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         DESARROLLO PERSONAL Y TECNOLOGÍA.


       
        El desarrollo humano se realiza especialmente en las primeras etapas de la vida, favorecido por la capacidad de asombro de los niños, por su curiosidad, puesto que son su "motor" de aprendizaje.







       También con los estímulos de la vida cotidiana, en un ambiente saturado de cariño, como es la familia. Por eso, la persona "se hace", "se construye", en la familia, ámbito propio del amor.



      DESARRROLLO CEREBRAL.

      La formación del cerebro se realiza desde la gestación, y es consecuencia de la multiplicación de neuronas y la formación de conexiones o sinapsis entre ellas. Los genes determinan el patrón y funcionamiento básico de circuitos cerebrales, pero también influyen las hormonas, sobre todo en la adolescencia, donde hay una elevación muy considerable. 

     Ya desde el embarazo, aparecen cambios según el entorno, la relación con los demás, cómo nos afectan, el ambiente, el propio comportamiento, el sonido de la voz..., que van moldeando el cerebro del bebé.



      Cuando el niño ya está en la cuna, con los tiempos de sueño, comidas, higiene, paseos…, hay un crecimiento neuronal, y se forman múltiples ramificaciones en las mismas. Y cuando va creciendo, con horarios, rutinas diarias, hábitos, situaciones familiares…, a base de ejecutar unas acciones, sucede lo mismo: hay una gran explosión de ramificaciones. 

                     



      Por eso, hace falta acompañarles en su crecimiento, ir guiando su aprendizaje, respetando sus ritmos naturales, y ayudarles a descubrir el mundo, en un ambiente inmerso en cariño. 


      El periodo más importante para ello es hasta los 12 años, que es un periodo de formación de innumerables sinapsis. 


    Es necesario dejarles conocer las cosas, aprender desde el "interior" de su persona, acercarse a la naturaleza, apoyarnos en la belleza, contar con sus ritmos de crecimiento, su tranquilidad, su inocencia, sus tiempos de descanso, de juegos, para que vayan conociendo el mundo, y relacionándose con los demás. Porque siempre miran todo con "ojos nuevos"... Es preciso no darles todo hecho, no interferir en el proceso natural de desarrollo.





      A nivel de lóbulos cerebrales, lo primero en madurar son las zonas parietales, que coordinan más el movimiento. Por eso, les encanta moverse, y es necesario. Posteriormente, las zonas sensoriales, y más tarde la zona cognitiva y emocional, con el sistema límbico. 
      Lo último en madurar es la corteza prefrontal, lo más específico de cada persona, con sus conexiones, base del pensamiento propiamente dicho, control de impulsos, la toma de decisiones, el juicio… etc. Y esto se finaliza a los 25 años más o menos. Dejo un enlace sobre el marco neurológico en edades infantiles.
                                  


            Por eso, el cerebro adolescente no ha terminado de madurar: son todo emociones, pero el control de ellas, la toma de decisiones…, es todavía inmadura. No podemos dejarles solos ante algunas situaciones, aunque ellos crean ser "mayores".

            Podemos aprovechar este conocimiento del desarrollo neurológico, en la educación de los hijos, en su maduración, para favorecer las sinapsis adecuadas que le van a ayudar durante toda su vida. Porque las acciones del día a día crean hábitos, con sus correspondientes sinapsis y conexiones entre zonas, y estos hábitos modelan el carácter de cada persona, con sus singulares fortalezas también, si las sabemos estimular.

       
                                     



             CÓMO APRENDEMOS.

           Se trata de dejar que los niños puedan sorprenderse de las cosas que ven, de la realidad, permitir su curiosidad por lo que le rodea, dejar volar la imaginación, la creatividad, y enseñarles de acuerdo a cada edad. Y siempre, guiados por el sentimiento de saberse queridos.





              La "edad de oro” para el aprendizaje sucede antes de los ocho años. Lo que más le gusta a un niño es moverse libremente. Cuantas más oportunidades de movimiento, de conocimiento experiencial, de ejercicio físico, tenga, mejor. Y cuantos más sentidos emplee, mejor conocerá el mundo que le rodea y mejor desarrollará sus capacidades, gracias a esa fase sensitiva de la maduración cerebral. 


