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jueves, 18 de diciembre de 2025

LA LUZ DE LA NAVIDAD



                                      LA LUZ DE LA NAVIDAD  


Se acercan días grandes y luminosos. Estas fechas de espera para la Navidad son un momento de tal belleza que cautiva, ilumina, y da esperanza para vivir con ilusión.

Podemos parar nuestra vida ajetreada para repensar la Navidad, para mirar con calma, con perspectiva y hondura, y sorprendernos de ese misterio. Con mirada "nueva", como los niños, que saben descubrir lo bello que nos sale al encuentro. ¿Qué nos querrá decir a nosotros? Lo más importante sucede en el silencio...


Navidad es el misterio del "nacimiento" del Niño Dios en una familia: la familia de Nazaret. Nada hay más bello y sorprendente que todo un Dios hecho un Niño... Es el espíritu de la Navidad. Algo enternecedor, el misterio del amor de Dios que se descubre desde la humildad de Belén. Poniendo el corazón, acercándose al portal, quizá como uno de los personajes, vislumbrando y percibiendo ese amor de Dios por los hombres. Sintiéndonos cada uno muy queridos.

Y nos pone de relieve la grandeza de la Familia, de cada familia, dando vida y cariño a todos los que se acercan... 



 
                    

* Preparar el corazón

Lo propio de esta espera es ir preparando el corazón, como los niños,  montando el Belén. 

Podemos aprovechar esa fuerza del belén para estar pendientes de los demás, para mejorar las relaciones en familia, para las conversaciones con ellos. 

Es un tiempo especial dedicado a pensar en los otros, en alegrarles la vida con detalles de cariño. No es necesario gastar mucho, sino tener ilusión, sorprender con imaginación y creatividad, con pequeños detalles cotidianos, especialmente a los que más queremos. También con los que sufren en muchos sitios, o están solos, tristes, agobiados, o carecen de lo más esencial... Regalar tiempo y cariño.
                  
Nuestros hijos nos están mirando todo el día. Vamos dejando una huella, y marcando la senda por donde ellos podrán pasar… Vamos a enseñarles algo trascendente y valioso que no pasa con las modas ni con los tiempos, y que siempre recordarán en su corazón, y les dará fuerza y propósito en su vida. Y pasará de generación en generación como el tesoro que es.

          

Para empezar, podemos aprender de ellos a ver las cosas con asombro y entusiasmo, sabiendo descubrir lo bonito, lo bello. Intentar poner el Belén entre toda la familia, contando con las ideas de cada hijo. Buscar un lugar importante de la casa, y ponerlo acogedor. Es algo divertido, estimulante, enriquecedor y creativo. Traer unas piedrecitas, un poco de hierba, unas ramas, unas hojas secas, pajas, cortezas de árbol... Y unas figuritas. Recortar estrellas de cartulina o de papel charol, ríos de plata, poner caminitos de arena, unos animalillos... Así pasar un rato entrañable haciendo algo de veras cautivador.


Cuando ya esté montado, podemos hacer un “juego” de imaginación con nuestros hijos y transformarnos en un personaje de aquella época. O disfrazarnos incluso. Escondernos en el Portal, ir con los pastores a ver al Niño, llevarle un queso, un tarro de miel, algo de ropita, o cantarle una canción. Imaginar que podemos estar con su Madre, María, o que hablamos con San José. ¿Cómo les miraríamos?, ¿qué nos transmitirían?..., ¿qué les diríamos?... Cada uno puede escuchar en su corazón.





Con nuestra inteligencia e imaginación podemos traspasar los límites del tiempo y del espacio, y acudir a su encuentro. De eso se trata, de acercarnos al Niño. Crear nuestra propia historia. Ir toda la familia visitar al Niño Jesús y contemplar la mirada de nuestros hijos. Podemos hablar con él, contarle nuestras ilusiones, alegrías, proyectos, sueños, preocupaciones... Y escucharle, pues habla directo al interior, si le dejamos, si hacemos un poco de silencio. Él está deseándolo...


