porque le queremos infinito.


       Por eso, en la convivencia nos “descubrimos” como personas, y “descubrimos” a los demás en sus mejores actuaciones. Nos quedamos con lo mejor de cada uno, que es el modo de conocerlos de veras. Porque, lo más “mediocre” sale solo con dejarse llevar, pero, en lo más “valioso” hay que poner pensamiento, intención, ilusión, y deja nuestra huella. 


        Es preciso observar los detalles, el esfuerzo, las cualidades especiales con las que nos alegran la vida, para hacerlas notar, que las desarrollen al servicio de los demás. Y perdonar lo que sea preciso: hay que liberar esos rencores, odios, culpas, prejuicios… Como dijo Walt Disney, “la vida es demasiado corta como para no perdonar”. Es necesario poner el énfasis en lo bueno, y pasar por alto pequeños defectos que la rutina puede agrandar, sobre todo en pareja.







Algunas ideas para concretar en “planes de acción”:


1) Cuidar el amor en pareja






       
Alimentar ese amor, a base de pequeños gestos, amabilidad, simpatía, empatía…, para querer con toda el alma, con todo el corazón, “apostándolo” todo, y dándolo todo, por amor. Aprender a compartir ideas, emociones y sentimientos, creencias y espiritualidad, que muchas veces es lo que da más sentido a la vida.

         
Porque, como dice Mercedes Salisach, "la verdad del amor es que no siempre se siente, sino que se practica". Los sentimientos no acompañan siempre, pero hay que poner voluntad de querer, gestos y detalles concretos, que estimulen sentimientos positivos de admiración y cariño mutuos, y demuestren el cariño...

          
Además, el sentirse querido, es lo que permite madurar y dar lo mejor de cada uno. Por eso, aprender a plasmar el cariño, para que el otro se sienta de veras querido, y así estimular lo mejor de él. 


         
Por otra parte, el que alguien haya prometido compartir un proyecto vital, ha de animar para luchar por el mejor “yo”, para poder regalárselo. 

            
También ha de estimular en generosidad y agradecimiento, en empatía, en ilusión, en asombro y admiración, para pasar por alto esos pequeños roces de la vida cotidiana. Tener una meta alta en el horizonte, pensando más en el ser querido, y en su bien. Es decir, que logre su plenitud como persona singular que es. Así dejar una huella profunda en los que nos rodean.






2) Cuidar la familia


*Cultivar la amistad con cada hijo, conocerlo, ver en qué es bueno, cuales son sus puntos fuerte, qué cualidades tiene y podemos estimular. Pensar qué le gusta, cuáles son sus intereses, compartir hobbies, música, hablar de lo importante, a la luz del cariño. 





*Para que la convivencia sea grata, hace falta la participación de todos, cada cual según su edad. Debemos dar encargos y oportunidades de colaborar. Así aprenden a pensar en los demás, a ayudarles, a darse, y de esa forma “construirse” como personas.


* Además, después de estar todo el curso trabajando objetivos y valores concretos con los hijos, no dejarnos seducir por la horizontal, especialmente con adolescentes. Seguir luchando por adquirir algunos valores y virtudes humanas nobles, que creamos importantes, incluso que piensen ellos algunas… 


* Por ejemplo, es bueno tener un horario, un plan de lecturas que les ayuden a pensar, que disfruten y que los formen, algo de deporte…, y algún campamento de confianza, con un ideario en nuestra línea, o, que tomen más contacto con la naturaleza, mediante salidas al monte, excursiones, caminatas, senderismo... etc.



*Otro punto es fomentar la capacidad de escucha, de comprensión y empatía. Enseñarles a escuchar, con nuestro ejemplo, para que se sientan atendidos, valorados, comprendidos, y así aprendan a hacerlo con los demás.


Por eso es tan importante educar las emociones desde pequeños, enseñar a dominar los impulsos, a tener autocontrol, hacerles fuertes ante las contrariedades... Así como pensar por cuenta propia, antes de actuar. Y todo sumergido en cariño “del bueno”, porque es el artífice de su valoración, de su realización, de su autoestima y, en definitiva, el que les enseñará a querer en la vida…




        
Se trata de atender a las relaciones humanas en familia, para hacer de estos días de descanso una oportunidad de conectar, de demostrar ese cariño con obras, y, de descubrir la dicha de estar juntos. Para esto, hay que aprender a desconectar de “ruidos” y pantallas, de lo accesorio…, que muchas veces no nos deja pensar con claridad, ser creativos, saber admirar y agradecer, mostrar el cariño, y disfrutar de la vida. 