                            
          También podemos enseñarles a tener hábitos saludables, porque en estas edades, surgen los periodos críticos, en los cuales es muy fácil adquirir unos valores humanos, como el orden, la sinceridad, atender a los sentimientos, pensar en los demás, la empatía, el valor del esfuerzo, de la voluntad, la resiliencia, la generosidad, la responsabilidad... etc. Y es muy importante la relación con otras personas, no solo de la familia, sino también con amigos, porque un amigo es mucho más enriquecedor que cualquier juguete… Siempre, insisto, sabiéndose muy queridos. El cariño que les demos es el artífice de su buen desarrollo.
     

                              
         Por otra parte, el juego es importante en su vida, desde que nace. Todo lo aprende por vía afectiva, mediante el juego. Para él, todo es juego, o se transforma en juego: aprende jugando, juega aprendiendo, disfruta jugando. La vida es juego, y mediante el juego aprende las reglas de la vida. 
      Además, el juego estimula el desarrollo cerebral, la creatividad, la toma de decisiones, la resolución de problemas, la empatía... Por ejemplo, mediante el juego simbólico, el niño aprende muchas habilidades, relaciona distintas cosas en su cerebro, aprende por distintas vías sensoriales o motoras, también resolución de problemas, empatía con otros niños, acepta reglas... etc. Para el niño es vital el juego, es como su trabajo profesional. Dejo un enlace del marco de desarrollo pedagógico
         



               EL MUNDO DIGITAL Y LA FAMILIA.

    Estamos en una época en la que las nuevas tecnologías, NNTT, son un medio imprescindible en la vida. Pero hemos tenido la "suerte" de educarnos en un mundo analógico, y así poder descubrir sus posibilidades, limitaciones, y peligros. A nuestros hijos se les llama "nativos digitales", aunque no saben cómo manejarse en el mundo virtual, solo deslizar su dedo en la pantalla... Y si no orientamos su introducción en este mundo, ellos no podrán hacerlo. Por eso, hace falta conocerlo para guiarles, también en las nuevas tecnologías. Que no nos pille en modo “off”, que no les dejemos "huérfanos digitales"... 


        Hace tiempo leí un artículo de un neurocientífico y psiquiatra, Manfred Spitzer, que me gustó especialmente, porque hace reflexionar sobre el uso de este medio tecnológico.


          Habla de la importancia del aprendizaje personal, de la figura de los padres, y del maestro, para estructurar el conocimiento, de la capacidad de la inteligencia que se concreta en establecer relaciones neuronales entre esas redes cerebrales… Y del retraso del aprendizaje que pueden producir las pantallas, si no las usamos del modo correcto, especialmente en los niños y adolescentes. 

        La educación de una persona siempre será de tipo analógico. Hace falta aprender en familia lo importante de la vida, interactuar con los demás, atender a los sentimientos, sentirse querido, saber sorprender, imaginar, hacerlo atractivo… Hay que poner inteligencia emocional en las relaciones humanas. Y de esta forma, con cariño, y sabiendo hacerlo interesante, enseñar a leer, a escribir, a tomar notas, trabajar en clase con el profesor, estudiar… etc. 

     



                CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO.

        Porque el cerebro no funciona como un ordenador, con una capacidad de almacenamiento concreta. No se trata de llenarlo de cosas… 

        El cerebro aprende estableciendo relaciones entre las distintas zonas, en base a lo ya asimilado, y tienen mucho que ver las emociones. Cuanto más sabemos, mejor aprenderemos otras cosas nuevas, porque tenemos dónde asentarlo y relacionarlo.





        No es un almacén de datos, sino que los procesa, y se basa en la conexión de redes neuronales, que relacionan la información que manejan. Por ejemplo, la interconexión entre las distintas zonas sensoriales, la zona cognitiva, la emocional, la motora... Por eso, ser inteligente es saber relacionar distintas cosas en el pensamiento. También hay diferentes tipos de inteligencia, como señala H. Gardner, y cada persona es un mundo diferente. 