Ver cómo se tratarían María y José, con qué cariño y detalles aunque no tuvieran apenas nada material... pero sí un espíritu entregado, enamorado, agradecido, generoso, alegre. Con mucho cariño. 

¡Con cuánto amor cuidarían a ese Niño, nada menos que el Hijo de Dios! Le prepararían el lugar con mimo y cuidado, con paja harían una cunita confortable en el pesebre frío y duro, le besarían, le mirarían, le sonreirían, le cantarían, le bailarían, y ¡no saldrían de su asombro! 


                   
Podemos hablar con ellos, en la imaginación, en la realidad, pues ambas se complementan. El Belén nos enseña a rezar con sólo mirarlo: es como una "máquina del tiempo" que nos transporta a otro mundo..., y nos ayuda a meternos en la escena, a inspirarnos con sus vidas llenas de sencillez, atentas a lo que Dios les va diciendo...
                
Y aprendemos de ellos un sinfín de cosas: a valorar lo importante, a no ser caprichosos, a pensar en los demás, a regalar cariño y atención, y a disfrutar de la alegría del Recién Nacido. ¡Cuán derroche de cariño supieron poner en ese pequeño lugar de la Tierra, tan "escondido", donde todas las cosas se irían haciendo "nuevas"!
      
Incluso enseñar a nuestros hijos a esconderse en el Belén y hablar con esos Personajes... Ayudarles a cuidar al Niño, a tener detalles con Él, a ser muy amigos suyos, a decirle cosas cariñosas, a pedirle ayuda y darle gracias, a cantarle villancicos... Por vía afectiva, con el corazón, es como mejor se vive y ellos lo entienden de maravilla. 


Por otro lado, allí tenemos hecho uno de nosotros al mismo Dios. Con su grandeza y esplendor, todo el Amor concretado en algo tan pequeño. Toda la belleza y bondad que nos podamos imaginar, condensada en un Niñito indefenso... con los brazos abiertos, esperando nuestra acogida y cariño. En lo frágil nos llega lo eterno... Esperémosle con el corazón emocionado.







* Un referente...

La Sagrada Familia nos sirve de modelo para intentar mejorar como personas, y como familia, para parecernos un poco más a ellos. Aprender a amar y ser mejores esposos..., y buenos referentes de nuestros hijos. También pedirles ayuda ante nuestra "poquedad", a su Madre, nuestra Madre la Virgen, y a nuestro padre el querido San José, el de la sonrisa permanente...

                    
Es el Belén que puso Dios. Y también es el título de un libro de Enrique Monasterio, de Ed. Palabra, que comienza con el Big-Bang..., y nos cuenta la historia viva de cada personaje del belén. Puede ser bonito para hacer ambiente en familia, y leer estos días. O para regalar a los abuelos..., que tanto les gustará. 

Dejo una cita: "Al principio Dios quiso poner un belén y creó el universo para adornar la cuna. Y empezó su trabajo. Hizo mares y océanos de papel de plata, y grandes desiertos de arena dorada para los camellos de los Reyes Magos”...



Por tanto, en la espera del Niño, podemos hacer ambiente de hogar alegre y optimista, lleno de ilusión. Él nos espera en cada aventura cotidiana, en cada reto que nos cuesta. Podemos regalarle esos detalles concretos de lucha, de cariño, de agradecimiento...


Dirigir nuestra mirada al pesebre ayuda a olvidar diferencias y problemas, a quitar obstáculos que separan de los demás y centrarse en lo que nos une. Poner comprensión y perdón, y ser más amables con quienes más queremos, especialmente en familia. Siempre merece la pena, pues nos necesitan alegres. Ahí encontramos la fuerza y la alegría para vivir.

Pensar qué palabras decimos, hacerse cargo de los sentimientos y estados de los demás, cuidar las amistades, poner intención en metas nobles... Son retos que nos salen al encuentro cada día, y nos hacen mejores. Cada pequeña lucha, cada pequeña victoria, nos acerca al belén.