En cuanto a la tecnología, pensando en los niños, es necesario cuidar su desarrollo y tener unas normas claras respecto a su uso, favoreciendo las relaciones personales y los juegos en la naturaleza, fuente de conocimiento y belleza. Por eso, cuanto más tarde mejor.



        

Visitar un castillo y aprender su historia, su arte..., los pueblos que lo habitaban y sus inquietudes y anhelos puede ser interesante. Te dejo el Castillo de Javier...



También explorar un velero, o un barco pesquero, aprender el lenguaje de la mar, valorar a las personas que trabajan en ese ámbito... tan difícil a veces, para agradecerlo.





Siempre manteniendo un tono positivo, de lucha por dar lo mejor de cada uno pensando en los demás. Como una gran mujer señaló: “No permitas que nadie se aleje de ti sin una sonrisa”.








Dejo enlaces relacionados: 


*"Crear ambiente de hogar" I

*¿Conciliar, o integrar?: "si-quieres-¡puedes!", y además logras sinergia



Mª José Calvo
@Mariajoseopt 
Optimistas Educando y Amando 


Espero que te haya sido útil, y gracias por comentar y compartir.



       

URL del post:
https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/07/disfrutar-en-clave-familiar.html

sábado, 17 de junio de 2017

6 CLAVES CON ADOLESCENTES

    

                           6 CLAVES CON ADOLESCENTES


     
Hemos visto en otras entradas las características y etapas de la adolescencia, la maduración cerebral, y 10 “tips" que pueden servir para ayudar a nuestros hijos. Ahora unas orientaciones que sirvan de guía en este momento que se puede hacer difícil, si no sabemos comprender y manejar bien, viendo los porqués de este crecimiento, y, lo positivo que tiene: cambiando el “chip” si uno no está acostumbrado.




         

Está claro que en cualquier relación personal es de gran importancia la comunicación. Y en esta etapa es fundamental haberla trabajado desde pequeños, porque si no es mucho más complicado, aunque siempre es posible.  
       
Para comunicar hace falta al menos dos personas. Si uno no quiere es imposible conectar. Además, hablar no es someter al otro a un interrogatorio, ni tampoco soltar un discurso… Primero es necesario escuchar, sobre todo con el corazón. Y si es una escucha empática, tanto mejor: es uno de los 7 hábitos de Stephen Covey. Ver más allá de lo que dicen, o no saben expresar, y esas conductas que pretenden llamar la atención, porque reclaman cariño… Como dice un amigo, “para un adolescente, más de tres palabras pueden ser excesivas…”



Algunas ideas a modo de “inventario”: 

  • Aunque parezca que tu hijo no te mira…, hay que seguir sonriendo.

  • Confiar en ellos, no criticar, no hablar mal. La confianza da paso a la empatía y a la sinceridad, muy necesaria para conectar.

  • Enseñarles a pensar, también con el arte de las buenas preguntas, y ponerles en situación de coherencia, especialmente con nuestro ejemplo.

  • En las comidas o tertulias, pensar qué tema tratar. No es el momento de sermones, correcciones, o tareas pendientes, sino de conversar, contar anécdotas, escuchar, y pasarlo bien juntos.

  • Comunicación empática: ver más allá de las palabras, teniendo en cuenta los sentimientos, ilusiones, anhelos... También contarles cómo nos sentimos, nuestras preocupaciones, abrirles el corazón. Son mayores de lo que pensamos, y les gusta que los tengamos en cuenta, que contemos con ellos.

  • Quererles de forma incondicional, a pesar de que en alguna circunstancia hayan fallado o no estén a la altura, como nos pasa a todos. No se chantajea con el cariño. Además, el tratarles un poquito mejor de lo que son en ese momento les ayuda a mejorar. Ya lo decía Goethe, Guitton.. etc.

  • Animar, motivar, estimular..., y luego dar confianza y libertad para que vayan aprendiendo a ser responsables.



