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Cerebro y aprendizaje III

       


                  DESARROLLO CEREBRAL III


       Pongo a modo de índice los dos temas que abordo, por si quieres elegir alguno en concreto. Los pongo en varias páginas.

   I) Desarrollo cerebral
   II) Etapas de maduración y educación de los hijos
  III) Cómo funciona el cerebro para el aprendizaje 


Vamos con el tercer punto del desarrollo cerebral


III) CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO PARA EL APRENDIZAJE. PLASTICIDAD.


         Una vez visto un poco el desarrollo neurológico del cerebro, y las etapas, vamos a abordar el aprendizaje y educación de los hijos. Hay que saber que hay dos tipos de aprendizaje, grosso modo. 

         Dejo los apartados, por si te quieres centrar en alguno en concreto.

          1) Tipos de aprendizaje

          2) Educar a una persona
                * Hábitos, pensamiento, libertad y cariño
                * 4 puntos clave

          3) Plasticidad y aprendizaje



          1) TIPOS DE APRENDIZAJE


         Uno de ellos es el aprendizaje de funciones innatas al ser humano, como pueden ser: conocer el medio, la deambulación o la marcha, el equilibrio, la sensibilidad fina y gruesa, más tarde el habla, y la relación con los demás..., y posteriormente el propio pensamiento. Esto depende de la maduración del sistema nervioso, aunque influye mucho un ambiente apropiado. Y se adquieren solas: no requieren un aprendizaje expreso. Basta con tener ese  ambiente, y que nos vean hablar, movernos, sonreír..., y lo aprenden por imitación.


       Pero hay otro tipo de funciones específicas de cada persona, basadas en unos valores humanos nobles, o relacionadas con la cultura en que se encuentre. Estas funciones no se adquieren sin más como las anteriores, sino que precisan un aprendizaje más concretouna guía para adquirirlas. Y también se aprender por imitación y esfuerzo

      Pueden ser, por ejemplo, el orden desde muy pequeños, la alegría, la generosidad, la amistad, la empatía, la comprensión, la responsabilidad, el esfuerzo, el pensar en los demás y ayudarles... Y están relacionadas con unos periodos más sensibles en los que es muy fácil adquirirlas. Su naturaleza está predispuesta y preparada para ello.


          El desarrollo cerebral tiene unas etapas evolutivas, parecidas en todas las personas, para adquirir algunas funciones. Por ejemplo, la etapa sensitiva con percepciones de los sentidos; la motora, con el gateo, el arrastre y la marcha; la etapa del lenguaje y conocimiento del medio; y luego la adquisición del razonamiento y el pensamiento propio, el autocontrol, las capacidades ejecutivas... etc.

         Existe un lapso de tiempo en el que es más fácil su aprendizaje, porque el estrato cerebral está preparado. Este tiempo es el "periodo crítico" para esa función concreta. De ahí la importancia de los primeros años de la vida, en especial hasta los 6-8 años, para asentar esas funciones primordiales, aprovechando esos periodos.




       Ahora vamos a centrarnos más en las segundas funciones. Al ver el neurodesarrollo, dejo enlace abajo, queda claro que el cerebro no funciona como un ordenador, sin más, con una capacidad de almacenamiento concreta. Sería un reduccionismo tremendo. No se trata de llenarlo de datos, sino que "aprende" gracias a su maduración, estableciendo conexiones y relaciones entre las distintas zonas y redes, y en concreto entre las neuronas, en base a lo ya madurado y asimilado. Y tienen mucho que ver las emociones. 


          La base del aprendizaje está en la plasticidad cerebral sináptica. Cada vivencia, cada experiencia, deja una huella en nuestro cerebro, y desarrolla conexiones entre neuronas. La mayor plasticidad la tiene el recién nacido, y luego va disminuyendo hasta la pubertad, en la que aparece otro gran pico. Por eso, los adolescentes tienen gran capacidad de aprendizaje. Estas sinapsis, cuando se utilizan mucho, se quedan más establecidas, y se recuerdan mejor, y están muy relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Y, si no se utilizan, desaparecen. 