Así será una "espera" con ilusión y esperanza, no con agobios, pesares o ansiedad. Preparar el corazón para el encuentro con Jesús. Además, eso nos hace más dichosos. Que el fulgor de su nacimiento ilumine la noche del mundo..., y su mensaje de amor para todos nos colme de fuerza y ternura para con los demás.


Y disfrutar de la alegría inmensa de estar juntos en familia en estos días tan entrañables, donde Dios mismo quiere nacer en cada corazón, en cada familia. Teniendo más presentes a los que ya nos han dejado..., pero velan por nosotros. Sin que la tristeza haga "nido" en nuestro interior, sino velando también por ellos, aprovechando que tenemos cerca al Niño.

Como decía Viktor Frankl, "que el dolor de haberlos perdido no empañe la alegría de haberlos tenido".


Cuidemos la familia, cada familia: "el corazón" de la humanidad. Te lo cuento en ese artículo...

Cuánto asombro y ternura podemos mostrar ante semejante "Regalo" lleno de significado y trascendencia. Aprender a saborear tanta luz y belleza que se nos da, tanto cariño atesorado... Contemplar el Misterio con ojos y corazón de niño. Y así poder sembrar esa paz y esa alegría que rebosa a nuestro alrededor, en un mundo muy necesitado de paz, de luz, de cariño y perdón, de esperanza. 


Os deseamos de todo corazón una ¡MUY FELIZ NAVIDAD!

   
                                                                       
                                                           


      

Espero que te haya gustado, y puedes compartir en familia y con amigos. Muchas gracias. 

                                      

Dejo temas relacionados:


* El-taller-de-la-navidad con ideas creativas para hacer ambiente navideño

                                                







* Días de familia con libros y películas entrañables




                                                                            Mª José Calvo
                                                                  optimistas educando y amando
                                                                            @Mjoseeopt
                   
      

                                                                          

 URL:
 https://optimistaseducando.blogspot.com/2025/12/la-luz-de-la-navidad.html     
                                                                              

domingo, 29 de diciembre de 2019

LA FAMILIA, LA SAGRADA FAMILIA...




          LA FAMILIA, LAS FAMILIAS, LA SAGRADA FAMILIA



Estamos inmersos en la Navidad. Contemplamos el Belén y aprendemos muchas cosas de la Sagrada Familia... A no quejarnos por cualquier dificultad, a pensar en los demás, a valorar lo importante, a ser humildes, y no caprichosos... Ahí nadie se reserva nada, todo es para todos. Cada uno se vuelca con los demás, se preocupa de alegrarles. Es la familia donde se conjuga más el tú, y el vosotros, que el yo.

María con su "sí" nos trajo al mismo Dios hecho Niño. Y José, el esposo y gran custodio de María y Jesús, siempre velando por ellos..., concediéndoles todo el protagonismo. Dios cuenta con él, le hace colaborador de sus planes. Y se conmueve ante el misterio... Recibe al Niño en sus brazos y antes en su corazón. José, entrañable José, el de la sonrisa permanente.





¡Cuánta delicadeza, comprensión y ternura habría entre estas personas tan especiales! El lugar donde se ama, se ayuda, se perdona si más, porque se quiere con un amor más grande que los pequeños fallos, donde se comprende y se disculpa..., y se conecta de veras con los otros.


"También en nuestro mundo, un pesebre contuvo en una ocasión algo que era mucho más grande que el mundo entero", dirá C.S. Lewis.








Aquí no encontramos discursos sobre la familia, sino un acontecimiento que vale más que muchas palabras: Dios quiso hacerse uno de nosotros, por amor, nacer y crecer en una familia humana. De este modo consagró la familia como camino de su encuentro con la humanidad. La familia, cada familia, cobró un nuevo valor y belleza, que ya poseía, pero se engrandeció y reverberó nuevos brillos y trascendencia.





