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miércoles, 3 de julio de 2013

EL ARTE DE DESCANSAR: EDUCAR EN EL OCIO.




        EL ARTE DE DESCANSAR...

EDUCAR EN EL OCIO O TIEMPO LIBRE.




        El tiempo libre es necesario para descansar, desarrollar habilidades, y divertirse. Descansar es cambiar de actividad; no significa “no hacer nada.”  Hay que evitar que desaparezcan los hábitos de trabajo, esfuerzo, y progreso en valores adquiridos durante el curso. Es tiempo “para la libertad,” para la libre manifestación de la persona.

        Para enseñar a nuestros hijos a usar bien el tiempo libre, nos tienen que ver compaginar nuestro tiempo de trabajo y de diversión. Y saber compartirlo con ellos: regalarles nuestro tiempo, prestarles atención. Hacerlo con ilusión, sabiendo sorprender, sabiendo dialogar con ellos...

        El complemento ideal de la familia, durante el curso, es un club juvenil, donde aprenderán a divertirse, a hacer nuevas amistades, unos valores humanos, y a aprovechar el tiempo.

        En las vacaciones escolares, es bueno acoplar el esfuerzo y el trabajo con el juego y la libertad. Para no dejarnos llevar del pasotismo, amenazador en la adolescencia. Ponerles retos que requieran esfuerzo, pero también que se lo pasen “pipa” y se explayen, o que les sirva para aprender un idioma u otra habilidad…


        Los fines del ocio o tiempo libre son renovarnos interiormente y en familia. Descansar juntos como familia, y pasarlo bien, sin tener que gastar automáticamente.


         Esta renovación que necesitamos puede ser en distintos ámbitos: físico, mental, social, emocional, cultural, espiritual... Porque hay que aprender a descansar para volver a la vida cotidiana, y poder trabajar, construir relaciones familiares...
       

        Y lo que favorece las relaciones en familia es tener una serie de tradiciones, celebraciones... En esto los americanos nos llevan ventaja: saben hacerlo muy bien.






       Por ejemplo, podemos tener la costumbre de cenar en familia, cosa que ayuda mucho a la convivencia, y a la comunicación especialmente con los adolescentes. Pero hay que hacerlo mucho antes, para tener un estilo familiar propio, y hacer un hábito que nos ayude en el día a día.



         Celebrar los cumpleaños por todo lo alto, como los “hobbits” en "El Señor de los Anillos", o regalar flores a las madres...








       Ver cine o vídeos divertidos juntos, o contar historias de nuestros abuelos…etc; cada familia procurará su propia cultura familiar.




Hay tiempo para todo: 

  •  Para jugar y tener aficiones que nos gusten, que son una vacuna contra el aburrimiento...



  •  Para colaborar en casa con los encargos, pues la casa es de todos. Y hay que poner cariño en cada encargo...


  •  Para hacer tertulias y fiestas familiares. Que les encante estar en familia porque se lo pasen bien. Incluso podemos tener un invitado especial que nos aporte algo nuevo. Contar chistes para alegrar el día a los demás...

  •  Para hacer deporte juntos, porque el deporte es una escuela de perfeccionamiento: por el autodominio, por el sometimiento a reglas, por la alegría, por la satisfacción del triunfo, y por la aceptación de la derrota. También por la sociabilidad. Aprenden a darse y reciben ayuda de los compañeros, comparan sus cualidades. Además se fortalece la voluntad, la constancia, la superación del dolor físico, la entrega, la aceptación de la autoridad... Y aprenden a perder, como sucede en la vida real, donde triunfará no más del 50 % de las veces. Y el ambiente de compañerismo, alegre, hace que la derrota sea más asumible.

  •    Para salir a la naturaleza, disfrutar y sorprendernos de ella, o cultivar un jardín…



  •                Ayudar a los abuelos, o hacer algún tipo de voluntariado. Enseñar a nuestros hijos a servir a los demás. La persona se realiza cuando se da, mucho más que cuando se preocupa solo de sí misma.

  •                        Aprender nuevas habilidades o destrezas. Ser creativos, buscar ideas nuevas para crear: por ejemplo con la pintura, los experimentos, el teatro, la poesía, el baile, la música...



  •  Para leer: la lectura influye mucho en la formación de la persona. Para que los hijos lean, es necesario que vean a los padres que disfrutan de la lectura. Leer juntos. Y saber seleccionar los libros: que realimenten nuestro pensamiento...
            Hay que  buscar un material adecuado para cada edad y que ayude a  la formación de un buen criterio. Sabiendo que lo que hace daño a un niño, también lo hace a un adulto…


            Además es divertido compartir lo que leemos; así tenemos temas de conversación interesantes.






  •                Para ver cine o televisión, sabiendo elegir buenos programas o vídeos. Es bueno tener un elenco de vídeos con valores familiares, para luego comentar en una tertulia pequeños fragmentos, para enseñarles a pensar sobre lo que han visto, para tener espíritu crítico y no ver todo lo que les pongan sin más.



  •                  Para salir y no gastar automáticamente. Consumir ocio externo siempre no es lo mejor. Hay que pensar y tener ideas originales. Saber disfrutar de un paseo, de de una excursión, un diálogo con nuestro esposo/a o con los hijos… Saber gastar lo necesario, intentando ser fuertes ante los caprichos. Con el ejemplo les enseñamos mejor, sobre todo cuando son adolescentes, porque aunque no escuchan mucho, nos están mirando todo el día, y ven si somos coherentes o no con lo que les pedimos a ellos. Nos miran con lupa...



  •           Para escuchar buena música: fomenta el buen gusto, educa la sensibilidad, la afectividad, y permite disfrutar de su belleza. Otra idea es aprender a tocar algún instrumento musical.

  •          Para los amigos: para ayudarles, compartir aficiones. También es muy aconsejable intentar “adoptar” a los amigos de nuestros hijos: que nuestra casa sea acogedora...





  •              Para rezar, porque también hay que cultivar el espíritu. En la familia se aprende a vivir los valores y las virtudes por "contagio", por ósmosis... Podemos aprovechar para hacer también ratos de "catequesis familiar", pues lo aprenden todo con pasmosa facilidad.  

  •              Para asistir a algún campamento en el que primen unos valores humanos que tengamos, y que nos de total confianza. Para pasarlo bien, estimular la fortaleza, la valentía, y adquirir mayor autonomía. Porque hay muchos niños sobreprotegidos que acaban siendo jóvenes inmaduros; y muchos adolescentes que no acaban de madurar, ni de afrontar su vida… Hay que dar oportunidades de afrontar retos y de madurar.

                                                        
                                                                                                              
Espero que haya sido útil, y que lo compartan con amigos...




                                                                                   Mª José Calvo
                                                                               optimistas educando




                                                                                       


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