      Pero hace falta tener una base experiencial para aprender y construir el conocimiento propio. Y los niños necesitan una persona que vaya estructurando su aprendizaje, que primero son los padres, y luego los maestros y profesores, ayudados de los padres también. Y no solo "enseñar" cosas, sino hacerlo atractivo, que el niño quiera aprender, que le motive desde su interior, porque disfruta. De esta manera no le costará ningún esfuerzo, y asimilará lo que le entusiasma.



        Además, el cerebro no solo maneja datos de la realidad, sino imágenes, recuerdos y, sobre todo, sentimientos y emociones. Toda la realidad está teñida de sentimientos, y la conocemos a través de nuestra sensibilidad y afectividad. Es lo que facilita el aprendizaje. Y por otro lado, la sensibilidad de la madre, del padre, o de ambos, es lo que establece un vínculo con los hijos, mediante el cual se sienten aceptados y queridos... Y de este modo notan seguridad y confianza para desarrollarse, para madurar, para ser ellos mismos.




      


                                            
         El niño aprende cuando lo nuevo lo interioriza sobre lo que ya sabe, cuando lo relaciona con ello, y cuando establece un vínculo afectivo. Si no, no puede aprender. Y los padres, o el profesor, van dando estructuras sobre las cuales construir lo que se debe aprender. También se debe hacer ilusionante para motivarle, y que pueda asimilarlo, porque disfruta.



      Cuando la mente está ya un poco estructurada se puede introducir el mundo digital, con algunas premisas. Pero antes, lo que puede hacer es retrasar el desarrollo y la maduración del niño.


        Inger Enkvist, experta sueca en educación, ya lo afirmaba hace muchos años, antes del boom de la tecnología. Las habilidades digitales son más bien un tipo de aprendizaje profesional que se puede adquirir, o perfeccionar, en cualquier momento de la vida, pero no ayuda especialmente al desarrollo intelectual ni a la capacidad de pensamiento del niño. 



     Entonces, ¿cuándo introducir al niño en ese mundo virtual? 

      La "Academia Americana de Pediatría" hizo unas recomendaciones sobre este punto, dirigidas a los gobiernos, colegios... etc. Y, se supone, que los padres debemos ser un poco más cautos en ello. Por ejemplo, aconseja no usar tabletas en niños antes de los dos años; y luego con algunas condiciones. Están muy preocupados por la cantidad de tiempo que los menores están delante de alguna pantalla. Aunque reconocen su potencial, pocos contenidos cumplen con los requisitos de producir efectos positivos. Por eso la implicación de los padres es vital.
                                   













         Otro dato: a los cinco años se pueden usar pantallas, un máximo de una hora diaria, y no todos los días, pero con contenidos adecuados, y con unas normas concretas que veremos... Siempre guiado por los padres.

         Para los mayores de seis años, hay que establecer un plan concreto en familia, con un tiempo de ejercicio, y un cuidado del sueño. Esto significa no usarlas dos horas antes de acostarse. Por eso, cada familia es la protagonista y debe establecer su plan. Lo mismo que tenemos un proyecto educativo con cada hijo, respecto a la adquisición de unos hábitos, un conocimiento, un entrenamiento de su voluntad, un atender a los sentimientos..., también debemos pensar qué queremos presentarle del mundo virtual, cómo y cuándo.


        Los pediatras también alertan por la frecuencia de “calmar” a los niños con pantallas para que nos dejen tranquilos… No es bueno para ellos. Cuanto más interactúan con contenidos digitales, más se habitúan. Además, el juego social es mucho más enriquecedor que el digital, y fuente de adquisición de habilidades y destrezas, además de interacción personal. 

                                     
                  


        Por eso, es preciso saber unas claves para usar las NNTT, ya que pueden aportar beneficios, si aprovechamos las oportunidades que encierran, cuidando el desarrollo de nuestros hijos. Tenemos que guiarles en el uso adecuado de ellas. 