En la infancia de Jesús, transcurrida en Nazaret, permaneció con sus padres, en familia, sintiéndose muy querido y queriéndoles con miles de delicadezas cotidianas. Así puso de relieve el valor tan importante de la familia en la formación, educación y desarrollo de cada persona que viene a este mundo, que necesita sentirse muy querida, y querer a los demás. El lugar del amor incondicional, del "gratis total" sin esperar nada a cambio, sin recompensas calculadas.






Por tanto, la misión de la familia es acoger y acompañar a cada uno de sus componentes, rodearle de amor para que pueda crecer como persona. No sólo cuando es pequeño y está más necesitado de más cuidados, sino también cuanto mayor es su plenitud como persona. Entonces necesita más, si cabe, amar a los demás para crecer. Facilitar a cada cual que a su vez pueda amar y darse.

También importante a la hora de ayudar a descubrir esa misión única y concreta que Dios ha preparado para cada persona, al pensar su "nombre"... Que estará relacionada con los otros, porque la persona se trasciende a sí misma. Nunca encuentra el sentido en sí misma.



María y José formaron a Jesús en todos los aspectos humanos, ante todo con su ejemplo y cariño, con su vida en familia. Ahí lo aprendió todo. En sus padres conoció la belleza del amor a Dios y de pensar en los demás. Los detalles de cariño y atención a las personas queridas, la maravilla del trabajo cotidiano hecho por amor, al servicio de los demás..., los detalles con las personas conocidas, el mostrar comprensión y ayuda real en las mil necesidades... etc.


Podemos pedir, y luchar, para que nuestra familia sea como una réplica del hogar de Nazaret. Siempre con agradecimiento por tanto recibido, en especial cada persona, cada hijo, por todo lo bueno que hacemos y somos, por el amor que regalamos, por los amigos... Hasta los fallos, que podemos sanarlos con el poder restaurador del perdón.





Es muy consolador saber que tenemos a la Sagrada Familia como protectora de nuestras propias familias. Sólo tenemos que pedírselo. Además, son el modelo más perfecto que podemos tratar de imitar, un referente claro en nuestra vida que nos ilumina.


¡Qué trato tan amable y delicado, tan cariñoso y respetuoso, tan comprensivo y empático habría entre José y María! Con cuánta ternura... ¿Cómo sería el amor de Jesús hacia sus padres?, ¿cómo les miraría?, ¿cómo les querría? ¿Qué sorpresas les prepararía? ¡Qué ambiente tan reconfortante reinaría en ese hogar!: lleno de paz y de alegría.


En la vida escondida de Nazaret estaba una vida cotidiana sin aparente importancia, sin brillos ni éxitos renombrados: una vida de trabajo, vida en familia, trato con Dios, detalles continuos hacia esas personas... Pero todo resaltado por el amor, que pone brillos inusitados a cualquier quehacer aparentemente intrascendente. Aportando trascendencia a toda la realidad. También por la "categoría" de esas personas tan especiales, una de ellas el mismo Dios hecho un Niño "indefenso", por amor hacia nosotros.


Pasar un rato junto a ellos, como los ángeles, los pastores y los Magos, sería como tocar el cielo en la tierra. De ese modo hacer sitio en nuestros corazones para albergarles con todo el cariño agradecido de que seamos capaces. Contemplar maravillados tanta belleza para nosotros.


Podemos poner imaginación y creatividad, meternos en el Belén como un pastorcillo, como el corderito del cuento de Bartolo, como la pastora que le lleva un poco de requesón, y acompañarles en algunos momentos. Así aprender de ellos miles de cosas. 




También podemos pedirles ayuda para que cada familia, la nuestra en concreto, sea lo que puede llegar a ser, si ponemos empeño e ilusión en querer de veras a los que tenemos cerca. Ser agradecidos y detallistas, serviciales, buenos amigos unos de otros, usar el poder del perdón ante cualquier trifulca o disgusto, para sanar heridas. Poner un punto y final, y recomenzar con nuevos bríos. Especialmente en la propia pareja, origen y fuente de todo lo demás. Vaciar un poco el propio corazón de "yoísmos" que no dejan espacio al tú del otro, de los otros..., y devoran el amor.


