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viernes, 10 de febrero de 2017

EL AMOR NO TIENE SOMBRAS



    EL AMOR NO TIENE “SOMBRAS”… Y SI TIENE SOMBRAS, NO ES AMOR.



          Refloto un post que escribí a propósito de algunas sombras... Como han vuelto, os dejo estas ideas. 


          Leía en un tuit: “La sexualidad es tan bella que no se merece nada menos que estar protegida por el amor.” Me pareció muy acertado, porque la sexualidad es un bello misterio donde el amor personaliza.


             Es algo tan grande, tan bello, tan bueno, que solo cobra su sentido en el marco apropiado: el amor.


            Y, ¿qué es el amor?
           Amar es “ser especial” para el otro y viceversa. Es confiar, es saber que hay algo bueno y bello en él, o ella, que lucha por salir. Es darle la oportunidad de que lo exprese, es permitírselo. 

            Y es hacerle descubrir que es único, digno de atención. Hacerle ver su valor incalculable, su belleza, y el sentido de su existencia. Y también es manifestar al otro la alegría de estar a su lado, de apoyarle, de ayudarle a conseguir su mejor versión, lo que está llamado a ser

.


          Amar es desear el bien del otro, alegrarse de su felicidad. Es “tener hambre juntos, no devorarse el uno al otro”… como señala Gustave Thibon.





         El amor es una relación entre dos personas de igual dignidad. Es un diálogo entre el dar y el recibir entre dos que se quieren. Una corriente de ida y vuelta, un acoger y un ser acogidos por el otro.

          Y la base de la relación es el respeto. Porque le consideramos muy valioso, digno de ser querido.

             Por eso, cada uno ama y es feliz en la medida en que se preocupa del otro, de hacerlo feliz, de procurar su realización. No se trata de someterlo, sino de reafirmarlo en su persona. Y solo queriéndolo tal cual es, le podemos ayudar a lograr lo mejor de él.






           Podemos hacer un inciso. El universo se rige por unas leyes naturales, que las seguimos sin apenas darnos cuenta porque están impresas en nuestra naturaleza. Son saludables, buenas, ecológicas, y nos hacen felices. 

             Pero el hombre, puesto que es libre, a veces, en vez de orientarse por ellas y caminar hacia una meta valiosa, que en eso consiste la libertad, se aparta de su naturaleza, la “rompe”, y se encamina hacia algo sin sentido… que le atrapa, y le produce un estado de vacío, de tristeza, de infelicidad. Porque todo lo que se hace en contra de la naturaleza pasa factura.

             Y, ¿qué decir de la sexualidad? Para que una relación sea sana, la unión debe realizarse en todas sus dimensiones: afectiva, emocional, corporal, intelectual, y espiritual. Afecta a toda la persona, y llega hasta las "profundidades" de ella.

             En esos momentos es importante la ternura, para que el otro se sienta querido. Porque cuando permitimos que el otro sea lo primero, somos más felices: es la prueba de que queremos de verdad.


                Y el placer es uno de los elementos de la experiencia sexual, pero no es el centro. Si dejamos que lo sea, se convierte en una trampa. La sexualidad, cuando se la reduce a placer de receptor epidérmico, periférico, de “gustirrinin”, pierde su sentido. 

             Vaciamos de sentido al acto más importante y creativo de unión entre dos personas que se quieren; a lo más entrañable.


           Y al perder su significado nos quita parte del sentido de la vida. Acabamos obsesionados, desilusionados, aburridos… y no somos felices.







               Aquí debería terminar el post, pero en vistas de algunas “sombras” que hay por el ambiente, quería comentar alguna idea. 


               Cuando no damos primacía al amor, y pensamos en la sexualidad a secas, la sacamos de su marco, y entonces nos podemos “animalizar” un poco… 




                Y el dolor, ¿cómo enfocarlo? Porque el amor a veces conlleva dolor, pero es un dolor “sano” que me viene dado. Y ante él, primero hay que poner todos los medios humanos para tratarlo, para que desaparezca. Si no lo podemos erradicar, lo mejor es sobrellevarlo entre los dos, compartirlo juntos. 

                 Pero nunca es sano buscar el dolor por el dolor, y mucho menos hacer de la belleza de la sexualidad, un problema, o algo patológico. 


 Alguien pensará: ¿y si lo ves solo por curiosidad...? 
Podemos hacernos otra pregunta: ¿tomas un veneno, por ver cómo es su sabor?





Dejo el artículo que escribí para la revista Hacer Familia.





               Lo que pasa, es que así se prescinde del amor y de la dignidad de cada persona.



              Dejo un enlace de algo que me ha gustado, de la crítica de cine Ana Sanchez de la Nieta:


                  La 'oscura' sombra de  "Las sombras de Grey".


http://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2017-02-07/sombras-grey-cultura-violacion-cine_1327603/?     








                                                                                Mª José Calvo

                                                                     optimistas educando y amando





2 comentarios:

  1. Leyendo el texto, me ha recordado una frase que leí hace tiempo en un libro que me encantó: LA PARADOJA, que decía algo así como: Para servir, servir.
    Adelante Mª José!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Alex, y qué bonita la expresión: "para servir, servir..." Seguro que el libro es genial. ¿Sabes el autor?
      ¡Gracias de nuevo! :))

      Eliminar

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