                                                      





     Pero no se trata tanto de conocer las aplicaciones concretas de este momento, que cambiarán con rapidez, sino de tener unas directrices en el uso y manejo de las NNTT, y saber acompañarles en ese mundo virtual: que seamos un referente para ellos, también aquí. Para eso hay que aprender, navegar, “fuchiquear”…, que no nos pille en “off”.



       1ª Clave: 4 "COORDENADAS" para no perdernos, que nos ayudan a situarnos. Son cuatro puntos que nos dan la situación exacta de cada acción: tiempo, lugar, compañía, y contenidos. Las tres primeras se refieren a los modos y, la más importante, si cabe, es vigilar los contenidos, para que sean positivos y acordes a la edad de los niños. Por eso es importante la formación, porque sin ella nuestros hijos están desarmados ante el mundo digital.








  • El tiempo es algo que debemos organizar según cada edad, y según qué días. Que sepan que el tiempo lo establecemos nosotros, y no ellos, para que cuando quieran más independencia, lo tengan claro. Esto evitará que sean niños “abducidos”…, o que se conviertan en adolescentes pegados al móvil, o incluso adictos digitales, porque la luz y los estímulos de las pantallas enganchan y atrapan la atención.

  • El lugar es importante: tiene que ser un lugar común donde pueda estar alguien de la familia, no en su habitación… donde se puede aislar, y no controlamos. Nunca poner una pantalla u ordenador en la habitación de los niños, o no tan niños... Y si es necesario, puertas abiertas.

  • Compañía: hay que estar con ellos, para acompañar, dirigir, orientar…, hablar, comentar. Así poder aprender con ellos y disfrutar juntos. Es como decirles: te dedico mi tiempo, mi cariño…, eres más importante que las tareas que tengo que hacer…” A veces, somos padres enganchados al móvil, y hay que ser conscientes de que vale más un abrazo, una sonrisa, un mirar a los ojos, que mirar las fotos de los “amigos” de las redes sociales…

  • el contenido es de vital importancia. Pensar qué vamos a presentar a nuestros hijos, acorde a la edad de cada uno. Respetar sus ritmos, su inocencia…, no querer quemar etapas antes de tiempo. Porque lo que tiene este mundo virtual es que hay una ingente cantidad de información, pero sin un filtro que seleccione. Por eso, debemos ser los padres los que lo pongamos, y luego enseñar a ser críticos con toda la información. No todo lo que hay en la red es cierto, ni correcto… Y ellos no saben cómo seleccionar: su cerebro no ha madurado todavía. De todas formas, hay que darles criterios claros, especialmente cuando van siendo algo mayores, y en vistas a la adolescencia. Solo tendrán lo que les hayamos enseñado a ellos...






    
      2ª Clave: algo muy necesario es cuidar la seguridad en la red, y proteger la identidad digital de los hijos y de la familia. Y no solo controlar, sino hacérselo comprender también, para que cuando sean mayores lo tengan claro, por el peligro inherente de la red. Las contraseñas no se dicen, no se dan datos privados... etc. Nos alertan del grooming, del ciberbullyng, del sexting... etc. 
         Por ejemplo, se puede hacer una nube familiar para compras, correos familiares y cosas de los niños...

         A este respecto, Jose Luis Orihuela, periodista, experto en esta materia, aconseja no regalar un móvil a los hijos, antes de los 12 años. El que muchos ya lo puedan tener no es argumento pedagógico, ni en cuanto a su seguridad. 


Pongo un enlace de una entrevista a J. L. Orihuela: educar en las redes sociales



        Otro dato: para tener un perfil en las redes sociales es preciso ser mayor de 14 años. Hace falta un mínimo grado de madurez personal, basada en la madurez cerebral de cada niño, o adolescente, para dejarles un "smartfhone", o exponerlos a internet y sus potenciales peligros.




       3ª Clave: igual que hay un tiempo de conexión, y según qué días, es necesario que haya otro tiempo de ejercicio físico, al aire libre, en el parque, en el campo…, con amigos, con hermanos. La “vida real” es mucho más rica para cada uno, y las personas también enriquecen más que cualquier pantalla. 