Es vital aprender a usar las palabras "mágicas": por favor, gracias, perdón, y hacer de la convivencia y de la propia familia algo entrañable, con las cualidades y fortalezas características de cada una.




Nos podemos mirar en la Sagrada Familia,
 e ir construyendo cada uno la suya,
día a día.

Es la gran oportunidad que se nos da para hacer algo grande de nuestra vida, 
que nos aporte un sentido profundo a las acciones
y un disfrute con las personas que más queremos.😉👍🏾😍🌏🌟🌠 

Y, como dice un gran amigo: "en mi familia, y desde mi familia",

 instaurar "la civilización del amor", 🎨😉✌️
como señalara el gran Juan Pablo II.







Dejo algunos enlaces navideños:








* "Días de familia" con ideas de libros y películas...

                                                      




 









                                                                           

                                                                           Mª José Calvo
                                                                       optimistas educando
                                                                            @Mariajoseopt



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https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/12/la-familia-la-sagrada-familia.html

lunes, 23 de diciembre de 2019

¡¡FELIZ NAVIDAD!!



                                                      ¡¡FELIZ NAVIDAD!!



La Navidad es un acontecimiento histórico, y sobre todo un misterio del amor de Dios, que se descubre desde la humildad de Belén. Mirando con el corazón, metiéndose en el portal..., percibiendo ese cariño entrañable entre María y José.

Dios quiso venir al mundo, naciendo en la Sagrada Familia, poniendo de relieve la grandeza de la familia, y realzando su belleza.


"También en nuestro mundo, un pesebre contuvo en una ocasión algo que era mucho más grande que el mundo entero", dirá C.S. Lewis.














* La-familia-y-la-Sagrada-Familia



* "Días de familia", con ideas para disfrutar, libros y películas...
                                                      
* "Crear ambiente de hogar"

* Cuento-de-Navidad-Bartolo 

* La-carta-de-los-Reyes-Magos






                                                                            Mª José Calvo
                                                                         optimistas educando
                                                                            @Mariajoseopt



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martes, 17 de diciembre de 2019

CUENTO DE NAVIDAD: "BARTOLO"...




                                                                 "BARTOLO"


Se acercan las fechas navideñas, y escribo este post con un cuento familiar de hace muchos muchos años..., con una belleza y calidez entrañables. Luego se adaptó para representarlo en el festival de Navidad de Montecastelo. Y Pablo se encargó del resto...: luces, sonido, motivación, alegría..., y ¡mucha ilusión!



Vamos a contar señores
un cuento maravilloso
que ha tiempo sucedió
en aquel portal hermoso
que muchos quisieron ver
hace más de dos mil años
en la cuidad de Belén

Bartolo se llama el cuento
y quienes lo representan
el lector y los pastores
Pascasio y la señora Tecla
un zagal y los pastores
los pastores del portal
y un corderillo muy negro
que al Niño quiso adorar

Stiss… Silencio
¡silencio!, mucha atención
y aprenderéis para siempre 
esta suprema lección




Los pastores bajaban al llano cantando y tocando flautas y rabeles. En el camino estaba la casa de Bartolo con la luz de su lumbre. Bartolo terminaba de cenar patatas con chorizo, cuando llegó a sus oídos el bullicio de los pastores que cantaban contentos y alegres. Cogió el candil y se asomó a la ventana.

-¿Qué pasa?, ¿qué fiesta es hoy?

-Bartolo, ¿no te has enterado?

-No, no sé nada, ahora me iba a dormir.

-Ha nacido el niño Jesús en el Portal de Belén. Vamos a adorarlo y a llevarle estos regalos al Recién Nacido. 

Tú, ¿qué le vas a llevar…?

Bartolo se rascó la cabeza y contestó:

-Pues le llevaré un corderillo. En la vida hay que sacrificarse, y quizá esa gente del portal no sea tan pobre y me pague con creces el regalo.

