Translate

Lograr armonía familiar

TEMAS... para el buscador.

  • OPTIMISMO
  • FAMILIA
  • VALORES
  • LIDERAZGO
  • EDUCACIÓN
  • PERSONA
  • NEURODESARROLLO
  • EDUCAR POR EDADES
  • MARCOS DEL DESARROLLO PEDIÁTRICO
  • PREADOLESCENTES
  • MUJER
  • AMOR EN PAREJA
  • ADOLESCENTES
  • EL PERDÓN
  • EL DOLOR
  • PELÍCULAS
  • TIC Y NNTT
  • NAVIDAD

viernes, 11 de diciembre de 2015

DAR LUZ Y CALOR, REGALAR AMOR.



                                       DAR “LUZ Y CALOR",  REGALAR AMOR.


                                   
             Dios creó al hombre. Y pensó: “No es bueno que el hombre esté solo”, por eso le dio una mujer. Ambos “a su imagen y semejanza”.  
            
      De aquí se deduce que ambos tienen la misma dignidad, y ambos participan de la belleza y de la armonía.

              El amor conyugal es un encuentro entre dos personas, él y ella, que llega hasta el fondo de cada uno... Y en esta unión se da la compenetración de las dos personas, para formar una “nueva unidad” en el amor.

             


             Ambos, iguales en dignidad, pero diferentes y complementarias entre sí, no solo físicamente, sino, sobre todo psíquicamente. 

      Somos diferentes, por eso nos atraemos, y por eso nos enamoramos. Porque vemos en el otro esas cualidades especiales que le hacen diferente.

               Pero nos complementamos: cada uno ve el mundo desde un punto de vista diferente. Así se comprende mejor cada cosa. En la diferencia de ambos está la riqueza, y se hace patente la belleza y el esplendor del universo.


              Porque “él” ve todo de forma más global; “ella” se fija más en los detalles. A él le gustan las ideas en general; a ella los hechos concretos en que se encarnan.

               Y también somos distintos en la forma de relacionarnos con los demás, o en la forma de dirigir la familia... Pero cada uno enriquece al otro, y le aporta algo de que carece. 

            Por ejemplo, es propio de la mujer el acoger al otro. Es como “una casa”, donde los demás van a descansar, a encontrar cariño, calor de hogar, delicadeza, a recargar energías. En cambio, es más propio de él, el salir de sí, el acudir al encuentro de ella.

              Esas diferencias son las que nos atraen, nos enriquecen, y nos complementan.





             En estas fechas, una película muy apropiada para ver en familia puede ser "Qué bello es vivir", de Frank Capra. Es un canto a la vida, al amor, a las personas y a la familia..., con la ilusión de vivir con los seres queridos.





            Y esta unión de dos está vivificada por el amor, que se hace patente en la entrega de cada uno al otro. Porque el amor en pareja es ese “generador”, que nos da su energía, en todas las circunstancias, a toda la familia. 


           Y el otro es una “presencia iluminadora”, en el sentido de que solo él, solo ella, nos saca de nuestro “yo",  y nos ilumina la existencia. 

           Porque no estamos creados para la soledad, sino para los demás. Y la otra persona hace de “imán”, nos atrae, nos ayuda a salir de nosotros mismos. Es como “un farol” encendido, que nos da su luz y su calor, con el que tiene sentido la vida.




             Como falta poco para Navidad, podemos pensar qué hacer, cómo vivirla, para poner el corazón en ello, y no nos pase como de resbalón, sin que nos cale su contenido... 
               Podemos pensar en su esencia, antes de que las prisas y los regalos nos llenen el tiempo. Sorprendernos del misterio de que todo un Dios, se haga tan pequeño: uno de nosotros, para no darlo por supuesto, y poder saborearlo, contemplarlo...                 

               Y usar nuestra imaginación para acercarnos al Portal, acompañar a los pastores, llevarle un regalo, cantarle villancicos... 


        Y que los niños lo vivan todo sumergido en cariño del bueno, que no significa que los "ahoguemos" en regalos, sino que piensen en los demás, en los que tienen menos posibilidades, o pasan por otras dificultades...





            También podemos pensar qué detalles vamos a tener con el otro, la otra, para que realmente se sienta querido/a. Olvidar algún rencor, perdonar un malentendido... etc. especialmente en familia.

            Por eso, estas Navidades podemos mirar al Portal de Belén, para dar luz y calor a los que nos rodean. Y podemos “regalar amor”.



      ¿Cómo? "Copiando" un poco a la familia de Nazaret... Agradeciendo esas cualidades del otro, esos detalles, ese esfuerzo, y siendo generosos en regalar cariño, atenciones, gestos, delicadezas…, para que todos en familia se sientan queridos. 






                                                                              Mª José Calvo.
                                                                       optimistas educando y amando









No hay comentarios:

Publicar un comentario