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miércoles, 4 de octubre de 2017

PRE Y ADOLESCENTES VI: ENSEÑAR A QUERER

       


                           ENSEÑARLES A QUERER, EDUCAR EL CORAZÓN

                ETAPA INFANTIL, PREADOLESCENTES Y ADOLESCENTES
                                           


          Los hijos, en estas etapas del desarrollo, entre los 6 y los 12 años, están predispuestos para aprender a querer a los demás. Podemos aprovechar ese "periodo crítico" en ellos para ayudarles en este cometido, sobre todo en la propia familia, y con los amigos. 





        Se trata de educar el corazón, de "forjarlo" al calor del cariño, para que piensen en los demás, para que se enfoquen en metas que merezcan la pena, que es lo que da más sentido a la vida. También forjar hábitos operativos buenos en esa dirección, porque, para aprender a querer, hay que contar con todas las facultades personales. 




       La inteligencia, porque no se ama lo que no se conoce, la voluntad libre, porque son necesarios hábitos operativos y virtudes que nos den autonomía en el obrar, y, la afectividad, porque amar es una experiencia que rebasa las anteriores: hay que sentirlo, nos tiene que emocionar, hay que disfrutar. Además los sentimientos nos pueden impulsar con mucha fuerza, sabiendo controlarlos para estimular los que nos ayuden, y cortar con los que no merecen la pena.

       Para ello es necesario que se sientan muy queridos, no por darles caprichos, sino porque noten realmente nuestro cariño.  




          Por eso, la confianza y el cariño son la base del buen desarrollo de cada persona. Y, su seguridad emocional, depende especialmente de la estabilidad familiar, y del cariño mutuo de los padres entre sí, además del cariño de cada uno de ellos hacia los hijos.









                                     EDUCAR EL CORAZÓN

          Una frase de Charles Dickens: "El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el que lo conoce las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico". 





        El corazón es el centro y raíz de la persona. Por eso, educar el corazón tiene la ventaja de lograr la mejora personal desde su núcleo más íntimo.


         Es la edad propicia para las conversaciones confidenciales, para mirar a los ojos, dialogar de tú a tú, abriendo el propio corazón, contado nuestros sentimientos, y creando un clima de confianza. También para cultivar la imaginación, la creatividad, para imaginar y plasmar unos valores hechos vida, que seduzcan con su belleza. Es preciso usar la imaginación de forma inteligente, y el campo propio es el de los valores, el del bien, el de lo positivo, el de la alegría y el optimismo, el de las relaciones personales..., y el cariño a los demás.

       Porque, la felicidad, consiste más bien en pensar en los demás, en ayudarles, y en hacer lo que se tiene que hacer en cada momento, sabiendo disfrutar de ello, aunque a veces exija un sacrificio "gustoso" por quienes queremos. Por eso, la felicidad es proporcional a la capacidad de amar de cada persona.








        10 “TIPS” PARA ENSEÑAR A QUERER, Y EDUCAR EL CORAZÓN


  • 1- Aprender a comprender y disculpar, a tener en cuenta los motivos y sentimientos ajenos… Además, siempre se fijan en los padres: somos su modelo. Que sepamos comprenderles y disculparles, aunque, si hace falta corregir algo, lo hagamos en privado; y si basta con una mirada, no hace falta insistir más.


  • 2- Sensibilidad ante la belleza, finura de espíritu para captar los detalles y lo valioso de las personas. Cultivar la imaginación de forma inteligente, correcta, poniendo el corazón en ello.
               

  • 3- Fortaleza y voluntad bien entrenada. En estas edades el deporte es nuestro aliado, y una escuela de virtudes si se enfoca bien. Además, ayuda a tener autodominio personal y a pensar más en el equipo que en uno mismo. También a valorar la comprensión y la empatía, y la alegría de ayudar a los demás.



  • 4- Exigencia comprensiva a la hora de entrenarles. Con la ayuda del trabajo, y la colaboración en casa con los encargos y tareas. Y, el poner un detalle de cariño en ellos, hacia esas personas, lo ennoblece, porque los detalles son el “pulso” del amor: donde se nota si hay cariño o no.


  • 5- Formar el carácter: trabajo y deporte con buena cara y sin quejarse, para lograr hábitos buenos y virtudes que les ayuden en la vida, y que les hagan mejores personas. Las dificultades son retos a afrontar, y nos hacen más fuertes. 

  • 6- Muy necesario un momento de intimidad con cada uno, mirarles los ojos para conectar, para leer lo que llevan en el interior, para dar confianza y que puedan contarnos su mundo interior.

  • 7- Perdonar, o pedir perdón, cuando nos equivocamos o molestamos los demás. Incluso cuando se sienten heridos... Es preciso ser muy delicados en esto.

  • 8- Ir a las raíces: ¿por qué motivos hacer las cosas…? Hay motivaciones de distintos niveles: del "tener", del "ser", pero los motivos trascendentes son los que dan más sentido a la vida. También nos ayuda a tener pensamiento crítico y criterio de actuación..

  • 9- El sentido del dolor, y el poder del amor para sanarlo y que no nos destruya: llenar de sentido el dolor, poniendo amor. La compasión es importante, y es una forma de conectar con los demás, con respeto y empatía.

  • 10- Espíritu de ayuda: ayudar a los demás por motivos afectivos, poniendo el corazón. Es una forma de entrenarles en ello.




            Por eso, es preciso darles muchas oportunidades de servicio en la familia, aprovechando esta etapa afectiva, poniendo cariño en cada detalle, en cada conversación, en cada trabajo... Y muy en especial cuando van siendo mayores y adolescentes.







             Enseñar a amar, y educar su afectividad, también es explicar el sentido de la sexualidad en su marco específico: un amor auténtico para siempre. Si lo sacamos del contexto nos despersonaliza y pasa factura... Amar a una persona es ayudarle a desarrollar todo lo bueno que posee, buscando su bien: su mejor personalidad. Es más dar, que recibir. Y tiene mucho que ver con la generosidad y la empatía.
           



         De todas formas, el tratarles un poco mejor de lo que son en ese momento, ¡¡siempre les ayuda a mejorar...!!

             Al hilo, una cita de Goethe: “Trata a un hombre como es, y seguirá siendo así. Trata a un hombre como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.” 






        Espero que te haya gustado, puedes comentar y compartir con amigos. ¡Gracias!

                                                                       Mª José Calvo
                                                          optimistaseducando.blogspot.com
                                                                      @Mariajoseopt    
    

https://optimistaseducando.blogspot.com/2017/10/preadolescentes-vi-ensenar-querer.html 








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