Bartolo cogió las llaves del aprisco, y con la bufanda hasta las orejas se dispuso a ir al corral. Salió a la calle. Un aire helador azotaba su cara. La nieve crujía bajo sus botazas…

Subió la empinada cuesta y llegó a su corral. 
Los ojos de Bartolo se llenaron de orgullo cuando, al abrir la puerta, pudo contemplar su rebaño de corderos blancos. Allí, a un lado, destacaba una mancha negra. Era un corderillo negro al que sus hermanos despreciaban. No le dejaban decir ni "beee”. Le daban topetazos, se reían de él. Y le habían compuesto una canción para burlarse de él. 

Bartolo dijo: a ver, ¿quién de vosotros quiere ir a Belén con el Niño?


Silencio absoluto. Nadie abrió la boca.

Dijo Bartolo,
A ver, tú.

-Soy pequeño todavía. No, no quiero ir.

Y tú, ¿quieres ir al portal?

Mi mamá oveja no me dejará. Soy hijo único. No, no quiero ir.

¿Quieres ir tú?

-Me gustan mucho estas retamas tan frescas. No me apetece ir.

Entonces tú, que ya tienes la patita curada.
 ¿Quieres venir con el Niño?

-No, que el Niño me tirará del rabito. No quiero ir.

Me estáis impacientando. Bueno, terminemos pronto. Si entre vosotros hay algún voluntario, que levante la patita.

Todas las patitas quedaron quietas en el suelo. Pero el corderillo negro se atrevió a levantar su patita diciendo:

-Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

Pues, andando, aunque seas lo peor de mi rebaño. Me da pena tu lana negra.

Ven que te coja de las patas y te ponga sobre mis hombros... Vamos al Portal… Al fin y al cabo, un cordero negro siempre vale menos que uno blanco.

-Bbeee… ¡voy a ver al Niño!, bbeee… ¡quiero ir a Belén!

El rebaño se puso loco de contento, y dando brincos de alegría comenzó a cantar.

Viva lo blanco, muera lo negro…
Viva lo blanco, que es lo que quiero…

Bartolo cerró bien la puerta, y bajaba la cuesta resoplando de frío, con el cordero negro sobre los hombros. Los matorrales estaban vestidos con túnicas blancas. El cielo, gris plomizo, amenazaba con una tormenta de nieve. Se encontró con el tío Pascasio.

-¿Qué hay, compadre?...

Vengo de Belén.

Alí voy yo.

Compadre, ¡qué Niño! Tienes que cerrar los ojos porque , ¡qué luz!...

Y, ¿le llevaste algo de regalo?

Sí, dos palomas y un tarro de miel.

Pues yo voy a llevarle este cordero.

El tío Pascasio dijo, mirando con avaricia el cordero…

Oye, no seas tonto compadre, véndemelo a mí. El Niño con cualquier otra cosa estará contento. Es el único cordero negro que hay en la comarca, y me gustaría tener un rebaño de corderos negros. Te pago lo que quieras… ¡Cinco veces lo que vale!





La ambición cegó a Bartolo, y dijo anhelante:

¿2000 denarios contantes y sonantes?

Como éstos… Saca el dinero del bolsillo y se lo da.

El corderillo negro se puso triste… Se le nublaron los ojos y dijo:

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!


Bartolo subía la senda llena de guijarros diciendo…

Al Niño le llevaré un conejo. Al fin y al cabo un conejo vale menos que un cordero.

Camino de la majada iba Pascasio cuando se encontró con la señora Tecla.

Compadre Pascasio, mucho ha madrugado usted hoy.

Sí, fui a Belén a conocer al Recién Nacido ¡qué guapísimo es!

De allí vengo yo. He bailado ante el Niño todas las danzas de mi juventud, y le he llevado un requesón. Pero compadre, ¿qué corderito negro es ese que lleva usted ahí? Es el primero que veo de ese color en esta país, ¡con lo viejecita que soy!

Mis dineros me ha costado. Ese pícaro de Bartolo me ha sacado 3000 denarios por él.