  • Aumentar su autoestima haciéndole notar lo bueno que tiene, sus cualidades y puntos fuerte. Incluso elogiar algo que haya hecho bien. Nunca corregir en público, y si con un simple gesto o mirada es suficiente, no hace falta “rallarles”… Poner el énfasis en lo bueno y positivo, con optimismo.

  • Enseñarles a controlarse, con su inteligencia, a entrenar su voluntad retrasando gratificaciones inmediatas. No depender de estímulo tan frecuentes, especialmente con las pantallas. Por ejemplo, intentar controlar los cambios de humor, o los imprevistos. Saber esperar... 

  • Con exigencia compresiva. Hablar con ellos de objetivos concretos y retos que se pueden ir recordando a los días… Incluso que se los planteen ellos mismos y piensen en qué quieren mejorar apuntando a lo que les gusta o anhelan.


  • Ayudarles a luchar por adquirir hábitos saludables, no sólo para el cuerpo, sino también para el pensamiento, para el espíritu. Por ejemplo ser buenos amigos, sociables y empáticos, deportistas, resilientes, generosos, más íntegros y coherentes, ayudar a los demás o cooperar en voluntariados… 

  • Y no ceder ante lo que no está bien, los hace peores personas, los despersonaliza o “cosifica”. Encauzar su rebeldía en una dirección que valga la pena. Que se animen a conquistar algo de su personalidad que les atraiga...




  • Disculparnos cuando fallamos, porque lo ven todo, y no siempre con buenos ojos… También para que aprendan a hacerlo. Darles oportunidades de rectificar, de pedir perdón, porque todos nos equivocamos, y repetidas veces. Los padres ayudamos a forjar su personalidad más de lo que creemos. ¡¡Nada se pierde!! Que seamos su referente de cariño donde mirarse.

  • Su cerebro empieza a desarrollarse y madurar, a conquistar capacidades superiores del ser humano, y su afectividad sufre cambios bruscos por la reestructuración cerebral. Pasan de la exaltación a la depresión en un momento..., sin pensarlo mucho, y sin casi poder controlarlo. A veces, ante respuestas un poco impertinentes es bueno quedarse en silencio, y más tarde, dejar caer una buena pregunta para hacerles pensar. 



  • Buscar personas de su edad que les puedan ayudar, o clubes juveniles que vivan unos principios y valores importantes, para que puedan disfrutar y desarrollarse bien en un ambiente de amistad que no vaya en contra de los valores familiares.

  • Conocer a cada hijo, ver qué carácter y temperamento tiene para ayudarle mejor. Por ejemplo, los de carácter sensible sufren mucho en esta etapa, porque todo les influye, y si no lo hablan y se lo guardan en su interior, lo pasan peor. A los que son más tranquilos hay que estimularles en plantearse retos… etc. Y a cada uno según sus  cualidades y fortalezas, apoyándose en ellas, animarle a ponerse metas y objetivos concretos y luchar en ello para construir sus sueños…




Por otro lado, como decía, su cerebro no ha terminado de madurar, pues se está reestructurando, con lo que el pensamiento analítico y crítico, y el poder de decisión, no están totalmente operativos. Tampoco el autocontrol y autodominio personal, o el juicio y valoración de las acciones... Necesitan nuestra ayuda, aunque en un segundo plano, para enseñarles a pilotar su vida. 





  La adolescencia es un proceso de maduración de la persona, 
que descubre su identidad, su pensamiento, quién es, 
sus cualidades y singularidad, 

y así ir modelando su personalidad ¡única! 


     
Por eso tienen que aprender a reflexionar antes de actuar, o de dejarse llevar del impulso, y poner el filtro de la inteligencia a los sentimientos y emociones, para tener autodominio y señorío de sí mismos, y por tanto autogobierno personal. Te lo cuento en ese post.

       




      
Resumiendo y concretando...


                  “6 PUNTOS CLAVE en la adolescencia”


1.- Confiar y dar oportunidades de libertad responsable. Delegar trabajos y cuestiones que puedan realizar es como decirles: “confío en ti, en que serás capaz de afrontar ese reto y lo lograrás…” Si falla, se intenta de nuevo… Quizá es una oportunidad de mejorar. Ayudarles a pensar y a decidir, a planificar…, ¡a priorizar lo realmente importante!