          Hay muchas emociones que estimulan la maduración y el aprendizaje. Por ejemplo, la alegría y el optimismo, que permiten la confianza, y anima al aprendizaje. También la curiosidad, y la sorpresa, aunque de un modo distinto. Nos animan a prestar mayor atención, lo cual revierte en el aprendizaje. También nos motivan, y la motivación siempre ayuda, porque produce una recompensa, bien en forma de aumento de aporte de oxígeno y glucosa, o bien a través de la dopamina, un neurotransmisor muy relacionado con la recompensa. 

        Las emociones guían la atención: la focalizan en algo que interesa, y, como consecuencia, se aprende casi si esfuerzo.



            
          Como el cerebro funciona a través de redes interconectadas, cuanto más sabemos, mejor aprenderemos otras cosas nuevas, porque tenemos dónde asentarlo y relacionarlo. No son ideas sueltas sin conectar o asentar...


       Para recibir y procesar la información hay vías aferentes, que aportan esa información del exterior, o de nuestro interior, y tienen interconexiones entre distintas zonas cerebrales. Por ejemplo sensoriales, cognitivas, emocionales, premotoras y motoras, auditivas, visuales... Y luego, se elabora una respuesta, mediante las vías de salida del cerebro. Por eso, ser inteligente es saber relacionar distintas cosas en el cerebro y en el pensamiento. También hay diferentes tipos de inteligencia, como señala H. Gardner, aunque el cerebro actúa siempre como un "todo". No usa solo una capacidad determinada, sino que engloba y trabaja todas las zonas que se requieren, cada una con su función concreta. Y cada persona es singular, y sus conexiones, ¡únicas!


       Los circuitos que se utilizan más se reafirman, y potencian el aprendizaje. Pero hace falta tener una base perceptiva, experiencial para aprender y construir el propio conocimiento. Y los niños necesitan una persona que les vaya guiando y estructurando su aprendizaje. 

                Primero son los padres, y luego los maestros y profesores, ayudados de los padres también. Y no solo se precisa "enseñar" cosas, sino que el niño quiera aprender, que le motive desde su interior, porque siente curiosidad y disfruta. De esta manera, no le costará ningún esfuerzo y asimilará lo que le entusiasma. Por eso es bueno dejarles experimentar desde bien pequeños, que tengan conocimiento perceptivo y experiencial, y libertad de movimientos, acercarse a la naturaleza, fomentar que puedan elegir y decidir lo que quieren hacer..., que inventen sus juegos y juguetes... etc. También es muy importante la interacción personal, base de la empatía, del lenguaje corporal, y de la socialización de la persona. 






        Además, el cerebro no solo maneja datos de la realidad, sino imágenes, recuerdos, y sobre todo sentimientos y emociones. Somos seres emocionales y eminentemente afectivos. Toda la realidad la percibimos teñida de sentimientos, y la conocemos a través de nuestra sensibilidad y afectividad. Es lo que facilita el aprendizaje. Y por otro lado, la sensibilidad de la madre, o del padre, es lo que establece un vínculo de apego y unión con los hijos, mediante el cual se sienten aceptados y queridos... De ese modo, notan seguridad, confianza y cariño para desarrollarse y madurar; para aprender y ser ellos mismos. 


       El cerebro no es un almacén de datos, sino que los procesa. Y se basa en la conexión de redes neuronales, que relacionan la información que manejan. Cuando se trabaja algo se usa la memoria de trabajoo de corto plazo. Permite pensar lo que queremos hacer, ejecutarlo, hacer un esquema mental, retener algo de información... etc. Pero, para el aprendizaje real, se precisa que esos datos se integren en la memoria de largo término. Y eso no tiene un lugar concreto en el cerebro, sino que cada aspecto de esa realidad se integra en la zona correspondiente de la corteza. Luego, para recordarlo, hace falta reproducir y reintegrar todos ellos. Todo en el cerebro es muy complejo, pero maravilloso...


         La persona aprende cuando, movida por la curiosidad y el asombro, o por una pasión, puede admirarse de las cosas, como señala Aristóteles. La admiración es la "chispa" que enciende la atención para enfocarse en algo... Y aprende, cuando lo nuevo lo interioriza sobre lo que ya sabe: cuando lo relaciona con ello y establece un vínculo afectivo. Si no, no puede aprender.

         



        Por eso, la educación siempre será analógica. Las pantallas no pueden sustituir a una persona en el guiado de la formación de un niño..., puesto que, para empezar, no tienen sentimientos ni empatía. Requiere la interactuación con otras personas, que además, sirven de modelo. 