Pues yo le daría eso, y mucho más. Mi hijo desea tener un rebaño de corderos negros.

Si lo paga usted bien, y me da 5000 denarios, ¡suyo es!

Pues trato hecho.

Y el corderito pasó a las manos sarmentosas de la señora tecla. Humildemente dijo:

Bbeeee… ¡yo quiero ir a Belén!

La señora Tecla lo dejó en su aprisco. Cerró la puerta y se fue pensando… ¡qué alegría tendrá mi hijo cuando venga y lo vea. El corderito negro se quedó temblando de frío, y con un hilito de voz dijo: 

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

De pronto, ¡oh sorpresa! Allí tirada en el suelo, en un rincón, había una piel de lobo. Rápidamente, envolviose en ella y dijo: 

Así nadie me reconocerá. Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén!

Sacó fuerzas de su poca experiencia. Puso dos fieras luces en sus ojos, y de un salto, subió a la pared del corral, dio otro brinco… y, ¡ya era libre! 
Corría, corría, jadeante atravesando barrancos, subiendo senderos orillados de espinos…

Bbeee… ¡yo quiero ir a Belén! Nadie me reconocerá.

Y meneaba la cola de lobo azotando los tomillos y jaras nevados, y… ¡hala a Belén! Corría, corría… 
Sus pezuñas estaban sangrantes y su cuerpecito temblaba de emoción.
Bbeee… ¡quiero ir a Belén!

Un zagal clamó a lo lejos:
¡Pastores…! ¡pastores! ¡Un lobo ha bajado al llano! ¡devorará nuestras ovejas! 
Pastores… Pastores, ¡vamos a matarlo!

Silbó una piedra, después otra….. El pobre corderito corría bamboleándose. Sintió un agudo dolor en su cabecita y vio cómo la nieve se teñía con su  sangre y corría… corría, con la ilusión de llegar.

Bbeee… ¡quiero ir a Belén!

Por fin a lo lejos vio una luz que salía del Portal, y sacando fuerzas de flaqueza llegó hasta ella. En la cueva bendita había cántaros de luz, melodías celestiales.
Abriéndose paso, con inmenso esfuerzo, entro cayendo casi agonizante en el Pesebre. Un terrible murmullo se oyó.





¡Un lobo!, ¡un lobo ha entrado en el Portal y viene a devorar al Niño!… ¡Qué desfachatez! Matémosle, matémosle a pedradas…

La Virgen se levantó cariñosa. Quitó el disfraz de lobo y apareció el corderito. Lo tomó en sus brazos y al instante sintió un inefable bienestar, y lleno de alegría, dijo:

Bbeee… ¡ya estoy en Belén!, ¡ya estoy en Belén!



María iba acariciando sus orejillas, su lomo, sus patitas, y… ¡oh prodigio! A cada caricia de la celestial Señora, los vellones negros se volvían blancos. Tan blancos, que irradiaban luz dorada de amanecer y en su lomo apareció inscrito unas letras con el nombre de Jesús. 


Y allí se quedó. Era el íntimo amigo de Jesus. Juntos jugaban por las praderas… y… después… ¿no habéis visto al Niño Jesús con un corderillo muy blanco? Pues ese es el corderillo de Belén, que por el empeño y el esfuerzo que hizo en ir al Portal, acompañó a la Sagrada Familia y alegró mucho al Niño Jesús.

Y… colorín colorado, este cuento se ha terminado.






Espero que te haya gustado, y te animes a contar cuentos navideños alrededor del Belén... Hacer ambiente en familia, preparando esta Navidad, y disfrutando de algo asombroso que quedará en el corazón de nuestros hijos... aportando su fuerza y sentido.



Dejo algunos enlaces relacionados:






* Vídeo "el mejor regalo navideño..."


* "Días de familia", con ideas, libros y películas...

                                                      




                                                                             Mª José Calvo
                                                                         optimistas educando
                                                                            @Mjoseeopt




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https://optimistaseducando.blogspot.com/2019/12/cuento-de-navidad-bartolo.html