2.- Hacerlos partícipes de la vida familiar. No solo de unos encargos, que deben tener desde pequeños, sino de la marcha de la familia. Son también corresponsables de ello, y es una forma de involucrarles, y de que sientan que es algo suyo… Confiarles algunos problemas o situaciones dolorosas, y también las alegrías, por supuesto. No creerles más pequeños, o incapaces de asumir algunas cosas, incluso de colaborar, o de ayudar a solucionarlo. No hacerlos hijos blanditos. Que aprendan a pensar en los demás, y a mostrar empatía y cariño, ¡y la correspondiente ayuda!





3.- Contarles nuestras cosas, compartir sentimientos de forma prudente. El diálogo, que tanto queremos, se compone de dos elementos: para que nos cuenten hace falta abrir nuestro corazón primero. Que no nos vean como algo rígido que no sabe comprender, querer, o sufrir…, sino hacerles ver que tenemos un corazón sensible, pero intentamos que nuestra cabeza lo guíe… Y les servirá para entender lo que es el amor. Cuando nos conocen de esta forma, nos pueden querer mejor. Y, “solo de quien se quiere, se puede aprender algo”… Además, el cariño les ayuda a madurar y a mejorar como personas.









4.- Como decía aquel profesor, mostrar “exigencia comprensiva”: enseñarles a luchar. Exigir lo correcto, no pasar un mal comportamiento en algo realmente importante. Claro que, para eso debemos pensar qué es muy importante en la familia… Que se planteen metas y sueños nobles. Cuando rectifiquen, saber perdonarles sin recordar todo el día el asunto. 






5.- Un frente unido: “dos en uno”. Para todo esto debemos hablar antes los dos, y poner unas normas claras al respecto que señalen e iluminen un camino. Que sean pocas y claras, pero fundamentales. Por ejemplo, el trato a los padres, su comportamiento, los amigos…, la comida o cena en casa... Porque, si un día “pasamos” unas cosas, y otro no, se pierde autoridad, y creen que es algo arbitrario que depende de una opinión del padre, o de la madre, o del momento en que nos pillen… 

      
en todo lo demás dar mucha libertad para que se puedan desarrollar y "construir" como las personas singulares que son. Hay que decir algunos “noes”, pero muchos “síes”…, aunque no nos resulten cómodos, o lo haga a nuestro estilo. Explicarles que la libertad, ese gran don, conlleva responsabilidad.





6.- Por último, cuidar el uso de pantallas, protegerles, no dejarles solos. Conocer el "efecto pantalla" que denomino yo. Cuidar su maduración cerebral: su capacidad de reflexión, la atención y el pensamiento crítico, el aprendizaje y la memoria a largo plazo... Todo esto es alterado por el uso de pantallas..., especialmente en ese cerebro a medio formar.

Guiarles en su formación íntegra. Hace falta compartir ratos, hablar, "perder" el tiempo con ellos, que es ganarlo, ayudarles. Y lo más importante, conectar de veras con las personas cercanas, en familia, amigos…

        

          
Fomentar tareas en "modo concentración” sin estar conectados, y enseñarles a centrarse. Por ejemplo mediante la con calma y el estudio, que además potencia el pensamiento, la imaginación y la creatividad... Entrenar la voluntad, saber esperar..., pensar en un largo plazo, ponerse retos que animen... y cuidar las relaciones personales y la amistad. Esto lo explico en: pantallas y dependencia, adolescentes y pantallas, o, en pantallas y modo concentración.


        



          
         
Aquí dejo un corte de una película estupenda, sobre la educación de adolescentes, cómo estimular lo mejor de cada uno, los principios, la coherencia, y dejar una huella en los demás: "El club de los emperadores" dirigida por Michael Hoffman, de las productoras Beacon Pictures, LivePlanet, Fine Line Features. 


Un profesor apasionado de Historia Antigua, el profesor Hundert, les transmite claves e ideas del mundo Clásico y su legado para la humanidad.

Os la recomiendo.



Dejo un pequeño vídeo: enlace 
(https://youtu.be/fowOx86MN5c)




                                                                   Mª José Calvo
                                                                                                                                                                                                                                                                                                        optimistaseducando.blogspot.com
                                                                   @Mariajoseopt




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https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/06/6-claves-con-adolescentes.html