        También es necesario estimular el propio pensamiento de cada hijo, que sea crítico con la información, para que "utilice" de forma pro-activa su cerebro, y de esa forma, pueda aprender. Se necesita un trabajo intelectual profundo de las distintas zonas cerebrales. Además, de ese modo, incluso se puede estimular la neurogénesis, pero sobre todo, la formación de sinapsis en esas zonas. También ayuda a la fijación en la memoria a largo término, base del aprendizaje y del conocimiento.






              2) EDUCAR A UNA PERSONA CONCRETA


              * HÁBITOS, CABEZA Y CORAZÓN, LIBERTAD Y CARIÑO



         Ya se ve que, para que los niños puedan aprender, es necesario apoyarse en su curiosidad innata y en su capacidad de admiración. Es la forma en que mejor lo hacen: desde su interior. Pero primero necesitan un ambiente adecuado.

      Y es necesario presentar las cosas ilusionando y motivando, mediante el juego, para que lo capten de la mejor forma. Y todo inmerso en cariño. Porque aprenden de las persona que les quieren, y necesitan disfrutar para aprender. Hemos visto que las emociones dirigen la atención, e influyen mucho en el aprendizaje. Y el sentirse queridos es el artífice de su maduración, lo cual es esencial, no solo para un aprendizaje, sino para toda su vida.



  En estas primeras edades pueden aprender a vivir unos valores, basados en principios universales, porque los ven personificados en sus padres. Educar es seducir con la belleza de los valores hechos vida.  

         Así podemos hacer atractiva la generosidad, el optimismo, la fortaleza, la confianza, la integridad, la honestidad, la veracidad, el ayudar a los demás, la responsabilidad, el esfuerzo, el agradecimiento, la amistad, la empatía... etc.


        Al vivir estos valores se van formando hábitos, con las correspondientes sinapsis, que van forjando su carácter, y ayudan en el buen comportamiento personal. Siempre explicando las razones, según cada edad, para que lo puedan hacer con su creciente libertad. 





      Y, en torno a los 7 años, esos hábitos, cuando lo realizan con más consciencia y libertad, porque ellos quieren, pasan a ser virtudes concretas que traslucen esos valores vividos. Y las virtudes facilitan comportarse como personas. Además, un disfrute al realizar esas acciones.





         Porque solo se aprende lo que realmente atrae, gusta, entusiasma, o tiene recompensa afectiva. Lo que produce dolor o malestar no se retiene. A base de premios y castigos, por ejemplo, no se puede educar a una persona, sino más bien "domesticar"..., como en las respuestas condicionadas de los animales.


       Un pensamiento de William Bennett cuando era ministro de educación, ante numerosos problemas de adolescentes en EEUU: "No hay nada que determine la conducta de un niño, como sus pautas interiores, sus creencias, su sentido de lo bueno y de lo malo." Que, en el fondo, es saber usar la libertad correctamente.





         Podemos aprovechar el conocimiento neurológico del desarrollo cerebral para ayudarles en su maduración, para favorecer las sinapsis que le van a ayudar durante toda la vida. Cuidar su cerebro, para que tenga una buena base que perdure. Es preciso saber motivar y seducir con lo valioso, y elevar nobles inquietudes..., como señala Santiago Ramón y Cajal.

       Porque, las acciones van creando hábitos, con sus correspondientes sinapsis, y éstos modelan un carácter y acabarán forjando su personalidad. 




    
        *CONCRETANDO, CUATRO PUNTOS CLAVE PARA EDUCAR BIEN:

      1- Cada persona es singular y única. Es necesario descubrir sus cualidades especiales y fortalezas para fomentarlas.       

  2- Ayudarle a desarrollar hábitos operativos buenos desde pequeños. Que además van creando sinapsis neuronales en el cerebro, o refuerzan las ya existentes. Cuando las pueden hacer con plena libertad, se transforman en virtudes. Y son como los "ladrillos" del edificio de su personalidad.

          Cuando van creciendo, con las acciones diarias, algunos encargos y responsabilidades que les damos, que les ayudan a adquirir habilidades y les da mayor fuerza de voluntad, y con la relación con los demás, poniendo empatía, se va modelando su carácter específico y singular. 

            La ventaja de los hábitos y virtudes que cultivamos es, que cada vez que se realiza la acción correspondiente, se va ejecutando mejor, con mayor rapidez y, además, disfrutando de ello. No es un cada vez más difícil, sino un disfrute mayor en esas acciones.