          Al hilo de este tema, un neuropsicólogo clínico, Nacho Calderón, nos advierte de la mucha patología que ve en su consulta, debido al mal uso de las nuevas tecnologías, por la poca implicación de algunos padres. Por ejemplo, se ve falta de socialización en los niños, incremento del déficit de atención, problemas del sueño, bajo rendimiento escolar... Por eso, toda precaución es necesaria a la hora de ayudar a nuestros hijos en este mundo virtual.




         4ª Clave: bloquear” algunos tiempos en familia, como las comidas, las tertulias... para poder hablar, y también cuidar nuestro amor en pareja. Se puede usar el “modo avión”, para no estar pendientes de cosas realmente menos importantes que la relación con los que más queremos.


        Por ejemplo, es importante cada día dedicar un tiempo en familia para convivir juntos, para hacer tertulias divertidas, hablar de nuestras cosas, interesarnos por los demás, atender a los sentimientos, contar anécdotas, historias familiares, lo bueno de los demás..., y también organizar encargos y disfrutar de la familia. Dejo un enlace sobre cuidar las relaciones familiares.




        Algo también muy recomendable son las “islas de silencio”, para descansar, para pensar, para conocernos, y de esta forma poder priorizar el tiempo en familia, y por tanto, educar mejor a los hijos. 







         En resumen, hace falta moderar el uso de las NNTT, para que no invadan la vida familiar hasta tal punto, que la comunicación se vea afectada. Porque, el aumento del uso de pantallas va en detrimento del tiempo en familia, de la relación con nuestro esposo/a, o con los hijos. La tecnología debe estar al servicio de la persona, y no al contrario. Por eso, es buena en cuanto que nos ayuda; si no, se entorpecen las relaciones personales.




           Por eso, hace falta aprovechar las posibilidades que nos ofrecen, pero saber priorizar en cada momento. 

              Y es bueno buscar alternativas de ocioal aire libre, en el campo, con amigos. Otra de ellas puede ser organizar videoforum en familia, o con familias amigas, incluso poner fragmentos de películas, para hablar con los hijos sobre un tema que interese…, atendiendo a cada edad. También los clubes juveniles son de gran ayuda, puesto que no solo adquieren habilidades, sino que ven valores humanos nobles, amistad, espíritu de servicio, de colaboración, etc.





          Respecto a la TV, cuidar especialmente los programas que les ponemos. A veces, ante la duda, es mejor sentarnos con ellos, para ver qué ven, o poder hablarlo, según cada edad… O incluso poner un vídeo conocido, o ver un programa previamente seleccionado en el ordenador... 
        Y muchas veces es necesario quitar la publicidad, porque aunque confiamos en que es un espacio infantil, algunos grupos acceden a ella para poner mensajes de sus ideologías, y pueden ir en contra de la naturaleza y ritmos de los niños.




               Dejo esta infografía sobre unas normas concretas que cada familia debe pensar, respecto al uso de pantallas, para tenerlas bajo control... y guiar a los hijos en el buen uso de ellas.








      A LA HORA DE ESTUDIAR, ¿QUÉ HACER CON LAS PANTALLAS...?


      Algunas ideas para mejorar el rendimiento: 


1- Antes del estudio: organiza el tiempo y asignaturas


Fuera pantallas y demás distracciones, a no ser que se precisen para estudiar. Pero siempre es mejor trabajar sobre papel, anotar ideas... etc.


2- Usa el cerebro: piensa, comprende, relaciona, haz esquemas, escribe, toma notas, consulta..., aprende. Se trata de relacionar ideas, conocimientos, de usar las distintas zonas cerebrales para optimizar el aprendizaje, el pensamiento, la memoria a largo plazo, la toma de decisiones... 


3- Cuando acabes, cambia de actividad: sal a la calle con amigos, haz deporte, arreglos en casa, encargos, lee algo interesante, preocúpate de los demás...





           


         Espero que les haya sido útil, y lo pueden compartir con los botones de redes sociales que hay abajo. ¡Gracias!


                                                                               Mª José Calvo
                                                                   optimistas educando y amando
                                                                               @Mariajoseopt

         



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