            Asimismo, es la forma de educar su voluntadporque se van entrenando en pequeñas cosas que les posibilitan que vayan siendo capaces de pilotar su vida y acometer mayores retos.




         3-  También es preciso enseñarles a pensar por cuenta propia y a tener espíritu crítico, cuando son algo mayores y tienen la capacidad de pensamiento, sin esperar demasiado. Y se puede ayudar por medio de buenas preguntas, que estimulan el pensamiento y la creatividad, y poniéndoles en situación de resolver dificultades o problemas, situaciones de los demás, tormenta de ideas... Y, redirigiendo sus preguntas... También con buenas lecturas que realimenten el pensamiento.



       4- Otro aspecto vital es educar el corazón, teniendo en cuenta a los demás. Que aprendan a mostrar empatía, a comprender, y a ayudar. Cabeza y corazón. Es imprescindible para que sean capaces a de amar a alguien, y ser amados... Lo vemos en otra entrada.







             3) PLASTICIDAD Y APRENDIZAJE

      El cerebro posee una gran plasticidad, sobre todo en las primeras etapas de la vida. También en la adolescencia: es una de sus fortalezas. Y, para que se desarrolle necesita ser usado... de forma pro-activa, no pasiva. 

       
     Cuando se usa una capacidad, se estimulan sinapsis y redes neuronales relacionadas, y se va conformando el cerebro. Porque, cuando se realiza un trabajo intelectual, se usa el cerebro en sus distintas zonas, reforzando esas redes y facilitando sinapsis, especialmente en la corteza frontal y áreas de asociación. Y todo ello favorece el aprendizaje personal, el pensamiento, la imaginación y creatividad, y la fijación en la memoria a largo término. 


      Cosa que no ocurre cuando usamos pantallas... porque atrapan la atención, e impiden la admiración y el pensamiento, la creatividad y la imaginación..., y la capacidad de relacionar distintas cosas, de analizar, o sintetizar... También de mirar a los ojos y de captar emociones. 
       Por eso hay que cuidar su uso, porque impiden el propio pensamiento y la memoria a largo plazo, debido a los tiempos tan rápidos, sobre todo para los más pequeños, cuyos ritmos atencionales son muy lentos, y debemos respetar.

     


         Hace falta cuidar el cerebro, sobre todo en las etapas madurativas. Como señaló Santiago Ramón y Cajal, "todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro", según su comportamiento, convicciones, valores, experiencias, acciones, hábitos y virtudes... Y las emociones tienen un papel fundamental, porque se captan en las relaciones interpersonales de la realidad "real...", y nos capacitan para relacionarnos con inteligencia emocional, saber mirar a los ojos, y llegar al corazón, y comprender a los demás.






        Y para todo ello es necesario, insisto, el sentimiento de saberse querido, y el amor mutuo entre los padres, que se derrama eficaz hacia los hijos, y es el artífice de la maduración de cada uno, y fuente de seguridad y confianza. También el modelo que le presentamos de amor... Porque la persona necesita de los demás, de la amabilidad y del cariño, y de la empatía, para construirse como tal. Y los sentimientos son importantes: hace falta tenerlos en cuenta, y se aprende a todo ello en la propia familia.
         



        Por otra parte, el tratarlos un poco mejor de lo que son en ese momento, les ayuda a madurar y a conseguir lo mejor de ellos. Si no, es como si no confiáramos, si no los creyéramos capaces de... colaborar, de tener iniciativa, de ayudar, de darse a los demás. Hay que saber motivarles con optimismo, para estimular su mejor personalidad. Para que aprendan a pensar en los demás, a demostrar el cariño, que es lo que les hará más felices.






       Pongo enlace de la página anterior, sobre el "desarrollo cerebral".






       Espero que te haya gustado esta página, que relaciona el neurodesarrollo con la educación de una persona. Intenta unificar las humanidades, la pedagogía y psicología, con la ciencia y en concreto con la neurología. 



                                       ¡Gracias por compartir! 



Dejo enlace con el primer tema: desarrollo cerebral,


y el segundo: etapas del desarrollo 



                                                                              Mª José Calvo
                                                                 optimistas educando y amando
                                                                             @Mariajoseopt


URL:
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